viernes, septiembre 22, 2017

La Bulla (Estepona, Málaga)




Hoy hablamos de La Bulla, un gastrobar, y más cosas, situado en Estepona con una gran localización enfrente de la playa y muy cerca del casco histórico. Nos acercamos gracias a la recomendación del reputado gastrónomo marbellí Espeto que acertó totalmente con nuestra demanda de un sitio sin complicaciones para tomar unas tapas a mediodía.







Dispone de una carta amplia con embutidos, tapas, ensaladas y algunos platos más elaborados.



Comenzamos con un par de tapas de tartar moro de atún rojo sobre hoja shiso. 3,5€ c/u. Muy sabroso el toque especiado que tenía el atún mezclado con el sabor cítrico y con recuerdos de canela de la hoja shiso. Bien.




Seguimos con el canelón de aguacate relleno de melva, aceite de hierbas y láminas de manzana verde. 8€. Muy bien la combinación del aguacate con la melva aunque se pasaron un poco con la cantidad de hierbas.




La tercera tapa consistió en unas empanadillas de pollo de corral. 8€. Tal vez un poco alta de precio aunque realmente el sabor era intenso y sabroso. Correcta.






Acabamos la parte salada con la tortilla de chorizo desestructurada. 6€. No deja de ser poner los ingredientes por separado en el bote pero realmente estaba muy buena, con un sabor potente y fantástico del chorizo de León. Si hubiera hecho menos calor me hubiera comido un par de botes.


Acabamos con un postre: tarta de queso tostada con helado de vainilla. 6,50€. Tengo reciente la extraordinaria tarta de queso de Cañadío de Santander y no diría que esta alcanzara el nivel de aquella pero realmente nos sorprendió lo buena que estaba en sabor y textura. También era muy notable el helado de vainilla. Muy bien.


La carta de vinos, en la onda del gastrobar, con vinos contenidos de precio. Había que conducir por lo que solo tomamos una copa de Barbazul Chardonnay, 3€.  La botella de agua, 2,50€ que ya está bien...

Una crítica que hay que hacer, extensible a muchos sitios, es que no parece de recibo que si por un café solo, muy bueno en este caso, se paguen 1,20€, por un cortado se paguen nada menos que 30 céntimos más y cueste 1,50€. Cara se cotiza la leche en la Costa del Sol...

Otra cosa mejorable es la página web, la típica de Facebook aunque esta por lo menos te deja consultarla a los que no tenemos cuenta en esta red social.

El personal de servicio bien y en el caso del chico que tenía las funciones de maitre, muy bien, con un saber estar y dominio de los tiempos y psicología del cliente,  no muy habitual en este tipo de locales. Un gran profesional.

En definitiva, por lo probado, La Bulla es un sitio muy válido para comer informalmente a base de tapas y da la impresión de que hay mimbres para que los platos de más enjundia resulten también satisfactorios. Solo criticar los precios de algunas bebidas. A pesar de esto, sin duda un sitio a recomendar en onda informal en Estepona.

La Bulla

Plazoleta Ortiz - Avda. España, 38,  Estepona (Málaga)
952 80 65 75  www.facebook.com/labullagastrobar/


domingo, septiembre 17, 2017

Ñ (Almendralejo, Badajoz)

 




 Ñ es el restaurante del hotel Acosta Centro de Almendralejo (Badajoz), una población poco turística pero perfecta como etapa intermedia para un viaje entre el norte y el sur de España.







El comedor es muy agradable y acogedor y en este día en concreto solo estuvimos dos mesas ya que la clientela llenó el comedor exeterior estilo terraza, con pleno de fumadores.

Después de pedir la comanda nos trajeron un aperitivo consistente en un  risotto de verduras y queso de cabra bastante bueno y en una cantidad considerable para ser un aperitivo. El fallo es que no es una invitación de la casa. Ya comenté en algún post anterior que me parece innecesario poner el concepto pan y aperitivo, 2€. Cobra lo que consideres pero no pongas que lo haces también por el aperitivo que queda feo...


Como entrante pedimos un embutido que no habíamos probado nunca y que ni siquiera conocíamos: lomo doblado artesano de bellota . 20€. Estaba muy bueno y en una ración considerable aunque tampoco nos gustó más que un buen lomo tradicional Interesante la recuperación del lomo doblado.




Para los platos principales nos decidimos por el producto autóctono como no podía ser menos.
Estupendos los daditos de pluma ibérica a la sartén con picada de aceite, ajo y perejil. 14€.  Perfectos en todos los sentidos y acompañados de unas patatas estupendas y todo a un precio casi de risa para su calidad.




Prácticamente el mismo comentario se podría hacer del solomillo de cerdo ibérico con salsa de torta de La Serena, 14€, igualmente muy bueno.



No hubo forma de llegar al postre después de todo lo comido.

La carta de vinos con una suficiente oferta de vinos extremeños y también de otras zonas. Tomamos un Edén Parras Viejas 2013 de Ribera del Guadiana, 35€, una soprendente mezcla de Syrah, Cabernet Sauvignon, Garnacha Tintorera y Graciano.

Veterano personal de servicio sabiendo muy bien aconsejar al cliente.

La web del restaurante es una parte de la del hotel y aunque tiene suficiente información y fotos debería incluir la carta.



En definitiva y desconociendo el panorama gastronómico de Almendralejo, Ñ sin duda es un sitio recomendable en una parada en la ciudad extremeña, con cocina de la tierra, buen producto y bien tratado.


Ñ

(Hotel Acosta Centro) Plaza Extremadura, 06200 Almendralejo, Badajoz

 924 66 61 11  www.hotelacostacentro.com/restaurante.html

martes, agosto 15, 2017

El Foralín (Oviedo)




Aunque lleva varios meses abierto y después de algunos intentos fallidos por fin visitamos El Foralín, restaurante del cocinero Félix Martínez formado con Nacho Manzano y fogueado en muchos restaurantes nacionales. Para saber más de su periplo mucho mejor consultar la información disponible en su web.







El restaurante tiene en la parte de abajo una barra al uso y el comedor en la parte de arriba con esa
estética tan de moda actualmente, digamos en estilo "ikea".  Eso sí, las sillas que nos tocaron a nosotros, que no son la que se ve en primer plano en la foto, incómodas con ellas solas...




Después de tomar nota de la comanda nos pusieron dos trocinos de cecina como apertivo de la casa junto con varios tipos de pan diferente de muy buen nivel. 1,50€ c/u.
Al hilo de esto me gustaría comentar que tienen el mismo fallo que tantos restaurantes y es no tener la carta entera, es decir, que vengan también los postres junto con los platos salados para así poder ver si te interesa probar un postre y de ese modo no pedir demasiados platos salados. No cuesta nada.

Hay que reseñar que casi todos los platos, incluso los postres, se pueden tomar por raciones de 2/3, algo muy útil para poder pedir más platos sobre todo si se va en un grupo. Nosotros pedimos todos los platos y los postres por 2/3.

 
El primer plato consistió en pan de xata al vapor relleno de carrillera y rabo de ternera, 9,50€.
El pan era como el tan de moda bao y estaba bastante bien conseguido. Tal vez al relleno le faltara algo de fuerza en el sabor, pero el conjunto estuvo bien.




Seguimos con  mi versión de cordero a la estaca, 14,50€. El plato de la noche sin duda. Magnífico en textura, sabor e intensidad. De obligada prueba.





Acabamos lo salado con la picaña de vaca a la brasa, 14,50€. Un corte "de moda" que no está entre mis preferidos pero que aquí resultó bastante sabroso y con un punto de la carne perfecto.También estaban muy bien las patatas y los pimientos de guarnición.


Esta vez nos quedó sitio para los postres aunque por lo menos los dos que probamos nos parecieron un escalón por debajo de los platos salados.



Uno fue la tarta de galleta negra y queso Afuega'l pitu, 4€. No nos convenció. Poca intensidad de sabor tanto en la tarta como en el queso. Además no vemos que pintara nada el kiwi cuyo sabor anulaba totalmente al resto del plato. A revisar.






Bastante mejor resultó el Peñasanta de limón y hierba luisa, 4€, sin mucha fuerza pero fresco y agradable.





La carta de vinos, en una onda gastrobar para entendernos. Vinos de precios contenidos, sin querer hacer el negocio del siglo con ellos como en tantos sitios. Además tienen varios generosos y vinos dulces por copas. Está bastante bien, sin duda.






Nosotros pedimos un Raventos i Blanc Blanc de Blancs, 21€, y la cubitera fue una lechera como las de antaño. Un simpático detalle.












La página web sencilla pero totalmente informativa que es lo que realmente interesa. Incluso tiene fotos de la mayoría de los platos. Solo falta la carta de vinos.

En resumen, resultó una cena muy agradable en conjunto, con algún plato sobresaliente y buen nivel en general. Recomendable sin duda.

Parece que con restaurantes como este y algunos más de nueva trayectoria, el mortecino panorama gastronómico ovetense comienza a remontar el vuelo otra vez. Buena falta le hacía...

El Foralín

Manuel García Conde 3, bajo, 33001 Oviedo
985 746 797  www.foralin.com


viernes, junio 23, 2017

¿Es el cachopo una creación asturiana? Tal vez no...



En principio no tenía pensado hacer post sobre este asunto, pero el compañero Rubén Galdón del blog  omacatladas, que sabe mucho más sobre el cachopo de lo que yo sabré nunca, me animó a hacerlo y al final me decidí aunque tampoco dé para mucho el tema.



 
En unas recientes vacaciones en Eslovenia, fuimos a cenar al restaurante Vodnikov Hram, un clásico de la capital, Liubliana, situado a los pies del funicular al castillo. Uno de los platos que pedimos fue la ternera al estilo de Liubliana, y cuál fue nuestra sorpresa al llegar el plato y ver que era un… cachopo




 
Como se puede ver en la foto, al revés que los nuestros, este era pequeño y grueso pero indudablemente un cachopo, por lo tanto cuando se hable de la asturianidad del cachopo habrá que recordar que no solo es patrimonio asturiano sino que hay más sitios (porque seguro que aparte de Liubliana hay alguno más)  donde se les ocurrió la misma idea.



martes, junio 06, 2017

Gloria (Oviedo)




Aunque ya hace bastante tiempo que Gloria abrió en Oviedo, no me había acercado aún a probar la versión urbana y desenfadada, en sus propias palabras, de la cocina de Nacho Manzano.

Siempre es motivo de alegría el que a un restaurante le vaya bien ya que la cena fue un día entre semana y llenaron. Después de un vistazo a la carta nos encontramos con lo que se puede llamar un gastrobar. Ya sé que hay gente a la que no le gusta esta palabra, pero creo que actualmente es la que mejor define este tipo de cocina informal y perfecta para compartir.

Una muy buena iniciativa es que de bastantes platos se puede pedir, tapa, media ración o ración y de otros media o ración.

Disponen de menú diario a mediodía con platos de cuchara y una buena selección de quesos asturianos que por lo visto tuvieron bastante éxito entre la clientela extranjera que abundaba esa noche y que supongo será habitual dada la cercanía del local a dos hoteles de cinco estrellas.

Vuelvo a pedir disculpas por la calidad de las fotos, tomadas sin flash para no molestar al resto de la clientela.


Comenzamos con las croquetas de jamón, media 8,80€, de las que dicen que son las número 1 según los críticos. Yo no diría tanto, pero sí que están entre las mejores probadas en bastante tiempo.




Seguimos con el cachopo Gloria “El incomprendido”. Media, 8€. Tampoco me extraña que sea
incomprendido porque en realidad es una albóndiga rellena de queso. Sin más. ¿Está bueno? Pues como albóndiga está bien pero sin alardes, por eso creo que llamarlo cachopo es algo aventurado.
Por cierto y al hilo de esto, para quien no lo sepa, el mito de la asturianidad del cachopo ha quedado desmontado ya que en Liubliana (Eslovenia) tienen un plato casi igual que es la ternera al estilo de Liubliana. La única diferencia es que allí lo hacen ancho en vez de largo.


Acabamos la parte salada con unas costillas de Angus, media 8€. Lo ofrecían fuera de carta y fue lo que más nos gustó de la noche. Realmente ricas y con un punto perfecto. También muy buena la salsa que tenían. Para pedir una ración como plato principal sin duda.







La parte dulce simplemente cumplió. Bien la torrija con helado de vainilla, 6€, pero sin que quedara para el recuerdo.






Y solo correcto la tarta de queso y galleta con dulce de membrillo y helado de frambuesa. 6€.






Quisimos acompañar los postres con sendas sidras de hielo pero tuvimos que devolverlas ya que fueron servidas a temperatura ambiente. Un fallo incomprensible.

El vino que tomamos fue Altos de San Esteban Viñas de Monte 2014, 22€, que no estaba a temperatura ambiente pero casi. Yo debo de tener muy mala suerte ya que me encuentro este problema muy a menudo últimamente...
La carta de vinos no muy larga y de precios comedidos, bastante bien para este tipo de restaurante. También tienen distintos tipos de sidras y cervezas artesanas. Muy cuidada toda la selección de bebidas. Lástima de los fallos de temperatura tan fáciles de corregir.

La página web magnífica, con toda la información disponible tanto en español como en inglés. Ya podían copiar tantos restaurantes...

Gloria me ha parecido en general un sitio muy válido para ir con amigos y compartir unas cuantas raciones. Que nadie busque alta cocina, pero sí un gastrobar perfecto para disfrutar con una variedad de platos que van desde lo tradicional a lo moderadamente creativo. Volveré.


 Gloria
  
Cervantes, 24, 33004 Oviedo, 
984 83 42 43  www.estasengloria.com



viernes, mayo 12, 2017

Cañadío (Santander)



 
La segunda noche de nuestro fin de semana en Santander poco nos y de prueba obligatoria. Magnífica.ovimos con respecto a la primera ya que Cañadío está a poco más de 100 metros de la Bodega Cigaleña 





 
Al entrar en el comedor reconocimos el local y nos acordamos de que ya habíamos estado allí hace
casi 20 años y curiosamente de aquella cenamos un sábado solos, todo lo contrario a esta vez en la que el lleno era absoluto.
 


 
Después de pedir la comanda nos pusieron un aperitivo de la casa consistente en un salmorejo con lascas de atún, muy rico y perfecto para la calurosa, para ser abril, noche santanderina.




Como esta vez sí teníamos intención de tomar postre, de entrante solo pedimos las anchoas de Santoña, 15,50€.  Realmente notable su calidad, pero la cantidad para lo cobrado se antoja escasa…




 
Para los platos principales pedimos los pescados del día y le dimos al chef la libertad a la hora de prepararlos. El  lenguado, 24€, bien de cantidad y perfecto de punto y jugosidad. Nada novedoso y ni falta que le hacía.



 
Lo mismo se puede decir de la lubina, 24€. En este caso tal vez algo escasa en cantidad pero con las mismas virtudes que el lenguado. Muy bien ambos.




 
Habíamos leído que la tarta de queso, 7,50€, en esta casa era magnífica. Doy fe. De las mejores que 
recuerdo junto con la del restaurante El Seto de Motilla del Palancar.




Si  de Motilla del Palancar  de Motilla del Palancar llegamos a saber que la tarta de queso venía acompañada de una bola de helado de queso no hubiésemos pedido también el helado de queso de Liébana. 7,50€. Y no porque no estuviera muy bueno, que lo estaba, sino porque pidiendo la tarta pruebas ambas cosas.




La carta de vinos, bastante bien en tintos y muy escasa en blancos, típico fallo de tantos restaurantes. Tomamos un De Ladoucette 2013, Pouilly-Fumé, 38,50€.

El pan, de varios tipos, 2€ p/p, muy bueno y sin racanearlo. Servicio joven pero bien adiestrado y mención especial a la cocina que sacó los platos rapidísimo y más teniendo en cuenta el llenazo del comedor.




La página web, como tantas otras de restaurantes, carece de lo más importante que son las cartas. Detalle a revisar.

Otra buena velada en un restaurante santanderino, con cocina reconocible, sabrosa y placentera. Eso sí, tal vez deberían revisar algunas raciones muy parcas y mejorar la carta de vinos.De todas formas, recomendado.


Cañadío

Gómez Oreña, 15, 39003 Santander
942 31 41 49  www,restaurantecanadio.com


viernes, abril 28, 2017

Bodega Cigaleña (Santander)




Poco necesario es que haga una introducción de la Bodega Cigaleña. Seguro que el lector conoce este auténtico templo y museo del vino en el centro de Santander, visita ineludible del aficionado a este mundillo.

 
Las dos noches que pasé en la ciudad en ambas nos acercamos hasta allí y en una de ellas cenamos. Da gusto poder tomarse por copas vinos poco habituales como los blancos de Jerez, Saboya, Borgoña y Rioja que probamos en su barra.




 En cambio, por lo observado durante los 90 minutos en total que aproximadamente pasamos en la
barra durante las dos noches, por lo menos el 90% de la clientela lo que pidió fue un Rioja crianza o un verdejo. Así, genéricamente. A lo peor fue casualidad pero hace reflexionar sobre que el gran público en general está a otra cosa y no precisamente muy interesado en probar vinos distintos de lo “habitual”.


 
El comedor, al igual que todo el local, es como un museo y estar allí es todo un contraste con esos tan habituales comedores minimalistas que tanto se llevan en otros restaurantes. Eso sí, las sillas son bastante incómodas y creo que merecen una renovación.



 

Una vez ojeada la carta pedimos solo una entrada y estando en Santander no nos pudimos resistir a que fueran unas rabas, 14€, impecables.



 
Como platos principales probamos la carne y el pescado. La carne fue una pintada de Bresse, 18€, estofada y perfecta en todos los sentidos y acompañada de unas excelentes verduras.




 
El pescado fue mero, 25€, si no recuerdo mal hecho a la brasa, excelente en jugosidad y punto. Un
pero, que tal vez la ración era un poco escasa. También venía con las verduras.



No tomamos postre y el pan, de buena calidad, 1,80€ p/p.
  
Qué decir de la carta de vinos… No es que sea enciclopédica, ni falta que hace, pero tiene una gran variedad para que el aficionado se entretenga un buen rato en elegir. Nosotros tomamos un Schloss Gobelsburg Lamm Grüner Veltliner 2004, Kamptal, 44€.  La única pega fue que la temperatura de servicio fue más alta de lo debido a pesar que nos dijeron que estaba sacado de la cava.

El personal de servicio competente y con pinta de llevar muchos kilómetros de sala en sus piernas.  Fue una pena que no estuviera Andrés Conde Laya y no tener la oportunidad de conocerle, pero las vacaciones son algo sagrado.



Buena página web aunque le falta colgar las cartas.

Como dije al principio, el aficionado y amante del vino tiene una cita obligada si va por Santander, y en cuestión gastronómica, aunque hayamos probado poca cosa parece también que es un sitio de total confianza. Para nosotros será un fijo en futuras visitas a la ciudad.


Bodega Cigaleña

Daoiz y Velarde, 19, 39003 Santander
942 21 30 62    www.cigalena.com