Allá que fuimos a La Cigaleña hace unos días cuatro chalaos (Limonta , Jorge Díez, Albertobilbao y uno mismo), con el retronasal del Silex todavía reverberando en nuestra memoria. Como los críos antes de subirse al tren de la bruja , nerviosos y expectantes, alegres también por encontrarnos en tan buena ocasión, con prisa por llegar, por lo que tuvimos que esperar unos minutos a Andrés mientras nos hacíamos con la barra . Limonta: ” Eso me encantó, una fe por este señor que yo no conocía; casi una dependencia. Llega al poco rato y comienza la fiesta. Sorprende con las buenas copas y el decantador para riesling”.
Scharzhofberger Spätlese 1990 de Egon Müller (de subasta , que por lo visto no es lo mismo):
Albertobilbao: “Llevaba años golpeándome su nombre en mi cerebro, era una cuestión de tiempo el vernos las caras. Esta vez la espera mereció la pena, me he propuesto beberme por lo menos una botella del gran Egon, una vez año. Un vino de 19 años y con el color de un recién nacido. Magnífico, recuerdos hidrocarburos, minerales, de orejones,elegancia, sedosidad, uno se lo había imaginado potente y resultó ser más elegante que la mejor Chardonnay, acidez con mayúsculas, tonos cítricos de leyenda. Si le hubiéramos dado un día entero habría seguido hablando, pocas veces me he encontrado con un vino más parlanchín. Dan ganas de aprender alemán para darle las gracias en su idioma al Señor Egon Muller por este vino”.
Jorge Díez: “le hizo demasiada sombra aquella acidez cítrica, aquella nota de limón tan viva. Claro que debajo había complejidad, un gran vino y muchas cosas pero lamentablemente en mi paladar destacaba demasiado lo primero y tapaba lo demás. No llegó a suavizarse mucho en el tiempo que estuvo abierto, si bien las notas de hidrocarburos tan presentes en la segunda prueba eran capaces de echarle un pulso al cítrico pero seguía allí. Demasiado protagonismo que desequilibraba la armonía del vino. Eso sí: hay que suponerle todavía gran potencial de envejecimiento pese a su añada”.
Celia le comentaba a Jorge :” El vino lo comentan efusivamente Eldi más que los demás. A tí y a mi nos parece que la acidez está un poco subidita de tono, pero es un vinazo; Se queda "agarrado" a la garganta, con esa acidez y amargura”
Y es que me pareció algo brutal, un vino inabarcable, que cambiaba a cada sorbo, impetuoso, una acidez vivísima y punzante , de una potencia extraordinaria , que se daba con una armonía especial, una melodía original que se quedó grabada en mi paladar. Dejamos un poco para el final de la comida. Sin ser otro vino, siguió con otras notas más maduras, aunque eso no significara una doma de su embravecida jovialidad. Para mi , una apoteosis de la riesling (93/100).
Luego subimos a un pequeño reservado que tiene Andrés . Limonta: ”En esta estancia, cuadrada, con techos altísimos, sólo cabe una mesa amplia y cómoda, mantel blanco, una mesa discreta, sin adornos, donde sólo destacan las copas. Me encanta. Y silencio sepulcral, ningún olor que moleste, ningún movimiento que despiste. Ideal para hacer espiritismo o para darnos un homenaje como este que nos vamos a dar”, donde seguimos con la fiesta báquica, acompañada de algo de comer , de buen y sabroso producto tratado de forma sobria (a petición nuestra:
Champagne Substance Jaques Selosse (degüelle 2005).
Jorge Díez: “fue fascinante para mí: su color, su nariz, su boca. Como lo definió Andrés –“la mejor manzanilla espumosa del mundo”- nos da idea de lo que vamos a encontrar: un modo de crianza diferente, con soleras y criaderas al estilo de Jerez, y un resultado muy distinto, sin añada definida pero marcado por esa crianza. Presentaba un color tostado, limpio y profundo. En nariz aparecía una primera nota de panadería pero enseguida se enseñoreaban de la copa los frutos secos, avellana, nuez. Un tostado suave y sugerencias frutales maduras de fondo. Corpóreo, firme, consistente, cremoso, con volumen. Una gran boca con la acidez de soporte pero maquillada con gusto, sin que el alcohol tuviera tampoco asomo. Estaban pero no se hacían notar. Todo él envuelto en un halo de vejez madura, sabia, noble derivado de su particular crianza.
Albertobilbao: “Elegante y solemne desde la primera copa, mi baremo a partir de ahora a la hora de hablar de champagnes, persistente, largo, inmensa su profundidad, tonos tostados, frutales, cuál será el secreto para conjugar tonos ajerezados con tonos joviales, para definirlo se me quedó grabada la definición de Andrés, "La mejor manzanilla del mundo".
Cremoso sin molestar gracias a una acidez que hace que cada paso por boca sea una fiesta
En el retronasal se presenta la mineralidad. Auténtica joya, pocos vinos se me ocurren para acompañar a uno en la vejez, un vinazo que aguantaría cualquier maridaje en un menú degustación”
Dile: “es oloroso y Blanc de Blancs. Oxidativo y fresco. Hondo y cosquilleante. Complejo y sencillo a la vez. Maravilloso” (90/100).
( Jorge: “las croquetas eran muy correctas y especialmente sabrosas las de bacalao. Las cocochas también destacaron por su buen sabor, así en estado puro”).
Luego nos pusimos en manos de Andrés. El presupuesto apretaba y no se lo pusimos fácil cuando le dijimos: Borgoña. Y se lució al conseguir dos buenos vinos , disfrutables ya y que no se iban de precio. Vamos, hablando de Borgoña y de apellidos como Vosne-Romanée y Meaursault, el más difícil todavía :
Meursault Domaine des Comtes Lafon 2006.
Albertobilbao: “Acierto de Andrés, uno conocía remotamente la presencia de este productor, pero no es fácil acertar con el momento óptimo de beber un Borgoña y acertó de pleno, reconciliación con los vinos de Borgoña, prometo no dudar nunca más. Fruta y más fruta, untuoso, graso, notas características de la grandeza de la Chardonnay
Floral, fruta blanca, toques herbáceos, eran innumerables los matices que tenía este vino
Acidez en linea de los vinos que han hecho grande a esta zona, me hubiera bebido toda la añada, adictivo hasta decir basta
Uno tiene la costumbre cuando le gusta un vino y no lo conoce investigar sobre él, algunos dicen que hoy en día es la mejor bodega de Meursault, me faltan conocimientos y sobre todo experiencia para corroborarlo pero me pareció sublime
En este vino en contraste con el vino de Arnaud Ente, la madera para mí gusto estaba perfectamente integrada y además evolucionaba en copa, crecía cada vez más y rompía una leyenda la de que los vinos de Borgoña necesitan tiempo. Este ya estaba en su cénit pero con mucho horizonte todavía en su vida”.
Jorge Díez: “me resultó muy curioso por la falta de rasgos destacados. Era un vino que gustaba, gustaba mucho, se bebía con facilidad, y sin embargo no sabría decir por qué. Hubo un momento en que le pregunté a Alberto qué notas le encontraba y nos quedamos un poco en blanco. Era muy bueno pero costaba sacarle los rasgos diferenciales. Tenía una limpidez llamativa y era agradable en nariz y en boca desde el primer contacto pero resulta difícil desglosar elementos olfativos y gustativos. Sí recuerdo también su carácter untuoso”.
Eldi: “En contraposición al Arnaud Ente, aquí sí encontré la corpulencia de Meursault, la grasa, a la que una buena acidez le quitaba lo que pudiese tener de pesadez. Una barrica ligera y una chardonnay expresiva daban notas de crema pastelera , de mantequilla tostada, junto con una buena y concentrada fruta, notas de hierba, manzana y piel de limón. Buen vino (83/100)”
(Jorge: “de las mollejas, bien preparadas y con todo el protagonismo, al margen de la guarnición. Quizá otro punto álgido de la manduca fueron los bocartes, tan sabrosos y con un rebozado fino, en su punto de fritura”)
Vosne-Romanée Clos Du Chateau Monopole Domaine Du Comte Liger-Belair 2005.
Jorge Díez: “también me tocó la fibra sensible. Ese color borgoñón inconfundible, suave y elegante, esa nariz de cueros finos, toda una promesa de un gran estilo en boca no carente de fuerza, de personalidad. Buena acidez pero ninguna estridencia. Dulzura y fruta en sazón, todo tan armónico que me cautivó. Al igual que su pariente en blanco, era un conjunto perfecto pero no era fácil señalarle rasgos en detalle. O quizá a estas alturas ya no me apetecía, sólo me dejaba llevar por el disfrute de un gran vino”.
Albertobilbao: “Conocía la zona, y sabía por experiencia de los buenos ratos que nos ayuda a pasar, pero su productor me era completamente desconocido, Andrés nos presentó este libro, un título que nunca olvidaré
Borgoña, cuánto nos das, cuando te presentas en estado puro!!!
Fruta roja para parar un tren, cueros viejos, me recordó a un toro bravo, no paraba en sus embestidas, pero con nobleza en este caso elegancia de la mano de una acidez que nos pedía una y otra vez seguir bebiendo. Pena que no fuera en formato de magnum
Vino que reflejaba lo que es el respeto al viñedo, para mí era más terroso que mineral, fiel reflejo de una añada excepcional.
Si los guantes de seda fueran líquidos, este vino sería uno de ellos”.
Eldi:” Borgoña en estado puro. Cueros y pinot noir.Una delicia (85/100)”.
Limonta: “no me extasió”.
(Jorge: “el bonito era una buena pieza y también cumplía su promesa de sabor. Quizá hubiésemos agradecido un punto menos de plancheado aunque es más la textura seca de por sí de ese corte que defecto de cocina. En todo caso combinó bien con lo demás y se entendieron él y el tinto”).
Dönhoff Niederhäuser Hermannshöhe Riesling Auslese 2001.
Albertobilbao: “Fue la única no obra maestra de la comida, pago legendario, como el de Muller, cualquier aficionado lo lleva tatuado. Me gustan más de este productor los trocken que los dulces, recientemente probé uno del 2007. Me gustó pero no me emocionó
Eché de menos una mayor complejidad, los tonos cítricos y florales predominaban, pero a uno le gustan en estos vinos un mayor punch, una mayor fuerza, un mayor recuerdo”.
Jorge Díez : “ese tesoro de acidez bien guardada y azúcar con una doma perfecta para contrastar con el postre. Poco se podría criticar a la regularidad de elaboración de esa bodega, a su excelencia en cada nivel y tipo de vino. Y esta vez cumplió de maravilla. Las notas, las típicas de los de su estilo en su mejor expresión”.
Eldi: le perjudicó sin duda el Egon Müller, porque parecía como montarse en un pony después de hacerlo en un caballo de carreras. No le ayudaba tampoco ese estilo delicado, femenino, tan particular de Dönhoff, cuando llegábamos yaa las últimas cuestas de este Tourmalet. Curiosamente, siendo un Auslese del 2001, se presentaba más maduro que el Müller. También lo tomamos demasiado pronto, porque unos añitos de botella seguro que le sentaban bien.Precioso color dorado brillante. Complejo , delicado, callado, armonioso, me pareció un buen vino que no tomamos en el mejor momento (79/100).
Madeira de Henriques and Henriques 15 years old , Sercial .
Jorge Díez : “me gustó mucho, con esa melosidad, ese dulzor contenido, acidez recia pero presentada con prudencia. Sin embargo intuyo que estábamos ante un acercamiento tímido a ese tipo de vinos, que hay un largo y complejo camino que recorrer en ellos”.
Albertobilbao: “Visitante inesperado a la fiesta, un bonus track, de lujo, me recordó a los grandes amontillados, frutos secos, corteza de naraja, largo, enorme su poderío
Vino con recuerdos a cognacs bebidos al abrigo de una chimenea en invierno
Otro gran acierto de Andrés”.
Resumiendo, Jorge: “ Si tuviera que conceder mis galardones particulares serían para el Champán y el Borgoña tinto, para las croquetas de bacalao y para los bocartes y, por supuesto, para mis tres acompañantes. Aparte quedaría la mención de honor, el premio a una trayectoria –aunque todavía le queda carrera por delante- para Andrés Conde”.
Un lugar del que no queríamos marcharnos (para desgracia de los camareros).Al que queremos volver cuanto antes. Un lugar en el mundo donde encontrarnos.
Daoiz y Velarde, 19
Santander
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