Poco necesario es que haga una introducción de la Bodega
Cigaleña. Seguro que el lector conoce este auténtico templo y museo del vino
en el centro de Santander, visita ineludible del aficionado a este mundillo.
Las dos noches que pasé en la ciudad en ambas nos acercamos
hasta allí y en una de ellas cenamos. Da gusto poder tomarse por copas vinos
poco habituales como los blancos de Jerez, Saboya, Borgoña y Rioja que probamos
en su barra.
El comedor, al igual que todo el local, es como un museo y
estar allí es todo un contraste con esos tan habituales comedores minimalistas
que tanto se llevan en otros restaurantes. Eso sí, las sillas son bastante
incómodas y creo que merecen una renovación.
Una vez ojeada la carta pedimos solo una entrada y estando en
Santander no nos pudimos resistir a que fueran unas rabas, 14€,
impecables.
Como platos principales probamos la carne y el pescado. La
carne fue una pintada de Bresse, 18€, estofada y perfecta en todos los
sentidos y acompañada de unas excelentes verduras.
El pescado fue mero, 25€, si no recuerdo mal hecho a
la brasa, excelente en jugosidad y punto. Un
pero, que tal vez la ración era un
poco escasa. También venía con las verduras.
No tomamos postre y el pan, de buena calidad, 1,80€
p/p.

El personal de servicio competente y con pinta de llevar
muchos kilómetros de sala en sus piernas. Fue una pena que no estuviera Andrés
Conde Laya y no tener la oportunidad de conocerle, pero las vacaciones son algo
sagrado.
Como dije al principio, el aficionado y amante del vino tiene
una cita obligada si va por Santander, y en cuestión gastronómica, aunque
hayamos probado poca cosa parece también que es un sitio de total confianza.
Para nosotros será un fijo en futuras visitas a la ciudad.
Bodega Cigaleña
Daoiz y Velarde, 19, 39003 Santander
942 21 30 62 www.cigalena.com
Apuntáu
ResponderEliminarComí unos días antes que tú y mi sensación que ni fu ni fa.
ResponderEliminarAhora bien,en lo referente al vino es otra liga....
Alejandro.