Frente al prestigio de lo primero, del estreno, de lo nuevo, son pocos los que se enorgullecen de ser segundos , segundones , o segundo plato . Miramos las cosas de segunda mano con la misericordia que reservamos para los tullidos. La plata parece una chapa de desecho frente al refulgente oro . Y aunque exista El Padrino se dice eso de que segundas partes nunca fueron buenas. Quizás el brillo de ese falso metal de la sorpresa , de la novedad , nos embota la razón y nos lanza con facilidad a la exhaltación desmesurada. Todo este rollo viene a cuento de este año volví a Sicer, por segunda vez, para encontrarme lo mismo, un precioso viaje por el sorprendente y poliédrico mundo de la sidra, sin que me lo pareciera. Cambió que la representación asturiana, casi anecdótica la primera edición, esta vez era nutrida y principal, alguna ausenciay alguna novedad. Como ya sabéis que soy un snob apátrida, que además iba con un poco de prisa, me dediqué a visitar los stands franceses , alemanes y canadienses. Sidras limpias , vinosas y de tensa acidez me parecieron las de Apfelundwein Oberjosbach, tanto las secas como las extra secas, moviéndose (entre 6,5-7,5). Curiosa la roja que fermentan con cerezas. Que los suizos Domaine Du Chambet tenían una sidra achampanada y seca que no valía gran cosa (5), y una sidra de hielo muy fresca y natural (7). Me defraudaron un poco las sidras de hielo de los canadienses Domaine Leduc-Piedimonte , donde la joya de la corona, la L-P 2004”Private Reserve” Ice Cider , estaba dominada por unas desagradables notas entre la reducción y la oxidación. Mucho mejor, con una buena intensidad, que mezclaba a la vez la frescura y las notas de manzana asada, la Leduc-Piedimonte 2006 Ice Cider (7.5). Me paré a degustar exhaustivamente las sidras de Eric Bordelet, que antaño me entusiasmaran. Empezamos con las de pera : Poiré Granit 2008 , fina y ligera, con una buena acidez, aunque dominada por unos aromas como de pegamento-cola no muy agradables. Mucho mejor la Poiré Granit 2002, madura, compleja y persistente, muy suave y con un carbónico acariciante (8,5). Probamos también de la firma Gaec Du Mesnil la sidra semiseca Guillaume , de color amarronado, que reflejaba una suciedad en este caso sabrosa, gustosa, que se daba con un olor a manzana asada y una buena frescura (7,5). Probamos también la seca, que daba unas notas sucias, como a madre de sidra enranciada, nada agradables. Pasamos también por las difíciles y severas sidras de Kelterei Elm GMBH & CO , donde probamos la Kultapfel Bio Apfelwein , y la Öko aus der Rhön Apfelcidre, y por la extensa variedad de Sarl Domaine Familial Louis Dupont , a pesar de que la primera , la Cidre Bouché Brut de Normandie , sabía a huevo podrido. Mucho mejor la Cidre Dupont Resérve , muy equilibrada, compleja, con ese agradable sabor de manzana asada, notas ajerezadas y una buena acidez (7,5). Fresca, ligera y natural me pareció su Cidre Brut Organic (6,5), y un poco decepcionante fue su achampanada Cuvée Colette, falta de intensidad. Por supuesto, no dejé de pasarme por el stand de las sidras de hielo de La Face Cachée , donde tomamos la Neige Eternele, con muy buena intensidad y acidez, notas de manzana compotada, caramelo, …(8) y , sobre todo , la espectacular Frimas , con notas de miel, de flores, herbáceas, muy fresca y persistente, donde sorprende un sabor a algo entre lo cítrico y la fresa, y que para mi fue la estrella de la noche (9). Esta vez no pude quedarme todo lo que hubiera querido, y esto que cuento es solo una pequeña parte de lo que hubo. Sigo pensando que es una suerte poder contar en Asturias con esta Muestra de Sidras, imprescindible para empezar a conocer lo que puede dar de sí la sencilla manzana. Solo espero que se vuelva a convocar y que no haya que esperar dos años para poder a asistir a su tercera edición.