sábado, enero 19, 2019

Flow (Oporto)



Flow fue la primera opción que tuvimos para cenar la noche en la que llegamos a Oporto por las buenas críticas que había leído en la red y por la cercanía a nuestro hotel. A pesar de llegar a las 20:30 ya estaba lleno y por eso acabamos enfrente en el éLeBê que fue protagonista del anterior post.
Está visto que por mucha buena crítica que tenga un sitio, al final es una lotería el acertar.

Preguntamos para cenar la noche siguiente y nos dieron la opción de dos turnos. No me gusta nada el sistema de turnos en un restaurante y en España lo descarto siempre pero en este caso como el segundo turno comenzaba a las razonables 22:15 horas, por lo menos desde nuestro punto de vista español, reservamos.



El restaurante es grande. Muy grande. Me pregunto que cocina tendrán para dar servicio a tantas mesas y también nos preguntamos al entrar que saldría de allí, pues estos locales tan grandes no suelen conseguir resultados precisamente brillantes en cocina.
Además, la separación entre mesas es más bien escasa así que el número de comensales total es importante.

Lo que nos quedó claró es que debe de ser uno de los restaurantes "in" en Oporto, el tipo de sitio que mucha gente va para dejarse ver básicamente.



Las fotos no tienen mucha calidad precisamente porque prescindí del flash para no molestar al resto de clientes



Como de aperitivo de la casa no nos pusieron nada, directamente pedimos un entrante que fue un ceviche de lomo de atún, cítricos, sésamos, maíz y puré de palmito. 14,50€. Tenía buena pinta a la vista pero estaba con un picante excesivamente alto y eso arruinó totalmente el plato. Se lo dijimos al camarero y contestó que el ceviche era así...  
Hombre, no he comido cientos de ceviches en mi vida pero sí algunos y puede que en varias ocasiones tuvieran cierta alegría, no en balde pueden llevar ají o chile, pero como en este caso, nunca. Creo que deberían avisar antes y para mi fue un plato fallido.




Esta vez para los platos principales nos decidimos por pescado. El filete de lubina, risotto de espárragos verdes, salsa de Champagne y azafrán, 24€, pasó con más pena que gloria, con una lubina bastante insulsa, una salsa de Champagne muy floja y un risotto impropio de los buenos arroces que se pueden encontrar en Portugal. Mediocre siendo suave.






 El otro plato principal fue un  bacalao braseado, hummus, tempura de col con migas de broa y queso fresco. 22€. Solo les faltó echar la tarta y hubiéramos tenido la comida entera en un plato...  No sé para que tanto de todo.
Está claro que en cantidad no escatiman porque los dos tacos de bacalao eran de buen tamaño. Lástima de que lo brasearan un rato de más. El hummus no estaba mal y combinaba bastante bien con el bacalao pero la tempura de col no sé que aportaba si no era meter para más cosas al plato y aparentar más.
No quedará para el recuerdo.


Acabamos con lo mejor de la noche que fue una tarta de queso, cacahuetes y caramelo salado, de la que no recuerdo el precio y que estaba realmente buena.

La carta de vinos muy poco presentable para un sitio con pretensiones y bastante subida de precio. Se puede aplicar el comentario del restaurante del día anterior y es que para qué tener más referencias si aquí también muchas mesas estaban con sus "Ramón Bilbao" portugueses...
Nosotros tomamos un Quinta dos Carvalhais Encruzado 2016. 31€. Doblando el precio de tienda...

El pan bastante decente y sin cobrarlo o dicho de otro  modo, incluido en el precio de los platos.
El  camarero asignado a nuestra mesa, la alegría de la huerta. Ya sé que vete a saber lo que cobrará y las horas que hace pero un poco de mejor cara seguro que le ayuda para conservar el trabajo.

La página web tiene el defecto de no tener la carta colgada. Mucha foto, mucho autobombo pero falta lo principal.

Como siempre digo en estos casos en los que no me gusta una cena, no juzgo al restaurante en su conjunto por una sola experiencia pero tengo la impresión de que si fuera más veces no cambiaría mucho el veredicto. Evidentemente no puedo recomendar el sitio a no ser que se quiera ir a pintar la mona y querer ser visto. Ejemplo de libro de restaurante modernuqui y chupiguay a evitar.


Flow

Rua da Conceição 63, 4050-215 Porto, Portugal
+351 22 205 4016 www.flowrestaurant.pt











viernes, enero 11, 2019

éLeBê Centro (Oporto, Portugal)





éLeBê  es un restaurante situado en plena zona de ambiente nocturno de Oporto y que tiene otros dos restaurantes con el mismo nombre en la ciudad, algo de lo que nos enteramos a posteriori.

La primera noche de las dos que fuimos no fue nuestra primera opción sino que acabamos allí porque varios de los restaurantes de la zona estaban llenos y aunque no era muy tarde decidimos no buscar más.



Los precios de los platos son aproximados porque a la hora de pagar no nos trajeron la cuenta en papel sino un teléfono móvil con la nota y ante la novedad no me di cuenta de hacerle una foto. No recuerdo nunca hasta ahora que me trajeran la nota con esta modalidad, algo que se repitió también en el restaurante de la noche siguiente en la que caímos allí porque era domingo y todos los restaurantes de la zona estaban cerrados menos este.
También esta segunda noche notamos un desgradable olor a cañerías. No sé si fue puntual pero si no lo es, tienen un problema.






Los entrantes que ponen al principio son algo cutres. Unas aceitunas negras y una cantidad minúscula de mantequilla. Un poco más de originalidad , por favor.











Solo pedimos un entrante y fueron las esferas de "alheira" de perdiz en tostado de almendra. 6,50€. Magníficas en sabor y textura y aunque 3 puedan parecer pocas, su contundencia llenaba considerablemente.








En carta tienen bastantes platos de marisco y pescado pero nosotros nos decidimos por seguir con carne.

Las plumas de cerdo ibérico con pera borracha y grelos de campo, 14,50€, les quedaron un poco secas pero nada grave como para no disfrutarlas. Eso sí, las patatas de guarnición muy tristes...








Pero el mejor plato de las dos noches fue sin duda la carrillera de ternera al estilo del abuelo, asada lentamente y dulcificada con castañas. 16,50€.
Carne muy sabrosa, perfecta en punto y textura y con el buen contrapunto de las castañas. Sobresaliente.






La segunda noche volvimos a pedir carne y en esta vez tuvimos menos éxito que la primera.
El bistec de novillo al grill con acompañamientos golosos, 22€, como se puede ver en la foto no les quedó bien sellada la carne y aunque no estaba mal de sabor se le notó con falta de fuerza. Además los "acompañamientos golosos" ¿¿¿??? consistieron en unas salsas con no demasiado sabor, incluso el jugo de la propia carne. Y las patatas, mediocres.
Mejorable todo.



Tampoco quedará para el recuerdo el taco de lomo con yema de huevo y salsa de carne. 22€.
El taco era excesivamente grueso y a pesar que les dijimos que la carne la queríamos poco hecha, difícil parece manejar semejante tamaño y les quedó muy seco por fuera. Además la lámina de bacon que pusieron entre el huevo y la carne debieron hacerla con un soplete industrial...

No se lucieron esa noche.






Esta vez sí tomamos postre las dos noches. Comenzamos con un clásico portugués, el pudim Abade de Priscos,4,50€, que estaba bien pero no entra en la lista de los mejores probados en Portugal.












Mejoró con la crema de leche quemada con albahaca, 4,50€, bastante bien conseguida.











La segunda noche tomamos un clásico de los postres portugueses com es el mousse de chocolate en copa de galleta, 4,50€, simplemente correcto. A mi mujer le sale infinitamente mejor.










Y el último fue una tarta de queso de menta y lima con fresa. 4,50€. La tarta estaba bastante buena pero la mermelada de fresa que le pusieron por encima no era digna ni de un supermercado de descuento...


Eso sí, el detalle de los trozos de kiwi en todos los postres me recuerda a los años 80...



La carta de vinos bastante mejorable  en referencias pero viendo que la mayoría de los comensales pedían los "Ramón Bilbao" y "Azpilicueta" portugueses probablemente sea más que suficiente.
Tomamos un Grainha 2016, 24€, y un notable Meruge 2015, 33€, sorpresa agradable este último.
La nota negativa es que los vinos los tenían en un botellero en la misma sala, ver foto del comedor, y estaban a una temperatura demasiado alta para tomarlos según eran servidos.




Algo que me gustaría comentar es la enorme diferencia que puede haber entre dos cenas dependiendo del camarero que te toque en suerte.
La primera noche nos atendió un auténtico profesional en todos los sentidos que por ejemplo ante nuestra petición de que nos pusiera una cubitera para enfriar algo el vino nos la trajo en un plis plas y sin discutir.
Además a la hora de los postres nos puso una botella de Tawny y allí la dejó para que nos sirviéramos a discreción.



 En cambio la segunda noche ese camarero no estaba y nos tocó otro que no solo no alcanzaba la profesionalidad del primero sino que encima era de los que le gustaba discutir con el cliente y tomarse más atribuciones de las debidas como empeñarse en decantarnos el vino hasta 3 veces. Tampoco atendió a la primera nuestra petición de cubitera y se empeñó en enfriar el vino con el curioso sitema que se ve en la foto con resultado obvio: no enfriaba en absoluto.
Y claro, ni rastro del Tawny para acompañar los postres...



En conjunto resultó un sitio que no puedo recomendar a pesar de algún plato notable. Tal vez si se va a comer pescado y marisco la percepción mejore. Si a alguien le pasa como a nosotros la segunda noche y no tiene otro sitio en la zona donde cenar, tampoco es que se vaya a intoxicar pero casi le merecería la pena buscar un poco más.


éLeBê

 Rua da Conceição 94, 4050-213 Porto, Portugal
  https://www.elebe.pt/home.php

viernes, diciembre 21, 2018

Tondeluna (Logroño)


 Tondeluna es el gastrobar que tiene el cocinero Francis Paniego en Logroño, famoso por su restaurante El Portal del Echaurren de Ezcaray. Aquí presenta una cocina no tan elaborada y creativa como la de El Portal sino más bien en la línea tradicional del Echaurren Tradicción pero por lo comprobado bastante suculenta y conseguida.


  Lo primero que nos llamó la atención fue las mesas comunales. La foto es de la primera noche en la que estuvimos y no había más que otros 4 comensales en todo el comedor pero la verdad, será por edad, por cultura o por vete tú a saber pero es un concepto que no nos hace demasiada gracia. De estar el comedor lleno tendrías a otros comensales desconocidos codo con codo escuchando tu conversación y viceversa.  Además, el restaurante tiene ya unos precios como para repensar el estilo.
Pero bueno, va en gustos. Otro podría decir que así haces amistades nuevas...








 De aperitivo de la casa te ponen este barreño de una magnífica mantequilla pero también creo que no está bien pensado el asunto. Como en ambas noches no había apenas gente te dejaban un rato largo la mantequilla en la mesa hasta que te decían si te la podían retirar ya que era el barreño que ponían a todo el mundo. ¿Y sí está lleno el restaurante? A lo mejor tienen más pero en las dos noches solo vimos uno para todo el mundo. Sería mejor más pero bastante más pequeños en cantidad.










Como aperitivo solo pedimos Las croquetas que mi madre Marisa nos enseñó a hacer. 10,50€. Famosísimas en todo el mundillo gastronómico español. ¿Estaban buenas? Sí. ¿Las mejores probadas? En absoluto. Más bien en la media de croquetas probadas en restaurante. Casi se podría decir que una pequeña decepción viendo las altas expectativas aunque repito que no estaban nada mal.








El nivel mejoró sensiblemente con la merluza estilo Guetaria al horno con patatas panadera. 21.95€. Extraordinaria. Hacía mucho tiempo que no comíamos una merluza tan buena en todos los sentidos: punto, textura, sabor...  Hay que probarla.









El nivel alto siguió con otro plato de la madre de Francis y que se puede encontrar también en el Echaurren Tradición y que es la merluza a la romana confitada a 45º con pimientos y crema de arroz. 21,95€. Se le puede aplicar el comentario del plato anterior porque estaba espectacular. Si no es la mejor merluza a la romana que he probado, está entre los dos primeros lugares.





Esta vez no pedimos postre ya que con la comida del mediodía ya teníamos el día más que completo...


La segunda noche no pensábamos ir porque teníamos apuntadas otras referencias en Logroño pero una combinación de salida tardía del hotel, vinos en la zona de la calle Laurel y confianza en que era jueves y no habría demasiada gente en los restaurantes hizo que los dos sitios a los que fuimos estuvieran llenos. A la vuelta del segundo de ellos hacia el casco histórico pasamos de nuevo por la puerta de Tondeluna y viendo que no había nadie y que se empezaba a hacer tarde decidimos volver a cenar aquí.

Al hilo de lo comentado al principio sobre las mesas comunales llama la atención que por lo menos dos restaurantes estuvieran llenos un jueves, alguno peor situado, y en cambio Tondeluna estuviera vacio a las diez y pico de la noche. A lo mejor hay más gente a la que no le gusta ese concepto y evita el restaurante. Por cierto, los tres comensales que entraron algo después que nosotros no iban a tiro fijo y también miraron por el ventanal primero y luego se decidieron a entrar...


Esta vez no pedimos entrante, solo probamos de nuevo la mantequilla, y pasamos directamente a los principales.  El entrecot de carne roja con salsa Café de París, 22,50€, estaba impecable, casi la versión carnívora de la merluza del día anterior. Punto perfecto y sabrosísimo. También notable el puré de acompañamiento. Lo único mejorable fue la racanería con la salsa. Se lo comenté al camarero cuando retiró el plato y me dijo que lo hubiera dicho y me hubieran puesto un cazo con ella pero que no ponían demasiada porque a mucha gente no le gustaba.
Desconozco el mecanismo del cerebro que hace
que alguien pida un plato con una salsa que no lo gusta... pero tal vez sea una buena idea poner la salsa en un recipiente aparte para que el comensal se sirva lo que desee.






En cambio, de salsa iban sobradas las costillas de cerdo con salsa de miel de Ezcaray, romescu y berenjenas encurtidas, 17,95€, pero mejor, porque estaba muy muy buena al igual que las costillas. Notable.













Como no pedimos entrantes esta vez sí tomamos postre. Adictivo el chocolate, pan, aceite de oliva y sal con helado de café, 8,95€, de lo mejor probado en los últimos años en chocolate. Si hubiera sido hace años hubiera repetido...












No le fue a la zaga la tosta templada de queso de Cameros, manzana y helado de miel, 8,95€,
magnífico en todas sus facetas.










La carta de vinos es algo rácana. Se pueden encontrar cosas muy válidas pero creo que el restaurante tiene entidad y precios para pedir algo más. Además la segunda noche primero pedimos un tinto y tocando la botella se veía que estaba claramente caliente. Un detalle a mejorar.






Tomamos Viña Gravonia 2007,  y Campo Viejo Cava Brut Reserva, una sopresa agradable este último por los 12,50€ que costó.















El personal de servicio correcto  y la salida de platos ágil. Tampoco tuvieron mucho agobio precisamente...

La página web bastate buena. Sencilla e informativa. Solo les faltaría colgar la carta de vinos.


La experiencia en conjunto fue muy satisfactoria, con todos los platos rayando a muy buen nivel y saliendo con ganas de repetir en un futuro. Tienen cosas como las comentadas con margen de mejora pero que no ensombrecen lo principal que es la comida. La cuestión de las mesas ya va en gustos, pero en cuanto a la cocina, lo recomiendo sin duda ninguna.


Tondeluna

 Muro de Francisco de la Mata, 9, 26001 Logroño, La Rioja

941 236 425  www.tondeluna.com












jueves, diciembre 13, 2018

Urepel (San Sebastián)







Si la noche anterior habíamos estado en un sitio “moderno” y “original” como el Topa Sukaldería, el restaurante Urepel es todo lo contrario, un sitio de los clásicos “de toda la vida” con decoración al uso lejos de los interiorismos que tanto se llevan ahora, además situado al lado del emblemático hotel María Cristina. Estaba lleno de extranjeros, japoneses principalmente y nosotros debimos ser los únicos nacionales de la noche.










Nada más pedir la comanda nos pusieron un aperitivo de la casa que tengo que reconocer que no recuerdo qué era exactamente. Tal vez una crema de garbanzos o alubias...











Sí recuerdo perfectamente el único entrante que fueron unos tomates de caserío con ventresca de atún, cebolleta y piparras. 17€. ¿Caro? Seguramente, pero a este paso comer unos tomates así se va a convertir en un artículo de lujo. Muy buenos y también la ventresca. Notable.





  

Esa noche nos decidimos por  pescado. El atún rojo del mar de Corea con coulis de fresas y frutos ácidos, 28€, estaba realmente bueno. Parece que por esos lares también tienen buen producto que además estaba perfecto de punto y magníficamente acompañado por las fresas y frutos ácidos haciendo un perfecto contrapunto a la grasa del atún. Muy bien.





 



También excelente el taco de bacalao sobre ajoarriero con emulsión de su pil pil. 22€. Bacalao de magnífica calidad, estupendo ajoarriero y rico el pil pil. No se puede pedir más.











Esta vez llegamos al postre. Bien el milhojas hojaldre caliente con crema pastelera, confitura de melocotón y su helado, 7€, aunque no está entre los mejores que recuerdo.

 

Superior sin duda fue el “Flisch” de chocolate negro y tofé con sopa de yogur y chocolate blanco, 9€, un auténtico festival para los amantes del chocolate como yo. Muy bueno.
 












La carta de vinos no está mal pero para un sitio de esta categoría se le puede pedir más. Tomamos un Inurrieta Orchidea Cuvée 2017. 23€.
El personal de servicio muy profesional y el menaje, mantelería, etc, de muy buena calidad algo que poco a poco va siendo una rareza en la hostelería.

La página web es de lo mejor que he visto en mucho tiempo en un restaurante. Mucha información, todas las cartas, un montón de fotos... Excelente.







La cena fue bastante satisfactoria en conjunto y Urepel es un restaurante que se puede recomendar sin duda porque dentro de su clasicismo en las formas y en la base de su cocina también tiene algunas pinceladas de modernidad bien colocadas. Una buena dirección a tener en cuenta en San Sebastián.

Urepel

 Paseo Salamanca 3, 20003 San Sebastián
943 420 723  www.restauranteurepel.com/es

martes, diciembre 04, 2018

Topa Sukaldería (San Sebastián)




Topa Sukalderia es un restaurante de cocina fusión vasco/hispanoamericana que ha ideado Andoni Luis Aduriz en el barrio de Gros de San Sebastián y que al parecer por le leído sobre él después de nuestra visita, tiene un enorme éxito, lo que al parecer hace que haya muchos problemas de horarios y rotación de mesas. Nosotros fuimoa un lunes de novimebre a cenar por lo que no tuvimos ninguno y aún quedaron mesas sin ocupar. 


 
La carta es un compendio de platillos de precio no muy alto a priori aunque después de lo probado no nos pareció precisamente barato lo comido en relación a la cantidad y a la materia prima.
Algo que nos sorprendió es que pedimos el plato del día que tenían escrito en una pizarra grande y no les quedaba. ¡¡¿El plato del día?!!  O todo el mundo en el servicio del mediodía lo pidió o poca previsión demuestran.



 
Aquí no hay aperitivos de la casa ni nada 
parecido por lo que comenzamos con un ceviche de corvina, aguacate y piparras. 13€. Caro, caro. Una corvina de kilo y medio o más, de piscifactoría, se puede comprar por menos de 10€/Kg. Como se puede ver la cantidad total no es para quedar lleno precisamente y de corvina no andaba sobrado. ¿Estaba bueno? Sí, pero entre dos, en un plis plas te lo acababas. 







Seguimos con un roast beef con salsa macha. 9€. La salsa macha estaba muy rica pero creo que se pasaron en la cantidad ya que anulaba por completo el sabor del roast beef ahogado en ella. Yo la hubiera puesto aparte para que el comensal se sirviera la cantidad que quisiera.
 












Lo siguiente fueron dos tacos de merluza, salsa Veracruz y tártara. 7€. Bien el rebozado y sabrosa la merluza. La salsa acompañaba bien sin desvirtuar el sabor de la merluza.











  


Acabamos con el choripán de chistorra. 6€. Rico, pero en una cantidad bastante inferior a la que te dan en cualquier pincho que te puedas tomar en San Sebastián.







Como los postres no nos llamaban mucho la atención los sustituimos por un coctel: BÁRBARO LIBRE: ron, manzana, lima y azúcar de caña. 6€.  Bastante bueno y a precio de cualquier simple consumición en un bar nocturno.

La carta de vinos mala, mala. Ya sé que es una cocina que no pide mucha combinación con vinos pero podrían haber tenido más referencias sobre todo en espumosos y rosados que creo que le van mejor a esta cocina. Tomamos un rosado, Viña Zorzal,14€, qué ya está bien cobrado...   Disponen de unos cuantos cócteles que como ya comenté antes, el probado estaba bastante bien.
Por supuesto, aquí de la tela en forma de manteles y servilletas no hay ni rastro, y de cambio de platos, cubiertos, etc, ni hablamos. Economía de medios...
El personal de servicio demasiado propenso al colegueo.
La página web poco informativa pero en cambio sí trae la carta de platos y vinos, esto último poco frecuente en las webs de muchos restaurantes.

No estuvo mal lo comido en cuanto a sabor y a originalidad para lo que yo al menos estoy acostumbrado pero no nos convenció el conjunto cantidad/calidad/preparación/detalles/precio. Si estuviera en mi ciudad creo que tardaría mucho en volver...

Topa Sukaldería


Agirre Miramon Kalea, 8, 20002 San Sebastián

martes, noviembre 27, 2018

Xarma Cook & Culture (San Sebastián)








El restaurante Xarma Cook & Culture está situado muy cerca del Kursaal y de nuestro hotel en San Sebastián por lo que sumado a las recomendaciones de varias guías hizo que lo escogiéramos.

Si alguien está interesado en saber más del restaurante y su filosofía mejor que contarlo yo es pasarse por su web donde lo explican claramente.







Como se puede ver en la foto la cocina del restaurante es a la vista, algo que sé que le gusta mucho a bastantes aficionados pero que no es mi caso.

La carta del restaurante es amplia y con el buen detalle de que se pueden pedir medias raciones de bastantes platos.


Fuimos dos noches consecutivas pero paso a describirlo como si fuese una sola visita.






Como aperitivo de la casa ponen una rica crema de garbanzos. Mira que de pequeño odiaba todo lo parecido a cremas y purés de garbanzos pero hay que reconocer que esta está muy lograda.



 De los dos entrantes que pedimos uno fue el esturión Km.0 con mantequilla de cítricos y pan cristal. 14€. Estupendo el sabor del esturión, intenso pero con elegancia y muy bien también la mantequilla y el pan de cristal, adictiva combinación.

También una crítica. La media ración cuesta la mitad pero la cantidad que sirven es un 70% más o menos de la ración entera por lo que sale más a cuenta pedir dos medias raciones. Detalle a corregir.






El otro entrante fue media ración de tataki de solomillo Ibérico de bellotas con apio-nabo, crema trufada y verduritas encurtidas. 12€.
Muy rico el tataki, en su punto, pero las cremas de acompañamiento eran algo insípidas.











Seguimos con media de picantón a la brasa con crema agria de yogur, cúrcuma e higo a la brasa. 12€.
Estupendo el sabor del picantón con todos los acompañamientos formando una gran sinfonía de sabores. Uno de los platos que más gustó tal vez por inesperado.










También muy bien la media de solomillo de buey con brazo gitano vegetal y jugo infusionado de tomillo limonero. 14€.
Carne muy bien de punto, sabrosa y bien escoltada por el trampantojo de un notable brazo de gitano vegetal.










De los dos últimos platos tomamos raciones enteras. Uno fue el  jarrete de cordero lechal confitado a baja temperatura, terminado a la brasa y ensalada templada de berenjena. 22€.
Mira que está bueno el jarrete de cordero y qué poco se suele ver en restauración.
Este era impecable y aunque por la foto pudiera parecer pequeño no lo era en absoluto.
Muy rica también la ensalada.  Notable.








Acabamos con la costilla asada a la brasa con alegrías” y chips de yuca. 20€.
Se puede casi copiar el comentario anterior. Muy sabrosa la costilla, sin excesos de fuego y estupendos los chips de yuca aunque algo rácana la cantidad.









 La carta de vinos no muy extensa pero con vinos de precios variados. Tomamos un Viña Ane Selección, 30€, y un Supersónico Frontonio, 28€.

En cuestión de mantelería, etc, en la onda actual de muchos sitios: madera a la vista.





El personal de servicio muy correcto y aplicado a pesar  de su juventud.   Buena página web aunque carece de la carta de vinos.

En conjunto nos gustó bastante Xarma Cook & Culture.  Tiene algún detalle comentado por mejorar pero su cocina sin aspavientos y pegada al terreno nos convenció a falta de probar pescados de los que hay que reconocer que no andan muy sobrados en la carta.  Si se está por San Sebastián y especialmente en el barrio de Gros, merece una oportunidad.

Xarma Cook & Culture 

Miguel Imaz Kalea, 1, 20002 Sán Sebastián/Donostia
943 142 267   http://xarmacook.com/es/