lunes, diciembre 31, 2007

Adiós 2007



Llegó el fin del año 2007 y parece que toca hacer balance. Recopilar los mejores momentos. También aquellos que no lo fueron tanto, o donde nos equivocamos. Afortunadamente fueron muchos más los primeros. Al menos los recuerdo mejor. Empezando por este compartir y aprender que suponen los blogs, que me han hecho disfrutar tanto. Me acuerdo de la quedada bloguera en ese maravilloso restaurante que es Diverxo, del embriagador humo de Etxebarri, de la elegancia de Akelarre, de ese fantástico bistró oriental que es Sudestada, de esa cocina de raíces y sensibilidad de El Bohío, de ese otro bistró donde se come tan bien llamado Sacha. Y aquí en la patria chica , todo lo que he disfrutado con la muy personal sabrosura de L’Alezna de mi amigo Martino, de la importancia de los principales en El Corral del Indianu (siempre me digo que tengo que volver pronto, aunque luego no lo haga), de la categoría de la cocina de Casa Gerardo (próximo post), de la desenfadada creatividad de Koldo Miranda. También el buen hacer de tantos sitios que nos han dado tan buenos momentos: La Tabla, Sollun, Casa Camila, Los Tres Caracoles, Los Nogales, ….

Este ha sido el año en que me enamoré del vino. Hasta ahora era algo que me interesaba, pero que no vivía con la pasión de ahora. Quizás haya influido que haya podido probar maravillas tales como los champanes de Krug o Salón, el Valdegatiles y el Llanos del Almendro de la bodega Dominio de Atauta, el Trasnocho de Remírez de Ganuza, el Molino Real de Telmo Rodríguez, el Sassicaia,el Anjou La Lune de Mark Angeli, El Puntido de los Eguren, las sidras de hielo…., También, sin duda, que he aprendido a beberlos y apreciarlos, a disfrutarlos, un poco mejor.

En cuanto a las faltas, reconozco que en algún momento nos ha faltado cintura, sentido del humor , o sobrado seriedad, o se nos ido un poco la pinza con esta cosa del comer y el beber. Nos ha sobrado, también, algún mal modo. Quizás en algún momento hemos emitido opiniones con demasiada ligereza, o nos hemos dado una ridícula importancia. Hacemos propósito de enmienda.

Al año que viene le pido que sea tan bueno como este. Feliz año 2008 a todos.

martes, diciembre 25, 2007

Ornellaia 2002


Hace ya unos días que abrimos otro de esos fantásticos y afrancesados “supertoscanos”, en este caso uno de los nacidos al abrigo del éxito de los pioneros Sassicaia y Tignanello : un Ornellaia (Cabernet Sauvignon 65%, ,Merlot 30%, Cabernet Franc 5%), de la difícil cosecha, según se desprende de su web, del 2002. Es el vino franquicia de la bodega Tenuta dell'Ornellaia, que elabora uno superior, al menos en precio, llamado Masseto ,100% Merlot, y dos inferiores, o más baratos, llamados Le Serre Nuove y Le Volte. Cuenta desde su primera añada, allá por el 1985, con el asesoramiento de Michel Rolland. Fue precisamente en 2002 cuando su creador, Ludovico Antinori (hermano del Antinori del Tignanello), la vendió en su totalidad a los americanos de La Robert Mondavi Corporation de Napa (California), y desde entonces parece que es un poco más difícil no dejarse una buena pasta para probarlo. En tienda suele oscilar entre los 100-120 euros.

En copa tenía un color rojo picota con tintes violáceos, bastante cubierto y un poco apagado. En nariz presentó unos aromas de reducción importantes, pero nobles, que terminaron de irse al cabo de una buena oxigenación, quedando en agradables notas de cuero. Aún así decepcionaba por su poca intensidad, complejidad y concentración. En boca presentaba un paso fino pero desequilibrado,poco integrado, donde cada cosa parecía ir por su lado. No dejaba de tener , aún así, un carácter tranquilo, con cierta elegancia, que no conseguía borrar, sin embargo, una sensación de desencanto. A falta de vino , nos pusimos a darle a la parpalluela un buen rato. Y cuando retomamos lo que quedaba en nuestras copas, no pudimos dejar de reconocer que aquello había cambiado, y mucho. El aroma se había redondeado y concentrado, incluso ganado en intensidad. En boca ahora estaba equilibrado, armonioso. Había una buena acidez, unos taninos muy finos, con ligeras notas torrefactadas. Pero lo que destacaba sobre todo era una fruta negra madura vivísima, que lo hacía muy goloso de tomar, junto con notas balsámicas y florales. Y la impresión fue que lo acabamos cuando aún no había terminado de darse. Acabamos apurando los posos y lamentando nuestra impaciencia. Es que nos pierde la glotonería. A destacar, en contraste con los españoles, la mucha finura, que no va en detrimento de su riqueza, la abundante fruta y la poca madera, que los hacen mucho más fáciles y golosos.

domingo, diciembre 23, 2007

Sacha (Madrid)

Después de tener la maravillosa experiencia en Diverxo, y tras un gintonic que ayudara a aligerar la digestión, encaminamos nuestros pasos a ese bistró llamado Sacha. Creo que de tan distintos la elección no pudo ser más afortunada. Por un lado, el derroche de creatividad , el trabajo exhaustivo y la juvenil pujanza de David,por otro…..

…unas zamburiñas gordas, llenas de sabor yodado y de esa suavidad tan fina . Debe ser el molusco, con la vieira, menos brusco, más cariñoso en la boca. Venían con una lima para morder después. Estupenda la variación del tradicional maridaje limón/molusco. Dejando el cítrico para después no altera el sabor, y limpia la boca con esa mayor amabilidad de la lima. Seguimos con unos fantásticos berberechos, grandes (el tamaño aquí sí que importa), llenos, con fresco sabor yodado. Luego unas anchoas, carnosas, con aceite de aguacate, de una intensidad y delicadeza de las que me había (casi) olvidado. El aceite de aguacate hacía de contrapunto fresco, vegetal, a la anchoa.Una ostra frita, crujiente, limpia y carnosa, aunque en el proceso pierde un poco de su esencia, y luego la ostra escabechada, enorme, con el escabeche muy ligero, que doma lo justo la extraordinaria intensidad de mar y de roca de la ostra. Extraordinaria. Luego la falsa lasaña de centollo y oricio. Ya era buena con centollo, pero con el oricio (fresco) está aún mejor. Seguimos con la raya templada sobre una vinagreta con patata, que me sigue pareciendo, en su sencillez, de una delicadeza extraordinaria, de esas recetas que enlazan con lo clásico, con lo que es o debe ser tradición o raíces, y que , por lo tanto, no cansa nunca, porque son perfectas en su sencillez. Seguimos con unos chipironcitos guisados en su tinta con habas verdes crudas . Genial la combinación de la dulzura marina del chipirón y la vegetal de la haba, por una parte, y el concentrado sabor del chipirón ,con la ligera astringencia de la tinta, con la fina pero más evidente astringencia de de la haba cruda. No sé cómo, lo mismo que en Diverxo, pueden salir buenos chipirones fuera de temporada. El plato obliga a terminarlo rebañando con pan. Y aunque el nivel de la comida se mantuvo siempre entre lo notable y lo sobresaliente, el plato estrella se reservó para el final: un Steak Tartar, sin huevo y con un aliño casi imperceptible, dando el protagonismo a una carne , de esa de las vacas de desecho del encaste de Domeq, de verdad Maravillosa , con una concentración tan fina, con una grasa de una calidad , de una finura extraordinaria, ...., de verdad, indescriptible. Perdonen la tontería, pero si van y la hay , no dejen de pedirla y luego verán si no se ponen un poco superlativos. Acabamos compartiendo unas filloas bien ricas.

Acompañamos la comida con un champán Lallement Brut Reserve, recio,con carácter y clase, seco, buen champán , y un Mauro VS 2003, importante, serio, racial pero elegante. Gran vino.

…..por otro lado, decíamos, pasamos a una cocina de lúcido instinto, de veterano gastrónomo que sabe lo que importa, que sabe escoger el camino más directo para llegar a ello. Me parece imposible comer en Sacha y no disfrutar.

C/ Juan Hurtado de Mendoza, 11. Madrid. (entrada por Juan Ramón Jiménez)
Tfno.- 913 455 952

jueves, diciembre 20, 2007

Pedro Larumbe (Madrid), por Toni

Pocas horas después del homenaje/festival que se dieron eldiletante y los compañeros blogastrónomos y al que desafortunadamente no pude asistir, fui a cenar a Pedro Larumbe.
La primera impresión es impactante al subir por la magnífica escalera, y acostumbrados a los modernos comedores minimalistas, en los de Pedro Larumbe parece que te trasladas a principios del siglo pasado. Mejor que mis descripciones es ver las fotos en su web.

Rápidamente nos trajeron las cartas, incluída la de vinos lo cual es poco habitual, vimos que los entrantes los tienen divididos en "entradas" en plan convencional y "piezas para picar" que fue por las que nos decidimos.

Primero pusieron como aperitivo de la casa una crema de apio con taco de bacalao. La crema estaba bien, pero el bacalao estaba saladísimo.

Llegaron las piezas en una tabla y fueron unas fajitas de anchoas con Mango-Mole, 4€+IVA c/u, de muy agradable combinación en el paladar, taco de foie y mango, 8€+IVA c/u, un poco empalagoso, pero sabroso, unas croquetas de jamón ibérico y hongos, 3€+IVA c/u, muy flojas de sabor y yemas de espárragos en tempura con teriyaki, 5€+IVA c/u, discretas y de las que no nos pareció que hubiera rastro de soja en el teriyaki.

Como curiosidad, el maitre se hizo un poco de lío al tomar nota y cambió las croquetas que habíamos pedido por el taco de foie y mango, aunque con bastante cintura nos las trajo casi al instante y no cobraron el foie no pedido.

En los platos principales la cosa mejoró notablemente. El cochinillo lacado y prensado, helado de uva garnacha y membrillo, 20€+IVA, sólo tuvo como defecto su pequeña cantidad. Tenía una mantecosidad, textura y sabor extraodinarios como hacía tiempo que no comíamos. Muy rico también el helado y el membrillo. Notable plato.

También resultó bastante bien el timbal de pluma ibérica con tomate especiado, albahaca y mozzarella, 20€ + IVA. Buen punto el de la pluma, menos mal, bien acompañada por el tomate y la albahaca y algo menos por la mozzarella que no me pareció que aportase nada al plato.

Para los postres nos llamó la atención el volcán de chocolate relleno de hierbabuena y cilantro con helado de naranja amarga, 8€+IVA, por la arriesgada combinación del chocolate con la hierbabuena y el cilantro. Hubo división de opiniones. A mi mujer le gustó mucho y a mi no me disgustó, pero no acabé de cogerle el tranquillo al resultado.

El otro postre fueron unos cilindros de chocolate, helado de arroz con leche y emulsión de maracuya, 7,30€+IVA. Al pedirlos mi mujer pensé que sería un postre bastante empalagoso, pero al final me gustó más que el otro , sobre todo el helado de arroz con leche.

Para beber pedimos un Fagus de Coto de Hayas 2005, 33€+IVA. La carta de vinos es manifiestamente mejorable para un restaurante de estas pretensiones sobre todo en blancos y aceptable pero muy centrada en Ribera del Duero y Rioja en tintos. Algo sorprendente es el marcaje de precios. Por ejemplo, el Pintia lo tienen a 68€, siempre más IVA, y el Domino de Atauta que en tienda es más caro que el Pintia, a 33. Como poco, curioso.

El pan y servicio no nos pareció excesivamente caro, 2,5€+IVA. La mantelería, menaje y copas (Schott) de buena calidad, y el servicio muy profesional aunque algo estirado. Una sonrisa de vez en cuando no viene mal. El ritmo de salida de platos sorpendentemente ágil, y digo lo de sorprendentemente porque tuvieron un lleno total, y el restaurante no es precisamente pequeño.

En resumen, aunque no esperábamos una cocina creativa sino más bien burguesa, no salimos descontentos pero tampoco con una gran sonrisa en la boca. Nubes y claros en los entrantes, muy buen nivel en los platos principales y aceptables los postres. Como siempre digo, si hubiésemos pedido otros entrantes a lo mejor la opinión general hubiera sido mejor.

De todas formas, creo que es el restaurante perfecto para llevar a los padres/suegros, por tipo de cocina y decoración. Seguro que no quedas mal.

Nota general: 6,25

Emoción: 6

Pedro Larumbe

C/ Serrano, 61 -4ª pl. 28006 Madrid
91 575 51 11 / 91 575 84 26
http://www.larumbe.com/

toni

lunes, diciembre 17, 2007

Diverxo (Madrid)

Como sabréis la mayoría de los lectores de este blog, este último sábado unos gastroenochalaos que solo se conocían a través de ese maravilloso caos del internet decidimos dar un paso adelante y poner rostro y voz a la átona palabra escrita que hasta entonces mantenía en contacto nuestra amor por estas cosas del comer y el beber. El lugar elegido fue el restaurante Diverxo de David Muñoz, previo paso por La Máquina de Sor Ángela de La Cruz para romper el hielo. Y allí se presentaron Ligasalsas, Suquet, Yerga, Ángel, Sergio Domingo (que son ambos, Ángel y Sergio, quienes debieran hacer el post, porque son los que mejor conocen y han conocido la cocina de David Muñoz), Limonta, Albertobilbao y uno mismo, conociéndonos sin conocernos. Tras el breve titubeo inicial, el hielo se hizo aguachirri y la cosa no tardó en empezar a deslizarse por el agradable camino que se hace al encontrarse con gente que habla un idioma parecido al de uno. Y además gente maja, cachonda, con buen rollo y bonhomía (caracteres que tengo comprobado que abundan mucho más en los tragaldabas), que me hizo alegre, divertido y corto el tiempo, sobre todo, porque no me permitió conocer tanto como me hubiera gustado a muchos de ellos. Muchas gracias a todos por vuestra fantástica compañía. Fue un placer. Y ya estoy deseando volver a veros.

La cocina de David fue algo muy especial, con momentos inolvidables. Una cocina que hubiera requerido, lo mismo que ella es , un post original y muy trabajado, es decir, visita previa, documentación, entrevista con el cocinero y escribir tras comer un mínimo de dos veces con concentración y dedicación exclusiva. Para empezar. Pero no era el momento para eso. Lo era para dejarse llevar y embelesar. Lo era para disfrutar de la compañía y el vino. Lo era para aprender y reirse . Así que vais a perdonarme que no pueda ponerme en plan crítico y me quede en las impresiones generales, que no descarto que puedan contener, aún así, alguna que otra imprecisión.

La cocina de David tiene magia. Surge de una genial originalidad y de un trabajo minucioso, complejo y extraordinariamente exigente. Esa originalidad es debida a la moderna interpretación y sorprendente fusión de dos tradiciones aparentemente antagónicas: la de la compleja, juguetona y especiada ligereza de la cocina oriental (y toques internacionales), con el rotundo sabor y hondura del guiso español de siempre, afinado con el tiempo de cocciones y concentraciones infinitas. Magia hubo en los Dim-Sum de chipirones y tuétano, donde la ternura algo infantil de los dim-sum guardaba un maravilloso guiso de los chipirones encebollados, extraordinariamente persistente y profundo, de un finísimo dulzor. También en el Dim-Sum plancheado de civet de liebre (como dijo Ligasalsas, allí había caza de verdad) que , con el poco del jugo de cabeza de una fantástica gamba roja, fue el más maravilloso mar y montaña que he tomado en mi vida, lleno de sabor y delicadeza (como la de las láminas de espárrago verde que acompañaban, con lo difícil que era acompañar este plato de algo más). Fantástico fue el de conejo, otro guiso de los que provocaban melancolía de otros tiempos (aunque nunca hayan existido) pero mejores, porque traían el exotismo de unas especias que te transportaban , por lo menos, a una china que no conozco, acompañado de zanahoria en cuatro (o cinco) texturas, en la que la alquimia de la cocina desbastaba cualquier atisbo de astringencia y concentraba lo que tiene de fruta. Junto a la seriedad de los sabores, el juego conceptual y una preciosa estética. Maravillosa la “spanish toltilla” con forma de dim-sum, cebolla caramelizada, crema de alubias y ese embriagador perfume de la trufa. Me gustó el mejillón tigre escabechado (ligero y conjuntado) con su contrapunto crujiente y dulce . Me gustó muchísimo también el tartar de salmonete, todo sabor , junto a unos delicados foie de rape y el crujiente final de las espinas (y un caviar de monte que era semilla de un árbol, creo, y unos vegetales que ayudaban a refrescar la intensidad del tartar, y una especie de mayonesa y…..). Me gustó la raya ahumada con polvo de carbón, dándole al pescado aquello que le falta, sabor, con salsa Xo, una salsa tradicional china (elaboradacon gambas vieiras secas, guindillas, jenjibre, ajo, aceite de sésamo y pescado seco), y que David mejora (Capel dixit) con jamón de Jabugo y mojama de Alicante rallada. Recuerdo que me gustó mucho el atún, aunque se desvanece en mi memoria el plato. Me gustó menos el pixín que el embriagador caldo (¿suquet?) que lo acompañaba. Me encantó la delicadeza de la gamba al revés, y la finura concentrada de la grasa/mantequilla de la panceta, y al foie con oricio y tomate solo le encontré la inconveniencia de acompañarlo con un vino. Solo hubo un momento en que me sonó un chirrido, y fue en la vaca gallega (por otra parte fantástica) y ese mojo nikkei tan especiado, aunque no descarto que lo chirriante fuera mi paladar, un poco provinciano. El “kinotto” de trompeta de los muertos con parmesano funcionaba bien por sí mismo. Me gustó mucho también la refinada frescura del primer postre, y la elegante ternura del bizcocho de pistacho con la delicadeza del helado con azafrán.

Me dejo los vinos, merecedores de un post aparte que probablemente no se produzca, así que señalaré brevemente los dos momentos estelares :los maravillosos generosos de la bodega Tradición (amontillado y oloroso) y el feliz reencuentro con la Chenin Blanc de La Lune (aunque si lo pospongo un poco más no hubiera sido tan feliz). También me gustó la elegante corrección del Marqués de Griñón Petit Verdot , que no le impedía expresar una fruta franca según iba estando en copa.

Una experiencia maravillosa. Rabia me da que la vaya desdibujando la memoria. Encontré profundidad y belleza. Una originalidad llena de exuberancia, de una juventud que, sin embargo, sabe buscar la armonía. Un trabajo exigente en la perfección de cada uno de los componentes del plato, que no rehúye la dificultad. Y por qué no, de impecable factura estética. Una cocina llena de emoción, servida en su mejor recipiente, la amabilidad y cercanía del servicio de sala. Qué suerte tenéis los de Madrid de tenerlo a tiro de metro.


(perdonen las fotos, pero es que era ver - y escuchar- el plato y lanzarme a por él).


Restaurante DiverXO Dirección: Francisco Medrano, 5. Teléfono: 91 570 07 66.

lunes, diciembre 10, 2007

Cocina y arte


Está el virus ahora derivando en problemas en el aparato digestivo, así que ando con mono de sabores y pasando más hambre que Carpanta. A falta de pan se entretiene uno dándole vueltas a alguna cosa aburrida e intrascendente, como a ese mantra que aparece cada poco por los blogs de la cosa gastronómica, : ¿es arte la cocina?, que creo que se formularía más adecuadamente si se dijera: ¿puede llegar a ser arte la cocina?, porque en general la cocina nunca podrá considerarse como arte. Otra cosa es que alguien, llámese, por ejemplo, Ferrán , consiga desde una sensibilidad única, y por ello,extraordinaria, ya en sí misma artística , trascender el hecho culinario hasta los umbrales del arte. Y aún así, tengo mis dudas. Porque creo que la cocina más que creación es, sobre todo, interpretación. Se podrá considerar artística o no, lo mismo me da. Igual que se puede considerar artista a Pavarotti o a Sir Georg Solti porque consiguieron de aquello que interpretaban crear algo único.Pero la cocina no crea de la (casi) nada, no da el salto de la voz humana a , por ejemplo , un Rigoletto. No consigue la obra terminada tener la entidad, la identidad intransferible e irrepetible.

A la cocina le falta como medio la inmediatez, la franqueza que supone, por ejemplo,
la música, la pintura o la literatura a la hora de expresar la sensibilidad del creador.

Creo que en la cocina la composición original, la emoción bruta, viene ya dada en el alimento. El cocinero sabrá o no extraer su esencia con el alambique de su habilidad y sensibilidad. Sabrá sacarle diferentes acordes en su combinaciones, transformaciones y permutaciones. Sabrá o no quitarle lo sobrante, lo accesorio. Pero la cocina fallará cuando el cocinero, hipnotizado con su "arte", con sus cachivaches, con la fanfarria , con las cosas de la vida, de la espalda a su esencia, a la materia prima. Por eso requiere, aparte de mucho trabajo, otro mucho de humildad. Debe saber ponerse a su servicio. Por eso requiere un buen oído.

¿Qué es lo que nos provoca una comida? Yo diría que los olores y sabores nos tranportan a una especie de paraíso inmaculado, perdido en el trasiego diario. No es casualidad que la emoción surja en aquellos platos que nos retrotraen la infancia, o, simplemente , a otros tiempos. Una buena comida nos reconcilia de su brutalidad original y nos reconcilia con ser humanos. Un plato logrado nos emociona, nos alegra, nos hace sacar un calor de lo más adentro de nosotros, nos pone en comunión con lo que nos rodea, se nos grabará en la memoria por mucho tiempo y nos reconfortará en el frío de la mediocridad diaria. Nos arropa. Nos hace sentirnos queridos, especiales, afortunados o, al menos, apreciados. Las diferentes composiciones sabrán hablarnos de tradición, de elegancia, de racionalidad, de perfección formal, de belleza estética, de la
belleza de una sensibilidad, y todo ello con una enorme singularidad…. nos hablará de aquel que ha cocinado.
Por otra parte, el medio de la cocina está sujeto a severas limitaciones expresivas. Una comida no podrá evocar la tristeza de un abandono, ni el drama del olvido, ni la soledad, ni el amor , ni el arrebato de la locura,….como sí lo hacen el resto de las artes (pintura, música, escultura, poesía, literatura). La comida lo tiene difícil para trascender su belleza con la profundidad y complejidad de la existencia humana.La comida cuando emociona, lo hace siempre en la misma clave , la de la celebración.
....perdonen el rollo.

foto tomada de flickr .

jueves, diciembre 06, 2007

Vinos a vuelapluma

La verdad es que llevo más de dos semanas liado con un virus de lo más cabroncete que me tiene , además de algo alicaído, anestesiado el paladar, y me anda fastidiando esto del comercio y el bebercio. Así que voy a tirar de archivo y comentar algunas de las impresiones y decepciones que me produjeron algunos de los vinos que he ido tomando últimamente, que no solo de Sassicaias y Llanos del Almendro vive el enogaldabas.

Más de Leda 2005. Es el segundo vino del Leda viñas viejas. Un vino de estos vinos supercachas (encantadísimo dixit), exageradamente extraídos y macerados, apenas o nada filtrados. Aún así, con poca profundidad. Muy alcohólico. Poco pulido, poco equilibrado. Difícil de beber. No lo recomendaría, aunque no sea caro : 10 euros.

Florentino 2004. ESte es otro vino supercachas y alcohólico, pero mucho más goloso, con una fruta más presente y de más calidad. Aunque su carácter un poco agresivo puede llevar a pensar lo contrario, está para no dejar mucho en botella. Más recomendable que el anterior con un mismo precio: 10 euros.

Vallegarcía Viognier 2004: Tengan cuidado con este vino. Después de que me gustara mucho(así lo dije por los blogs), tanto este como el 2003, me compré dos botellas . Y al abrir la primera de ellas me encuentro, dos meses después, que está fofo, deshecho, muerto. Fue además una botella que llevé a la cena de unos amigos, así que si me quedaba algún prestigio con ellos se fue al garete, lo mismo que el vino, que acabó conociendo su desagüe. 14,5 euros .


Belondrade y Lurton 2005: Mi primer Belondrade. Me pareció muy elegante y equilibrado, bien estructurado, con la madera presente pero integrada. Serio y complejo, su expresión hubo que buscarla más en un segundo plano. Me gustó mucho. Una pena que haya que pagar 24 eu. por él. Recuerdo que maridó maravillosamente con una lubina con emulsión de cítricos con cardamomo.

Almaviva 2001. Almaviva es el nombre de la Viña y del Vino producido por la Joint Venture entre Baron Philippe de Rothschild (los del Château Mouton Rothschild) y Viña Concha y Toro. Pasa por ser el mejor vino de Chile, y lo abrí con la ilusión del que se va encontrar algo importante. Pues resultó ser un vino contaminado por la nota fenólica-caballo-animal-cuadra, y era casi imposible poder apreciar otra cosa. Pensamos que quizás agitándolo bien en el decantador (después de haberlo tenido abierto más de media hora antes), calentarlo un poco, trasegarlo de un decantador a otro,....se fuera yendo. Estuvimos casi hora y media, y aquello seguía (prácticamente) igual. Terminamos por darnos por vencidos, dejando el vino en la mesa. La botella fui al día siguiente a devolverla y aunque en nariz había casi desaparecido (como todo lo demás) esa nota animal, en la boca seguía siendo protagonista. El resto valía para poco : "es que además no se notan aromas secundarios ni terciarios", dijo el encargado de la tienda. Así que me admitió la devolución (60 euros), y como no contaba con ello, me di un capricho y me pillé otro de esos supertoscanos, el Ornellaia, que espero catar en breve, aunque sea para ir recuperando un poquito de alegría.

domingo, diciembre 02, 2007

Del Arco (Oviedo) por Toni

Al entrar en el restaurante Del Arco parece que te trasladas a un club inglés con una decoración en esa onda de los años 60/70 y un servicio con un formalismo de los que no se ven ya.
Desde mi última visita hace ya varios años han separado los comedores de fumadores y no fumadores, lo cual es de agradecer, aunque no físicamente ya que no hay mamparas, sólo separación por lejanía podríamos decir.

Hay un detalle que deberían corregir y que consiste en la bombilla que hay encima de las mesas que da una luz intensa y bastante molesta.

Después de hojear la carta que por cierto se parece muy poco a la que tienen en la página web, pedimos y al poco nos trajeron unas croquetas como invitación. No estaban mal, pero tuvieron la mala suerte de ser comparadas con las que minutos antes nos pusieron en La Taberna del Zurdo como tapa y que estaban francamente buenas.
Algo que no nos gustó de la carta fue que el 8o% de las entradas fueran a base de marisco. Poca opción nos dejan a los que no nos gusta ó a los que son alérgicos.

La primera entrada consistió en un arroz cremoso con tacos de ibérico y envuelto de tomate con bígaros y navajas. 13,60€ + IVA. El arroz tenía de cremoso lo que yo de amante del marisco, o sea nada. Estaba seco y duro. Mi mujer comentó que el envuelto de tomate con bígaros y navajas, que venía a un lado del arroz, tenía un buen sabor y suavizaba al arroz, pero de todas formas éste no era de recibo.

Seguimos con un plato casi calcado al de Casa Fermín: huevo escalfado sobre setas y caldo de ave. 15€ + IVA. Muy rico el conjunto de las setas, de sabor intenso, y el caldo, aunque el huevo se les pasó un poco. Buen plato en clave otoñal.

Como principales tomamos lomo de ciervo asado, ciruelas, orejones y confitura de manzana. 22,40€ + IVA. Flojo. En este caso me pasó al reves que a eldiletante. El ciervo estaba más hecho de la cuenta y corto de sabor y la confitura de manzana excesivamente dulzona. Un plato olvidable.

Mejor resultó la presa ibérica braseada con puré de berzas y caldo de carne. 18,50€ + IVA. Por fin consigo comer una presa ó secreto a la brasa que no esté carbonizada ó casi. Esta tenía un muy buen punto y sabrosa con un buen caldo de carne, pero no veo que pintaba el puré de berzas que no le pegaba mucho a la presa.

Con los postres tuvimos una sorpresa agradable. El tiramisú crujiente con helado de Amaretto, 7,20€ + IVA, estaba bastante bueno al igual que el helado, muy fino y nada empalagoso.

También notable el bavaroise de mandarina con crema de reineta y té. 7,20€ + IVA. Buen contrase dulce/ácido de la mandarina y una crema muy golosa. Algo alto el precio pero ricos.

La carta de vinos muy volcada en Rioja y Ribera del Duero y los vinos de otras zonas símplemente para salir del paso. Tomamos un Dominio de Tares Cepas Viejas 2005 por 21,20€ + IVA. Un vino con una gran relación calidad/precio. Copas Spiegelau.

Dos tipos de pan distintos, buena la chapata, y sin cutrez en su renovación cuando lo acabas. Buen detalle.

El servicio como comenté, muy formal y conociendo muy bien su oficio. Notable.

Al final tuvimos una sensación agridulce. Desde la última visita y después de ver la carta da la impresión que quieren modernizar la cocina aunque esta vez prefrimos ir a lo tradicional. En todo caso no son presentables en un restaurante de estas características y precios ese arroz y ese ciervo. En cambio, clara mejoría en los postres con respecto a los probados hace años.

Usando términos futbolísticos no es como para sacarles la tarjeta amarilla pero sí para una amonestación verbal. Volveré para probar los pescados.


Nota general: 5,75

Emoción: 5,50


Del Arco

Gral. Zubillaga, 1 (esquina Pl. América), Oviedo
Tel: 985 255 522
http://www.delarco.com/


toni

viernes, noviembre 30, 2007

Los callos de Arrieta


Ayer fue otra más de esa mayoría de noches que apetece poco cocinar , así que me saqué de la nevera unos callos. Anda uno todavía no del todo bien repuesto de un proceso gripal que le ha hecho perder unos cientos de gramos, así que hay que aprovechar ahora que la gula tiene bula santal. Y reponerse cuanto antes. Me gustan mucho los de la carnicería Arrieta. En esto soy poco original , porque tienen ganada fama en la ciudad desde antes que uno naciera. Los callos son sobre todo callos de ternera, cortados grandes, y además tienen morro ,un poco de carne magra de pata de res y casi nada de jamón, con un especiado imperceptible . Suelen estar contenidos en pimentón, aunque esta vez estaban más alegres (con la ayuda de algo de guindilla) , lo que tampoco les sentaba mal. Abunda la gelatina y escasea la grasa (y quizás sobre, esta vez , un poco de agua). Contra lo que pueda parecer son muy digestibles, agradables de comer. La carne los suaviza. El sabor es potente (la nota animal) pero no deja de tener su finura (la dulzura de la gelatina, la suavidad de la ternera) . La textura es blanda pero no flácida. Rústicos, pero equilibrados . A mi, como ya he dicho, me parece un manjar de dioses y reyes. Aunque en esto tampoco soy original, porque San Gugel me encuentra que los callos aparecían ya en La Ilíada, cuando obsequian al Aquiles con un plato de callos de buey (seguro que entonces lo de buey era otra cosa), y que a nuestra Isabel 2ª, cuyo restaurante favorito era un tal Lhardy, su cocinero le preparaba con frecuencia una receta original y , como ella misma, algo disparatada.




domingo, noviembre 25, 2007

Casa Camila (Oviedo)


Como no podía ser que no hubiera ido nunca al 2º mejor restaurante de la Blog Gourmand de la ciudad en la que vivo (Oviedo), pues allá que me fui a ver qué tal ponían de comer. ¡ Qué duro es esto del deber informativo-gastronómico!

La verdad es que el sitio es una especie de oasis bucólico en el monte Naranco, con unas vistas fantásticas sobre el entorno urbano de Oviedo. Nos recibió un chico todo simpatía y amabilidad, que fue quien nos atendió en el restaurante.

Restaurante agradable, con las mesas separadas y bien vestidas, con bonitas cristalería (Schott Zweissel), vajilla, cubertería,…y una decoración sobria pero agradable y acogedora, dejando el protagonismo a la cristalera que rodea todo el comedor.

En la mayor parte de la carta del menú se pueden pedir medias raciones, con un 60 % del precio original.Así que pedimos dos medias raciones de primero, media de pescado y media de carne, todas, en mayor o menor medida , en clave otoñal , lo mismo que el día.

Empezamos con una Pasta fresca con shitake y queso Los Beyos. La pasta era fresca pero vino un poco apelmazada y más dura de lo habitual. La shitake estaba plancheada fuerte, sacando los tostados, que combinaba muy bien con la cremosidad sabrosa del abundante queso. Un toque de aceite de oliva, y un poco pasado el de vinagre balsámico. Un breve acompañamiento vegetal de rúcola y (creo) berro. Resultó agradable,pero la sencillez de la propuesta obligaba a una perfección que no se produjo. (5,6 eu.)

Seguimos con una Crema de setas, huevo y cebolla. La crema muy sabrosa, con los aromas de la seta francos, frescos, sin nada que los estorbase. Unas ligeras notas tostadas. Una cebolla bien confitada, un poco entera, con la yema hecha a baja temperatura. Una tostada fina de pan de calidad. Un plato con los sabores de siempre (pan tostado, yema, cebolla) elegantizados con la finura de las setas. Difícil que no guste. (5 eu.)

Seguimos con una Merluza asada en su jugo con setas. Merluza de buen género y frescura, marcada la piel, con un punto perfecto, jugoso, tirando a poco hecho. La seta era medio boletus salteado, que aportaba su aroma con levedad. El resultado fue muy bueno, con el tierno sabor de la merluza concentrado y limpio. En este caso la sencillez sí funcionó. (13 eu.)

Seguimos con un Solomillo de ciervo con trompetas de la muerte y crema de patata trufada. El solomillo venía perfecto de punto, tirando a poco hecho , un poco tierno, con un buen sabor, cierto frescor (vamos, que no era una de estas piezas pasadas de oreo ni faisandage) , e intenso, entre vegetal y mineral, con alguna nota ahumada. Una sorpresa, porque esperaba una carne insípida de esas ultracongeladas neozelandesas, y que si lo era supone que en algunos casos lo hacen bien. Venía con el acertado acompañamiento de unas abundantes y frescas trompetas de la muerte ,al dentes, y un puré de patata denso y bien perfumado con aroma de trufa, supongo que sintético, pero que le iba bien. Un plato de notable alto. (12 eu.)

Terminamos con un postre de Chocolate, chocolate y chocolate con naranja , donde un bizcocho tipo brownie, con cacahuete, un poco seco, tirando a duro, se acompañaba de chocolate líquido y de un helado superdenso de buen chocolate.La naranja la aportaban unas ralladuras de naranja y una confitura de naranja muy concentrada e intensa. Lástima de bizcocho. (4,8 eu.)

Un Arroz con leche bien ligado, denso, recién hecho, con el azúcar requemado por arriba. Cariñoso, muy rico. (3 eu.)

Vuelvo a destacar el servicio. De esos que hacen sentirte como en casa de un amigo, a gusto.

Un pan muy bueno (1,2), y un café hecho en cafetera italiana pero que no estaba mal.

A los precios hay que añadir IVA. Tienen un menú-degustación que no llegaba a los treinta y cinco euros, y un menú asturiano de 25 euros+ IVA. Por carta, lo normal (con primero, segundo y postre), con vino de 20-25 euros, es salir en el entorno de los 50-55 euros

En resumen , un sitio muy agradable, con una cocina poco original pero de buena factura, en la que se ve la buena mano del cocinero , que en la sencillez busca y encuentra el sabor de forma armoniosa, sin estridencias.
Buena recomendación de los blogueros.

Nota general: 6,5
Emoción:7

Hotel restaurante Casa Camila. Fitoria,29
Tfno.- 985114822



martes, noviembre 20, 2007

Casa Fermín (Oviedo) por Toni

En los últimos años se ha convertido en tradición para mi ir en otoño a Casa Fermín a probar la caza, con la que siempre han tenido muy buena mano, pero esta vez mi gozo en un pozo: no tenían. A pesar de la pequeña decepción inicial al echar un vistazo a la carta nos recuperamos rápidamente y cambiamos totalmente de tercio para ir a por los pescados.

Una de las cosas que más me gustan de Casa Fermín es el comedor. Con una decoración sobria pero muy agradable, gran separación entre las amplias mesas y sobre todo el no tener que aguantar el humo del tabaco de los fumadores.

Una vez tomada nota por parte de la simpre elegante y discreta María Jesús nos trajeron una crema de zanahoria como aperitivo de la casa, agradable pero creo que algo más adecuado para el verano que para el otoño.

Aunque lo de la caza no pudo ser, aprovechamos la estación para tomar unas setas, castañas y huevo. 20€ + IVA. Las setas muy sabrosas con el toque justo de plancha y bien armonizadas con las castañas. Muy rico el conjunto.

La otra entrada fue un arroz cremoso de berberechos. 14e + IVA. No lo probé pero mi mujer dijo que estaba bien ligado, con un profundo sabor a mar. La cantidad era considerable y venía coronado por lo que me pareció un carabinero, aunque no es del todo fiable mi opinión , conocido mi poco afecto a todo ese tipo de bichos.

Luego llegó una lubina con coliflor, algas y cítricos. 25€ + IVA. Magnífica lubina, con el punto perfecto, el toque muy bien medido de la salsa de cítricos y el acompañamiento poco usual de las algas que daban un toque diferente al plato.

El otro pescado fue un mero con costra de pistachos. 25€ + IVA. En un principio no veía muy claro los pistachos con el mero, pero su sabor un puntito dulce resultó un acompañamiento tal vez no ideal, pero que no eclipsaba el sabor del extraodinario mero, que fue lo que más me gustó de la cena. Bien.

De único postre tomé una torrija tostada con helado de cítricos. 6€ + IVA. Sabrosa la torrija aunque un poco empalagosa pero bien compensada por el helado de cítricos. No es un postre impresionante pero sí agradable. Para acompañarlo pedí una copina de Casta Diva Cosecha Miel que como siempre en esta casa tuvieron el buen detalle de invitarme.

Para beber tomamos un As Sortes 2005. 28€ + IVA. Muy buen vino. Había probado el del 2004 y no me había convencido para la traca que le dieron, pero este sí que lo hizo. Buena carta de vinos aunque el libro en el que viene es poco práctico y además yo no lo ordenaría por todas las denominaciones mezcladas sino que lo haría por tipos de vino.


Casa Fermín es un restaurante en el que siempre salí satisfecho. Ya llevo unos cuantos años frecuentándolo y nunca salí descontento. Además tiene un servicio de sala impecable, de lo mejor que se puede encontrar y la cocina funciona a la perfección, con los tiempos entre plato y plato perfectamente medidos. Por estas razones pienso que debería ir un paso más allá. Creo que Luis Alberto, el cocinero, tiene la capacidad y el conocimiento para darle un empujón a la creatividad y hacer de Casa Fermín un restaurante de referencia. Es lo único que le falta. Todo lo demás ya lo tiene.

Nota general: 7,50

Emoción: 7

Casa Fermín
C/San Francisco, 8
Oviedo

Tel. - 985 216 452
http://www.casafermin.com/

toni

lunes, noviembre 19, 2007

Sassicaia 2002


El último de los vinos que he tenido la ocasión de disfrutar de verdad ha sido el mítico y pionero de los "supertoscanos" Sassicaia. Pasa por ser el más francés de los vinos italianos, elaborado con un 85 % de Cabernet Sauvignon y un 15 % de Cabernet Franc, y con un envejecimiento de 24 meses en barricas de roble francés. Y es que su creador , el Marqués Mario Incisa della Rocchetta (se ve que esto del vino era cosa de marqueses y duqueses) fue el primero que se atrevió a plantar las variedades francesas en lugar de las locales piamontesas y toscanas, fundamentalmente la Sangiovese y la Nebbiolo, en los terrenos que poseía la familia en la Tenuta San Guido, en Bolgueri. Por cierto, que su primer asesor fue Emile Peynaud, el del libro "El gusto del vino" que recomendé más abajo, quien le recomendó comprar algunas cepas de cabernet sauvignon a Château Lafite-Rotchshild y los terrenos donde debía plantarlas. Los primeros vinos fueron un pequeño fracaso. No se conguieron los resultados apetecidos (respecto al modelo de los grandes Burdeos), se destinó al consumo local y el público siguió prefieriendo los ligeros vinos de la zona. Pero resulta que el marqués se dio cuenta de que el vino que no vendían y conservaban en los sótanos mejoraba con el paso de los años, y de que por lo tanto no andaba tan errado con el potencial de sus tierras. Así que se decidió en 1965 a comprar dos nuevos viñedos en los que se plantaron también cepas de Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc, más bajos y menos expuestos a las inclemencias del tiempo que el viñedo original, en los alrededores de Castiglioncello , donde también se arrancaron y replantaron vides. Recurrió a la ayuda de su sobrino el Marqués Piero de Antinori , y de su enólogo, Giacomo Tachis. Aplicaron las más modernas técnicas de vinificación de la época, (tales como la sustitución de los sótanos por cámaras de temperatura controlada, el uso del acxero inoxidable para la fermentación, la crianza en barricas de roble francés,...) y sacaron al mercado en 1968 el primer Sassicaia, que supuso un vuelco en la concepción del vino en Italia y la aparición, junto con el primer proyecto del propio Antinori, el Tignanello, de los primeros "supertoscanos".
Pero como lo que importa es lo bueno o lo malo que pueda estar en la copa, paso a intentar transmitir las sensaciones que me produjo:

Tenía un precioso color rubí, limpio y brillante. En nariz, después de unos ligerísimos, agradables incluso aromas de reducción, presentaba notas de fruta roja , de toffe (o caramelo muy tostado, como un viejo PX), balsámicas , ligeras notas vegetales. Intensidad media alta, y una extraordinaria finura y elegancia.

En boca se presentaba sedoso, con una acidez un poco justa, una amplitud notable, unos taninos finísimos, un poco dulces, y una gran persistencia. En la copa no paró de evolucionar durante la hora breve que duró la cata, aunque siempre de forma pausada, sutil, demostrando una gran complejidad . Muy equilibrado, conjuntado. Notas de fruta roja muy evidentes, minerales ,algo más ligeras las de fruta negra. También la madera dejaba sus notas, más evidentes las de regaliz, menos las de vainilla .

En resumen, un vino de una elegancia extraordinaria, fácil, fino, aterciopelado, goloso , sin dejar de tener por ello una profundidad, un carácter arrebatador. Un gran vino, en las antípodas de lo que se hace ahora por España.
Lo peor que tiene es su precio, aunque sin ser barato he podido comprobar que hay grandes diferencias dependiendo de donde lo compre uno. Desde los 112 euros que piden, por ejemplo, en Vinissimus , a los 90 euros que pagó uno de los amigos por la botella que tomamos en la tienda de Coalla en Gijón. Al poco recibí el catálogo de Makro ofertando el mismo a 70 euros, así que allí me fui y me hice con una botella que guardaré para una ocasión especial.

PD.- El corcho, sin ser malo, no estaba a la altura del vino
Nota: 91

viernes, noviembre 16, 2007

Ordoño II (Oviedo)

Me encantan los oricios. Tienen finura, identidad, una delicadeza especial, sin dejar de traer un intenso sabor a mar. Me gustaba tomarlos crudos, pero un par de indigestiones hacen que vaya prefiriéndolos cocidos tal cual. También me gustan mucho en revuelto. Me presta encontrarme entre la grasa y colesterol de la yema los tropezones del caviar. Me parece que combinan muy bien, que tiene sentido esa convención. Afortunadamente, es un manjar asequible, aunque en el pecado de la gula traiga la penitencia de lo trabajoso de la extracción de las partes nobles, limpieza y descascarillado . Por eso en la hostelería, que suelen pretender complicarse la vida lo menos posible, es cada vez más difícil encontrarlos frescos, y suelen optar por las versiones en conserva o ultracongeladas. Afortunadamente, tengo un sitio cerca de casa en el que suelen tener oricios frescos:la cafetería Ordoño II. Es una cafetería de tantas, aunque con algunos detalles : aunque sea vieja está impecablemente limpia, el caldo que tienen ahora en invierno no es de Gallina Blanca , el dueño es amable, tienen una muy buena cecina, aparte de los pinchos habituales ofrecen un surtido de raciones variado (aunque,en general, de poco interés), y en su menú del día a 7,50 a veces se cuela algún buen detalle de cocina casera. Pero como ya he dicho por lo que más me interesa es por los oricios. Este año la temporada, que solía empezar a mediados de octubre, se ha retrasado hasta entrado noviembre. El martes pasé por delante y vi una caja recién traída, así que como era la hora del pincho no pude resistirme a entrar y me los pedí en revuelto en la misma barra. Este llegó al poco, con el huevo no demasiado hecho (como me gusta) y abundante y fresquísimo oricio. Qué bueno estaba. También venía con alguna cascarilla y resto de pincho que servían para despejar cualquier género de dudas. Tardé poco en acabarlo. Pagué los doce euros (10+2) de la ración y una cerveza. Salí a la calle, a continuar la tarea, más que satisfecho, contento.


Cafetería Ordoño II
C/ Matemático Pedrayes 11
33005 Oviedo
+34 985 238 758

martes, noviembre 13, 2007

El gusto del vino


Nada más ojear este libro ya se da uno cuenta de que es algo especial. Por eso lo compré, a pesar de los 55 euros con los que estaba marcado en la Fnac. Cuando me puse a leerlo no pude menos que frotarme las manos de placer, porque es una lección magistral continua sobre la degustación del vino. Está escrito por Émile Peynaud y por Jacques Blouin. Émile Peynaud fue, por lo visto, el primer colaborador del profesor Jean Ribéreau-Gayon, fundador de la Enología moderna, y acabó siendo doctor de Enología en la Universidad de Burdeos, donde se le debe en gran manera la renovación de las técnicas de vinificación y la mejora de la calidad de los vinos durante los años setenta y ochenta. Es un libro plenamente válido , aunque algún concepto , tal como el filtrado, seguro que entraba en conflicto con la práctica de los enólogos españoles actuales.

Lo bueno del libro es que sabe aunar rigor y profundidad con la claridad. Está exhento de palabrería y lleno de pasión por el vino. Es exhaustivo, pero no cansa. Es un clásico, y por eso siempre será actual. Lo mejor es que traiga algunos párrafos:

“La cata es un arte de medida, de sentido común. Acto ficticio de beber o lento preámbulo de la ingestión, la cata enseña el buen uso de los sentidos, la introspección, el dominio de las sensaciones y , finalmente, incita a la sobriedad “.

“es un estado de ánimo de constante disponibilidad frente a nuestras sensaciones”.

“El catador debe ser frío y preciso en su análisis, severo en sus veredictos y caluroso en su juicio. Debe tomar partido, pero no debe dejar de lado su placer. Debe ser capaz de asombrarse, de admirarse, que es lo contrario al hastío”

“Hace falta amar el vino para catarlo adecuadamente, y, por otro lado, aprender a catarlo es aprender a amarlo”

“Trabajando,casi todo el mundo puede ser un buen catador. Basta con unos años de práctica asidua”

“El catador entrenado se convierte en un ser ávido de sensaciones, que profesa este culto, esta manía. La mera sensación es ya para él un placer , y el hecho de pensar en el vino, la apetencia que siente, le produce un verdadero placer psicofísico”

“Para catar bien hay que tener los sentidos bien afinados, pero sobre todo una memoria ágil”

“Hay que haber aprendido de memoria los ideogramas de la acidez, del azucarado, del alcoholizado, del tánico, y de todos los que representan los infinitos olores. De algún modo, el profano tiene las mismas dificultades para descifrar el vino o el alfabeto morse”

"¡No se fíe del elocuente: puede que hable mejor de lo que cata!"
"El catador se encuentra en un estado en el que es sumamente influenciable y es muy fácil inducirle a error. ..Cuando dispone de pocos datos, el catador tiene tendencia a imaginar, a extrapolar a partir de un simple detalle vislumbrado o interpretado.... La sugestión y la autosugestión corren el riesgo de falsear una cata."

sábado, noviembre 10, 2007

Sobre los precios del vino, después de un Llanos del Almendro.


Hasta hace poco me negaba a pagar más de 30 euros por una botella de vino. Pensaba que ese tenía que ser un precio límite más que suficiente para hacer un vino excelente, o al menos, muy bueno. De hecho, como consumidor, sigo pensando que debería de ser así y, afortunadamente, hay bastantes que así lo son. Pensaba también que los vinos a partir de ese precio tenían un componente de márketing importante, que las producciones reducidas tenían que ver también con estrangular la demanda y hacer subir así artificialmente el precio. Pensaba que el snobismo mal entendido también influía . Y pensaba finalmente que uno, diletante como es y todavía converso reciente a esta pasión por el vino, tampoco sabría disfrutar de esas presuntas mejoras cualitativas. Pues bien, tengo que decir algo que supongo que será una obviedad, aunque políticamente incorrecta, pero que para mi no lo era : cuanto más caro es el vino más probabilidades hay de que sea mejor. Metidos en estos pagos (o Pagos) si compensa más uno que otro u otro que uno ya será cosa de gustos personales, y supongo que habrá también un poco de todo. Vinos de 60 euros que debieran de valer 30 alguno hay. Pero vinos de 30 que debieran de valer 60, de esos debe de haber pocos. Yo al menos no encuentro ninguno. Y todo esto empecé a pensarlo después de probar no hace mucho el Valdegatiles 2004 y el Llanos del Almendro 2004, de la bodega Dominio de Atauta de la Ribera del Duero. Era la segunda vez que probaba unos vinos de estos que superan los 50 euros. La anterior habían sido un Flor de Pingus y un Termanthia ( de cuando no había que pagar más de 60 euros por él), pero el contexto, una despedida de soltero ya bien avanzada, digamos que hizo que la experiencia no pudiese ser disfrutada en las mejores condiciones, ni que estas permitieran fijar nada en la memoria de forma perdurable (salvo que me gustó mucho el Pingus, y menos el Termanthia). Pues bien, el Llanos del Almendro, aunque cometiéramos con él un infanticidio, ya que necesitaba al menos un par de años de gestación en botella, presentaba una opulencia tan elegante, una tanicidad tan compleja y rica en matices, (aunque pidiese la doma de la botella con ciertos gritos de astringencia)… evolucionaba en copa de tal forma, mostrándose tan diferente, y cada vez mejor, con una nobleza, con una sedosidad...que no pude por menos que reconocer que hasta entonces no había probado nada igual. El vino, eso sí, no lo hay ya, y el único sitio del interné donde les queda es en Vinissimus y piden 88 euros por botella, más portes. El del 2005 tuvo 98 puntos en la Peñín, así que no creo que vaya a bajar de precio.

Como este “descubrimiento” casa muy mal con la salud financiera y el director de mi oficina bancaria se niega a ampliarme la hipoteca, con la peregrina excusa de que hay un montón de chalados norteamericanos a los que los bancos les dieron dólares para comprar chalés cuando solo podían pagar una solución habitacional trujilliana, pues lo que hacemos es que nos juntamos tres o cuatro amigos y nos abrimos una de estas botellas de vez en cuando. Por eso probé el Trasnocho 2003 , esta semana cayó el Sassicaia 2002 (maravilloso, nota de cata en uno o dos posts), ... que no han hecho sino ratificarme en que para tomar ciertas calidades no hay otra que rascarse el bolsillo. Como homenaje navideño andamos buscando ya alguna botella de los grandes franceses: Latour, Lafite,... que no se nos dispare demasiado. Se admiten sugerencias. Yo mientras espero el momento con la ilusión del muchachete inmaculado que espera que su novia, esta vez sí, le deje que le vaya desabrochando la camisa.

miércoles, noviembre 07, 2007

Sollun (Nerja, Málaga)


En este páramo culinario que es la zona oriental de la Costa del Sol, me he encontrado con una de esas pocas excepciones que confirman la regla: SOLLUN, un restaurante de cinco mesas que lleva Juan con su mujer y nadie más que una ayuda en la sala en las noches de más apuro. Juan Quintanilla fue durante dos años jefe de cocina en Las Rejas, y socio fundador del Skina marbellí. Después de alguna desavenencia con el otro socio decidió arriesgar y afrontar la utópica tarea de abrir un restaurante gastronómico en Nerja, que además de preciosa es la capital del turismo inglés en la zona. Un turismo digamos que poco dotado para los placeres de la buena mesa. Tampoco debían de conocer el carácter poco dado a fantasías culinarias de los naturales de la zona. Aún así sobreviven y alguna noche, como la que siguió a mi comida, incluso llenan.

Reconozco que fui recomendado por un amigo suyo que trabajó para él y que no pude menos que identificarme , así que no pude ejercer de crítico-bloguero anónimo.

Lo que pude comer fue lo siguiente:

De entrante un poco de aceite de oliva de Málaga: Cerro Castillo, que me enseñó que un arbequina sabroso sin dejar de ser bueno

Un ceviche de ostra, ligero, españolizado, muy agradable, con unos kikos que hacían de contraste al revés, aunque yo los hubiera quitado.

Un canelón de gambón con aguacate, pipirrana y un poquito de pil-pil, todo ligero, suave, bien conjuntado .

Un plato de temporada: Escabeche de setas (Cantharellus C) y perdiz , con queso de cabra, fresco, nada agresivo, y una mermelada de monastrell para el punto dulce del agridulce. Me gustó mucho el concepto del plato, aunque un poco menos el resultado, ya que la perdiz estaba un poco seca (aún siendo escabechada), al cantharellus le faltaba algo de sabor (lógico, por otra parte) , y el escabeche estaba recién hecho, por lo que estaba un poco agudo de vinagre y falto de conjunción. Aún así, estaba rico de tomar.

Una vieira con tallarines de calabacín y puré de coliflor,bien terminado y que funcionaba bien en su sencillez, aunque la vieira fuera de calidad estándar .

Un canelón de changurro con verduras. El canelón relleno de abundante de changurro desmigado, con verdura picada (calabacín, zanahoria), un toque de hierbabuena y abundante parmesano rallado. Sabrosote.

Un chicharro a la plancha, bien rustida la piel, con unas migas de aceitunas,y cangrejo, servido con una sopa de gazpachuelo (una sopa simple ligada con mahonesa típica de por aquí). Aquí se elevó el nivel: el fuerte tostado, la intensidad con cierta finura del chicharro, contrarrestada por la suavidad untuosa de la sopa, y unas migas con aceitunas que aportaban textura y un contrapunto acertado al sabor y a las raíces. Fantástico.(aunque el cangrejo creo que, sin desvirtuar nada, aportaba poco)

Unas mollejas de ternera del Esla, bien rustidas y tiernas por dentro, con un chopito a la plancha, puré de patata y espinacas. Un mar y montaña sabroso y bien ejecutado.

Y terminamos los principales con un solomillo de cerdo al que dejó la corteza, quedando como unos rizos fritos que le iban muy bien a la tradicional insipidez del solomillo,con un puré de batata reducido con miel (riquísimo),y trompetas de la muerte, que combinaban muy bien.

De postre vino un arroz con leche deconstruido que era un helado de canela con una crema de leche y krispies que, la verdad, no me provocó el entusiasmo que sí les produjo a mis compañeros de comedor, una pareja de sibaritas,todo educación y elegancia, que sabían mucho más que uno.Así que debo estar equivocado. No sé qué les hizo pensar (quizás la cámara y la libreta influyeron algo) que uno era un crítico con algo que enseñar, así que tuve la suerte de que se sentaran a mi mesa y poder disfrutar de su compañía. Por supuesto que aprendí mucho más de ellos que ellos de mi. Y además tuvieron la gentileza de abrir y pagar una botella de Llanos del Almendro 2004, así que aunque solo sea por eso no podré olvidarlos nunca. Que sepan que cuando vuelva por Málaga están invitados al Pepe Rico o al Pata Negra, donde ellos quieran, siempre que me inviten al placer de su compañía.

El precio del menú son 40 euros + iva , más 1,50 de cubierto, y
creo que me pusieron un plato de más del menú habitual.
Carta de vinos corta pero bien seleccionada y con precios muy razonables, sobre el 50% de precio entienda, incluso menos en algunas selecciones

La verdad es que todo vino mimado, sabroso,bonito, en punto. Una cocina, de verdad, de enorme mérito por producirse donde se produce y cómo se produce. Aunque repite varias de las muletillas de la nueva cocina, hay sentido común, un obligado punto conservador (tienen que abrir su abanico de público) y algún alarde para aplaudir. Y la RCP me parece estupenda. Ojalá que Juan pueda seguir evolucionando su cocina en la zona.

lunes, noviembre 05, 2007

Altair (Mérida, Badajoz) por Toni

El restaurante Altair tiene un emplazamiento chocante en principio. Está en un sótano al lado mismo del Guadiana pero a dos pasos del centro histórico. La sala está decorada en un plan ni muy clásico ni muy moderno, pero sí con una ambientación muy lograda y relajante.



Después de sentarnos a la mesa, el sueño de casi cualquier restaurante francés por su amplitud, nos decidimos por pedir a la carta en vez del menú degustación que costaba 65€ si no recuerdo mal. Lo asombroso fue que los precios tenían el IVA, algo casi inaudito en España y por lo que les felicito.


Tengo que decir que el enunciado algunos platos puede que no sea exacto ya que en la cuenta no viene reflejado el nombre completo de cada plato y sorprendentemente para un restaurante de este nivel no tiene página web.

Como picoteo nos trajeron unas aceitunas, magníficas, unos palitos de hojaldre con una salsa que tenía marisco para mojar y unas originales copas de Cava con PX.












De entradas pedimos una tosta de cierva con queso de los Ibores. 20€. Una combinación sencilla, tal vez demasiado para el precio y con el defecto de que el queso estaba muy frío, como recién sacado de la nevera. Nos esperábamos algo distinto.












El otro entrante fueron unos rollitos crujientes de prueba de ibérico. 20€. Con tal materia prima es indudable que estaban muy ricos, pero para ese precio la cantidad no era abundante precisamente y tampoco la receta era de altura, por lo que nos empezábamos a preguntar si habíamos elegido mal los platos, ya que no nos daba la impresiónde que hasta el momento fueran merecedores de la estrella Michelin que tienen.
















El primer plato principal consistió en lomo de cordero con miel y coco. 28€. Arriesgada combinación como poco. Me parece que el resultado es un plato que no deja indiferente para bien ó para mal. El cordero estaba más hecho de la cuenta y la combinación de la miel y el coco pienso que en todo caso le iría mejor a una carne como la del pato por ejemplo, pero aquí tomaba demasiado protagonismo respecto al cordero. Esto es muy subjetivo, claro.











El otro plato principal fueron unas manitas de cerdo con arroz cremoso y jamón. 28€. Otro patinazo. Las manitas estaban faltas de sabor, flojas y no tenían la gelatinosidad que deberían ya que estaban un punto duras. El arroz simplemente correcto. Tampoco es que quisiéramos comer para tres días pero como se ve en la foto la cantidad era un poco pequeña.










Como postres tomamos un pionono de almendras y helado mantecado. 12€. El pionono estaba bueno, pero el helado de mantecado no pasaba de discreto, adjetivo que no se le puede aplicar al precio precisamente.
















El otro postre fue café helado con cacao. 12€. Se le puede aplicar el comentario anterior.
















Con los postres tomamos una copa de Río Payva Moscatel, 3€, y otra de Tres Leones Moscatel, 3,50€.
La carta de vinos estaba bien, con vinos de bastantes D.O. aunque a unos precios muy altos en general. Nosotros tomamos un Borsao Tres Picos 2004 por 25€.

Al final trajeron unos petit fours que estaban bastante bien, sobre todo las gominolas.

El servicio muy correcto y el menaje, vajillas y mantelería de buena calidad.



Como se puede deducir no salimos muy contentos precisamente. Con la fama que tiene, estrella Michelin incluida, teníamos grandes expectativas, además de los lazos que tiene con Atrio de Cáceres y por lo comido nos encontramos con una cocina que nos pareció la de la típica vinatería tan de moda en Asturias sólo que a precios muy altos. Tal vez no elegimos bien ó no tenían un buen día en cocina.
Las comparaciones pueden ser odiosas pero refiriéndonos a Extremadura nos gustó mucho más el Aldebarán de Badajoz en la visita que le hicimos el año pasado.

Nota general: 5,5.
Emoción: 5.

Altair
Avda. de Jose Fdez. López, s/n. 924304512
Mérida (Badajoz)


toni

miércoles, octubre 31, 2007

Trasnocho 2003


Ayer nos reunimos tres amigos en torno a una botella de Trasnocho, el vino que elabora Fernado Remírez de Ganuza en La Rioja alavesa con un 95 % de tempranillo y un 5 % de graciano, y criado durante 21 meses en barricas de roble francés y americano.

Presentaba un bonito color rojo picota, denso, limpio. La nariz se muestra con una buena intensidad pero, sobre todo , con una delicadísima elegancia, destacando las notas de fruta negra y, ligeras, de regaliz y torrefactos. En el primer sorbo sorprendió, aparte de la fruta roja, una astringencia que secaba la lengua y unos muy ligeros aromas de reducción, aparte de cierto desequilibrio . Pero a partir del segundo sorbo se marchó cualquier posible defecto y empezó un proceso de redondeo que no paró en la hora que estuvimos bebiéndolo, a pesar de que lo habíamos decantado y abierto alrededor de 20 minutos antes. Con una vivísima acidez, tan propia de los buenos Riojas. Unos taninos robustos pero bien integrados y golosos. De paso largo, aterciopelado, amplio y persistente, aunque todo ello también sin dejar de tener cierta ligereza riojana . Notas de fruta roja madura y leve mineralidad. En el postgusto se aprecian con más claridad las de caramelo, regaliz y finos balsámicos como la menta. El vino iba cambiando cada poco, mostrando una riquísima complejidad y haciéndose cada vez más armonioso, provocando, finalmente, un entusiasmo al que no tardó en seguir la tristeza de habernos acabado la botella. Gran vino, con el mérito de serlo en una cosecha más bien tirando a regular en La Rioja, y que vale lo que cuesta: 57-58 euros .

Retomando el juego de las puntuaciones, le daría un 90.

viernes, octubre 26, 2007

El Rincón del Ermitaño (Oviedo)

Me encanta el buen lechazo y no hay muchos sitios donde tomarlo aquí en Asturias. Más bien diría que no conozco ninguno, y cada vez que me entraba el antojo de uno bueno de verdad me iba hasta el Asador de Viloria de León. Pero no siempre apetece ni puede uno hacerse doscientos kilómetros. Así que la reciente apertura de “El Rincón del Ermitaño”, impulsado por el cocinero Pedro Mario del restaurante “El Ermitaño” de Benavente, y por José Soto del exitoso “Punto y coma” de Oviedo, me pareció una oportunidad de poder saciar esa hambre . Después de no encontrar su teléfono por ningún sitio y de que no hubiera sitio ni para esperar hace un par de semanas, finalmente reservamos este último fin de semana.

El restaurante está agradablemente decorado,con ese estilo rústico-moderno tan habitual por aquí. Luces bajas (con lámparas que uno puede subir y bajar a conveniencia) para disimular un espacio bien aprovechado.


De aperitivo trajeron una especie de crema de queso con aceite y pimentón, de poco interés.

Empezamos con unos rollitos de cecina rellena de foie. El embutido era de buena calidad, con bastante grasa entreverada (para ser cecina), aunque un poco fresca, falta de curación. El foie estaba jugoso , así que el conjunto, sin brillar por su originalidad, se comía agradablemente.

Seguimos con un huevo escalfado con boletus y puré de patata. Los boletus eran.....sí, frescos , y venían perfectamente plancheados. El puré de patata sería Maggi pero venía fino y sabroso. La yema mezclándose con la seta y sus tostados,seguidos de la suavidad del puré, funcionaba perfectamente.

Y finalmente , el lechazo, que , la verdad, estaba muy bueno. Primero, porque no pone lo de churro por márketing. Tiene esa intensa finura que solo se encuentra en el lechazo de la mejor calidad. Segundo, porque a pesar de haberlo pedido por carta, venía con un punto muy bueno. Con una costra bien crujiente por fuera, y la carne tierna y jugosa. El único fallo fue pedir 3 raciones para cuatro, porque sin duda hubiera comido más. Vino acompañado de unas patatas asadas.

El postre fue un helado de queso de cabra con una infusión de PX. El helado venía falto de sabor (ya es raro siendo queso de cabra) y la infusión venía pasada de azúcar, empalagosísima. Y lo dice alguien con fama de yambión. Así que salió fallido

Carta de vinos que destaca en los de Toro y Zamora, siendo un poco escasa en el resto de las referencias. Vinos sobre el 50 % precio en tienda , algo más en los más baratos y menos en los más caros.Buen café.


Servicio eficaz , con una Jefa de Sala simpática y cálida.

Siendo los primeros medias raciones, el lechazo tres para cuatro, lo mismo que los postres, botella de vino de 26 euros y agua, 43 euros p.c.

En resumen , un sitio con una comida sencilla que busca satisfacer sin complicaciones ni origenialidades , pero con detalles de buen producto y eficacia en los puntos, además de una buena RCP (Relación Calidad-Precio, para los no iniciados)

Nota general: 6,25
Emoción: 6,5

Avda. de los Monumentos, 21 - 33012 OVIEDO (Asturias)
Telf.:.985 118 258

martes, octubre 23, 2007

El Molino de Urdániz (Navarra) , por Toni


El Molino de Urdániz se encuentra a unos 17 kilómetros de Pamplona, en la carretera de Roncesvalles. El chef David Yárnoz realiza una cocina moderna sin perder de vista las raices y el recetario de la tierra.
Lo primero que nos llamó la atención fue que no hay ningun letrero en el exterior del caserón que indique donde estamos. Una vez en el comedor sorprende la mezcla de las vigas de madera y paredes de piedra con una decoración moderna en la que destacan las mamparas separadoras. Teniendo espacio de sobra deberían tener comedores para fumadores ya que no es agradable comer con vecinos de mesa que prácticamente encendían un cigarrillo con el anterior.
Nada más ver la carta nos decidimos por el menú degustación a un precio de 58€ + IVA.
Comenzamos con el primer aperitivo tequila, cerveza, sal y limón muy agradable y refrescante para entonar el paladar. Siguió el menú con unos caramelos de pimentón rellenos de chistorra goloso aperitivo con apego a la tierra.
El primer entrante fue un salmorejo aromatizado con Arbequinas, helado de albahaca, cigalas y fresas Nitro. Aquí pienso que se equivocaron en el enunciado ya que más bien era un gazpacho. El salmorejo suele ser más denso, como un puré y este era líquido como el gazpacho. De todas formas estaba magnífico, acompañado de una cigala que me pareció cruda, un magnífico helado de albahaca y el simpático toque de las bolinas de fresas congeladas con nitrógeno. Nos gustó tanto que acabamos lo que quedó en el recipiente que dejaron encima de la mesa.
El siguiente entrante fueron unas sardinas cocinadas en humo de haya, sobre un trazo de encurtidos, anchoas, olivas negras, germinados de lenteja y cebolleta asada. Extraodinario. Sólo por este plato mereció la pena la visita. Pueden parecer muchos ingredientes pero la armonía de estos con los lomos poco hechos de las sardinas resultó en un conjunto magnífico con un contraste de sabores muy bien medido.
Seguimos con presa ibérica adobada y en aceite con pequeña ensalada de brotes, helado de parmesano ya aceite de piñones. La presa muy sabrosa, al estilo de un roast-beef para entendernos, con un extraodinario helado de parmesano, suavidad y fuerza a la vez.
El último entrante fue ajoarriero tibio en vaso, cocinado a 50º, con su salsa emulsionada y espuma azul de patata. En realidad no era un ajoarriero al uso sino más bien la reinterpretación de Yárnoz en plan deconstrucción. En un vaso venía un trozo de bacalao de buena calidad con la salsa emulsionada y por encima la espuma de patata que en este caso no aportaba gran cosa. De todas formas estaba bastante bueno.
El primer plato principal fue un foie gras de pato caliente, sobre una sopa atemperada y texturizada de levadura, pan y nueces caramelizadas. Impresionante foie. Uno de los mejores que haya probado nunca en sabor, textura y finura muy bien acompañado con el leve dulzor de la sopa de levadura.
El segundo principal consistió en un rabo de cerdo ibérico cubierto con confeti. Muy rico el cerdo y llamativo el confeti de verduras deshidratadas que espolvorean por encima aunque no aportaban nada al plato en cuanto a sabor.
Para acabar lo salado una pechuga de pichón poco hecha, apio y tubérculos glaseados. En realidad estaba algo más hecha de lo anunciado y además venía con una salsa muy densa de PX rodeando a una especie de pastel hecho con hígado del propio pichón que formaba un conjunto casi de golosina que lo acompañaba muy bien.
El primer postre fue el impactante tarro de lombrices. En el tarro venía lo que me pareció un helado de vainilla con galleta caramelizada y por encima unos brotes de remolacha en forma de lombrices. No me chocó el conjunto ya que no me pareció que armonizaran bien los brotes con el resto.
El otro postré fue cerveza + chocolate = café con buen nivel pero creo que algo por debajo de las propuestas saladas.
La carta de vinos simplemente aceptable aunque a unos precios decentes. Tomamos Agustí Torelló Mata Gran Reserva 2003 a 18€ + IVA. Lo que no entiendo ni aquí ni en ningun otro restaurante es que se cobre el pan, mediocre, si se pide un menú por muy "degustación" que sea.
El servicio voluntarioso aunque algo falto de experiencia y con detalles muy chusqueros sobre todo en el servicio del vino.
En conjunto una gran cocina, con base en el recetario tradicional de la tierra con toques muy inteligentes de modernidad, juego de contrastes en los sabores, y extraodinaria conjunción de ingredientes y además a unos precios todavía razonables. Sin duda recomendable al cien por cien.
Nota general: 7
Emoción: 8,5
El Molino de Urdániz
Crta. Francia por Zubiri (Na-135) Km. 16,5
31698 URDÁNIZ (NAVARRA)
http://www.elmolinourdaniz.com/ info@elmolinourdaniz.com
Tel. 948304109

toni

viernes, octubre 19, 2007

Restaurante Panduku (Granda,Siero)

Este año he ido a tomar el "menú del desarme", como siempre, en el Panduku, el restaurante que abrieron Víctor (en la Sala) y Gloria Paradelo (Guisandera activa tanto en el club como en la cocina) en 1989 en Granda (Siero), al pie mismo de la carretera nacional, después del éxito que tuvieron al tranformar, justo enfrente, un merendero tirando a cutre en una parrilla-restaurante de buen nivel. Vengo con cierta frecuencia por aquí, entre otras cosas, porque Víctor es de esos hosteleros, de los que van quedando pocos, que te hacen sentir mejor que en casa, y porque Gloria , de verdad, tiene "mano" en la cocina, y todo lo que llega a la mesa parece que llega tocado del cuidado y del amor que solo saben poner las madres .

El cocido de garbanzos, bacalao y espinacas me gusta porque el bacalao aparece rebozado , entero, aunque tenga una calidad que no merece venir tan escondida. Simplemente eso le da una suavidad que no encuentro en otras partes. Encontrarse en la cuchara ese sabor de buen bacalao, el rebozado,la dulce terneza de unos buenos garbanzos, un buen caldo y el contrapunto vegetal de la espinaca y es sentir que no falta nada.
Los callos son, sobre todo, excelentes callos de ternera,limpios (se pasa Gloria limpiando callos unos cuantos días) y hechos para la ocasión, con un poquito de morro, otro de carne de pata y unas lasquitas de jamón, con un punto suave de picante. Son los que yo prefiero, y no suelo encontrarlos mejores, aunque amigos expertos e inveterados callistas los prefieran a la manera de Noreña, con más cerdo que ternera,y con oreja, morros, tocino, un poquitín de chorizo,más subidos de picante... que a mi se me suelen hacer en exceso contundentes. Este año salieron además , no sé por qué , especialmente buenos, con un intenso sabor animal pero a la vez con finura. Así fue que todos en la mesa repetimos sin dudarlo.
De postre un buen arroz con leche, aunque , en este caso, no es imposible encontrarlos mejores.

Este año salieron, al revés que el pasado, mejor los callos que el cocido,pero la sensación fue la misma de siempre, la de esa alegre satisfacción que deja la cocina honesta y bien hecha, y la simpatía , y la calidez .


Restaurante Panduku
Dirección: carretera General, 70. Granda (Siero).Teléfono: 985 792 210.

domingo, octubre 14, 2007

Aceite Fuenroble



Me da la impresión como consumidor que cada vez se están haciendo mejor las cosas en esto del aceite. La oferta del aceite extra virgen de calidad no para en ganar nuevas referencias, y cada una de las que descubro suele sorprenderme gratamente: el justamente famoso DAURO, los mejores VALDERRAMA, el picual CASTILLO DE TABERNAS, el picual de MORAILA o también el "Reserva Familia" del CASTILLO DE CANENA, el arbequina de LA BOELLA, ... y muchos más que se me olvidan, muchos de ellos desconocidos o de distribución muy limitada, pero no por ello peores. Reconozco mi predilección personal por la picual, incluso de los no tan buenos, un poco "sobreextraídos", más verde oscuro, amargos y picantes. Entre los "buenos", los más limpios y puros de primera extracción en frío, el que más me ha sorprendido últimamente es el picual FUENROBLE, elaborado con el fruto de olivos de la Sierra del Segura. Tiene un precioso color dorado,brillante, ligeramente verdoso. En la boca sorprende la finísima entrada, puro zumo , un poco dulce, y luego, con una intensa suavidad, llena la boca con el carácter típico de la picual, un amargor y picor terroso, avellanado, compatible con una delicada profundidad. Una gozada.


Pero no solo por aquí se hacen, por lo visto, buenos aceites. Ya había dicho en un post anterior mi sorpresa ante lo bueno que estaba el aceite de Kalamata. Pues un familiar cercano de viaje por las Islas Griegas me trajo una botella de un aceite, con sello de agricultura ecológica, etiquetado solamente en cirílico, así que me lo estoy acabando con la melancolía de saber que no voy a tomarlo otra vez o nunca o en mucho tiempo. Con ese carácter más vegetal que le es propio, por lo visto, a los aceites griegos elaborados con koreiniki, se presenta con una suavidad y pureza extraordinarias, sedoso, muy equilibrado,sabroso y profundo.Maravilloso, vamos. Si alguien tiene pensado ir por allí y lo encuentra, que no dude en comprarlo, que si no le gusta no tendré problema en reembolsarle el precio de la botella.

Y todavía no he empezado a probar los aceites italianos....

sábado, octubre 06, 2007

Prioratos


Por fin, después del parón veraniego-vacacional, donde era difícil ponernos de acuerdo para que no faltara nadie, volvimos a reunirnos para hacer una cata de vinos. En este caso nos dimos a los Prioratos, que pudo conseguir unos de los participantes a un precio razonable, para tratarse de Prioratos. Encontré un buen artículo en todovino que explica bien lo que supuso la irrupción de esta zona, y los problemas a los que se enfrenta en la actualidad. La cata fue ciega, y, como era de esperar, hubo no pocas sorpresas.Un poco a vuelapluma, esto fue lo que anoté:
Empezamos con el Clos Mogador 2002 (40% Garnacha, 25% Cabernet Sauvignon, 20% Syrah, 15% Cariñena), que se presentó como un buen vino, aunque muy alcohólico,demasiado, con un recorrido en boca sabroso, de recorrido medio-alto y no muy amplio. Complejidad notable, y con unos taninos y acidez afinados. Madera bien integrada, con notas de tabaco y regaliz. Me pareció que estaba en un buen momento de consumo. En resumen, un buen vino que no destacó especialmente en nada. Jugando a las puntuaciones, le puse 75. En todo caso, no pagaría los 45 euros por los que anda de precio.

Seguimos con un Finca Dofí del 2000 (Garnacha, cabernet sauvignon, syrah, merlot) . Sorprendió la nariz por su baja intensidad, que se confirmó en boca al presentarse un poco apagado. Pero en esa "tranquilidad" demostró una buena integración y equilibrio. Cierta elegancia. Muy sabroso, donde destacaban las notas de fruta negra madura. Complejo. Recorrido largo. Un poco escaso de volumen.Taninos finos y dulces y una acidez todavía viva .Ligera astringencia. Buena persistencia, larga y agradable. Lo puntué con un 80. En tienda anda por los 55 euros.


Seguimos con un Clos Eramus 2002 (Garnacha Negra, Cabernet Sauvignon, Syrah), que se presentó defectuoso , con un olor a repollo, a verdura cocida, por una parte, y a pegamento, "rueda quemada", por otra. En boca estaba flojísimo, y sabía a lo mismo que olía. Conforme fue pasando el tiempo mejoró bastante, sobre todo en boca, pero los defectos no terminaron de desaparecer. En definitiva, enorme decepción con un vino que alcanzó los 93 puntos en la guía de Parker, y que con su 2004 alcanzó los 100 . Menos mal que solo pagué una novena parte, que si la llego a pagar entera el cabreo me iba a durar.



Seguimos con un Lo Givot 2002 (Garnacha, Cabernet Sauvignon, Cariñena, Syrah ), un vino que se presentó carnoso, frutoso, amplio,con unas finas notas minerales. Notable recorrido, de buena intensidad. Buena acidez y fina tanicidad, con la madera muy bien integrada. Muy vivo y conjuntado. Postgusto muy agradable. Fue, en general, el vino que más nos gustó, y eso que era, con bastante diferencia, el más barato: entorno a los 35 euros. El único que compraría. Lo puntué con un 85.

Y terminamos con un Vall Llach , creo que también del 2002, el vino propiedad del cantautor Lluis Llach. A destacar el color picota intenso, totalmente opaco. Se presentaba con posos que hubieran necesitado de un decantación, fruto, supongo, de la sobreextracción a la que sería sometida la uva. Bastante alcohólico. Muy carnoso, denso, pesado, goloso, con la fruta muy presente.Notas minerales.Baja acidez. Ligeramente astringente y amargo. Eché de menos un poco más de conjunción y elegancia. Lo puntué con un 78. En tienda andará por los 60 euros.

En resumen, decepción. Los vinos fueron ganando según se fueron oxigenando (aunque estuvieron abiertos media hora antes de empezar), pero no dejaron demasiadas ganas de seguir con ellos y mucho se quedó en las copas.Quizás influyó el hecho de que no fuera una de las mejores añadas de la zona. Para desquitarnos nos tomamos un fantástico Milmanda de Torres, aunque adoleciera también de uno de los principales defectos de los Prioratos: su elevado precio