sábado, octubre 27, 2018

El Mirador del Guadiana (Badajoz)




Realmente fue pura casualidad que acabáramos cenando en El Mirador del Guadiana ya que también lo fue el hospedarnos en el Gran Hotel Casino de Extremadura en el que está situado. Por cierto, que esto es un handicap para el restaurante ya que al estar en lo alto del edificio tienes que conocer su existencia, pasar por la recepción, todo el vestíbulo y coger un ascensor que hay al final.





Esto se ve compensado por las vistas que hay aunque nosotros no viéramos gran cosa al ir a cenar, claro.




Una vez tomada la comanda nos pusieron unas aceitunas bastante cutres, impropias de un sitio así.




Para comenzar pedimos un entrante que fue una ración de jamón ibérico, 24€. No recuerdo de donde era, supongo que extremeño, pero sí que sin ser malo en absoluto era inferior al Dehesa de Extremadura tomado no hace mucho en el Succo de Plasencia.






Para los platos principales seguimos con el producto autóctono. El solomillo de cerdo ibérico a 57º con salteado sefardí de verduras y jugo de foie y ciruelas, 17€, resultó un plato interesante, aunque las supuestas verduras más bien parecían golosinas y el jugo era más bien escaso, pero el conjunto estaba rico.








Bien también estuvo el solomillo de cerdo ibérico con salsa agripicante, gelatina de manzana y frambuesa, 16€.  La salsa tal vez tenía falta de fuerza pero nada que desluciera el plato.




Como las cantidades no fueron muy grandes, ni siquiera para nosotros, esta vez nos decidimos por tomar postre.




Uno fue un Ferrero Rocher a nuestro estilo. 6€. Rico estaba sin duda, pero fue uno de esos postres que tomas y olvidas...









Nos gustó  más la crema montada de vainilla con bizcocho borracho y pistachos, 5€, en el que la crema les salió realmente lograda en sabor y textura bien acompañada del bizcocho.  Notable.










La carta de vinos manifiestamente mejorable en conjunto y sobre todo en el apartado de vinos extremeños. Tomamos un Coloma Selección Merlot 2015, V. T. Extremadura, 22€, más del doble a lo que se encuentra en tienda...
Las copas que se encontraban en la mesa al llegar no son propias ni de un restaurante de menú de polígono industrial y las que ponen después, sin ser malas, se ven mejores en muchos bares de vinos.

Hay que cuidar  más esta faceta del restaurante.








 Al final tuvieron el detalle de poner unos petit fours y sendos chupitos, pero estos últimos eran de un brebaje tremebundo que mejor hacían en no ponerlo. Malo, malo.

El pan 1,20€ c/u. Después de dos semanas comiendo a menudo en Portugal, de vuelta a la realidad única española...




En conjunto no fue una mala cena pero tampoco es de las que quedará en el recuerdo precisamente. La próxima vez que vayamos a Badajoz, si nos volvemos a alojar en este hotel difícil será repetir, sobre todo teniendo enfrente algún restaurante de los mejor considerados en la ciudad.


El Mirador del Guadiana

NH Gran Hotel Casino Extremadura
Av. Adolfo Díaz Ambrona, 13, 06006 Badajoz
924 28 44 00

viernes, octubre 12, 2018

Kalaka (Huelva)



Kalaka está situado en pleno centro peatonal de Huelva y se puede considerar un gastrobar de libro, es decir, un sitio con cocina informal, mesas sin manteles, donde no recogen los platos manchados siempre después de cada plato, vajilla y menaje de calidad media, etc.
Pero también gracias a esto los precios son bastante comedidos y te arregla una comida informal.

Disponen de una carta amplia y además de una pizarra con las sugerencias del día que es casi tan grade como la propia carta. A priori mosquea un poco ya que tantos platos parece difícil dominarlos todos pero la verdad es que todo lo probado resultó bastante satisfaciorio.


Aquí tengo que hacer una crítica al sistema de la pizarra. Al estar esta en el interior del local mucha de la gente que estaba en la terraza tenía que entrar a fotografiar la carta para leer luego los muchos platos disponibles. Hoy en día no cuesta nada hacer la lista de platos del día en el ordenador y sacar luego unas copias impresas.



Los platos que paso a reseñar fueron tomados en dos días distintos por eso de los dos primeros no guardé la nota y los precios probablemente no sean exactos.



Comenzamos con una ventresca de atún con salsa de moscatel, 14€. Muy bien de punto la ventresca, sabrosa, y con una salsa muy bien conseguida y nada empalagosa. Buen plato.











También muy bueno el arroz seco al horno de secreto ibérico y boletus, 13€, sin escatimar  en materia, arroz al dente y en un conjunto muy rico.






La segunda vez que fuimos era el último día de nuestras vacaciones y como lo comido en dos semanas fue básicamente pescado de todos los tipos nos apeteció esta vez carne.




Comenzamos con una lasaña de secreto ibérico al curry rojo y berenjena. 5€. Aquí el único pero que le pondría es que el curry podría haber estado algo más "alegre" pero en conjunto resultó un buen plato y además en más cantidad de la que parece por la foto.








Seguimos con unos canelones de rabo, bechamel de su guiso y portobello. 4,50€. Aquí lo que resalmente les quedó mejor fue la salsa, muy rica, aunque el canelón estaba bueno también.








Acabamos con una pastela de cordero marroquí, 7€. En este caso se les pasó un poco de horno y quedó algo más seco de lo deseable pero tampoco nada que estropeara en demasía el plato que resultó satisfactorio.






No tomamos vino por lo que no vimos la carta. El agua, 1,50€ medio litro.

El personal de servicio correcto y la página web sencilla e informativa, aunque los precios de carta y pizarra están ya obsoletos.

Un detalle a corregir es que en ninguna de las dos ocasiones nos dieron un ticket legal o factura simplificada. Un simple comprobante sin el CIF ni el nombre del establecimiento ni nada. Eso sí, no es por disculparlos pero esto nos pasó en el 95% de establecimientos hosteleros de la provincia de Huelva en los que consumimos. Una práctica a erradicar.

En resumen y volviendo a lo extrictamente gastronómico,  Kalaka cumple más que de sobra en cuanto a esta cocina de gastrobar y además con  precios ajustados en algunos platos. Muy recomendable para una comida o cena informal.


Kalaka

 Av. Martín Alonso Pinzón, 20, 21003 Huelva
 959 82 13 08    www.kalaka.es

domingo, septiembre 09, 2018

La Corte de Pelayo (Oviedo)




A pesar de haber estado muchas veces tomando vinos en La Corte de Pelayo nunca habíamos probado su cocina y hoy fue el día elegido para hacerlo.

La situación es inmejorable en pleno centro de la capital asturiana y en el emblemático edificio conocio popularmente como "el termómetro".




Lo primero que nos llamó la atención fue tener que decirle a dos camareros distintos que teníamos reserva: primero a uno a la entrada del local situado en un atril y una vez arriba en el comedor, al que te recibía. Ya pensábamos que al sentarnos a la mesa tendríamos que decírselo a un tercero...



Como aperitivo nos pusieron unas aceitunas, sin pasarse precisamente en la cantidad y un aceite de oliva del que no nos dijeron su procedencia.
Sorprende que no nos pusieran un aperitivo de cocina, no porque tengan ninguna obligación, sino porque es lo habitual en muchos restaurantes.





Solo pedimos un entrante para compartir y fue un tataki de atún rojo certificado con guacamole hecho en casa. 17€. Mediocre. No dudo en absoluto que fuera atún rojo, pero de sabor andaba bastante flojo, aparte de que la ración era más bien escasa. El guacamole tampoco es que fuera de los mejores probados hasta ahora.
No comenzamos bien...




Pero afortunadamente la cosa mejoró considerablemente con los principales.

El pescado consistió en un pixín de barriga negra a la plancha. 23€. Se notaba la calidad en la buena textura, nada chiclosa, y lo sabroso del pescado, perfectamente de punto. Además aquí sí que la ración estaba bastante bien. Muy buenos también el puerro y el brócoli a la plancha. Simple, pero muy satisfactorio.


Y lo mejor de la comida resultó la costilla de Angus tiernina asada con melaza de cítricos.  20€. Fantástica. Nunca mejor dicho lo de "tiernina", perfecta de punto, sabor intenso, con una salsa magnífica que realzaba el sabor de la carne y un riquísima melaza.
Además en una cantidad considerable, unos 600 gramos, que hacía que no quedaras con hambre precisamente.
Volveremos para tomara otra vez, sin duda.




No pedimos postre porque a pesar de los malos presagios del tataki al final, cantidad de comida hubo de sobra, pero nos pusieron una especie de moscovitas con sabor a gominolas que estaban como para comer varios kilos. Riquísimos.





¿Qué decir de la carta de vinos? Habría que ir media hora antes solo para leerla entera. De lo mejor de Oviedo sin duda. Además la tienen colgada en su web.
Tomamos un Pazo de Señorans Selección de Añada 2009. 40€.

El personal de servicio competente y el ritmo de salida de platos totalmente ágil. Se nota engrasada la maquinaria sala-cocina.

La página web magnífica con toda la información posible del restaurante y de sencillo uso sin animaciones chorras como en otros sitios. Enhorabuena.

Fueron pocas cosas las probadas y hay margen de mejora tanto en cocina como en sala pero en conjunto los puntos positivos superan con mucho a los negativos y queda sin duda apuntado para futuras visitas. Recomendado.


La Corte de Pelayo
 
San Francisco, 21, 33003 Oviedo
985 213 145     www.lacortedepelayo.com



jueves, agosto 16, 2018

Boga-Boga (San Vicente de la Barquera, Cantabria)



En un 15 de agosto de excursión por el oriente de Asturias y occidente de Cantabira como supusimos que estarían todos los sitios a rebosar de gente, como así fue, habíamos reservado con antelación en uno de los clásicos restaurantes cántabros con décadas de historia a sus espaldas, el Boga-Boga, situado en pleno centro de San Vicente de la Barquera.

Como se puede ver, decoración clásica a más no poder en el comedor y clasicismo también en los fogones.
 



Como aperitivo de la casa nos pusieron unos fantásticos tomates de la zona aunque el camarero no supo decirnos de qué lugar eran exactamente. Buenos, buenos.






Como nos imaginábamos que las raciones iban a ser contundentes, y no nos equivocamos en los principales, solo pedimos de entrada unas rabas de calamar fresco. 16,20€. Aquí la ración desmintió nuestras imaginaciones ya que no era una cantidad como para empacharse precisamente y se pasaron algo con la sal pero no estaban mal.




Para los platos principales tomamos pescado evidentemente. Yo pedí rodaballo a la menier, 23€, pero en realidad me trajeron un rodaballo a la plancha, como así ponía la nota, sin rastro de la salsa. ¿¿¿??? En este caso la ración sí que era como a priori nos imaginábamos y el rodaballo... bien. No sé si será que estoy más acostumbrado a comer los pescados al horno pero no acaban de convencerme las preparaciones a la plancha en el 95% de los sitios. Esta no fue una excepción.



Otro pescado fue el rape a la plancha, 24€. Lo menos conseguido de la comida. Como digo en otras ocasiones, como diletante reconocido no diría que no era rape negro taxativamente pero me hace pensar que era blanco ya que soltó bastante agua en el plato y estaba algo chiclosa su textura. Mejorable.






Probablemente lo mejor de la comida fue la ventresca de bonito, 18€, jugosa y de intenso sabor. Aquí sí le cogieron bien el punto.






Esta vez no comimos postre y tampoco tomamos vino que había que conducir. La carta de vinos en la línea de lo demás, muy clásica.

El agua, 1l, 2,90€ y el pan 1,20 c/u.

Buen personal de servicio, con pinta de tener muchas horas de sala en sus pies.

La página web la tienen en remodelación por lo que no hay forma de consultar nada.

En esta onda tradicional y de producto hace poco que volví al Guernica de Luanco y sí, es más caro que el Boga-Boga, pero me gusta más en todos los sentidos. 
Estando fuera de casa evidentemente tienes que comer en algún sitio pero siendo sincero, no estoy diciendo que sea un mal restaurante en absoluto pero si estuviera en mi ciudad dudo que lo volviera a visitar.


Boga-Boga

Plaza Mayora del Fuero, 10   San Vicente de la Barquera (Cantabria)
942 710 150
  

martes, julio 24, 2018

Dos restaurantes en Ciudad Rodrigo (Salamanca)


Ciudad Rodrigo, como casi todas las ciudades con sede episcopal, es una bonita ciudad, casi un museo al aire libre para recorrer con tranquilidad y disfrutar de los mil y un detalles que sus monumentos nos ofrecen.  Además, su estratégica situación hace que sea una base perfecta para conocer parte de las Aldeias Históricas de Portugal, Las Hurdes o la Sierra de Gata extremeñas.

A nivel gastronómico es zona de productos contundentes como el farinato, hornazo, cocido charro y otros como las patatas meneás, chanfaina, patatas rebozadas, productos de la huerta del río Águeda y todo tipo de carnes de las dehesas salmantinas. Con hambre no se queda uno.


Para la primera de las dos noches que pasamos en Ciudad Rodrigo escogimos el restraurante Zascandil situado en pleno centro histórico a pocos pasos de la plaza mayor. Dispone de una pequeña terraza pero nosotros cenamos en el interior.
Nos llamó la atención la carta tan extensa que tiene, algo que a priori no augura nada bueno, pero que después, lo probado desmintió los malos augurios.

Nos llamó la atención que no pusieran ningún aperitivo de la casa. Por supuesto que no tienen ninguna obligación pero como es algo que se ha convertido en habitual, choca un poco.

Como entrante pedimos un plato que nos ofrecieron fuera de carta: tataki de pluma ibérica con pastel de patata. 20€. E-s-p-e-c-t-a-c-u-l-a-r. Una de las mejores preparaciones de cualquier parte del cerdo que recuerdo en años o directamente la mejor. Tanto la textura como el punto de la carne eran perfectos y las pinceladas de la salsa que tenía, la cual desconozco, le daba un sabor magnífico.
También estaba muy bueno el pastel de patata.
Una pena no haberlo pedido de plato principal.


La situación, tanto geográfica como anímica, imponía olvidarse de dietas y colesterol por lo que seguimos con carne. Uno de los platos fue la hamburguesa de buey de morucha, 15€. Al contrario que con el cerdo, no como habitualmente hamburguesas en restaurantes por lo que no tengo mucho margen de comparación con otras y tampoco, como diletante que soy, puedo asegurar que la carne fuera realmente de buey pero sí que estaba extraordinaria y digo lo mismo que con la pluma: la mejor hamburguesa probada en años. Además las salsas caseras de ketchup y mostaza también tenían un alto nivel por lo que el conjunto resultó excelente.


El alto nivel siguió con otro plato fuera de carta: chuletillas de cordero y tomate de Ciudad Rodrigo. 15€. Muy bien también las chuletillas aunque más en el promedio y magnífico el tomate de un sabor como se suele decir "de los de antes", aunque últimamente he probado tomates de muy buen nivel en diferentes partes de España.



Esta vez tomamos postre. Uno fue la trilogía de chocolate, 6€, que estaba bien pero un nivel, o más, inferior a los platos salados.

El otro fue un sencillo sorbete de mandarina, 6€, perfecto para refrescar.





Como detalle a comentar, la curiosa forma de la carta de postres.

El pan, correcto, 1€ c/u.  El personal de servicio, dos chicas muy jóvenes muy correctas.




La carta de vinos más que suficiente y con una buena representación de vinos salmantinos como La Vieja Zorra 2015 (Sierra de Salamanca) , 26€, que tomamos. Menos mal que estaba a la temperatura de servicio correcta y no como en casi todos los sitios en los que hemos pedido tinto últimamente...

Tarjeta amarilla al restaurante por no tener una página web en condiciones y solo una de Facebook.

La experiencia en conjunto fue muy satisfactoria y hay que reconocer que más por no esperar demasiado de lo que parecía un gastrobar. No sé si es que acertamos con lo pedido pero sin duda queda anotado en nuestra próxima visita a Ciudad Rodrigo.






La segunda noche fuimos a un clásico de la ciudad como es Estoril que lleva abierto nada menos que desde 1967. También está situado muy cerca de la plaza mayor y tampoco lejos del Zascandil.








Como se puede ver la estética es un poco años 80 al igual que la de alguno de los platos que pedimos y de los que vimos pasar, aunque tampoco es algo a tener muy en cuenta si lo comido esta bien.




Como anécdota, al igual que en Zascandil aquí tampoco nos pusieron un apertivo de la casa.


Como entrante solo pedimos el revuelto de huevos con farinato, 6,50€, plato emblemático de Ciudad Rodrigo y la sencillez hecha placer. Para coger pan, vino y varios kilos de esto hasta no poder más.







La camarera nos insistió que estaba muy bien el tataki de atún rojo con mango y wasabi, 20€, pero ni mucho menos. No diría categóricamente que no era atún rojo pero por el sabor no lo parecía y sí bastate más al patudo que comimos varias veces hace poco en Madeira.
Las salsas poco conseguidas sobre todo la de wasabi que ni sabía ni picaba lo más mínimo.
Regular.





Mejor resultó la presa ibérica de bellota (La Hoja del Carrasco) con patata panadera, 18€.  Una buena ración de una presa de calidad aunque no nos hizo olvidar de la pluma de la noche anterior.








De postre solo pedimos la tarta de queso y helado de naranja, 6€, sencillo pero de muy ricos tanto la tarta como el helado.








El pan de muy buena calidad y de varios tipos, 1,50€ c/u. El personal de servicio profesional y muy dicharachero.  Buena carta de vinos y a algunos a precios sorprendentemente bajos. Tomamos un excelente Paciencia 2007 (Toro) a 29€.







La página web sencilla y muy informativa en general aunque le falte la carta de vinos.

En resumen, no estuvo mal en general aunque podría mejorar. Creo que no acertamos pidiendo el tataki de atún y seguro que si hubiésemos pedido otro plato de carne la sensación general hubiera mejorado, aunque repito que en conjunto nos pareció un sitio correcto.


Zascandil

Correo Viejo, 5, 37500,  Ciudad Rodrigo (Salamanca)
665 635 884   es-es.facebook.com/Ciudad-Rodrigo-Zascandil-147289855395435/

Estoril

Gral. Pando, 11, 37500 Cdad. Rodrigo (Salamanca)
923 460 550   www.restaurante-estoril.com








 

viernes, julio 13, 2018

Mestura (Oviedo)



Casi cuatro años después de mi anterior visita al restaurante Mestura repetimos, aunque en unas condiciones totalmente diferentes ya que si aquella vez era un sábado y con el comedor repleto, en esta ocasión cenamos solos, algo realmente triste, tanto para el restaurante como para la gastronomía en general y más viendo como en una calle cercana que todos conocemos, las sidrerías estaban abarrotadas...



Esta falta de comensales hizo que todos nuestros platos salieran a toda velocidad. En la anterior visita ponían un aperitivo de la casa y en esta ocasión fueron dos. El primero consistió en una crema de sabadiego con pan ácimo y almendras fritas.  Excelente todo, tanto la crema de sabadiego de intenso sabor como el riquísimo pan y las magníficas almendras. Comenzábamos con nivel alto.


El segundo entrante no recuerdo exactamente el enunciado pero fue algo así como bocarte con pan de ajo y picada de tomate. Seguro que me falta algún ingrediente pero lo que no faltaba era sabor ya que el bocarte también era intenso y el pan también estaba muy conseguido. Notable.

No sé si pondrán siempre dos apertivos de la casa o fue porque estábamos solos pero en definitivamente es un detalle por el que felicitar al restaurante.


Menos mal que solo habíamos pedido un entrante y fueron las magníficas croquetas de sobrasada Astur-Celta con membrillo. 14,20€. Ciertamente puede parecer que están altas de precio pero realmente resultaron estupendas porque con el excelente producto de la empresa Gancedo
de Tineo, que suelo comprar habitualmente, a poco que el cocinero tenga buena mano difícil que salga mal.





Para los platos principales continuamos con la carne. Los lomitos de solomillos salteados con trigueros, ajetes y soufflés, 25€, estaban impecables de  punto, textura y sabor. Sobresaliente.







También rayó a gran altura la paletilla de lechal asada, con calabaza y tamarindo, 27€, armonizando bastante bien los toques dulces que apartaban estos con la paletilla.







Solo pedimos un postre con el buen detalle de que fue emplatado para cada comensal por lo que lo que se ve en la foto es la mitad. Fue un mousse de choco-limón con mandarina helada y cremoso de café, 6,50€, del que si no fuera que tenemos ya una edad, con lo que eso supone, nos hubiéramos comido varios. Excelente.







Para beber tomamos un Mirto 2012, 28€.  Como dije en el post de la anterior visita, los precios de muchos vinos, como este, inferiores al precio de tienda. Asombroso.
Eso sí, aquí estuvo el único borrón de la noche ya que fue servido caliente. Como digo en otras ocasiones, no sé si es que tengo una puntería increible o qué, pero es raro el sitio en el que pida tinto y me lo pongan a su temperatura correcta...








 El pan de dos tipos distintos y de muy buena calidad sigue costando lo mismo que hace 4 años, 1,30€.

En cuanto a la mantelería han rectificado y ahora tienen manteles de calidad y no aquel horror de nuestra anterior visita.
El maitre, que fue el único que estaba en sala, y evidentemente no tuvo mucho trabajo, muy buen profesional.



La página web, mejoró con respecto a hace años y ahora es el ejmplo perfecto de como tiene que ser la web de un restaurante, con carta de platos y vinos incluida y además también todo traducido al inglés y al francés. Muy bien.

No se si es que tuvimos más suerte que en las dos visitas anteriores o que con el tiempo lógicamente el restaurante ha engrasado y pulido su maquinaria pero esta vez nos ha gustado mucho tanto en los diferentes detalles como en la cocina. Evidentemente jugábamos con ventaja al estar cenando solos pero al pasar a la parte de arriba de nuestra lista de restaurantes ovetenses probablemente tardemos poco en volver a probarlo.  Recomendado.

Mestura
Gran Hotel España
C/ Jovellanos, 2, 33003 Oviedo
984 034 014   www.mesturarestaurante.es