viernes, julio 22, 2016

A Tafona Casa de Xantar (Santiago, La Coruña)




A Tafona Casa de Xantar es un restaurante situado en el hotel homónimo situado justo enfrente del afamado mercado de abastos de Santiago. Mejor situación imposible para abastecerse. Ofician en cocina Lucía Freitas y Nacho Tierno y por la información que tengo tienen un menú del día con una relación calidad/precio imbatible.




Una vez sentados a la mesa en un comedor de piedra lo más agradable pedimos un vermut gallego Petroni, 4,50€, cuyo precio fue lo único que no nos convenció de toda la cena, ya que nos pareció algo excesivo conociendo el precio de la botella en tienda  que evidentemente sale más barato en restauración. Además  la cantidad servida tiraba a escasa.

De noche tienen dos menús degustación pero todos los platos de ambos se pueden pedir sueltos cosa que hicimos.

Los panes, 2€, nos parecieron extraordinarios, tanto el comprado en una panadería del mercado hecho al parecer con agua de mar como los cuatro  diferentes hechos en la casa. Fueron acompañados de un aceite de oliva virgen extra orensano. Como para pasar la cena a base de esos panes untados en el aceite. Además sin racanear como hacen en tantos otros restaurantes.



Como apertivo de la casa nos trajeron una fresca crema de melón con berberechos.






Entre el calor de la noche santiaguesa y que ya tenemos una edad para no hacer excesos en las cenas, solo pedimos un entrante que fue el steak tartare de vaca vieja y sorbete de piquillos. 17€. Fantástico. Uno de los mejores que recuerdo en bastante tiempo con un toque picantín de los piquillos que le daba un aire diferente en boca comparado con las preparaciones tradicionales. Recomendado.


 Para los platos principales seguimos con la carne. Notable tirando a sobresaliente el cordero con cítricos y minizanahorias de la huerta, 19,50€, perfecto de punto, meloso, jugoso y de gran sabor.





 El otro fueron los canelones de gallo de corral, cacao y trufa negra, 19,50€ de un sabor incisivo, intenso pero a la vez fino con una salsa muy bien trabajada formando el conjunto un plato redondo. Muy bueno también.


Como había leído que Lucía Freitas era un excelente repostera
no nos pudimos resistir a pedir postre y acertamos. Fue chocolate, gianduja y café, 7,50€, que resultaron magníficos los tres, de gran calidad y sabor. Si el nivel del resto es parecido dan ganas de hacer una comida a base de postres. En mi caso no sería la primera vez.



Para beber tomamos un A Torna dos Pasas Escolma 2011, 32€, para hacerle la ola.  La carta de vinos corta. En este sentido esperábamos más pero tiene lo suficiente para que incluso un friki de los vinos encuentre algo para escoger.

En cuanto a la página web es inexistente. Se limita a una de Facebook prácticamente sin información. Sorprende que un restaurante de concepción moderna no tenga este fallo solventado.

Evidentemente por la descripción se puede adivinar que nos gustó mucho lo probado y además a unos precios muy terrenales. Es una auténtica lástima para el restaurante y para cualquier aficionado a la gastronomía que un sábado noche del mes de julio en un Santiago ya en fiestas y repleto de turistas, cenásemos solos. No tuvieron ninguna otra mesa desde las 9:45 que entramos nosotros. Me imagino que el restaurante no vivirá de los turistas en general pero sorprende que entre la gran cantidad de estos que estábamos en Santiago solo nosotros tuviésemos la idea, o la inquietud, de probar algo distinto a lo tradicional. Ellos se lo pierden…

Sin duda una opción gastronómica totalmente recomendable prácticamente en el centro de Santiago.


Tafona Casa de Xantar

Rúa da Virxe da Cerca, 7 · Santiago de Compostela
981 56 23 14

viernes, julio 08, 2016

Lani's Cafe & Restaurant (Puerto del Carmen, Lanzarote)



 Después de varios días en Puerto del Carmen y ya habiendo comprobado el nivel de la restauración de la zona, dominada por restaurantes indios, asiáticos de fusión, pizzerías, etc, nos dio por consultar una conocidísima web de opiniones de hoteles y restaurantes para ver si podíamos cenar en algún sitio que mereciera la pena.
Aparentemente por todas las opiniones con la máxima calificación, ese sitio era el Lani's Cafe & Restaurant ya que casi el 100% de opiniones eran muy positivas.


No seré yo quien ponga en duda la opinión de tantos comensales que tan buenas críticas y puntuaciones dan a este restaurante pero hay que tener en cuenta algunas variables que probablemente influyan en tan magníficas opiniones.
Una es la extraordinaria situación del restaurante a la misma orilla del mar. Si a esto se le suma que supongo que el 99% de comensales están de vacaciones, como fue nuestro caso, el peloteo del personal con la clientela y sobremanera con la clientela extranjera y la comparación del comedor con el de la mayoría de los garitos de la vecindad, en la que sale indudablemente ganador este restaurante, tenemos el coctel perfecto para salir casi levitando si no eres exigente gastronómicamente hablando.

En nuestro caso no fue así.

Según te sientas te sirven una copa de espumoso, muy buen detalle sin duda, pero que estaría mucho mejor si no hubiera estado casi a temperatura ambiente. Es difícil mantener la temperatura del espumoso fresca en un sitio como Lanzarote evidentemente, pero si haces algo procura hacerlo bien.

También nos pusieron unas croquetas, creo recordar, de jamón con plátano bastante buenas, hay que reconocerlo.

La carta es muy amplia. Demasiado. Tantos platos parece difícil que pueden salir perfectos todos.

De entrada pedimos el surtido de quesos con tostas y frutos secos. Le preguntamos al maitre si los quesos eran de la isla o por lo menos canarios ya que en la carta no ponía nada. Nos dijo que sí, que eran canarios...
Si de algo comemos en abundancia cuando visitamos las Canarias, aparte de las papas con mojo, es de los fantásticos quesos de las islas y me resulta muy difícil creer que lo que había en el plato tuviera nada que ver con las Canarias ya que uno era el típico queso de cabra de rulo de lo más barato que te encuentras en un supermercado de descuento, otro un semicurado del montón y el otro ni me acuerdo pero malo tirando a muy malo. A años luz de los excelentes quesos probados en la isla. Claro está que no puedo asegurar que los quesos no fueran canarios pero tanto como si lo eran como si no, la calidad era mala.
Por lo menos tuvieron el buen detalle de no cobrarlos después de escuchar nuestra respuesta a la pregunta de qué nos parecieron...

Para los platos principales nos decidimos por pescado. El cherne con crema de tubérculos,  no estuvo mal. Bien de punto y sabor aunque algo escaso de cantidad y más comparado con otros restaurantes más tradicionales de la isla. Lo que no entendimos bien es que además de las cremas de tubérculos pusieran papas también todo mezclado. Redundancia.

El otro pescado que pedimos fue atún rojo del día. Como diletante reconocido que soy en esto de la gastronomía tampoco  puedo asegurar contundentemente que lo servido no era atún rojo, pero he comido bastante atún rojo estos últimos años en las propias Canarias, Croacia, las Azores y por supuesto, Cádiz, como para sospechar que por textura y sabor este era alguna especie de las que se comercializan como tal, como albácora, atún de aleta amarilla, patudo, etc. No apostaría el sueldo del mes pero si hubiera habido alguna forma de comprobarlo in situ no creo que me hubiera equivocado. Y si lo hiciera y sí hubiera sido atún rojo sería entonces porque la preparación estropeó totalmente el atún. Fuera lo que fuese, el peor atún que recuerdo en mucho tiempo.
Otra cosa mejorable es que el acompañamiento era prácticamente igual que el del cherne. Un poco más de imaginación, por favor.

La carta de vinos sí que está bien y con una buena selección de vinos canarios aunque tuvimos la mala suerte de pedir una auténtica castaña como el Rubicón Malvasía Volcánica 2015, un brebaje en el estilo de lo peor de Rueda, que parecía un zumo de maracuyá, platanito y piña colada. Alguien podría preguntar que por qué no lo devolvimos, y no lo hicimos porque el vino no tenía defecto de conservación ni nada por el estilo. Era muy malo de por sí y de tal cosa no tiene ninguna culpa el restaurante.

No pedimos postre y nos fuimos para no volver más.


Lani’s Cafe Restaurant

Av. de las Playas, 26, 35510   Puerto del Carmen (Lanzarote)
http://www.lanissuites.com/accommodation/el-restaurante/

viernes, abril 01, 2016

José Régio (Portalegre, Portugal)



Portalegre es una pequeña ciudad portuguesa capital del distrito homónimo y situada muy cerca de la frontera española. Probablemente sea muy poco conocida a este lado de la raya a pesar de estar tan cerca de esta y de ser una muy buena base de operaciones para descubrir el Alto Alentejo con lugares que merecen mucho la pena conocer como Marvao, Castelo de Vide, Crato o la Serra de Sao Mamede.

El restaurante está situado en el hotel José Regio, un cuatro estrellas prácticamente nuevo en pleno centro de la ciudad.  El problema que le veo es que parece casi clandestino ya que al estar situado en el piso -1 y sin ningún cartel informativo en el exterior puede pasar desapercibido para el turista. Tampoco se entiende muy bien que en el interior del hotel no haya informaciones de ningún tipo sobre el restaurante, con lo poco que costaba simplemente poner una carta en el ascensor. Esto es algo tan común en bastantes restaurantes de hotel como inexplicable.



Existe poca información sobre el restaurante en Internet pero parece ser que lleva no mucho más de 2 meses abierto y ofrece una cocina algo más novedosa que la del resto de restaurantes de la ciudad.

Afortunadamente en Portugal se va viendo cada vez menos la antigua costumbre de sacarte varios entrantes no solicitados que te dejaban en la mesa y que después de cobraban si no les decías que los retiraran. Esto sí, la mantequilla y el paté de sardinas no faltan nunca en la mesa.

Como cenamos más de una vez hago el post como si de una visita única se tratara aunque en algún aspecto cambió sustancialmente de una cena para otra.
 
 
En total pedimos dos entrantes. Uno fue una tabla de embutidos alentejanos, 6€. Tres tipos distintos, chorizo, cabecero de lomo y un tercero que parecía farinheira cortada en rodajas. Correctos simplemente.





El otro entrante consistió en una alheira rellena con compota de calabaza, 6€.  Muy rica.


 


Como pescados probamos filetes de atún con legumbres braseadas y patatas salteadas, 12€.  Como declarado diletante, mis conocimientos no llegan como para asegurar contundentemente que lo servido no era atún pero la verdad es que el color, textura y sabor hacían que no lo pareciera. Tomé varias veces atún en las Azores en el pasado y aunque también tenía sus diferencias con el que estamos acostumbrados aquí, no eran tan grandes. El caso es que de sabor e intensidad no andaba muy sobrado, además de estar demasiado pasado para nuestro gusto. Regular.




Mejor resultó el bacalao en tempura y su arroz, 12€, muy bien de punto y sabor con una tempura muy fina. Bien.




 
En cuanto a las carnes probamos tres diferentes. Muy bien el carré de cordero con costra de romero y chips de patata dulce. 14€. Buen producto, perfecto de punto y de sabor. Muy agradables también los chips de patata dulce.


Buen producto también el del filete de ternera con patatas salteadas y ensalada de canónigos con naranja.  14€.  Vino un poco más pasado de lo deseado pero nada grave y solo tuvo el problema de que se le fue al cocinero un poco la mano con la sal.También podría haber sido un poco más variado con la guarnición...




Menos convenció el tournedó Régio, 15€, que aunque la carne estaba sabrosa , era excesivamente parco en cantidad y le sobraba la tempura, en este caso algo basta. De lo que sí había en abundancia era de las patatas salteadas que tanto parecen gustarle al cocinero.





Con respecto a los postres solo probamos dos. Uno fue encharcada conventual con con coulis de frutos rojos. 3€. Demasiado dulzona para nuestro gusto.






El otro fue boleima de Portalegre  con reducción de vino de Oporto, 4€. Rica, sí, pero parecía que estábamos desayunando más bien que tomando un postre de restaurante.Curiosamente incluyeron también el mismo helado del otro postre.










La carta de vinos corta, sobre todo en blancos y aun así les faltaban algunas referencias.
Tomamos Altas Quintas Colheita Tinto 2008, 22€, Terras d´Alter Reserva 2013, 25€ y Monte dos Cabaços Colheita Seleccionada 2009, 18€ en tinto y como blanco Monte das Servas, 1250€.






Algo que llama la atención en Portugal es que en un restaurante, la comida y el vino tienen un IVA del 13% y en cambio curiosamente el café lo tiene del 23%, por lo que incluso sorprende más que nos hayan cobrado solamente 0,65€ por el café. “Parecido” a cómo te cobran en España  el café en un restaurante y cuando además soporta un IVA 13 puntos inferior…

Lo que sí fue de tarjeta roja es el Porto Tawny que nos sirvieron a temperatura ambiente, unos 23 grados.

El pan, como en casi cualquier sitio exceptuando España, no lo cobran y además tampoco lo racanean.

El  personal de servicio un poco despistados pero se supone que con más  rodaje mejorarán. 

 La noche en la que comimos pescado fue la del viernes santo y llenaron por lo que nos dio la impresión de que no se esperaban tanta gente y no estaban preparados en cocina porque desde que nos sentamos hasta que llegaron los platos pasaron nada menos que 97 minutos. En cambio la noche siguiente, en la que no pensábamos ir pero acabamos allí por la fuerte lluvia, también llenaron y no hubo problema alguno con los tiempos. Si solo hubiésemos ido el viernes nos hubiésemos llevado una impresión muy negativa del restaurante, por eso cuando solo visito una vez un sitio siempre apostillo en mis posts que se trata de la opinión sobre una comida/cena en concreto y nuca un juico general del restaurante.

En conjunto, el balance de la experiencia fue positivo ya que a pesar de algunos de los fallos descritos, se esfuerzan en ofrecer algo distinto a la cocina tradicional que se encuentra en el resto de restaurantes de la ciudad además de que con el rodaje seguro que mejoran tanto la cocina como la sala.

José Régio

Largo António José Lourinho Nº 1,3
7300-088 Portalegre  http://hoteljoseregio.com

sábado, enero 23, 2016

O Camiño do Inglés (Ferrol)

O Camiño do Inglés es de esos restaurantes de los que oyes hablar tan bien que entras en él con la sensación de que la decepción puede ser muy grande. Es posible que sea un pensamiento excesivamente pesimista pero por lo menos en mi caso me ha pasado tantas veces en los últimos tiempos que esa idea siempre anda revoloteando por mi subconsciente.


En este caso y afortunadamente, las famosas buenas expectativas se cumplieron sobradamente y diría más, sobrepasando lo mejor que esperaba. La cocina de Daniel López nos convenció y parece que también convence a sus paisanos ya que las dos noches que fuimos, en ambas dobló todas las mesas y no me extrañaría que alguna triplicara.
Y no deja de ser un logro porque la cocina de López no es algo muy visto habitualmente en “provincias”.  No sé si la comparación será arriesgada pero a mí me recordó lo probado en StreetXo y Chifa en Madrid (no tengo la suerte de haber estado en sus hermanos mayores).

A pesar de haber fotografiado todos los platos, no me di cuenta de tomar una imagen de la carta por lo que pido disculpas porque seguro que fallaré en el enunciado de algún plato. E incluso que la memoria me traicione y mezcle platos. Cocina tan ecléctica y diletante a la escritura puede resultar una combinación explosiva.

Lo primero que llama la atención es la carta de aperitivos de que disponen ya que se sale totalmente de lo normal que se encuentra en los restaurantes que la ofrecen. Nosotros tomamos un vermut gallego Petroni, 3€, apuntado directamente para la lista de la compra futura y un vino naranja también gallego, Sitta, 4€, que en este caso no nos gustó. Muy plano y poco atractivo. Primer punto positivo.

La carta te la traen en una pizarra y yo cambiaría eso. Puede quedar muy simpático pero es poco práctico.


Comenzamos con dos preparaciones distintas del sargo en sashimi: una con ajada a la gallega, sensacional, intensa y sobre todo muy rica. La otra creo recordar que fue con remolacha y vinagre de arroz que gustándonos mucho, no llegó al alto nivel de la anterior. 12€.

 
 
Seguimos con el usuzukuri de de abadejo a la portuguesa. 12€. Otro corte del pescado, más fino, con el toque portugués de la aceituna negra. Fusión que resulta y convence.




Y el último plato de pescado no lo recuerdo muy bien pero creo que fue el xurel en escabeche con crema de apio y lechuga de mar, 8€. Sabor marino intenso dentro de la sencillez.




En cuanto a la parte no marina pedimos unas resultonas alitas de pollo con causa rellena, 9€. Desconozco el aliño de las alitas pero resultaron sabrosas e incisivas con un toque diferente.




Y acabamos con una fantástica zorza viajera, 16€. La zorza era a base de presa ibérica con kimchi coreano de excelente sabor y unas yucas fritas para hacerles la ola, que hacían las veces de patatas probablemente mejor. Magnífico plato.



Viendo el nivel y la originalidad de lo probado no pudimos resisitirnos a pedir postre.

Riquísimo el de chocolate, olivas y maíz, 6€, una combinación de premio. Adictivo.



Muy bueno también aunque algo más empalagoso el conjunto (para mi, no para mi señora) el chupito Kojak: sopa de granada, sorbete de naranja, sabayón de Amaretto y bizcocho de almendra. 5€.




 El que menos nos gustó de las dos noches fue el Kiwi/Fresa, invitación, con el que está aún en pruebas.




El que menos nos gustó de las dos noches fue el Kiwi/Fresa, invitación, con el que está aún en pruebas. Sí nos convenció totalmente su tarta de Ferrol, 5€, a base de castañas, para comer varias seguidas.



La carta de vinos muy notable para un local pequeño y afortunadamente con gran selección de vinos gallegos incluso tintos. Tomamos un Algueira Merenzao 2013, 33€ y un Quinta da Muradella Crianza Oxidativa 2009, 31€. Da gusto no solo poder tomar vinos poco habituales sino que tengan un precio totalmente en consonancia con lo que se paga en tienda sin darte el sablazo como en tantos sitios. Otro motivo de felicitación para el restaurante.

Además también tienen varios vinos dulces para tomar con los postres de los que probamos el Capricho de Goya, 4,50€, el PX Monteagudo, 3€ y un Madeira del que no recuerdo el nombre. 4€. Entre la buena carta de vinos, la de aperitivos y la de dulces, toda una referencia en el buen hacer vinícola en un restaurante.

El personal de servicio muy profesional y eficiente. Daniel (otro Daniel, no el cocinero) te aconseja muy bien tanto a nivel gastronómico como vinícola.

Otro premio merece la página web por la cantidad de información y fotos que tiene. Hacía tiempo que no veía una web de restaurante tan útil, informativa y fácil de navegar, ejemplo que deberían imitar muchos. Otro motivo de felicitación.

La sensación final fue muy satisfactoria, tanto por lo sabroso de la comida, lo más importante al fin y al cabo, su originalidad y elaboración y todo ello con la ayuda del cuidado del vino, el buen servicio y el ambiente general. Reitero las disculpas por los errores que haya en los platos y animo al lector a que lo compruebe personalmente si algún día se acerca a Ferrol.


O Camiño do Inglés

Rúa San Francisco, 17, 15401 Ferrol, A Coruña
981 35 20 90    www.ocaminodoingles.com

viernes, noviembre 20, 2015

L' Epicurien (Périgueux, Francia)




En un principio no pensaba hacer post sobre este restaurante ya que la cena fue simplemente de disfrute y no me fijé mucho en el conjunto de la elaboración de los platos pero al final me he decidido simplemente para poner otro ejemplo práctico del sistema de menús en los restaurantes franceses además de reconocer que nos gustó la relación calidad/precio.

 
En el anterior post sobre el restaurante  L'Essentiel   comentaba la buena idea que me parecía el sistema de menús en los restaurantes franceses en el que puedes elegir entre los platos de la carta a un precio más ventajoso. En el restaurante L’Epicurien son aún más flexibles ya que puedes pedir entrada y plato o plato y postre o los tres cosas, además de con quesos o sin ellos.


En nuestro caso no teníamos demasiada hambre por lo que pedimos el menú de 27€ compuesto de entrada y plato principal. Al mismo precio también podría haber sido plato y postre y por 34€, entrada, plato y quesos o postre.
Como aperitivo de la casa nos pusieron una crema de calabacín y un tosta con salmón. Sencillo para hacer boca.


 
Como entrantes pedimos vieiras y calamares. No probé este plato pero mi mujer comentó que le había gustado mucho la combinación y sobre todo el fondo de la cocción.




 Yo pedí unos muslos de codorniz con guiso de setas realmente ricos y sobre todo notable el guiso de setas. Cocina de siempre con sabor y sensatez.




Uno de los principales fueron unas costillas de cordero y ternera confitada. Nos sorprendió que mezclaran ambas carnes en un mismo plato pero el resultado de ambas fue satisfactorio de sabor y punto y en una ración muy aceptable para el precio.



El otro plato fue pintada de las Landas con cerdo estofado. Se podría aplicar el comentario anterior a las carnes. Ambos platos venían con los mismos acompañamientos que aunque no los recuerdo bien creo que fueron un puré de batata dulce, crema de calabaza, alcachofa braseada y sémola con panceta frita.  No nos acabamos ninguno de los dos platos.


Para beber tomamos un Château Bouscassé 2010, Madiran. 30€. Bastante menos cargado con respecto a tienda que lo habitual en Francia.



La página web también es sencilla, sin flashes ni animaciones chorras, pero con la información que se necesita.


Finalmente salimos con una sensación mucho mejor que la del día anterior en L’Essentiel por mucha estrella Michelin que tuviera, además de que no teníamos a los vecinos de mesa a distancia de colleja como allí. Y todo por 27€ que si hubiésemos tomado postre hubieran sido solo 34. A veces lo bueno está más cerca y más barato de lo que parece y en este caso además, en pleno centro histórico de la ciudad. Recomendado.


L'Epicurien

1 Rue du Conseil, 24000 Périgueux, Francia
33 5 53 09 88 04   www.lepicurien-restaurant.fr

jueves, noviembre 05, 2015

L'Essentiel (Périgueux, Francia)



Périgueux es una bonita ciudad, capital del departamento francés de la Dordogne, aunque la zona es más conocida por su nombre histórico, Périgord.  Uno de los más emblemáticos de la ciudad es L’Essentiel que además está reconocido con una estrella en la guía Michelin.

Al hilo de esto último se podría continuar con la discusión tan manida de los diferentes criterios de concesión de estrellas o simplemente de aparición en dicha guía, diciendo que los restaurantes franceses tienen mucho más fácil el reconocimiento que los de otros países y la verdad, en el caso que nos ocupa bien lo podría parecer porque dudo mucho que un restaurante español teniendo unas mesas tan diminutas y una separación entre ellas tan pequeña fuera ni siquiera considerado por el inspector, eso sin tener en cuenta lo más importante, la cocina, de la que ahora hablaremos un poco.

Si algo me gusta de los restaurantes franceses es su sistema de menús como ya comenté en algún post antiguo. En general tienen varios de diferentes precios y composiciones en los que se escogen platos de la carta con un precio más reducido que pidiéndolos individualmente. Las raciones también son más pequeñas pero más que de sobra para quedar satisfecho con la cantidad.
Ya podían copiar este sistema nuestros restaurantes y no basarse excesivamente en el menú degustación y menos cuando éste se convierte en único.

 Nosotros pedimos el menú Gourmand de 43€ que consistía en un entrante, plato principal y postre. Pido disculpas por las fotos que fueron tomadas sin flash para no molestar a los demás comensales. Antes nos pusieron un “amuse bouche” que no recuerdo muy bien pero creo que fue una crema de calabacín con foie gras, que pasó sin pena ni gloria.


 Los entrantes consistieron en terrina de foie gras de pato confitado en su grasa con gelée de manzanas granny frescas al vinagre de jengibre y limón. Simplemente correcto y en la clasificación de todos los tomados de este estilo queda de la mitad para abajo.



 El otro entrante fue un crujiente de cabecero de ternera sobre una rebanada de foie gras de pato frito y emulsión de calabaza. La ternera estaba bastante bien, en su punto y con sabor, pero el foie gras les quedó algo apelmazado y seco y la emulsión de calabaza resultó demasiado dulzona, haciéndose pesada en combinación con el foie. Mejorable el resultado.


 Para los principales escogimos carne ya que poco pescado había en carta. Uno fue la aguja de cerdo dorada a la sartén, rebozuelos y polenta blanca cremosa y jugo de su cocción. Bien lograda la carne de cerdo tanto en sabor como en el punto, intensos y ricos los rebozuelos y muy liviana la polenta, con poco sabor. El conjunto del plato, bien.

 
No tan bien resultó el pato silvestre: filete asado en costra de peladillas, muslo en forma de salchicha, remolacha amarilla y roja en dos maneras y especias dulces. El muslo sí les quedó sabroso pero el filete volvió a adolecer de exceso de punto y además la costra se imponía en sabor a la carne aunque parezca difícil. En cambio las salas de remolacha estaban muy logradas sobre todo la roja. El conjunto no pasó de discreto.


Pasando a los postres uno consistió en una  tartaleta de higos negros escalfados, crema de limón, jugo de bergamota reducido a la vainilla y helado de almendras. Ricos higos bien refrescados por el toque agrio del limón y la bergamota y todo acompañado de un discreto helado. Correcto.


 
 El otro postre fue un cilindro crujiente de azúcar moreno, cremoso de chocolate negro Valrhona Kalapaia, crujiente de praliné, pera y caramelo líquido. Suena bien a priori todo pero sorprendentemente el sabor dominante fue el de la pera ya que el resto estaban bastante difuminados. Sin ser nada del otro mundo nos gustó más el otro.


La carta de vinos bastante más amplia de lo normal en este tipo de restaurantes en Francia. Tomamos un Domaine Roger Belland  Santenay-Beauregard Premier Crû 2011, 52€.

El personal de servicio correcto aunque un poco desbordados. El pan, bastante bueno y sin escatimarlo y además, incluido en el precio del menú, algo casi imposible de ver en España.

La página web, sencilla y sin tonterías pero con casi toda la información interesante. Bien.

La sensación final fue de claroscuro. No fue una mala cena pero creo que para un restaurante con este reconocimiento se le debería exigir más, que estamos hablando de estrella Michelin, aparte de lo comentado al principio de la incomodidad en sala. No nos gustó tan poco como el año pasado el Aubergue du Cheval Blanc de Bayona pero resumiendo, de volver a la ciudad, no repetiría y más habiendo otras opciones más baratas y que además nos gustaron más en días posteriores.


L’Essentiel

8 Rue de la Clarté, 24000 Périgueux, Francia
Teléfono:+33 5 53 35 15 15
http://restaurant-perigueux.com/