miércoles, junio 12, 2013

Sabores do Chef (Praia da Vitória, Terceira, Azores, Portugal), por Toni






El primer restaurante que visitamos en la isla de Terceira fue el Sabores do Chef.  Tiene el handicap de que se encuentra a las afueras de la ciudad y en una ruta a priori no muy transitada para los tuirstas por lo que es difícil caer allí por casualidad y aparte de los locales hay que conocer el sitio previamente.
 
 La sala tenía una apariencia bastante más moderna que la media en Portugal y las habituales consultas en la red me había dado la impresión de que tenía una cocina con tendencias más modernas pero en realidad la carta mostraba una tendencia tradicional con algunos platos azoreanos.
 
 
 
 Aquí sí se cumplió la tradición portuguesa y nos pusieron unos entrantes que en este caso sí probamos, y pagamos. Pasable solo la alheira frita, 3,50€, que además estaba templada. El queso de cabra curado con compota casera, 3,50€, en la onda de otros probados de las Azores, discreto. Estaba mucho mejor la compota, con un toquecillo picante muy original.

 
Para los platos principales la primera noche nos decidimos por el bacalao. Ya he comentado anteriormente en otros post sobre Portugal que a pesar de la fama que tienen en la preparación del bacalao me sobraban dedos de una mano para contar los que me han gustado. Añado ahora los dos que probamos aquí, que aunque tampoco fueran el no va más sí tenían buen nivel de preparación aunque la calidad del bacalao no fuera la óptima como suele pasar en Portugal. Uno de ellos fue la cataplana de bacalao, 11,95€. La cataplana es un recipiente tradicional del Algarve usado para cocinar alimentos. En este caso el bacalao estaba hecho con profusión de nata, muy habitual en diferentes preparaciones del bacalao en Portugal, acompañado de patatas asadas y champiñones. La cantidad de bacalao nos sorprendió por escasa ya que si algo es habitual en Portugal es la abundancia de las raciones. No estaba mal aunque sin alardes.



El otro fue el bacalao frito con salsa de ajo francés. 12,50€. Buena preparación del bacalao acompañado de patatas y una riquísima cebolla frita. Se puede aplicar el mismo comentario del anterior bacalao. Agradable.
 
 
 
 
La segunda noche, que fue la última en la isla, nos decidimos por la carne. Un plato fue el tournedo al estilo del chef, 13,50€. Buena carne de la isla, con el punto solicitado y una salsa de champiñones por encima. De acompañamiento, arroz y patatas. Ultra clásico pero por lo menos bien hecho.
 
 
 
  La otra carne fue el filete de ternera al estilo del chef. 12,95€. La verdad es que a primera vista parecía un plato de restaurante de menú del día pero la carne también estaba bien de sabor acompañada con una discreta salsa de Oporto con unos trozos de bacon y para no variar, arroz y patatas. Un poco más de originalidad, por favor.
Se comía con agrado pero la verdad, no es lo que espera uno de un restaurante que por lo leído, se considera allí de lo mejor, sino el mejor de la isla.
 
 
 
 
 Esta vez pedimos postre aunque nos lo podríamos haber ahorrado. Mediocre la mousse de chocolate, 3,50€ y totalmente olvidable el pudim de naranja con helado de chocolate, 4€, ya que el pudim podría haber sido de cualquier cosa ya que no sabía a nada y el helado de chocolate era un bola industrial. Mal.
 
 
El pan era bastante mejor que el comido en los restaurantes de Sao Miguel y se acompañaba de una rica mantequilla. 1,50€ c/u.
 
La carta de vinos no muy amplia pero aceptable. La primera noche tomamos un blanco autóctono de la isla, Magma 2011, 13,50€, hecho de la uva verdelho, que se puede definir como vino-agua: inodoro, incoloro e insípido. Sorprendente cuando unos días después probamos otro vino de la bodega muy notable. 
Con las carnes tomamos un C.L. Touriga Nacional 2008, 25,50€, que no estaba mal aunque algo corto en boca.
 
El chaval de servicio el más profesional y espabilado que encontramos en todos los restaurantes de las dos islas. El solo movía el comedor con soltura.
 
La página web brilla por su ausencia, algo que sigo sin entender y más en el año 2013.
 
Como ya comenté, nos esperábamos más pero finalmente y a pesar del patinazo con los postres nos pareció el mejor de los restaurantes probados en Terceira aunque tampoco tiene mucho mérito porque por lo probado, el nivel no destaca precisamente.
 
Sabores do Chef
 
Estrada 25 de Abril 31A, Praia da Vitória, Terceira, Azores (Portugal)

lunes, junio 03, 2013

Anfiteatro (Ponta Delgada, São Miguel, Azores, Portugal), por Toni






 
Anfiteatro es el restaurante de la escuela de hostelería de Ponta Delgada. Tiene un magnífico emplazamiento en el puerto donde atracan los trasatlánticos y desde el comedor se tiene una excelente vista del puerto y un buen trozo de la costa. En la parte de abajo se sitúa un gastrobar al que ellos llaman lounge del que también probamos un día a la hora de comer un par de platos.



 Una vez en el restaurante, como en A Colmeia, aquí tampoco nos sirvieron el despliegue habitual de platillos de entrantes y solamente la última noche nos pusieron un entrante como invitación de la casa que fueron un par de rabas con una vinagreta. Es más, no nos pusieron ningún día ni pan y tuvimos que pedirlo siempre, no lo ponían por defecto como en cualquier sitio. En cambio sorprendentemente no nos lo cobraron. Eso sí, era malo con avaricia.


 
Fuimos tres veces por lo que hago el relato como si de una visita se tratara.

 
Como entrantes probamos dos, uno titulado 5 sentidos: ala de pollo con pasta de chorizo, terrina de morcilla con piña, “alheira” de Santa María con huevo de codorniz y helado de queso de San Jorge y chip de pan dulce, 5€, todo muy resultón y en plan gastrobar.


 
El otro entrante consistió en un tabouleh de couscous, tempura de pulpo, escabeches de calamar, pimienta y emulsión de ajo francés. 5€. Correcto el couscous, simpático el pulpo a la gabardina y un poco simples los escabeches de calamar. De todas formas por 5€ estuvo correcto.
 
Como en el restaurante A Colmeia, aquí también probamos pescados autóctonos de las Azores. Uno de ellos fue la brótola roja con habas nuevas y su ensalada, tomate confitado y jugo de carne. 16,50€. Por lo que leí a la brótola se le llama en Asturias barbada y como buen diletante no recuerdo haberla probado nunca. Es al parecer un pariente de la merluza pero con un sabor más incisivo y potente. Bien el punto del pescado, bien acompañado por la ensalada de habas y tomate y con unas pinceladas de un suave jugo de carne. Nos gustó.

 También buen nivel el del pez espada a la parrilla, flan de patata dulce, compota de chorizo y salsa romesco. 16,50€. También bien logrado el punto de parrilla, buen sabor del pez espada, intenso, con acertado contrapunto de un excelente flan de boniato, sabrosa la salsa romesco, y aunque no aportaba demasiado la compota de chorizo, por si sola estaba buena. Bien también.

El taco de atún, judías verdes con menta, patata nueva, chalota glaseada y salsa “Pissaladiére”, 17€, a pesar de haberlo pedido muy poco hecho, llegó con el demasiado habitual fallo de más pasado de la cuenta. No perdía su sabor pero el plato quedaba desvirtuado a pesar del buen nivel de los acompañantes. Por todos los platos de atún probados en las Azores, pierden claramente la comparación con los que probé en varias vacaciones en Cádiz.


Acabamos los pescados con otro autóctono de las Azores y también de Canarias: vieja al vapor, tagine de legumbres, patata fondant y emulsión de cítricos. 15€. Un poco escasa la ración de una vieja sabrosa y bien de punto esta vez, perfectamente guarnecida por unas ricas legumbres y el conjunto agridulce que formaron las patatas con un toque dulce y la emulsión de cítricos. Buen plato.

El nivel general bajó al pedir la última noche carnes. La careta de cerdo confitada a baja temperatura, frijolada y jugo de su cocción, 16€, hubiera estado mucho mejor de haberla hecho un par de horas menos por muy baja que fuera la temperatura ya que les quedó reseca totalmente. Patinazo.


Tampoco mejoró mucho el nivel el medallón de novillo salteado, ganache de colifor, sémola de maiz y jugo de mostaza, 19€, ya que a pesar de que esta vez sí tenía la carne el punto solicitado, el sabor de ésta era bastante neutro y perfectamente olvidable. Desconozco si la carne era de las Azores, supongo que sí ya vacas vimos un montón, pero harían bien en mejorar la materia prima.

Los que sí que merecen mención especial son los postres que alcanzaron un nivel notable. Muy rica la Locura de Chocolate 2013: mousse de chocolate negro con arroz trufado, ganache de chocolate, panna-cotta de chocolate blanco, sorbete de chocolate negro y salsa de chocolate con leche. 6€. Poco más que decir. Un festival para los amantes del chocolate con alto nivel en todas las preparaciones. Excelente.


 
Pero incluso mejor estuvo el parfait de lima con sorbete de fresa y albahaca, 4,50€, toda una explosión de sabores con un perfecto equilibrio dulzor-acidez. Magnífico.







Y por último un guiño al producto autóctono, semifrío de banana, espuma de café, trufa de chocolate con queso picante y arena de cacahuete. 4,50€. Excelentes todas las partes del postre, sobre todo la banana y la espuma de café con mención especial para la trufa picante. De nota.



 La carta de vinos bastante mejor que la del A Colmeia. Tomamos una auténtica rareza de las Azores de la casta Terrantez de la isla de Pico con una producción de solo 602 botellas y elegido el año pasado como uno de los mejores blancos portugueses: Fita Preta Terrantez do Pico by Antonio Maçanita 2011. 35€. Muy buen vino, totalmente mineral y con buen paso de boca con cierto parecido a un buen albariño y que creo que tiene amplio margen de mejora. Me gustaría ver lo que cuesta en tienda ya que no lo tenían en ningún sitio, tampoco muy extraño dada la minúscula producción. 
La segunda noche tomamos un espumoso del Douro, Vértice 2005, 22€, que resultó tener un muy buen nivel y todavía vivo. Como curiosidad, el servicio del espumosos le sirvió a la camarera/monitora para enseñar a dos de las chicas que tenían en la solapa una chapa que ponía que eran alumnas del primer curso. La verdad es que las estudiantes durante la cena lo hicieron mejor que el personal de algún sitio de teórico  primer nivel en el que estuvimos en el pasado.
El último vino fue un tinto, Preto 2007, 28€, tinto del Alentejo, potente y con buena estructura del que curiosamente el enólogo fue también Antonio Maçanita el mismo del Fita Preta Terrantez de la primera noche. Aquí el fallo estuvo en que estaba caliente, por lo menos a 21-22 grados. Se lo decimos a la camarera/sumiller, que debía ser una de las monitoras ya que no tenía la chapa de alumna y debió de pensar que nosotros también estábamos entre el alumnado ya que nos dijo: “es un vino tinto y debe ser tomado a temperatura ambiente”. Está claro que deben revisar el temario a la hora del servicio de vino y además insistir en el hecho de que con el cliente no se discute si te pide una cubitera.

También tomamos una noche un par de copas de Moscatel de Setubal, 2,50€ y Lajido, 3,€, este pensé que era un dulce que vi en alguna tienda y resultó ser la versión seca de vino licoroso. No le pude dar la vuelta ya que vinieron ya servidos en las copas. Fallo a corregir urgentemente y más en una escuela de hostelería.

La sensación general fue buena aunque hubiera sido mejor si no hubiésemos probado las carnes de la última noche y si pulieran algún fallo de concepto en el servicio. No olvidemos que se trata de una escuela de hostelería y por lo tanto evidentemente están aprendiendo, pero el conjunto general es satisfactorio y si recordamos  los postres, mucho mejor.


Anfiteatro
Avenida Infante Dom Henrique, Ponta Delgada, São Miguel, Azores, (Portugal)
296 206 154   www.efth.com.pt

sábado, mayo 25, 2013

A Colmeia (Ponta Delgada, São Miguel, Azores, Portugal), por Toni







Por esas casualidades geográficas que a veces se dan, el restaurante A Colmeia nos quedaba enfrente del hotel en el que nos hospedábamos. Poco más de 50 metros.  Pertenece al hotel Do Colegio y está situado en pleno centro de Ponta Delgada la capital de  São Miguel,  la isla más grande y poblada del archipiélago de las Azores.


Por curiosidad, el IVA en hostelería en  las Azores es del 16%, que a nosotros nos puede parecer altísimo pero que se queda pequeño comparado con el 23% del Portugal continental y los precios con él incluido como siempre  en el extranjero. Fuimos un par de noches por lo que describo los platos como si hubiera sido una única visita.

Habitualmente en Portugal te sirven sin haberlos pedido una serie de platos con diferentes entrantes que luego te cobran, claro. En este restaurante, no. Simplemente nos pusieron con el pan, malo como él solo, una mantequilla de ajo bastante rica en el concepto “cubierto”a  1,50€ c/u. Ni aperitivo de la casa ni nada que se le parezca.

Como novedad con respecto a la mayoría de restaurantes portugueses con aparente nivel en los que hemos estado, tienen un apartado de “petiscos” que son como llaman los portugueses a la tapas lo que está muy bien para probar varias cosas a precios moderados. Pedimos varios los diferentes días. El pulpo con fabinas y chorizo, 3,90€, muy armónico el conjunto que forman los ingredientes


 e hígados de ave salteado con vino de Oporto, 3,90€, que a mi no me acabaron  de convencer ya que los encontré demasiado intensos y algo agresivos de sabor, pero a mi mujer sí. Otro fueron las costillas de cerdo crujientes con salsa de vino y ajo, 3,90€, de buen sabor aunque algo pasadas y por último unas tiras de pollo al curry con chutney de mango, 3,90€, resultonas.


Como platos principales, en cuanto a pescado probamos algunos autóctonos de las Azores como el lírio asado, 14,50€. Lírio es el nombre que le dan en las Azores y en un libro que nos dejaron lo traducía como pez limón. Nos pareció por su carne pariente del atún y aunque estaba algo más hecho de la cuenta tenía muy buen sabor, perfectamente acompañado por unas verduras salteadas muy buenas y unas notables patatas asadas. En conjunto, bien.




 Mejor de punto estuvo el taco de atún con broa y miel, 14,90€, donde el toque dulce de la miel complementaba perfectamente el sabor graso del atún y con el buen añadido de las migas del pan de broa.


Por lo que se refiere a carnes probamos el magret de pato con miel de romero y almendras, 14,90€, en el que el magret venía cortado en finas lonchas, como yo lo prefiero, bastante sabroso con una buena salsa de miel sin llegar a la excelencia, un pastel de patata que les quedó algo pasado y un poco mazacote y unas espinacas. Bien en general.
 



 
Otro plato fue el solomillo con risotto de azafrán y queso de San Jorge, 19€. Buena carne pero sin ser de primer nivel, con un rico arroz bastante logrado y mejor de lo que parece en la foto, acompañado también de espinacas y una salsa de vino con champiñones. Bien pero sin alardes.



 

De postre tomamos únicamente una selección de quesos de las Azores, pero la “selección” se reducía a 2 tipos distintos solamente. 4,30€. Me parecieron discretos a pesar de que el de San Jorge tiene bastante fama.
 
La carta de vinos estaba rayando lo penoso. Solo tenían sobre 10 vinos blancos e igual de tintos y ni rastro de espumosos. Encima 3, ¡tres! de los blancos que pedí no los tenían. Tremendo. Tomamos un blanco del Alentejo, Monte da Peceguina 2011, 17,50€, aromático en nariz pero corto en boca. El tinto fue un Casa Amarela 2011 del Douro, 18€,  con un buen nivel para lo que se esperaba visto su precio en tienda.



Un detalle curioso, pero a corregir, es que cuando te sirven por primera vez el vino, lo hacen en tal cantidad que con las dos copas casi vacían media botella. Evidentemente no les dejamos servirlo más.
El servicio bastante tristón en  general, pero no solo aquí sino en general en la isla. Ni se les ocurrió ofrecernos un licor o vino dulce, no ya como invitación de la casa, sino ni pagando.
La sensación final fue buena en cuanto a la comida aunque en el conjunto del restaurante baja enteros pero si lo comparo con experiencias de los últimos años en Portugal, Lisboa aparte, salen ganando claramente. Eso añadido a su buena situación en pleno centro, hace que sea una buena opción en la visita a Ponta Delgada.


A Colmeia
Travessa do Colégio,  9500-046 Ponta Delgada, São Miguel, Azores, (Portugal)
296 306 600

domingo, mayo 19, 2013

Alice et Olivier de Moor Aligoté 2011 1902 old vines

             La verdad es que mi afición por los vinos naturales y/o biodinámicos ha ido evolucionando desde un escepticismo inicial a una pasión creciente. Influído sin duda por la labor divulgadora de Andrés Conde, refrendada luego en la copa por vinos que encuentro vivos, pujantes, puros,.....donde uno encuentra lo que denominamos terroir, la capacidad del vino de dibujar un paisaje individualizado, enraizado en el lugar del que viene.....Y en los mejores casos, algo más, quizás inventado por mi calenturienta imaginación... vibrante, armonioso, poético, difícil de definir. También vinos que invitan a seguir bebiendo, que no saturan, que sientan bien.   A costa, ciertamente, de una mayor irregularidad, que es un pequeño precio a pagar. Sin duda , García Vaquero es un queso muy regular, pero poco emocionante.
Natural es esta aligoté de los productores Alice et Olivier de Moor. Vignerons afincados en la villa de Courgis, fundaron su bodega en 1989, desde la que elaboran diferentes crus de Chablis, y también vinifican diferentes viñedos de aligoté. Algunos de ellos son de viñas muy viejas, plantadas en 1902, que vinifican por separado, y que son las que dan subtítulo a esta botella.
  La aligoté es la uva pobre de la Borgoña. Resistente, temprana y productiva, su mala fama está frecuentemente bien ganada en vinos sin fruta, inexpresivos y de elevada acidez . Hasta ahora los rechazaba , porque mis incursiones hacían honor a lo antedicho. Pero en este caso, la cosa cambia: en nariz hay un cierto deje cítrico y de fruta blanca (pera), junto con notas de prao y , sin duda, minerales, más de tiza que de piedra.  Todo ello conjuntado, con un embriagador frescor de fondo, con una profundidad poco habitual en estos vinos. En boca  se muestra con una equilibrada armazón, cierto peso en boca, y una acidez bien presente pero no agresiva. Una deliciosa manera de beber Borgoña a un precio modesto, ya que en tienda la botella no debiera costar más de de 17-18 euros.

Nota:83

domingo, mayo 05, 2013

Queso Geo de la quesería Lazana




*

El queso y el vino comparten la maravilla de generar mediante la fermentación de un elemento sencillo, leche y uva,  objetos únicos, de una extensa multiplicidad. Capaces, incluso , de describir un paisaje, una identidad, el famoso terroir. Quizás se entienda mejor Asturias después de tomar un Cabrales Cueva del Teyedu. También  cuando sale irregular. Quizás por eso los enochalaos también somos, con  frecuencia, quesópatas. Aquí hemos sido críticos con la complacencia de la “mayor mancha quesera del mundo”, que no la mejor. De aquella, afortunadamente, han ido apareciendo cosas capaces de generar ilusión en la afición quesera asturiana, que ya tiene numerosas alternativas a los dos grandes quesos asturianos, Cabrales y Gamoneu. Por aquí apareció primero el queso Valles del Oso, que empezaba aportar cosas diferentes, y que desgraciadamente se ve poco ya, quizás orillado por la enorme ola generada por el Rey Silo, la excelencia en ese queso de fermentación ácida que es el afuega ´l pitu.  Aunque no le dedicamos post, también aparecieron los quesos del Viejo Mundo, recuperando los usos de la leche cruda en ese queso salvaje que es el Casín, de los que te llenan la boca con un cachín. Puedes verlo pequeño pero viene saturado de sensaciones. Bien , pues creo que tenemos un nuevo ejemplar : el Geo de la quesería Lazana de Las Regueras. Es la versión en leche cruda, y con 60 días de maduración,  del Lazana afinado, un queso que también ha ido progresando hasta convertirse en queso tipo reblochón de lo más agradable. Las primeras pruebas del Geo lo mostraban aún tímido. Pero en las dos últimas pruebas se ha presentado más evolucionado, mostrando , junto a un inicio de proteolisis en la parte de la corteza , los primeros trazos seguros de una punzante identidad. Todavía es un queso cremoso y amable, con una acidez elegante que se da con el queso, y cierto regusto de frutos secos. Es, sin duda, un queso que ha empezado a ser trascendente.
                                                                             *

* Fotos tomadas de la página web de la quesería Lazana

domingo, abril 28, 2013

Vino Domaine Michel Gaunoux Bourgogne 2009








Ya sabéis como funciona esto de los apetitos , y después de leerme el libro de Diego Núñez me bajé al trastero a por un Borgoña. Un básico de Garnoux, productor de Pommard,  truequeado con el  exiliado bloguero Albertobolbao. Nada más echarlo, pienso que una gran parte del público lo rechazaría. Capa media baja, con un color que tira al granate. Hay rosados con más apariencia de cuerpo que este vino. La añada 2009 fue bastante equilibrada, algo que ayuda en esta categoría de vinos. Y a olerlo,…..dios , qué bueno. Me gusta, primero,  por lo que no tiene: no hay lácteos, ni olor a yogur de fresa, ni gominolas, ni vainillas , ni  coco,….no hay fruta primaria, que en España hemos pasado de los tablones a los mostos, y se les llena la boca a los bodegueros con la palabra fruta. Hay equilibrio, hay vino: hay el Cassis de Frutas rojas, matizado por hermanas más  oscuras, tabaco, los ahumados de un roble viejo,   balsámicos, esa  tierra mojada que confundo con mineralidad. Lógicamente, con la intensidad que corresponde a esta categoría de precios. Aunque un punto por encima de la habitual. En la boca, la finura esperada. La acidez marcada, aunque no descompensada, como sí pasa en muchas ocasiones, con una buena longitud y persistencia , que invita a seguir bebiendo hasta acabarse la botella. Hay Borgoña. Sin duda una buena oportunidad para iniciarse en ella, o simplemente para disfrutarla.


Precio aprox: 22-25 euros
Nota :82 pts

martes, abril 23, 2013

Viaje al corazón de la Borgoña vinícola


Hoy es el día del libro, así que vais a permitirme recomendaros uno, el que estoy leyendo ahora mismo. Es un libro editado hace ya unos años , del que ya hablaron en su día pistoynopisto , y antes Luis Gutiérrez, crítico de elmundovino experto en Borgoña. Probablemente desactualizado incluso en el momento de su edición en cuanto a informacion de sus productores. No se trata , ene ste libro, de descubrir al "último mago de la pinot noir".  Pero está muy bien escrito , en un estilo que sabe ser certero, minucioso sin ser aburrido,  apasionado sin caer en la bobaliconería. Especialmente indicado para aquellos curiosos del vino que todavía no han sido atrapados en su magia, que lo ven descreídos  desde la barrera: este libro habla de la verdad en el vino y los animará  a buscarla en el ruedo de los grandes vinos.  Sabe transmitir lo que significa Borgoña,  lo que es el vino trascendente, el terroir, frente al vino convertido, cada vez más , en un banal objeto de consumo. Pero mejor que cualquier cosa que diga yo, os transcribo el fin del primer capítulo, después de quejarse del acoso mediático de estos viticultores campesinos forzados a aprender inglés:

"El vino se considera como la expresión máxima de Borgoña, y ésta a su vez se percibe como una manera singular de acceso a la cultura, como una feliz ptopuesta sobre el arte de vivir , que incluye tanto la elevación del espíritu como el placer de los sentidos. Jean-Pierre Charlot -encarnación personificada de la expresión " bon vivant" en su sentido más profundo- nos hablaba del vino, no como de un artículo mercantil cualquiera, sino, ante todo, como de un producto personal y cultural. "El vino- nos decía- refleja la personalidad del viticultor ", y efectivamente sus vinos están a tono con su concepción epicúrea de la vida: son vinos finos , a la par que sensuales. "Hay que respetar la vida y su ritmo, así como el ritmo de la evolución de un vino. En la actualidad, se vive demasiado rápido, y de ese modo no se puede recoger el goce de la vida. Es preciso tener paciencia y saber esperar". Una botella de vino lleva en su interior la Borgoña toda: su historia , sus paisajes, sus tradiciones, el genio y el buen hacer de sus hombres. Esta es la mejor manera de acercarse al vino de Borgoña."

miércoles, abril 10, 2013

Maralba (Almansa, Albacete), por Toni



En el anterior post hablaba de todo un clásico en la restauración manchega como es el Mesón de Pincelín, representante de la cocina más tradicional y de producto. Una ciudad pequeña como Almansa tiene la suerte de tener otro restaurante de categoría como es el Maralba, en este caso exponente de la versión más creativa de la cocina manchega y premiado con una estrella de la guía Michelin.

En la cocina oficia Fran Martínez con una experiencia de 9 años en Mas Pau y en sala está Cristina Díaz de la que se puede decir que es la simpatía personificada.

Para nuestra primera visita nos decidimos por el menú gastronómico con maridaje de vinos que cuesta 60€ e incluye el pan, toda una novedad que aunque siempre debería ser así ya que estás pidiendo un menú, por lo general no suele ocurrir. Excelente pan hecho por ellos mismos . Disponen también del menú gastronómico por 48€ y el menú sorpresa por 63. Precios siempre con IVA incluído aunque no será así en la carta de platos y vinos como comentaré más adelante.

 Sería capaz de apostar que Maralba si no es el restaurante con estrella Michelin más barato, seguro que está entre los 3 más baratos de Europa. Además en el maridaje de vinos no solo no se escatima la cantidad en la copa sino que encima nos pusieron por lo menos 8 copas distintas, y digo por lo menos porque tengo algunas lagunas ya que en una ocasión así no es cuestión de dejar vinos sin acabar. Todo un lujo.


 En este caso el enunciado de los snacks, tapas y platos es una descripción en sí mismo. Pido disculpas por algunas fotos que no se por qué salieron muy amarillentas.

Empezamos con 6 snacks . Las bolitas de calabaza con granos de mostaza y polvo de ajo fueron muy resultonas. Parecían confitadas en aceite con un punto de mostaza y el ajo espolvoreado.



 A la vez vinieron las tortas de gachamiga serrana con piel de sardina salada. Magníficas. Original presentación en un tenedor , la torta de gachamiga tenía incrustada la piel de las sardinas lo que le daba un sabor a mar intenso y muy bien conjuntado con el de la gachamiga. Muy buen snack.



Para acompañar Cristina nos sirvió una copa de El Aprendiz 2011, vino leonés de Prieto Picudo. Sorprendente empezar el menú con un tinto.

 
 Depués llegó otro pase de cuatro snacks. El ajopringue machego con pan tostado nos gustó pero tengo que reconocer que no tanto como el que comimos hace un par de meses en el Azafrán de Villarrobledo que tenía más intensidad. La tajada de cerdo con manteca especiada, lima y menta también estaba muy rica y es de esos bocados que incitan a pedir otro y otro. Muy rico.

Seguimos con el cornete de atascaburras, que tenía una lámina de ajo frito encima, otro guiño al recetario típico manchego y acabamos con los pimientos secos y fritos, largos y dulces que se secan y luego se fríen, excelentes de sabor y textura, todo un descubrimiento.

El vino en esta ocasión fue Rodríguez de Vera Merlot 2009, tinto de Chinchilla de Montearagón.



Entre los snacks y el apartado "Tapitas sorpresa" nos puesieron sendas cucharillas con su versión del gazpacho manchego en forma de empanadilla que lo único malo que se puede decir es que se hace muy corto su disfrute al tomarlos de un bocado. Notable.



En las tapitas nos pusieron unos bombones de queso manchego curado al romero. Los bombones tenían impregnado el sabor del romero pero tal vez estaban algo fríos como para que el disfrute sea total. De todas formas nos gustaron mucho.

Otra tapa fue la cucharita de mejillón con espuma y perlas de Martini, acertada combinación en la que las esferificaciones de Martini realzan el sabor del mejillón. Acabamos con otra cuchara de caballa semicurada en sal con emulsión de tomate y olivas negras, con una caballa muy jugosa bien combinada con la emulsión de tomate y las olivas. Acompañamos las tapas con Treinta Mil Maravedies 2010, tinto madrileño.


 Llegamos a los platos principales. El primero fue un pulpo de roca con alcachofas confitadas en aceite de anchoas y caldo caliente de alcachofas al fuego.  Plato arriesgado pero que sale totalmente airoso con una excelente  armonía entre el pulpo y las alcachofas bien apuntalado por el intenso aceite de anchoas. No suelen convencerme muchas de las preparaciones que he probado del pulpo pero esta lo hizo completamente. 


 Seguimos con las habas repeladas con royal de michirones, velo de panceta ibérica, tomates secos y consomé de Jabugo. Excelente interpretación de un guiso típico de la zona de Murcia y Albacete aunque creo que hubiera ido mejor antes del pulpo. De todas formas estaba buenísimo.

Estos dos platos los acompañamos de una copa de Picarana 2010 blanco madrileño que se enfrentó perfectamente con las difíciles alcachofas.


Seguimos con el salmonete de roca con carpaccio de galeras y algas marinas, perfecto de punto y con intensos sabores marinos. El vino fue The Flower and the Bee 2011 con diferencia el más discreto de toda la cena.





La carne fue vaca al brandy con tartar de setas de temporada y jugo de asado, excelente también de punto y textura y muy bien acompañada de las setas. El vino fue Tierras del Mediodía 2007, una garnacha de Almansa aunque fuera de la denominación. 




 
Llegaron los postres y el primero fue un flan de tarta de queso, bizcocho de nueces, sorbete de lavanda, virutas de mango y caldo de mango y maracuyá, todo un alarde de ingredientes y preparaciones del que destacaría el flan. Estupendo. Lo acompañanos con una copa de MR, dulce de Málaga.




El otro postre fue el toffee con sorbete de pera, macadamia garrapiñada y granizado de especias, magnífica conjunción de sabores donde el sorbete matizaba la dulzura del tofee y muy bien acompañado por la macadamia y el frescor del granizado. El vino esta vez fue un Domaine des Coqueries, dulce de Coteaux de Layon del Loira.


No solemos tomar café pero esta vez sí, al bonito precio de 3€. Aquí no se notó la moderación de precios aunque también hay que contar con los petit fours que fueron unos trozos de chocolate blanco con pipas saladas, kikos bañados en chocolate, bombones de higo y gominolas de mango, todos de muy buen nivel con sus contrastes dulce-salado.

Como decía al principio un excelente menú a un precio de los que no se ven y menos en restaurantes de estas características.


Dos días después repetimos visita y esta vez con la intención de comer a la carta y aquí tengo que criticar el punto negativo del restaurante. Como los menús sí que tenían el IVA incluído en los precios, a la hora de pedir por carta ni nos fijamos en ese detalle dándolo por descontado. Otra vez, error. Al revisar en casa las fotos de la carta y las facturas, comprobé que ni la carta de platos ni la de vinos tiene el IVA incluído. Si esto ya no cumple con la legalidad vigente que obliga a tener los precios con el IVA incluído, choca más al tener los precios de los menús correctamente. Quiero pensar que es un despiste del restaurante porque no tiene lógica alguna que los menús lleven el IVA incluído y los platos de carta y los vinos no, pero que se trate de un descuido no quita para que sea un detalle a corregir urgentemente.

La noche era la del sábado de Semana Santa y nos encontramos con que fuimos los únicos comensales de la cena. Deprimente que un sábado noche y en fechas festivas solo tengan una mesa para cenar por mucha procesión que hubiera. Menos mal que nos comentaron que al mediodía sí habían llenado.

Antes de que llegaran los platos de la comanda nos llamó la atención que el pase incluyera los snacks y las tapitas sorpresa que nos habían puesto la vez anterior por lo que pácticamente la cena se conviritió en otro menú degustación aunque esta vez sin maridaje de vinos.


 Después de dar buena cuenta otra vez de todos los entrantes llegaron lo que habíamos pedido nosotros. Excelente el ravioli de morteruelo de caza, con virutas de pichón, salvia y caldo caliente de caza, 13,30€. Potentes sabores enraizados en la tierra.





El otro entrante fue el conejo de monte en escabeche con hortalizas con infusión de jugo del conejo con aromáticas del entorno, 13,20€. Muy sabrosa la carne con un suave escabechado y bien realzada por el jugo infusionado con las hierbas. 




  
Para los principales nos decidimos por la carne. Decir primero que aquí las raciones nos parecieron algo escasas ya que los platos  se comían prácticamente en dos bocados. Fantástica la liebre al civet, ligado con su sangre, enebro y setas, 24,20€. Extraodinario sabor, incisivo pero domado, refrescado por el enebro y con el buen añadido de las setas. Excelente plato.



Acabamos con el cabrito lechal manchego, con patata ahumada, hinojos y jugo del asado. 19,80€. Una preparación clásica de un cabrito que se deshacía en la boca pero de intenso y elegante sabor y unas ricas patatas.  Muy bien, pero como dije antes, algo escaso de cantidad.



 Esta vez tampoco nos pudimos resistir a los postres. Uno  fue la torrija bañada en vino dulce, mantecado de vino, mousse de almendras y granizado de vino blanco con toques de naranja y limón. 6,60€. El enunciado ya lo explica perfectamente. Muy buena la torrija, impregnada del sabor del vino. Lo mejor es comerlo todo a la vez para mezclar los sabores y las texturas crujientes, heladas, cremosas y dulces.


 
 Y acabamos con la ensalada de remolacha y fresas con sorbete de yogur de cabra y bizcocho de especias al vapor, 6,60€, otro alarde de diferentes preparaciones en un mismo plato, en un postre muy fresco y con contraste dulce-ácido muy logrado.

Acompañamos los postres con copas de Casa del Inca, 3,93€, PX de Montilla y PX Monteagudo, 2,75€, de Jerez.

Para beber tomamos un PF 2010, tinto de Manchuela a 23,76€. Buena y escogida carta de vinos con bastantes de la zona de Alamansa y provincias vecinas y como curiosidad decir que tenían unos cuantos de Coalla Gourmet.

El pan, 3,24€ c/u.

El personal de servicio está compuesto por la propia Cristina y un chico muy joven pero con muy buenas maneras para su juventud.

La página web está bien pero estaría mejor con el añadido de las cartas.

Sin olvidar el mal detalle del IVA y tal vez la parquedad de algunas cantidades en los platos de carta , sin duda es un restaurante a recomendar. Excelente puesta al día del recetario manchego y de provincias vecinas, técnica, dominio de los contrastes, precios muy contenidos y buen servicio hacen que no sean de extrañar los reconocimientos logrados. Y parafraseando a la famosa guía roja, si se pasa cerca bien merece el desvío.

Maralba

C/ Violeta Parra, 5 Bajo.
02640 Almansa (Albacete)
967 31 23 26 www.maralbarestaurante.es