lunes, noviembre 03, 2014

La Fundición (Oviedo)

 
 

Desde hace unos meses disfrutamos en Oviedo de otro sitio que enriquece la un poco alicaída oferta gastronómica de la capital. Se trata del Bar La Fundición, cuyo responsable es Adrián Mancheño que hace unos años fue el ganador del V Concurso Zoco de Jóvenes Cocineros y que posteriormente pasó por L’Alezna, La Casona de Llerana y Ca Suso.

El local está situado en la calle Campoamor al lado de una de las zonas de vinos de la ciudad y sorprende por su pequeña superficie, y la original decoración, y sobre todo por el tamaño minúsculo de la cocina a la vista en la que llama la atención que Mancheño consiga sacar los platos con tanta solvencia y sin demoras. No en vano su lema es “Lo grande de ser pequeños”. Al nombre de La Fundición le acompaña el adjetivo de Bistronomía y para entendernos se trata básicamente de un gastrobar del tipo que está actualmente de moda.

La carta está estructurada por partes, con embutidos, quesos, ensaladas, terrinas y tostas, “pizzetas” y finalmente los platos principales. El IVA está incluido, menos mal.  También tienen entre semana menú y medio menú del día, con una pinta muy buena.

Como en otros posts, vuelvo a pedir disculpas por la mala calidad de las fotos, pero las incluyo para hacerse una idea de lo probado.



 Como aperitivo de la casa nos pusieron un riquísimo salmorejo, aunque tenía una textura más líquida, más bien como un gazpacho.





 Como éramos cuatro, pedimos varias cosas para compartir y comenzamos con unas notables croquetas caseras de picadillo, 8,50€, que no llegan al nivel de las  mejores que recuerdo del restaurante Blanco de Cangas del Narcea, pero que duraron menos en el plato que una tarta en la puerta de un colegio. Crujientes, bien la bechamel y con materia.


Seguimos con un notable pastel de peces de roca, 10€. Nunca me dio mucho más por el manido pastel de cabracho, pero este sí me convenció, muy fino y sabroso, en buena cantidad y con el punto de estar acompañado por unas buenísimas sablès de mantequilla. Estupendo.


 
 
 
 Continuamos con la potita de hongos, patata, paleta ibérica y huevo, 14,20€, excelente revuelto
en el que el único fallo fue el que la paleta le daba un punto de sal algo elevado, pero nada grave como para no dejar la pota limpia.



Otro plato fue el canelón de frixuelo relleno de carrillera ibérica, 10,50€. Magnífica textura del canelón con  relleno de una carrillera sabrosa, intensa y potente. Los lectores habituales recordarán mi denuncia de que muchos sitios en los que tienen carrilleras, rabo, magret, etc, te dan productos precocinados de quinta gama o inferior. Desconozco si este es el caso pero en el caso de que lo fuera la calidad es alta.



 Acabamos con sendos burguer de vaca vieja, cebolla caramelizada y foie, 10,50€. El único pero que le pongo es que la carne no está cortada a cuchillo sino a máquina, pero resulta en conjunto muy bien de sabor y sin escatimar en foie.




 


 
Mención aparte merecen los postres, de un nivel muy considerable para un gastrobar. Merece sin duda la pena guardar un poco de sitio para ellos. Tal vez el que más me gustó fue nuestro lemon pie, crema cítrica, galleta y merengue tostado, 4,50€, fantástica 

 mezcla de dulzor y acidez. Notable el sobao de chocolate con helado de leche merengada, 4,50€, adictivo el tiramisú con Abredo y bizcocho de café, 4,50€, excelente versión de Mancheño y también bien pero algo inferior el soufflé de chocolate Cibeles con helado de Baileys, 5,50€.


La carta de vinos pequeña pero muy interesante. Bastantes más tintos que blancos aunque es lógico teniendo en cuenta la composición de la carta de platos. Tomamos El Hombre Bala 2012, 20,70€ y Castrillo de Duero 2013, 16,10€.

El pan, sin escatimar, 2€ en total. Muy bien. Evidentemente con esta filosofía y precios, no hay mantelería y la verdad no hace mucha falta en este caso.

El personal de servicio, Noelia, eficiente y además simpática.

A la espera de su página web, que se retrasa demasiado, se pueden ver los menús y algo de información en varias redes sociales.

Está claro que si se quiere cenar sin dejarse la cartera, platos sencillos pero bien hechos, con buena materia prima y bien elaborada y postres sencillos pero muy notables, La Fundición se ha convertido en un sitio a tener en cuenta en Oviedo. Mancheño tiene mucha cocina en sus manos y su cabeza pero a la espera de que nos vuelva a demostrar, como en el pasado, su nivel en fogones de más enjundia, disfrutemos de su buen hacer y su actual propuesta en La Fundición.


La Fundición Bistronomía

Campoamor,  17, 33001 Oviedo
984 046 432   https://es-es.facebook.com/pages/Bar-La-Fundici%C3%B3n/475738369221576


miércoles, octubre 22, 2014

Mestura (Oviedo)



Mestura es el nuevo restaurante insignia de la familia Loya en Oviedo que toma el relevo del antiguo Deloya del hotel Santo Domingo, al que gana en una más céntrica situación en la ciudad, en el Gran Hotel España, pero creo que pierde en comodidad de las instalaciones y sobre todo en espacio. Muy bonita la decoración y con empaque, pero poco espacio y en un ruidoso y en ocasiones agobiante comedor. Esto se refleja en lo pequeño de la mesa para dos, estilo bistrot francés.

La carta es bastante amplia y sobre todo en el apartado de entradas. Precios con IVA incluído.

Como aperitivo de la casa nos pusieron sendos mini bombones de foie. Rico, pero algo simple para lo que se supone que es la cocina de este restaurante.


Como entrantes pedimos dos. El primero fue una boca brioche de guiso de cerdo con ciruela Pasa y pepino, 11,50€. Caro. Se comía en dos bocados y además resultó insípido. Recuerdo haberlo comido en una anterior ocasión con mucho mejor resultado.
Por otra parte fue emplatado para dos sin cargo adicional pero esto tiene una parte buena y otra mala. La buena es el buen detalle del extra de trabajo para que los comensales lo puedan probar ambos, pero la mala es que deberían haber preguntado a la hora de la comanda ya que pudiera ser que a uno de los comensales no le gustase y acabara comiendo el otro solo mientras el primero espera por su entrada.


 El segundo entrante fue una papada confitada con lulo y nabo, 16,50€. El plato nos gustó, con una rica papada que contrastaba muy bien su grasa con el toque ácido del lulo y el ligero dulzor que aporta el nabo, pero si decíamos que el brioche se comía en dos bocados, éste casi en uno y medio. Excesivamente pequeña la ración para costar 16,50€.



 
 Para los platos principales, elegimos pescado. El pixín con espinaca yodada, limón y cebolletas tiernas, 22,50€, se les pasó demasiado en la plancha. Ya sabemos que no es fácil conseguir una buena textura al pixín pero con excesos de plancha, menos.




 En cambio el salmonete frito y su jugo de sidra, ajo asado y manzana, 21,80€, resultó el mejor plato de la noche, con unos sabrosos lomos de salmonete, en este caso excelentes de punto, una lograda y sabrosa salsa de sidra, servida en recipiente aparte, y el ajo asado que complementaba muy bien el intenso sabor del salmonete. Bien.



No tomamos postre. Ponen dos tipos de pan a 1,30€ por comensal. También apuntar  que es un horror
el ¿mantel? en relieve que tienen las mesas totalmente incómodo e incluso impropio de un gastrobar de tercera. Ya sé que los tiempos no están para grandes mantelerías y menaje pero podrían haber pensado otra solución menos cutre.

 
La carta de vinos, bastante bien escogida aunque como tantas veces, desequilibrada en favor de los tintos. Los precios, sorprendentemente comedidos y razonables y en algunos casos más baratos que en tienda. Tomamos un Milmanda 2011 por 32€. Para mí que se equivocaron en la carta…

El personal de servicio de buen nivel pero escaso para un sábado por la noche. Reseñar que entre el segundo entrante y los platos principales pasó algo más de tiempo de lo normal, pero tampoco demasiado, y se disculparon varias veces por ello y no solo eso, sino que nos invitaron en el Black Bar, que está justo debajo del restaurante a lo que quisiéramos tomar. Excelente detalle del restaurante.

La página web bastante buena pero mejoraría incluyendo los precios de la carta y la carta de vinos.

Se ve que hay una buena base de cocina, pero por lo comprobado en esta cena y en otra comida anterior, aún les queda por pulir algunos detalles, de coordinación cocina-sala, puntos de cocción, relación cantidad/precio de algunos platos, etc. En todo caso, es una opción válida en el panorama gastronómico de la capital y supongo que cuando lleven más rodaje y estén más asentados la impresión será más positiva.

Mestura

Gran Hotel España
C/ Jovellanos, 2, 33003 Oviedo
984 034 014   www.mesturarestaurante.es

viernes, octubre 10, 2014

Tràngol (Benicarló, Castellón)



Si algo ha proliferado en el panorama gastronómico nacional al hilo de la crisis han sido los llamados gastrobares. Sitios en los que comer más desenfadadamente que en un restaurante tradicional y con facturas más bajas, aunque habría que escudriñar estas para ver si de verdad lo pagado al final resulta más barato en comparación con otros restaurantes.


El caso es que Tràngol se podría encuadrar en esta categoría aunque ellos se autodenominan restaurante-vermutería, concepto que suena casi hasta novedoso, por recuperar una bebida tan poco de moda como es el vermut. Disponen de menús de tapas para diferentes personas y una carta amplísima. Tanto, que nos hizo ponernos en guardia, ya que cuesta creer que dominen tamaña cantidad de platos.  Por lo menos en este caso sí tienen el IVA incluido en los precios.


 

Como aperitivo de la casa nos pusieron unos  bombones de foie bastante resultones.






Comenzamos con dos platos fríos. Uno era un roast-beef de pato con foie, vinagreta de naranja y frutos secos. 14€. Este plato podría ser el ejemplo de "plato resultón de gastrobar" y verdaderamente estaba  bien la carne, con una vinagreta lograda y la agradable mezcla del foie y los frutos secos. Nada que no te puedas hacer en casa parecido pero por lo menos sabroso.




 Algo inferior resultó el sashimi de atún rojo con salsa oriental casera. 15€. Con diferencia el plato más flojo de todos. El atún no parecía de la mejor calidad y su apariencia, textura y sabor lo manifestaban. Además la salsa era una vulgar de soja, no sé si “casera” de verdad pero el caso es que no la diferenciabas de otras muchas del supermercado.


 

 

Se lo comentamos y aparte de pedirnos disculpas sorprendentemente nos trajeron dos pequeños escalopes de foie, como invitación de la casa, que estaban realmente bien. Estupendo detalle poco habitual.





Seguimos con dos tipos de empanadilla. Bien las de musaka, 1,80€ unidad, pero quedaron eclipsadas por las riquísimas empanadas criollas, 2€ unidad, 

que bien merecían comer unas cuantas. Solo tengo un referente de este tipo del pasado, pero ni comparación con lo ricas que estaban estas.

Como platos principales, sendos aciertos. Uno fue una carrillada de cerdo ibérico de bellota estofada al vermut con crema de boniato, 15€.  Como ya comenté en anteriores post, es leer en una carta cosas como carrilleras, rabo, paletillas, etc, y empezar a revolotearnos la mosca cerca de la oreja; pero fuera la materia un producto de quinta gama o no, el caso es que hacía tiempo que no comíamos una tan sabrosa, bien de punto, melosa e intensa como esta. Además el toque dulce del estofado con vermut y la lograda crema de boniato la complementaban a las mil maravillas. Mejor plato de este tipo que en un montón de restaurantes de mayor (supuesto) nivel en los últimos años.


Igual pensamos del último plato. Algo que antaño pedía muy a menudo en los restaurantes era el magret de pato, pero dejamos de pedirlo porque una y otra vez lo solían destrozar. Aquí el magret de pato laqueado con peras al moscatel, 14€, no solo fue servido en la mayor ración que recuerdo en mucho tiempo sino que estaba hecho con un punto impecable, sabroso, bien cortado, casi elegante y bien atemperada su grasa por la dulzura de las peras al moscatel. Enhorabuena al cocinero por hacer tan bien un plato que puede parecer fácil pero por experiencia no lo es en absoluto.

La carta de vinos, reducida pero con cosas dignas para escoger y más en una zona como es la provincia de Castellón que no nos pareció muy amante de los vinos. Tomamos un Cava valenciano, Dominio de la Vega Brut, 14,50€. El pan, 0,85€, nada caro para restaurante.


El personal de servicio muy bien, conociendo su oficio y de formas impecables.

Un fallo a reseñar es que la página web está inoperativa.

Esto es lo que tiene a veces el mundo gastronómico, que donde no te esperas gran cosa salta la agradable sorpresa y te encuentras un sitio con el Tràngol. A lo mejor en este caso y al revés que en otros restaurantes  tuvimos suerte con los platos escogidos, salvo el sashimi, pero resultó así, por lo que no dudo en recomendar acercarse hasta Benicarló para probar su cocina a quien esté de vacaciones por el norte de Castellón.

Tràngol

Valencia, 19, 12580 Benicarló (Castellón)
964 044 323


viernes, septiembre 26, 2014

Yain (Teruel)




El restaurante Yain se encuentra situado en la judería de Teruel a dos pasos del Mausoleo de los Amantes y de la emblemática plaza del Torico.  Te recibe con una frase de García Márquez que es toda una declaración de intenciones: “El amor es tan importante como la comida, pero no alimenta”. Claro desde el principio.

Su dueño y sumiller, Raúl Igual, fue premio al mejor sumiller de España en 2010, aunque nosotros no lo vimos esa noche.

Tiene una carta amplia en entrantes y justa en platos principales de los que nos decidimos en general por la carne. En la lotería que es el asunto del IVA en los precios, aquí tocó el cumplimiento con la legalidad.

Algo que nos sorprendió por poco habitual en este tipo de restaurantes fue el hecho de que no nos sirvieran ningún aperitivo de la casa. Evidentemente no tienen ninguna obligación, pero en muy pocos sitios no lo hacen.


El primer entrante consistió en un bitoque de solomillo de ternera con aros de cebolla fritos, pepinillos y pan de coca. 5,50€. Hubiera ganado mucho si la carne hubiese estado caliente y no templada tirando a fría. Además tampoco era excesivamente sabrosa. Flojo.






El otro entrante fue un rollo de bonito con sofrito de puerro y tomate. 3,50€. Simplemente pasable ya que se les secó demasiado. A mi abuela le salía bastante mejor...





Pasando a los principales, el jarrete de  ternasco de Aragón I.G.P. guisado con champiñones, 17,50€, estaba impecable de punto y de sabor. Nada que reprochar en la preparación aunque sí en la cantidad. Se comía en dos bocados.






También bien las manitas de cerdo de Teruel I.G.P. rellenas de jamón, 16€, melosas y bien hechas aunque a la ración se le puede aplicar el mismo comentario anterior.




Escogida carta de vinos con buena representación foránea. La primera opción no les quedaba y acabamos con un Marboré 2006, 28,75€.

Parte de personal de servicio debía de estar en rodaje pero por lo menos ponía empeño.  El pan no lo cobraron, todo un milagro en la hostelería española.

La página web debe de estar desfasada ya que no hay manera de acceder a la carta y a otras secciones.

Clara división entre los entrantes y los platos principales pero incluso aunque estos estuvieron bien, me lleva a repetir lo que ya he comentado en anteriores posts. En relación a lo comido, si este restaurante estuviera en mi ciudad dudo que lo volviera a pisar ya que este tipo de platos los podemos hacer parecidos en casa y aunque no fuera el caso, hemos comido tanto jarretes como manitas en productos de quinta gama con un resultado muy similar a lo degustado, aunque que conste que no estoy diciendo que el restaurante use este tipo de productos.

Resumiendo, si se está en Teruel es una opción válida ya que por lo probado en la ciudad, alternativas en las que se paga menos de ticket acaban resultando bastante más caras.


Yain

Plaza de la Judería, 9, 44001 Teruel
978 62 40 76   www.yain.es

domingo, septiembre 07, 2014

Novodabo (Zaragoza)




El restaurante Novodabo se encuentra en pleno centro de Zaragoza en un antiguo palacio situado en la plaza de Aragón y a los fogones se encuentra el chef David Boldova.

Aunque no es algo que me preocupe habitualmente hay que reconocer el empaque y vistosidad del comedor.




La carta tiene un detalle bueno y otro malo. El bueno es que de casi todos los platos se pueden pedir medias raciones con lo que te puedes hacer tú mismo un menú degustación. El detalle malo es el de casi siempre: los precios no tienen el IVA incluído. Pensaba que era algo a extinguir pero le estoy volviendo a ver muy a menudo.



Al personal de servicio le vendría bien un curso de reciclaje ya que no se puede servir el aperitivo de la casa casi a la vez que te retiran la carta y mucho antes de pedir el vino.
El primero de los aperitivos consistió en un Campari con zumo de naranja, empalagoso y que nos pareció poco adecuado para tomar antes de la comida.







El segundo aperitivo fue un canapé de boquerón y no recuerdo más ya que el conjunto estaba salado, salado y no nos gustó.








Todos los platos que pedimos fueron por medias raciones. Uno fue un tartar de atún rojo con crema de yogurt y pepino, albahaca y helado de aceite de oliva. 18,70€. Considerablemente caro para la ración y más teniendo en cuenta lo insípido que estaba. El helado también ni fu, ni fa.




Mayor decepción si cabe fueron las migas de Aragón "Puestas al día", 9,90€, secas, amazacotadas, insípidas...  Tampoco ayudaba mucho la gelatina de uva que las acompañaba, muy dulzona. No parece que la "puesta al día" esté conseguida.





Con los platos principales la decepción siguió con el sandwich de jarretes de ternasco con alcaparras y pistacho verde, 13,20€, al que se le puede aplicar el comentario de las migas: seco y pasado.
Directamente, mal.







Menos mal que por lo menos el solomillo de buey con colmenillas, foie gras a la brasa y trufa de verano, 17,60€, estaba bien, con la carne suave, sabrosa e intensa, aunque por mucha media ración que fuera la cantidad era más bien escasa.





Los postres los habíamos pedidos con la comanda lo que fue un error. No puedo afirmar que el pastel cremoso de chocolate con helado de Baileys, 7,70€, fuera de esos preparados industriales para hostelería, pero se le parecía mucho... Y al helado le hubiera venido bien un poco del dulzor que le sobraba al aperitivo de Campari con naranja.





El otro postre fue mascarpone, vainilla, fresa y crumble de almendras, 7,70€, y pasó tan sin pena ni gloria que no recuerdo ni los detalles.







La carta de vinos aceptable pero algo subida de precios. Tomamos un Alto Moncayo 2011, 44€, que fue con enorme diferencia lo mejor de la noche.









El pan normalito y el servicio lo cobran a 1,93€ p/p. Al final nos pusieron unos petit-fours sabrosos.






Decía al principio que al personal de servicio le vendría bien un curso de reciclaje ya que aparte del detalle comentado, no se puede retirar un plato de un comensal si el otro aún no ha acabado, ni tampoco agobiar a los comensales poniendo la cubertería a plazos, parte ahora y parte dentro de un rato. Se supone que no estamos en un chiringuito por lo que el personal debería de conocer mejor su oficio.

La página web sencilla pero informativa. Por lo menos tienen colgada la carta de platos aunque sin los precios. Estaría bien que colgaran la de vinos y no solo las zonas que tienen.

Vuelvo a decir lo que en otras ocasiones en casos parecidos: tal vez tuvieron una mala noche, pero teniendo en cuenta la cantidad de restaurantes que hay en Zaragoza y que nosotros vamos de pascuas a ramos, está claro que la próxima vez optaremos por otra alternativa.

Novodabo


Plaza Aragón, 12, 50004 Zaragoza
976 56 78 46   www.novodabo.com/

martes, julio 15, 2014

Maruja Limón (Vigo, Pontevedra)



Lo primero que llama la atención del restaurante Maruja Limón es su ubicación en un llamativo edificio de estética “Exin Castillos” pero con el hándicap de estar bastante alejado del centro de Vigo, por lo que si se va a beber vino requiere taxi obligatoriamente con lo que se añaden 15€ mínimo a la cuenta final. Leyendo a posteriori en su web al parecer tienen un servicio de recogida gratuito en taxi, pero solo debe de ser precisamente de recogida porque al acabar la cena solicitamos que nos llamaran  uno y la carrera hasta el centro fue cobrada en su totalidad. 
Tampoco es que esté bien señalizado ya que se accede por la parte posterior del edificio. No conocí el antiguo local de la calle Victoria pero sin duda la situación era mucho mejor.

El responsable de cocina es Rafa Centeno que al parecer es un cocinero totalmente autodidacta, como se puede ver en la información de la web. 


La que sí es cómoda y muy acogedora es la sala con una amplitud de mesas y espacio difícilmente vista en muchos países europeos.

Disponen de dos menús degustación el corto por 48€ y el largo por 68,50€ y una carta no muy amplia y algo escasa en los platos principales. Precios con IVA incluido. Menos mal.


 


Como aperitivo de la casa nos pusieron un encurtido de remolacha y fresa y una crema de anchoas.
Muy resultones ambos.




Como ir a Galicia supone casi siempre comer abundantemente y nos apetecía cenar carne,  solamente pedimos un entrante que fue el tartar de ternera del país, hojas de mostaza, y queso curado de Arzúa. 19€. Aquí fue el mal detalle de la noche. El propio maitre nos dijo que mejor nos emplataban el tartar para cada uno, a lo que por supuesto dijimos que sí, pero lo que no nos dijo es que nos cobraría 3,5€ de más ya que en la carta viene marcado a 15,50€. Hace unos años era una práctica muy habitual cobrarte más si te emplataban un entrante para dos e incluso algunos restaurantes lo indicaban en la carta (nada que objetar si te avisan), pero en los últimos años era una práctica que no había visto en ningún sitio hasta aquí. Creo que es un detalle bastante feo y cutre.

 En cuanto al tartar, las comparaciones podrán ser odiosas pero a veces son inevitables y éste, sin estar mal, era bastante inferior en sabor, aliño y cantidad en relación al precio al que comimos hace un mes en el restaurante Solana de Tenerife. Y como se puede ver en la foto, aunque se supone que es la mitad de la ración, la cantidad es muy pequeña.

 Como ya dije antes para los platos principales nos decidimos por la carne. La pieza de vaca del país con patata Kennebec salteada y huevas de mostaza,  26,50€, nos gustó bastante, con excelente sabor, textura y punto, unas patatas sabrosísimas y una mostaza tal vez demasiado domada. En mi opinión deberían preguntar al cliente el punto deseado porque me temo que un alto porcentaje le daría la vuelta al plato de lo poco pasada que estaba la carne. A nosotros nos gusta así pero me temo que no somos mayoría en esto. Una pequeña crítica sería el precio, tal vez algo alto para la cantidad ya que se comía de tres bocados. Las fotos tal vez no dan la idea ya que las tomé demasiado cerca. 
Ya sabíamos en qué tipo de restaurante estábamos pero no es muy lógico que las raciones que vimos del menú degustación sean poco más pequeñas que un plato individual.


 Cada vez que veo en una carta platos del tipo de carrilleras, rabo de toro, cochinillo, etc, inmediatamente me acuerdo de los platos de quinta gama de algunos fabricantes. Como las opciones de platos principales de carne no eran muchas más, pedimos la carrillera de ternera, estofado de piña y pimientos de Padrón. 21,50€. La carrillera se les pasó un poco de punto y la textura estaba algo seca aunque bien de sabor, con un fondo bien logrado y el contraste dulce de la piña, pero para ser franco, he tomado carrilleras en casa de productos de quinta gama que me han gustado más que esta...



 Esta vez no pedimos postre pero nos sirvieron unos petit fours bastante buenos, sobre todo los de chocolate.
 
Buen pan de dos tipos: integral y de pasas. El concepto de servicio bastante moderado: 1,50€ p/p.


 
 

La carta de vinos aceptable pero algo rácana para un restaurante de este tipo, sobre todo en tintos gallegos. Tomamos el fantástico A Torna dos Pasás Escolma 2009, 38,50€, aunque 6,50€ más caro que en Eirado da Leña.





La página web es bastante buena aunque les falta colgar la carta.

Evidentemente por tres platos no se puede nadie hacer una idea general de la cocina de un restaurante pero ciñéndonos a ellos, lo comido estuvo muy correcto pero sin nada que quede para el recuerdo. Está claro que habría que probar el menú gastronómico para juzgar con más perspectiva. También mejoraría la percepción eliminar detalles como el del sobreprecio del steak tartare y aumentar un poco la cantidad de los platos.


Maruja Limón

 Av de Galicia, 103, 36216 Vigo (Pontevedra)
986 47 34 06 http://marujalimon.es/