
Quería celebrar con mi santa esposa una ocasión especial, y para ello pensé en volver a ir al Balneario de Salinas después de más de dos años, recordando aquel comedor tan bonito dando a la playa de Salinas, y haber comido algún plato de pescado de calidad excepcional.
Pedimos el menú degustación llamado “gourmet”, 75 euros.
Extensa carta de vinos, con una buena selección de vinos internacionales. Precios altos, 2 veces precio en tienda, aunque dependiendo del vino. Con los nacionales de más rotación el multiplicador sería un 1,8 veces precio en tienda.
Pan precocido, de poco interés.

De aperitivo nos pusieron un gazpacho de remolacha, que tiene la virtud de tener una acidez muy baja, y cumple la doble función de refrescar y , agradablemente, preparar el estómago para el menú.
Empezamos con unos percebes. De buen grosor, tamaño y calidad. Venían sin embargo devaluados por llevar cocidos bastante tiempo y estar irregularmente recalentados en microondas. Manifiestamente mejorables.

Seguimos con un ravioli de cigala. Tengo que decir que previamente me habían dicho que este ravioli iba en el menú normal, y que en el menú gourmet traían las cigalas enteras en ensalada. Así que decidieron por su cuenta devaluarme el menú, y digo lo de devaluar porque lo que vino fue un ravioli de pasta tiesa, con un relleno infame de cigala reseca,ultracongelada, sin sabor ninguno, todo ello inundado de nata salpicada con unas gotas de aceite de oliva, puerro deshidratado, abundante pimienta negra,…que no conseguían arreglar el desaguisado.

Seguimos con dos lomos de sardinas confitadas, o así nos lo dijeron, acompañados de una ligera vinagreta de tomate. La sardina está en un momento excelente , así que aunque no fueran un prodigio de frescura y punto (uno de los lomos casi crudos, el otro hecho de más), no conseguían estar malas.
Seguimos con un foie envuelto en col china a modo de papillote, con un fondo donde la grasa del foie se mezclaba con un fondo agridulce que llevaba lo que me pareció…¿ketchup?, y rodeado de dos dados de mango fresco,plancheado.El conjunto, aunque lejos de cualquier brillo, se dejaba comer agradablemente, combinando bien el sabor de la col , un poco falta de tersura, aportando además esa densa textura vegetal,con el del foie, que aunque falto de ese tueste de su grasa tan agradable, la cocción en su grasa le permitía encarar esa especial fuerza de la col cocida.

Seguimos con un lomo de salmonete, pequeño, hecho al horno con toque final de plancha. Algo pasado de punto. Se le habían incrustado unas láminas de patata , y puesto un fondo de puré de patata, maggi o similar, con abundante mantequilla y nuez moscada, que no añadían nada al plato, más bien al contrario, porque estorbaban la viveza del sabor del salmonete, que, a mi modesto entender, es un pescado que combina mal con nada que no sea algo de aceite y un poco de perejil. Plato de poco interés,aunque el salmonete es de mis pescados favoritos y no dejé de comerlo.
Seguimos con un taco de lechazo acompañado de un membrillo sobre el que venían unos frutos rojos y un cachín de piña fresca. La carne reseca, anodina, de escaso valor. Estaba mejor el contrapunto del membrillo y la fruta.

De postres trajeron un helado de café (muy agradable), con un bizcocho de chocolate (un mazacote inacabable) con una gelatina de fresa(insípida).
Y un helado de leche merengada, muy bueno, con notas de leche fresca y la canela muy marcada. El tocinillo ligero y con un agradable regusto a yema tostada. Ambos combinaban perfectamente, la ligereza y frescura de la leche , con la densidad tostada del tocinillo. Buen postre.Recuerdo haberlo tomado también en el Deloya de Oviedo
Servicio excelente, que aguantó mi cara de cabreo creciente con profesionalidad , e incluso con alguna sonrisa.
Concluyendo, enorme decepción. Estamos hablando de un restaurante con estrella michelín, de un menú de 75 euros, bebida aparte, en el que recientemente mi compañero bloguero Toni y también el crítico y también bloguero, D. Carlos Maribona, habían tenido además buenas experiencias. Yo me sentí, sin embargo, como en un mediocre catering de boda . Tardaré en volver.
Nota general: 5,75
Emoción: 4,5
http://www.restaurantebalneario.com/