domingo, febrero 11, 2007

La taberna del zurdo


Hace unos días estuve picoteando por un lugar al que no iba desde hace bastante tiempo: La Taberna del Zurdo. Lo frecuenté mucho al principio como un lugar con platos resultones, para cenar algo de forma informal sin muchas complicaciones. Son pocos los restaurantes que aguantan una recurrencia en las visitas, y éste no fue uno de ellos, más que nada porque le costaba renovar los platos, estos tampoco tenían demasiada profundidad y prestaba poca atención al producto fresco. Pero las cosas parecen haber cambiado a mejor. Recuerdo que en mi penúltima visita, cuando, a propósito del II Foro Gastronómico del Cantábrico, elaboró un menú especial y comí bastante bien, en especial un pixín con una salsa de soja, plato de pescado impensable en sus inicios (de la Taberna, que no del fallido Barbacana). Ahora ya no tienes que apuntar con un lápiz lo que quieres del menú, y éste ofrece ahora un abanico más amplio de posibilidades, pudiendo tirar por ensaladas, tostas, croquetas (bastante buenas),… pero también por platos de más enjundia, como por ejemplo un pescado fresco del día. Como dije, optamos esa noche por la vía del picoteo:

Primero tomamos una ensalada con queso de cabra correcta, frescos los vegetales, y variados, y con el queso aparte y caliente . Siguió un gratinado de boletus y foie, algo escaso de intensidad y ligazón. Luego un plato de mini-sandwiches, rellenos de jamón, tomate y mozarella, con una crema de albahaca, el pan muy tostado, que estaba bastante bueno. Luego un plato de tortos, huevos y picadillo que estaba muy bien, especialmente los tortos, crujientes, limpios, conservando la masa entera (no entiendo la costumbre actual de hacer buñuelos de los tortos) y , aunque aligerados, con un buen sabor a maíz. En cuanto a los postres, dos clásicos: el brownie con helado de chocolate, que estando bueno, lo recuerdo mejor (y más caliente), y su “tarta de queso”, en clave fresca y ligera, y esta sí, como siempre, muy rica. Si caen por aquí, no la dejen pasar.

domingo, febrero 04, 2007

Por el Fontán


Hoy domingo decidí irme a dar una vuelta por el Rastro de Oviedo, buscando algún libro de lance, algunas flores con las que alegrar la casa (ya vi las primeras mimosas), curiosear por esos puestos de cosas inverosímiles,..., y acercarme por "El buen gusto" y cogerme algún bollín de chorizo o morcilla, pan y algún trozo de empanada para no tener que hacer de cena. No es especialmente refinado, pero tiene el noble sabor de lo casero hecho con mimo.


Aprovecho también para proveerme de quesos en la tienda que tiene Crivencar por aquí y que abre los domingos: hoy tengo suerte y me encuentro el queso de La Cueva Llonín. Como no termino de escarmentar con este queso, decidí darle otra oportunidad. Queso irregular donde los haya, habitualmente falto de intensidad, pero que cuando está bueno recuerda a un buen camembert (el resultado fue neutral: mejor que otras veces, pero sigue siendo un queso que debe mejorar). Lo acompaño de un queso Casín, del que han eliminado las notas "mantequillosas", y que tras su apacible apariencia esconde una bomba de sabor de gran profundidad y equilibrio. Este queso sí que lo están haciendo bien. No me olvido de una de mis debilidades: el requexón de Abredo.


Me presta tomarme alguna sidrina en Casa Ramón, sentado en la plazuela del Fontán, pero hoy me decido por su barra de pinchos. Ya sabéis que aquí en Oviedo, salvo algún discreto intento (El Pinchín, D. Helmut, Entrevinos,...) y algún concurso que sirvió para poco, la creatividad y nueva cocina aún no ha (tras)tocado suficientemente el tema de los pinchos. En Casa Ramón tienen unos buenos pinchos de los de toda la vida y bastante variedad: tortilla de patatas, carne guisada, filete empanado, chipirones, calamares, tortilla y setas, picadillo,... Como tienen bastante rotación, lo mejor es esperar a lo que vaya saliendo de la cocina y tomarlos recién hechos (el de la foto ye Ramón).

Camino de vuelta a casa , decido pararme en Santa Cristina y recoger la merienda : milhojas de merengue. A mi los de Santa Cristina me gustan tanto como los de Camilo de Blas: de buen hojaldre muy tostado, crema pastelera muy suave, merengue fresco, y un toque de canela en el azúcar glass, mmm, me chiflan. Haciendo un gran esfuerzo de voluntad, decido no coger nada más (ni canutillos de crema, ni palmeras, ni bretzels, ni hojaldres con manzana asada,...), y aligerar el paso sin mirar atrás, por si acaso.

lunes, enero 29, 2007

La Campana

El otro día me fui por el Llar de La Campana, que últimamente ha hecho un esfuerzo en la carta, remozándola y dándole profundidad, aunque dentro de una línea conservadora, ya que saben muy bien cuál es su clientela.

Nos fueron poniendo:



Tortilla de bacalao
Jugosa, con buen bacalao, abundante, muy buena.


De segundos:
Rubiel
A la plancha. Aceptable frescura, y buena factura. Bien plancheado. La ración un poco escasa. La verdad es que el rubiel es un pescado que me encanta , de intenso sabor marino, muy sabroso, y este estaba bastante bien.

Arroz negro con calamares.
Pues no hubiera estado del todo malo si hubiera llegado caliente, aunque tampoco fuera para tirar cohetes (y mira que le dije a mi mujer que no era época de calamares, pero ná, aunque sospecho que tampoco hubiera importado mucho).
De postre:
Soufflé de chocolate caliente con helado de pimienta.
Pues nos pasó lo mismo que con los calamares, que nos llegó frío, lo que le quitó cualquier gracia que pudiera tener el plato.

Servicio un poco desastre: se olvidaron de ponernos el pan, los segundos vinieron a destiempo, me fui sirviendo yo el vino, tardaron una barbaridad en traer los cafés y la cuenta... aunque sé que no es lo habitual
El pan era bueno, y el café no era malo.
En resumen, una comida desbaratada en parte por el problema de la temperatura, que a mi personalmente me molesta bastante. Si tuviera que ponerle una nota, un 5 raspadillo, y eso porque la tortilla y el rubiel no se merecen un cate, que si no...

jueves, enero 25, 2007

Akelarre

Después de que las experiencias fuesen en mayor o menor medida decepcionantes, y de la mucha tela gastada, estuve cerca de anular la reserva de Akelarre y venirme por la mañana del domingo para mi querida Asturias. Pero sabiendo que era una oportunidad que no se iba a dar en bastante tiempo, decidí aprovecharla. En este caso, me alegré por ello.
Aunque ya conocido, no se puede dejar de elogiar la excelencia de las vistas y de la sala.
De aperitivo, un juego apariencia dulce-sabor salado : el aire de albahaca era de sabor agradable, pero la texturaera difícilmente masticable, correosa. La zurrukutuna de bacalao tenía el problema de estar un poco blanda y faltarle intensidad, mientras que el damero de pimiento y aceituna negra era una masa basta con un sabor flojo también. Lo mejor, sin duda,el bizcocho-pan, un poco crujiente, envolviendo la morcilla.


Luego vino una sepia con cebollino y su tinta , que me gustó mucho: , fresco, sabroso, ligero, y bonito. Perfecto como aperitivo.

Yo opté por el menú Aranori:

Gambas con polvo de su caparazón.
Las gambas eran frescas , con un buen punto de cocción. La cobertura, granulada y crujiente. El tostado era muy ligero, por lo que no anulaba su suavidad y dulzura , sino que aportaba .

Moluscos al vapor con borraja.
Moluscos (berberechos,navajas,...), ligerísimamente pasados por el fuego con una espuma hecha con agua de mar y la de los propios moluscos. Muy bueno.


Setas en el bosque
Setas de inmejorable factura, sobre todo para la época en la que estamos: níscalo, boletus, carbonera, senderuela, perretxico (sí, debió de ser por las altas temperaturas de este invierno, ...), sobre el fondo blanquinegro de almendra y seta picada, más ligero de lo que aparentaba, y que cumple una función además de la estética. Para acompañar, una ligera mayonesa, creo recordar (fue hace unos días y no apunté nada) que trufada, y para refrescar un acompañamiento vegetal y sabroso, creo que eran brotes de rábanos. Las setas perfectas de punto de cocina, bien ligadas. Me pareció excelente.

Rodaballo con lentejas de mejillón.
El rodaballo extraordinario. Las lentejas de mejillón cumplen la función, además del juego, de hacer de muy ligero contrapunto y dejar el protagonismo al producto.

Cochinillo asado con bolao de tomate y emulsión de ibérico.
El cochinillo se le había quedado un pelín seco, y el bolao de tomate, una especie de merengue seco con tomate deshidratado, dificilmente divisible,me pareció prescindible. Aún así, estaba bastante bueno, con el agradable sabor de un buen cochinillo, y un rico tostado.

De postres :
Cuajada de coco con ligero perfume de lima
Cuajada que te sirven en estado líquido y que se termina de cuajar en tres minutos . Se toma tibia. Delicados lo aromas del coco y la lima, que no anulan la intensidad de una buena leche de oveja. Me pareció espléndida.

Rulo de gitano con leche merengada y salsa de moras.
Me pareció una evolución acertada del típico brownie con helado. Estaba muy bueno.

Mi mujer pidió primero(unas verduras biológicas salteadas, crujientes, variadas, con un poco de salsa de soja, muy buenas) y segundo (un lechazo churro deshuesado , de excelente factura y ración abundante).

Petit-fours,juego otra vez , solo que la revés: apariencia salada-sabor dulce, que aportan poco.

Pedí vino por copas. Primero me sirvieron un Riesling muy bueno ( 5 euros), luego un Ribera (5 euros) que estaba bastante bien, y para postre, un Oremus 5 puttonyos (6 euros), servido en copa de vino, con el que creo que perdieron dinero.(estaba muy bueno Fn1, los 5 puttonyos están mucho mejor que los 3). Casi la mitad el precio-copa que en Berasategui, y con una calidad superior.
Muy buen pan, servicio excelente, y muy buen café.
Me pareció ajustado en precio. Fue donde mejor comí y donde menos me cobraron: 205 euros.
Resumiendo, excelentes , casi perfectos (el casi es por el cochinillo) los puntos de cocina. No se buscó con tanta radicalidad la "crudeza" de los productos, sin que por ello quedaran perjudicadas sus propiedades. Las composiciones, salvo lo de los aperitivos y petit-fours(¿no hay otra palabra?), me parecieron armoniosas y pertinentes. El producto:excelentes las setas, el rodaballo y el lechazo. Muy bueno el resto. Las raciones me parecieron, contra lo habitual, generosas, y el nivel general de la experiencia muy grata, realmente disfruté mucho. Si tuviera que darle una nota le daría un 9.

martes, enero 23, 2007

Zuberoa

El segundo día de “homenaje” reservé en Zuberoa. El restaurante es también un caserío vasco, bien montado, elegante pero un punto menos formal que Berasategui. Me recordó a La Venta del Jamón. Optamos también por la fórmula del menú degustación:

De aperitivo:
Crema de foie con un caramelizado de Pedro Ximénez, y crema trufada, algo insípido, “lechoso”,bastante plano de sabor, sin mucho interés

Luego, nos fueron sirviendo:

Gelee de gambas, coliflor, espuma de erizos de mar.Gambas frescas en gelee, aunque con poca intensidad. Espuma insípida. Agradable en su conjunto para empezar.

Vieira, lentejas e hinojo.Vieira un poco cruda, de escaso valor, en una infusión de lentejas que añadía poco.

Tartaleta crujiente de cebolleta, manita de cerdo y cigala.Cigala fresca, llena de sabor , tostada y jugosa, ,envuelta en pasta brick. La tartaleta suave, con la cebolleta pochada, pero sin pasarse, jugosa, donde la manita de cerdo añadía suculencia que no anulaba el sabor de la cigala. Muy bueno.

Arroz cremoso de frutos de mar al curry.Berberechos, navajas(una constante, las encontré en los tres restaurantes), bugre,…. El curry, bien dosificado, armonizaba en un conjunto delicado pero intenso. Muy bueno.

Huevo, pimiento, patata.
Composición sabrosa. Bastante bueno.

Lomo de salmonete sobre cama de txipirones y su caldo gelatinoso al eneldo.
El salmonete tenía poco interés. Los txipirones, algo mejores, plancheados, estaban buenos. Regular.

Paloma asada, puré de patata y berza trufada.
Paloma sangrante, con muy buen punto y con gran intensidad y agradable sabor. Puré de patata denso y sabroso, aunque un poco falto de frescura. Un conjunto muy bueno.

De postres:

Galleta de nuez, compota de manzana, salsa de sidra y helado de mamia.Galleta muy sabrosa, donde la compota, de intenso sabor a manzana, muy buena, y la salsa de sidra, suavizan y aligeran un conjunto donde sobresale un helado de mamia (cuajada) de intenso sabor a buena leche de oveja. Excelente.

Gelée de piña, crema de coco y helado de naranja.
Postre ligero y refrescante, bien integrado, donde todos los elementos están perfectamente ejecutados, y tienen buen sabor e intensidad. Muy bueno.

Servicio de Sala extraordinario, a la vez que amable y sonriente.

Pan y petit-fours corrientes.Buen café.

Resumiendo, cocina bien concebida, donde las composiciones aparecen armoniosas, sin estridencias, bien ejecutada, pero que, salvo en los postres, no termina de remontar el vuelo. Pareció el menú un buen catering, falto de mimo y excelencia. Ligera decepción, ya que solo había tenido buenas referencias. Quizás, por lo que pude otear por la sala, se mueva mejor con los platos únicos que con los menús-degustación, o simplemente que no fui en uno de sus mejores días, por estar arrancando después del parón vacacional.. Si tuviera que darle una nota, le daría un 7,5

domingo, enero 21, 2007

Martín Berasategui


Ante la inminencia del nacimiento de mi primer chaval, y en la previsión de que eso signifique una disminución de los caudales de tiempo y dinero necesarios para los disfrutes de la buena mesa, decidí darme un homenaje en la capital gastronómica del mundo: San Sebastián.
Mi primera cena fue en Berasategui. Después de perderme varias veces, y aunque media hora tarde, llegamos. Restaurante de empaque, elegante, con mesas muy separadas, muy bien vestidas. Viene una chica que nos pregunta si vamos a tomar el menú-degustación, pedimos que le cambien la ostra a mi mujer, que no debe tomar cosas crudas, y después de una copa de cava para celebrar el haber llegado, comenzó la sinfonía gastronómica:

De aperitivos:
Milhojas caramelizado de anguila.
Muy buenos lomitos de anguila, desespinados, cuya intensidad grasa combinaba perfectamente con la del foie gras. La cebolleta, primero, y la manzana, luego, te iban limpiando la boca, en la que acababa ese tostado del caramelizado. Sobresaliente.

Croqueta cremosa de patata.Plano, insípido. Cremosas sí, pero prescindibles.

En pequeñas raciones:



Ostra con clorofila de berro, rúcola y manzana, crema de Lemon Grass e hinojo y hierba.
Buena ostra, cuya intensidad apenas deja notar el contrapunto ácido y frutal, por otra parte acertado. Bien.

Lombarda sobre queso, licuado de acelga, bola de trufa y jamón, escarcha de pimentón.
Extraordinario conjunto de sensaciones: bocado de queso suave e intenso, aligerado y matizado por una lombarda con estructura gelatinosa, intensa y fresca . Sigue un poco de jamón, de buena calidad, aunque no inmejorable, y una sopa de acelga intensa y fresca, en la que nada esa bola de trufa, que al tomarla explota en la boca, con un sabor largo y profundo . Para acabar, la escarcha de pimentón, como acertado, sorprendente y refrescante contrapunto. Excelente

Cuajada de erizos y soja con sus brotes, cremoso de café, canela y curry
Suave espuma en la que al introducir la cuchara emerge unos erizos gelatinizados en su jugo, excelentes en frescura e intensidad marina , a la que acompañan la soja que , aunque interesante, puede un poco con el sabor del erizo. Aún así, muy bueno.

Taco de foie-gras atemperado, crema raifort, láminas crudas de coliflor y vaina, infusión de uva tinta.
Muy buen foie-gras, hecho con delicadeza. Ligero acompañamiento vegetal. El contrapunto dulce, con la infusión, un doble juego: estado (líquido y aparte), temperatura (contraste caliente-frío) .Muy bueno.

Caldo de txipirón salteado con su crujiente y raviolis rellenos de su tinta.En el caldo, suave pero intenso, láminas de txipirones semicrudas, de sabor excelente, frescor marino, cierto dulzor (¿cómo lo conseguirá en las fechas que estamos?), crujiente de arroz negro (juego útil), y ravioli que estalla en el paladar como suculento final .Muy bueno.

Ensalada tibia de tuétanos de verdura con marisco, crema de lechuga de caserío y jugo yodado.
Extraordinaria composición de formas, colores, y sabores, en la que la gelatina del tuétano hace de elemento cohesionador: bugre, espárragos, pulpa de tomate, rúcola, berberechos, escarola, flores, navajas… crema de lechuga como elemento refrescante. Conceptualmente, parece un intento de evolucionar el famoso Gargouillou de Bras. Realmente sorprendente y grato en la boca. Excelente.

Lubina asada con extracto de moluscos y tubérculos.
Lubina hecha de forma inmejorable, en una composición que deja el protagonismo al pescado (el contrapunto de la espuma de moluscos, y la crema de tubérculos es muy leve). La calidad del mismo, y más en un restaurante de esta categoría, me parece sin embargo mejorable.
Cordero asado con molleja, remolacha al queso Idiazábal y su jugo.
Cordero de muy buena factura. El ¿asado? ( final, porque creo que
predomina la roner) busca pronunciar la suavidad y
delicadeza de la carne, donde al no tostarse la grasa , le falta un poco de intensidad. Acompañamiento leve. Bien.

Los postres me parecieron, sin embargo, extraordinarios :
Dátil en crudo y en agua con helado de almendra amarga, bomboncitos de mandarina y flores.


Crema torrefactada de café frío, reposado en un untuoso de avellana y chocolate, escarcha de whisky.

El pan extraordinario , uno de los mejores que he tomado en mi vida. El café muy bueno y los petit-fours maravillosos, aunque lamentablemente significaran el fin de la fiesta.

Mención especial merece el servicio de sala. Inmejorable profesionalidad.

Restaurante caro. Los dos menús, con el vaso de cava y dos vasos de vino (un Marqués de Riscal y un Mas Clos, 9 euros cada uno, más IVA), y dos cafés, 338 euros.

Por sintetizar, experiencia de cocina de vanguardia, extraordinaria complejidad técnica y conceptual, perfectamente resuelta. Sabores limpios y profundos, breves, como notas, que no se repiten, con sus armónicos contrapuntos. Riquísimo el espectro de sensaciones. Faltó, sin embargo, y por mucho que me pese, un poco más de magia en el producto, sobre todo en los principales.
Si tuviera que darle una nota: 8.

martes, enero 16, 2007

Gin-Fizz

En Pola de Siero tienen un bar donde es difícil encontrar una servilleta tirada en el suelo, una revista fuera de sitio o una botella que no esté perfectamente alineada, aunque no se haya invertido un euro en mobiliario en los últimos quince años: el Belarmino. Pero aparte de su por su pulcritud y orden , es famoso sobre todo por preparar el mejor Gin-fizz de Asturias, con permiso de Tino el de "El Jardín", bebida, quién lo iba a decir, de larga tradición en la capital de Siero. Tanto es así que debe ser de los pocos lugares que hagan unas jornadas del gin-fizz. Aquí lo preparan con ginebra seca, limón natural, azúcar blanquilla, clara de huevo y mucho meneo. Una pena que últimamente falte casi siempre Moisés, que tiene una mano extraordinaria, liado como está con una empresa de catering que ha creado. Menos mal que le suple con eficacia su hermano.

domingo, enero 14, 2007

Deloya


Antesdeayer fuimos a cenar al restaurante Deloya, el restaurante que Javier Loya inauguró el año pasado en Oviedo. Javier es la tercera generación de la familia hostelera de los Loya, e hijo del Miguel Loya del Balneario de Salinas. Con esos mimbres quizás no haya sido una sorpresa que su inauguración, hace algo más de un año, se convirtiese en uno de los acontecimientos del anquilosado panorama gastronómico ovetense, y rápidamente se haya convertido en una de las mejores opciones a la hora de comer bien en la capital , en la línea de una cocina creativa, atenta a la vanguardia, pero sabrosa y exigente en la calidad del producto.
Contra lo que pudiera parecer al ver el hotel en la Ronda Sur, el restaurante es muy agradable. Tiene una amplia cristalera que da a un jardín interior, con motivos decoativos modernos. Está bien iluminado y las mesas tienen suficiente separación. Bonitas cubertería, vajilla y mantelería. La cristalería es Spiegelau.
Optamos por el menú degustación gourmet:
De aperitivo de la casa una crema de setas con piruletas de queso. Agradable y con cierta gracia.
De entrantes, primero unos langostinos de Huelva. Frescos, bien plancheados, de buena factura, muy buenos.
Luego un bogavante del Cantábrico con vinagreta de aguacate y tomates . Buen bogavante. Un acierto en la vinagreta la sustitución de los ajetes (hace unos meses la tomé así) por el aguacate, con bogavante picado en la misma, y escasa presencia de la cebolla. Suave, haciendo que el plato quedara equilibrado y fresco, con un acertado acompañamiento vegetal.
Luego una sopa de cebolla con papada de cerdo y huevo de codorniz. Aunque el plato está bien concebido, la sopa vino un poco fría y floja de intensidad, que hizo que quedara desconjuntado.
Luego el famoso montadito de setas (shitake), foie, y huevo, que se trajo del Balneario, con frutos secos (piñones y almendras) en el fondo. Contundente y sabroso.
De pescado vino un lomo de lubina del Cantábrico con una guarnición de moluscos, realmente extraordinaria. Intensidad y frescor marino, que me ha convencido de que mucha de la presunta lubina cantábrica que me he tomado ha sido de pienso. Bien plancheada (salvo una de las raciones, que vino demasiado poco hecha). Las guarniciones eran una crema de nécoras concentrada, unos berberechos con aceite de oliva, y una especie de puré de patata ligero con mejillones, que , aún sin estar a la altura de la lubina, contribuían a hacer del plato una sinfonía marítima extraordinaria. Sobresaliente.
De carne jabalí , bien estofado, braseado por fuera y ligeramente caramelizado. Sustancioso, bien domado, respetando sus cualidades. Acompañaba trigo inflado con setas, muy aromático. Muy buen plato.
De prepostre un plato de quesos asturianos. Buena selección de quesos. Me gustó mucho el detalle de un membrillo natural , cocido por ellos, que estaba muy rico. Lo malo es que ya no podía más, y aún quedaban dos postres, por lo que apenas me tomé la mitad.
De primer postre, un torrija de arroz con leche y sorbete de limón. Deliciosa.
De segundo postre , unos originales tallarines de albaricoque con helado de violeta, yogur vaqueiro ( sí, el de la Central) y galleta de pimienta. Frutal y perfumado, el contrapunto de la galleta es adecuado siempre que se tome con cuidado. Me gustó mucho.
Buen café, con un rico petit-four que era una piruleta (parece una de las modas de ahora) de mora fresca con chocolate. El menú fueron 52 euros, Iva, pan y bebida aparte.
Servicio eficaz y muy buena carta de vinos.
Las raciones, para tratarse de un menú degustación, generosas, lo que hizo que todos llegáramos con dificultad a los postres, y eso que todos éramos de buenas tragaderas
Comida de excelente nivel, sobre todo en los platos principales y postres. Si tuviera que darle una nota con un criterio exigente, de 1 a 10, le daría un 7,75.

martes, enero 09, 2007

Café Illy

Uno de los regalos que más he disfrutado estas navidades ha sido una lata de Café Illy 100 % arábiga. Excelente selección de grano. Aunque de tostado medio, es un poco más intenso que al que estamos acostumbrados en España. El café me sale de cuerpo de intensidad media-alta para ser arábiga y natural, de baja acidez, aterciopelado, equilibrado, elegante, de sabor suave pero persistente a buen café.
Lo peor de él es lo pronto que se acaba y lo mucho que cuesta.
Les aconsejo que lo compren en grano, que lo muelan solo en el momento de hacerlo, que utilicen agua mineral y ,a ser posible, una buena máquina de hacer expresso que ya hayan utilizado antes.

Ideal para saborear por las tardes, gracias a su bajo contenido en cafeína.
(nota informativa: los arábigas tienen hasta cuatro veces menos cafeína que los robustas)
En Asturias creo recordar haberlo tomado en L’Alezna y en El Corral del Indianu, en ambos muy bien preparado.

sábado, enero 06, 2007

La Cuadra de Antón

Hoy día de Reyes, después de tanto regalo y dispendio navideño, nos apetecía salir y no gastar mucha pasta, vaya que la cuesta de enero se nos empiece a hacer montaña. Así que nos decidimos, mi mujer y yo, a dejarnos de tanta exigencia gastronómica e ir a tomar el menú del día en La Cuadra de Antón de la calle León y Escosura:

De primero yo pote asturiano y ella ensaladilla rusa. Más que correctas ambas cosas. La ensaladilla con mayonesa casera y mucha verdura, y el pote sabroso y con un aceptable compango. Aunque éramos solo dos, nos pusieron unas raciones que hubieran servido de plato único a cuatro personas, por lo que tuvimos que dejarnos, aún con algo de pena, aproximadamente la mitad.

De segundo escalopines al cabrales, correctos también, con buena calidad de la carne. Cantidad, como se puede apreciar , también pantagruélica, y las patatas recién fritas.

Los postres estuvieron algo peor. Bebimos con agua. Cafés normales, y lo mejor de todo : 28 euros, todo incluido.
Así que ya sabéis, si alguna vez andáis por Oviedo con necesidades nutricionales severas y no queréis gastar mucho en satisfacerlas, me parece una opción inmejorable. Preveed, eso sí, que no os podréis librar de una buena siesta para hacer la digestión.

miércoles, enero 03, 2007

Aceite de Kalamata

Aparte de comer estupendamente en su restaurante, a Pedro Martino le debo el descubrimiento del aceite virgen extra griego elaborado con la aceituna Koroneiki. Es famoso, por lo visto, el producido en las zonas de Kalamata y Creta. Hoy tengo este Ilíada de Kalamata, de primera extracción en frío. Su color es verde tirando a oscuro, intenso,con menos amarillo que en los aceites españoles. Se debe a dos razones: a la aceituna, que tiene mayor contenido de clorofila, y , probablemente, a que la recolección se ha ajustado a un período de maduración de la aceituna más temprano al que estamos acostumbrados aquí en España, donde hay una tendencia a dejar la aceituna madurar en exceso. En la boca es suave, puro zumo, muy vivo, afrutado, con bajísima acidez y con un sabor muy particular difícil de explicar, vegetal y ligeramente salino y especiado. Muy recomendable. La botella de 1 litro la consigo por 11 euros.

viernes, diciembre 29, 2006

El Asador de Abel



Me habían dicho que últimamente se comía un buen chuletón por el Asador de Abel, así que aproveché que mi madre decidió darse unas vacaciones en la cocina para acercarme por allí a ver qué había de verdad en esos rumores :

De primero pedimos, para preparar un poco el estómago, una parrillada de verduras. Variada (Coliflor, judías, zanahoria,calabacín, espárragos, berenjena, pimientos, cebolla,tomate) pero mejorable en calidad y frescura de los ingredientes. Se acompañaba de unos cuencos con diferentes aceites con frutos secos, que les iba bien.

Luego, chuletón de buey(vaca). Buena calidad, no muy viejo(a).Buen punto de maduración. No me gustó el punto de parrilla . Como esto es algo muy personal, intentaré aclararlo: a mi me gusta al punto , hecho por fuera, y que en capas , con progresividad, se llegue al centro sangrante, que tiene que estar un poco o bastante crudo, pero al que a la mayor parte le haya llegado al menos un poco de calor. Aquí sin embargo creo que se pasaron con la fuerza del fuego: la parte exterior estaba muy hecha (tirando a negro tizón), pero rápidamente, sin apenas transición, se pasaba al crudo, de más de un dedo de ancho, cuyo centro conservaba el frío de la nevera. Aunque pedí una piedra , no me la trajeron.

Como no me había acabado el vino, pedí un poco de manchego de prepostre. Y fue un acierto. Muy bueno, y a su temperatura.

Finalmente un surtido de postres que me sorprendieron agradablemente. Aunque un poco brutos , eran caseros y estaban preparados con buena mano: tarta de queso, frixuelos rellenos de compota de manzana, tocinillo de cielo (muy suave, con mucha yema y menos empalagoso de lo habitual), canutillos de crema y helado.

Servicio eficaz, a pesar de lo de la piedra. Café y pan normales. Sin vino, 75 euros dos personas, con dos botellas de agua.

Nota: 5,25. Emoción 4,5

miércoles, diciembre 27, 2006

Casa Conrado

Andando por el Oviedo antigüo el mediodía de Nochebuena, cerca de la Catedral, se me apeteció con el frío que hacía un plato de cuchara. No se me ocurrió otra cosa que acercarme por Conrado, a ver si había algo sugerente. En la carta de fuera, en el apartado "hoy sugerimos" se mencionaba un plato de pote que como era de esperar me convenció para entrar. Cual fue mi sorpresa que, una vez sentado, me dicen que el tal pote solo lo hacen los martes. Iba a mencionar lo del "hoy", pero como no me gusta discutir me puse a buscar en la carta otro plato que pudiera hacer la veces de aquél. Hete aquí que había en la carta unes fabes con perdiz que tampoco debían de estar malas. Así que las pedí, el camarero tomó nota y al cabo de unos minutos vuelve y me dice que de fabes nada de nada, ni con perdiz ni con liebre ni en la tradicional fabada. Cosas de las fechas en que estamos, supongo. Así que no me quedó más remedio que olvidarme de la cuchara y tomar lo que a continuación detallo:

De primero, Ensalada de bacalao con oricios. Buenas láminas de bacalao, los oricios frescos, con un poco de lechuga asturiana y trocitos de huevo cocido. Sencillo pero sabroso y armonioso.Bien.



De segundo unos Salmonetes de roca a la plancha que también aparecían en el "hoy sugerimos" . Los salmonetes de tamaño medio, razonable frescura y efectivamente de roca, de buena factura. Ración abundante, como se ve en la foto. Bien plancheados. Bien.



De postre un requesón con coulis de mango y fondo de caramelo. Requesón agradable y coulis estándar para hostelería, sembrado de algunas nueces. Correcto.

Pan mediocre y café normal.

Servicio razonablemente eficaz , aunque más preocupado por la preparación de los "catering" que sirven para la Nochebuena.

Sensación de cierta dejadez, de escasez de mimo y cuidado por el detalle , aunque quizás solo fuese por la fecha.

Cocina sencilla, efectiva, pero poco "afectiva"

Total con agua 53 euros p.c.

Nota general: 5,75. Emoción: 5,25

lunes, diciembre 25, 2006

Malleolus 2004


Vino extraordinario este Malleolus 2004, de la bodega de Emilio Moro, D.O. Ribera del Duero, tempranillo: Armonía , equilibrio, redondez, elegancia, sedosidad, largura,...Han terminado por pulir las puntas tánicas que aparecían otros años. Fácil de beber, combina bien con un amplio espectro de sabores e intensidades . Conviene decantarlo, dejarlo abrirse al menos un cuarto de hora antes de tomarlo. Se encuentra por unos 30 euros. Que lo disfruten.

domingo, diciembre 17, 2006

Delabra


Una salida a cenar improvisada un sábado por la noche, y con todos los restaurantes a los que me apetecía ir completos (¿crisis?, ¿qué crisis?) me hizo ir a Delabra, un restaurante famoso sobre todo por tener como socio a Ronaldo y al que fui con la mayor de las prevenciones. Y aunque el valor gastronómico de la comida fue escaso, hubo cosas que no estuvieron tan mal. Paso a los detalles:
Entorno agradable. Comedor "fashion" con detalles Ikea. Camareros jóvenes que comparten estilista
Primeros:
Embutidos de Felechosa. Del tipo de embutido asturiano, ahumado, estaban buenos y la ración era muy abundante. Se sirvió con unas hogazas de "pan tumaca" que le iban muy bien.
Croquetas de Cecina con Crema de humus.Aceitosas,masa sin frescura, frías,.... deleznables.
Berberechos al natural. Eran pequeños, pero estaban razonablemente frescos y limpios de arena. Agradables de tomar.
Segundos:
Rissoto tres quesos con edulis. No estaba mal.Edulis procesado. Bien el punto del arroz . El queso, aun siendo de calidad estándar, no era desagradable y estaba bien ligado.
Rodaballo sobre crema de cebolla. Rodaballo de pienso, pero abundante y sin estar pasado de punto. La crema de cebolla y el crujiente de ibérico lo acompañaban sin mayor interés.
Pichón de Bresse con arroz meloso de setas de temporada. El pichón estaba bastante bueno. Tenía un buen punto, casi sangrante.Ración abundante. Les faltó un tueste de piel. El arroz no tenía mayor interés, y las setas eran de la temporada permanente de Setastur.
Postres con mucha parafernalia pero escaso interés.
Buen café.
Comimos con un Tres Picos 2004, muy afrutado (me sorprendió la fresa, aparte de la vainilla, regaliz,...), equilibrado, fácil de tomar, muy bueno.
Servicio voluntarioso pero irregular.
Cuatro, con una botella de vino y cuatro de agua, 145 euros.

miércoles, diciembre 13, 2006

La Salgar


Como el otro día no fui a Casa Marcial quise desquitarme yendo a su hermano pequeño en Gijón, La Salgar, que las hermanas de Nacho Manzano, Sandra y Esther, abrieron en Gijón hace más de dos años ( ¡cómo pasa el tiempo!) al lado del pabellón asturiano que está en la feria de muestras. A mi es un sitio al que me gusta ir cuando quiero algo más desenfadado, sin que eso tenga que significar un demérito en la calidad del producto ni en el acabado del plato, aunque evidentemente tampoco cabe exigir el nivel de desarrollo conceptual ni la excelencia de la casa madre . Por cierto que aquí tienen el mejor menú-degustación relación calidad-precio de toda Asturias y parte del extranjero, 23 euros, iva y bodega aparte, que suele incluir, entre varios primeros, una carne y postre, un excelente pescado de mercado. Yo creo, sinceramente, que a veces pierden dinero, pero no lo divulguéis por ahí vaya que se enteren y lo suban.

El restaurante es de líneas modernas, sencillo, con agradables vistas a un jardín con motivos asturianos, como puede verse en la foto.

De aperitivos nos pusieron unas mantequillas especiadas ( pimienta y cebollino), y un caldo de ave con setas, azafranado, muy agradable.

De primeros pedimos los tortos para compartir. Ligeros, ufados, crujientes: con picadillo, bacalao con hortalizas, morcilla con puré de manzana y revuelto de cebolla pochadas y cabrales. Contundentes y sabrosos.

De segundo fuimos a los platos de carne clásicos : cabritu y pitu caleya guisados. Excelente materia prima , como siempre, equilibrada la salsa de carne, generosa ración, las patatinas recién fritas. Sin embargo, hubo un problema que asomó en el primero y que en los segundos fue de cierta importancia, sobre todo en el cabrito: la temperatura. Se nota que la carne la han hecho con tiempo y con cuidado, pero el último calentón antes de servirla lo hacen de forma insuficiente. Tengo que decir que pedí que lo calentaran y sin poner ninguna mala cara lo hicieron de forma rápida y eficaz. Y una vez (re)calentado estaba muy bueno.

De postres un coulant de chocolate y helado de frambuesa, bastante bueno (me reconozco fan de este postre) y una leche frita con helado de canela, de rebozado un poco bruto, y que llegó también demasiado frío. Aquí preferimos, sin embargo, comer y callar.

Café de buena calidad. Servicio joven, informal, pero razonablemente eficaz.
73 euros dos personas, con 2 botellas de agua y dos copas de vino de la casa.
Una pena lo de la temperatura, que nos deslució lo que podía haber sido una grata experiencia.

lunes, diciembre 11, 2006

Quesos de Asturias


En Asturias pecamos de autocomplacencia en el tema del queso , y ,como con otra cosas, no podemos dejar de ser un poco "babayones". Fue Pedro de Silva quien hace ya tiempo acuñó para Asturias la" cultura de la toneladona", refiriéndose a la economía del acero, carbón,zinc, gran empresa, que se creó y se pretende todavía para Asturias, frente a la economía de la calidad , tecnología o dicho en terminología modelna, I+D+I. Con los quesos quizás pase algo parecido, en el sentido de que nos cueste elaborar un producto perfectamente acabado, regular, y de la mejor calidad. Porque lo más importante, el tipismo, la personalidad definida e intranferible de un buen número de quesos, es verdad que lo tenemos. Pero con eso de que somos la mayor mancha quesera de España, de Europa, del mundo,… empaquetamos los quesos poniéndoles una bandera de Asturias, la palabra “artesano” , y hala , a correr, que somos los mejores, y luego pasa lo que pasa: cabrales de maduración forzada, gamoneus duros como piedras, quesos sin madurar, con sabor a nata o requesón, o directamente a sandwich. Cuando conseguimos hacer un buen queso que parece francés pero con sabor asturiano, como La Cueva LLonín, lo convertimos luego en no sé qué pastoso y corriente. Haber buenos quesos haylos, pero no son tan frecuentes como debieran. Para muestra de ello, de lo bueno, este Gamoneu del Valle (me dirán que el bueno es el del Puerto, y no les faltará razón) de la quesería Priédamo: de leche cruda de vaca y oveja, muy maduro, de moho natural , verde oscuro, ligeramente ahumado, amplio y de final un poco picante.
Hablando de quesos, tenéis un artículo interesante en la web de pisto: http://www.pistoynopisto.com/index.php/2006/06/16/p287

sábado, diciembre 09, 2006

El Corral del Indianu

Debía a mi hermano una comida, y había pensado en Casa Marcial, restaurante que me encanta, y que hace mucho que no visito. Pero la gentileza de ayer de Jose Antonio participando en este modesto blog, aparte de que FN1 por lo visto no solo lo había frecuentado sino también disfrutado, pues me hizo cambiar de opinión y decidirme esta vez por quedarme un poco más abajo y visitar El Corral, a ver si podía hacerme una idea de primera mano de su cocina. Al final se arrejuntó una tercera persona, por lo que tiramos para Arriondas desde Oviedo, a ver qué nos daban de comer. Menos mal que el camino, a partir de Lieres, y sobre todo ahora en otoño, “ye guapu”, y que la compañía era amena y bienhumorada. Paso a relataros la experiencia gastronómica :
Restaurante agradable, con buena mantelería, copas Riedel, detalles decorativos de buen gusto,….
Aperitivo de una Mousse con angulas de monte (¿son las cantarellus cibarius, no?) más que correcta.
Muy buen pan, de hogaza, que sirvieron ligeramente tostado. Excelente aceite de oliva. (perdonen que no recuerde el nombre)
De primero tomamos:
Crema de patata trufada con setas. Puré finísimo, muy equilibrado. Aroma de trufas muy agradable. Setas frescas salteadas hasta tostarlas, lo que hacía que combinara estupendamente con el puré y la trufa. Muy bueno.
Pote asturiano actualizado . Me gustó la concepción más que la ejecución: fondo del pote, verde intenso de la berza, unes fabes , un compango compactado, lacón deshidratado y unos raviolis con grasa de chorizo para que te estallara en la boca. El conjunto sin embargo adolecía de falta de ligazón, como si cada ingrediente viniese por su cuenta. Le faltó un poco más de “cantidad”, de contundencia, y tenía que haber llegado un poco más caliente. Vamos, que eché de menos el pote de siempre, y más teniendo un día tan desapacible como el que hacía.
Ostras con hueva de trucha y manzana verde (la ácida Granny). Muy buena presentación.
Ostras de excelente factura, limpias y frescas.
Y de segundo fueron llegando:
Mero con mollejitas de lechal caramelizadas al PX. Excelente calidad del pescado, de pieza grande, buena frescura , sabroso y profundo, buen punto del mismo, con unas mollejas de lechal plancheadas que le iban muy bien. Le preparan una vinagreta de salchichón ibérico y boletus edulis frescos, intensa pero ligera y breve, que armonizaba perfectamente.
Liebre glaseada. Excelente plato de sabores, y textura, casi olvidados. Carne prieta, rosa intenso, tiempos lentos (aunque evidentemente previos), tostado crujiente , glaseado ligero, elegante combinación de especias. Muy bueno.
Entrecotte de xata roxa, espectacular. Carne intensa de grasas nobles, con una suave dulzura de pasto . Buen punto. La mejor carne que he tomado este año ( y lo estamos terminando).
Finalmente los postres, que sirvieron acompañados de una copita de Pedro Ximénez (buen detalle, aunque me quitó la posibilidad de elegir un moscatel) : arroz con leche, ligero, lácteo,bien, y una tabla de quesos asturianos(ovín, creo, afuega el pitu blanco, rojo, y crema de cabrales) con chocolate blanco. Sin estar mal, no me entusiamó.
Cafés de excelente calidad, y muy bien preparados. Junto con unos bombones de té muy ricos, corrieron por cuenta de la casa.
Servicio impecable, además de agradable y atento.
Precios altos, aunque vista la calidad del producto no se puede decir que sean caros. 50 euros por cabeza, vino aparte.
Muy grata experiencia. Cocina de raíces, de excelente materia prima, y elegantes y precisas preparaciones.
(confío en que Jose Antonio Campoviejo no me haya reconocido,y que me permita hacer uso de las fotos que tomé de su página web)

viernes, diciembre 08, 2006

Aceite Lo mejor de Viana y un queso portugués

Hoy quería comentaros dos productos que ma han gustado últimamente. Primero un queso portugués : Monte Da Vinha, de leche cruda de oveja, estilo torta. Me ha parecido un buen camembert cruzado con una torta del Casar. Me llegó, además, bien afinado. Os lo recomiendo encarecidamente. En tienda andará por los 3 euros la minitorta.





También me ha gustado mucho el aceite de oliva virgen extra Lo Mejor de Viana. La variedad de la aceituna no la especifica, aunque creo que predomina la picual. Está en la línea de los aceites andaluces, sobre todo jienenses y malagueños, más intensos y amargos, que personalmente la prefiero a la línea de aceites catalanes, mallorquines, aragoneses o castellano- manchegos, por lo general, en sus aceites de mayor calidad, más afrutados y dulces. Aclaro que es una elección muy personal, que no sigifica que objetivamente sea mejor a muchos de los excelentes aceites que se hacen en las zonas antedichas. En este caso, la intensidad no significa una acidez mayor de 0,2º. Está acogido a la D.O. de Sierra Mágina. Diría que es profundo, con ligeros amargor y picante. No es caro, en torno a los 5 euros 750 ml. en tienda. Lo envasan en vidrio negro para protegerlo de la luz.

domingo, diciembre 03, 2006

Reflexión 1

Como habrán visto, antesdeayer disfruté enormemente en L’Alezna. Éste fue uno de los restaurantes adscritos al NUCA (Asociación de Restaurantes Nueva Cocina Asturiana), nombre un poco desvencijado hoy en día. Para los que no lo sepan, agrupaba a una serie de cocineros jóvenes que llegaron rompiendo moldes, aunque lo de la Nouvelle Cuisine tuviera más de treinta años, en el atocinado panorama gastronómico asturiano , trayendo el aire fresco de la cocina de autor: Creatividad, armonía, reflexión ,estética… y que aquí en Asturias, al menos en estos restaurantes, aun con las normales irregularidades, la cosa se hizo con cierto sentido, atendiendo a la tradición y productos locales, y con un punto de locura romántica que era muy de agradecer. Lo formaban, además de Pedro (quizás se me olvide alguno): el añorado Paco Ron de La Taberna de Viavélez, Nacho Manzano y su Casa Marcial y Jose Antonio Campoviejo y su Corral del Indiano, a los que se le fueron añadiendo los nombres de Alejandro Urrutia (Paladares), Gonzalo Pañeda (La Solana), Javier Loya (Deloya) y Marcos Morán(Casa Gerardo). Pero entonces fueron llegando las Michelín, la atención de los medios, gente como Adriá y Arola se convertían en personajes mediáticos, los congresos culinarios aparecen en los telediarios, se empieza a hablar de texturas, esferificaciones, deconstrucciones, filosofía, arte, vida, muerte … y, claro, toda una pléyade de jóvenes cocineros confundieron el tocino con la velocidad y pensaron que la tortilla había que “deconstruirla” , aunque no se supiera freír un huevo. Vamos, que el tema se desmadró bastante y empezó a florecer en las cartas la estupidez culinaria, y a esconder la mediocridad técnica y la vulgaridad de producto con extravagancias sin sentido. Todo esto no hizo sino perjudicar el nombre de la Nueva Cocina y a que la gente, y algún que otro crítico, confundiera a los cocineros serios y exigentes, a la par que creativos, con los doctores Dulcamara y demás vendedores de crecepelo. Se crea así un falso debate en que se enfrenta la cocina tradicional, que aparece como garante de las esencias gastronómicas, y la Nueva Cocina.
Yo por eso, y para hacerme entender, solo hablo de buena y mala cocina. La buena cocina empieza con el buen producto. Sin él es imposible que exista la buena cocina . Luego viene el “cocinar”, la transformación de lo crudo en comestible. La buena cocina será la que emplea esa cocina en ponerse al servicio de ese producto, la que mejor realce sus cualidades, y esconda sus defectos. Y si la Roner permite conservar mejor las cualidades del pescado en su preparación, pues que viva la Roner. Luego vendrá la búsqueda creativa, la de añadir a ese producto tratado lo mejor posible matices, profundidad, juego,mezcla de ingredientes, realce de alguna de sus propiedades sobre otras… que podrá hacerse de forma más o menos armoniosa, con más o menos sentido, y donde entrará más en juego la subjetividad a la hora de evaluarlo.
Lo que digo me parece simple, casi obvio, y creo que si las discusiones sobre la calidad de una comida se centraran en estos aspectos , dejando prejuicios aparte, todos ganaríamos.
Por decirlo simplemente, antesdeayer comí espléndidamente porque comí un excelente producto, extraordinariamente tratado , y cuya faceta creativa me pareció armoniosa y con sentido. No sé cuánto había de nueva o vieja , pero era evidentemente Buena Cocina.

sábado, diciembre 02, 2006

L' Alezna


Tengo que reconocer que tenía un poco de cargo de conciencia con el hecho de haber hecho una crítica un tanto negativa de L’Alezna a propósito de su menú de setas, siendo como es Pedro uno de mis cocineros preferidos en Asturias, y de los que más me ha hecho disfrutar. Aunque creo que fue precisa y válida, quizás no supe contextualizarla. Me explico: era un menú hecho para tres semanas, con lo que difícilmente podría tener la profundidad conceptual que un menú de temporada, y realizado con un precio muy “popular”, probablemente para servir de promoción del restaurante en un mes como el de noviembre en el que los restaurantes, antes del desmadre navideño, se mueven poco. Ruego disculpen la poca ortodoxia de insistir en el tema de L’Alezna, pero quería probar a Pedro en un contexto en el que no hubiera excusa posible. Y el resultado, os adelanto, ha sido el de haber disfrutado mi mejor experiencia gastronómica del año. Vamos a ello:
Aperitivo habitual: crema de pote, correcto como siempre, y en el contexto de frío otoñal, muy apetecible
De primero, un revuelto, en el estilo huevos rotos, con setas. El huevo consistente, de yema naranja, jugoso. Las setas, perfectas en frescura, con leve toque de plancha, y acertada combinación: la terrosidad del níscalo, lo robustez de la “carbonera”, la finura del edulis. Simple y redondo.
Luego Percebes del Cabo Peñas con Tupinambo e hinojos. Nos comentó Pedro que quizás no tuvieran la calidad que le hubiera gustado. Sin embargo, aun quizás faltándole algo de tamaño ( a lo ancho), estaban muy bien de intensidad . Los preparó en gelatina, pelados, conservando todos sus jugos, en cocción delicada. El puré de tupinambo,emulsionado con girasol, de fina textura y aromas tropicales (de baja intensidad, estamos hablando de un tubérculo, con algo de parecido a la yuca, pero menos basto, con recuerdo de frutos secos). Y en el puré, y por encima , un poquito de hinojo, con su particular intensidad, y por el que , además, siento predilección (sabor de infancia). Todo combinaba con sintonía y acierto. Me encantó.
Luego calamar. Éste, como ya indiqué en el post de Rosina, no está en su mejor momento. Estamos hablando de todas formas de calamar fresco de potera, pequeñín en tamaño, de notable calidad . Pedro supo sacarle , además, gran partido: perfecto toque de plancha, con el que el calamar creó su costra naranja oscuro, sin secarlo por dentro. Fondo con una emulsión de lima e hierbas aromáticas, ligero, lascas de Vidiago y unos tacos de raíz de perifollo. Muy bueno.
Luego pulpo, en lo que fue casi un redescubrimiento del mismo, tan maltratado como anda de cocciones excesivas, precocciones y microondas. Muy ligeramente cocinado,que no significa poco tiempo, en su jugo, con un toque de salvia, unos tacos de panceta ibérica,una molleja de lechal planchada y una gelatina de pimiento verde y vinagre, que sirve para refrescar toda la profundidad y untuosidad de sabor del mejor pulpo del pedrero . Excelente.
Seguimos con el que fue para mi el plato cumbre : el salmonete. . Nada más llegar a la mesa, efluvios de frescor marino, y esa profundidad de pescado y tomate tan peculiar del salmonete. Desespinado, muy muy poco hecho, con la piel cuidadosamente raspada, corto y contundente toque de plancha, dorando la piel, dejando intacto el interior. Carne prieta, limpia, intensa, noble, tonos dulces, inmejorable.Venía con una pasta de anchoa y algo de oliva negra, con el jugo del salmonete, hecho con las cabezas e higadillos. Redondo.
Finalizamos el salado con la carrillera de ternera en su jugo con bugre. La carne suave, pero sin perder intensidad, a la que ayudaba su denso concentrado. Medallón de carne de bugre, excelente en punto, y especie de torta preparada con el interior de la cabeza y las huevas. Para ligar, una mayonesa con aceite, restos del bugre y ajos . Fantástico mar y montaña.
El primero de los postres fue un bizcocho borracho de aceite de oliva, fino pero denso, empapado de un almíbar con multitud de aromas y tonos cítricos suaves, y helado de sésamo. El bizcocho llevaba semillas de sésamo tostadas por encima. Muy bueno.
De segundo postre, tomamos el merengue seco de cacao con helado de pistacho. El merengue seco guardaba en su interior una crema concentrada de un chocolate excelente, amargo, muy puro,con una gelatina de orujo al cacao, al que acompañaba muy bien el helado de pistacho, muy concentrado y de textura oleosa. Me pareció un postre muy rico y acertado, que personalmente me gustó mucho,y cuyo acierto radica, sobre todo, en la concepción.
Acompañamos los postres con un moscatel MR , aunque hermano pequeño, elegante y complejo, que me gustó mucho.
Desbordante experiencia, plena de excelente producto, esmero,….y talento.