martes, julio 24, 2018

Dos restaurantes en Ciudad Rodrigo (Salamanca)


Ciudad Rodrigo, como casi todas las ciudades con sede episcopal, es una bonita ciudad, casi un museo al aire libre para recorrer con tranquilidad y disfrutar de los mil y un detalles que sus monumentos nos ofrecen.  Además, su estratégica situación hace que sea una base perfecta para conocer parte de las Aldeias Históricas de Portugal, Las Hurdes o la Sierra de Gata extremeñas.

A nivel gastronómico es zona de productos contundentes como el farinato, hornazo, cocido charro y otros como las patatas meneás, chanfaina, patatas rebozadas, productos de la huerta del río Águeda y todo tipo de carnes de las dehesas salmantinas. Con hambre no se queda uno.


Para la primera de las dos noches que pasamos en Ciudad Rodrigo escogimos el restraurante Zascandil situado en pleno centro histórico a pocos pasos de la plaza mayor. Dispone de una pequeña terraza pero nosotros cenamos en el interior.
Nos llamó la atención la carta tan extensa que tiene, algo que a priori no augura nada bueno, pero que después, lo probado desmintió los malos augurios.

Nos llamó la atención que no pusieran ningún aperitivo de la casa. Por supuesto que no tienen ninguna obligación pero como es algo que se ha convertido en habitual, choca un poco.

Como entrante pedimos un plato que nos ofrecieron fuera de carta: tataki de pluma ibérica con pastel de patata. 20€. E-s-p-e-c-t-a-c-u-l-a-r. Una de las mejores preparaciones de cualquier parte del cerdo que recuerdo en años o directamente la mejor. Tanto la textura como el punto de la carne eran perfectos y las pinceladas de la salsa que tenía, la cual desconozco, le daba un sabor magnífico.
También estaba muy bueno el pastel de patata.
Una pena no haberlo pedido de plato principal.


La situación, tanto geográfica como anímica, imponía olvidarse de dietas y colesterol por lo que seguimos con carne. Uno de los platos fue la hamburguesa de buey de morucha, 15€. Al contrario que con el cerdo, no como habitualmente hamburguesas en restaurantes por lo que no tengo mucho margen de comparación con otras y tampoco, como diletante que soy, puedo asegurar que la carne fuera realmente de buey pero sí que estaba extraordinaria y digo lo mismo que con la pluma: la mejor hamburguesa probada en años. Además las salsas caseras de ketchup y mostaza también tenían un alto nivel por lo que el conjunto resultó excelente.


El alto nivel siguió con otro plato fuera de carta: chuletillas de cordero y tomate de Ciudad Rodrigo. 15€. Muy bien también las chuletillas aunque más en el promedio y magnífico el tomate de un sabor como se suele decir "de los de antes", aunque últimamente he probado tomates de muy buen nivel en diferentes partes de España.



Esta vez tomamos postre. Uno fue la trilogía de chocolate, 6€, que estaba bien pero un nivel, o más, inferior a los platos salados.

El otro fue un sencillo sorbete de mandarina, 6€, perfecto para refrescar.





Como detalle a comentar, la curiosa forma de la carta de postres.

El pan, correcto, 1€ c/u.  El personal de servicio, dos chicas muy jóvenes muy correctas.




La carta de vinos más que suficiente y con una buena representación de vinos salmantinos como La Vieja Zorra 2015 (Sierra de Salamanca) , 26€, que tomamos. Menos mal que estaba a la temperatura de servicio correcta y no como en casi todos los sitios en los que hemos pedido tinto últimamente...

Tarjeta amarilla al restaurante por no tener una página web en condiciones y solo una de Facebook.

La experiencia en conjunto fue muy satisfactoria y hay que reconocer que más por no esperar demasiado de lo que parecía un gastrobar. No sé si es que acertamos con lo pedido pero sin duda queda anotado en nuestra próxima visita a Ciudad Rodrigo.






La segunda noche fuimos a un clásico de la ciudad como es Estoril que lleva abierto nada menos que desde 1967. También está situado muy cerca de la plaza mayor y tampoco lejos del Zascandil.








Como se puede ver la estética es un poco años 80 al igual que la de alguno de los platos que pedimos y de los que vimos pasar, aunque tampoco es algo a tener muy en cuenta si lo comido esta bien.




Como anécdota, al igual que en Zascandil aquí tampoco nos pusieron un apertivo de la casa.


Como entrante solo pedimos el revuelto de huevos con farinato, 6,50€, plato emblemático de Ciudad Rodrigo y la sencillez hecha placer. Para coger pan, vino y varios kilos de esto hasta no poder más.







La camarera nos insistió que estaba muy bien el tataki de atún rojo con mango y wasabi, 20€, pero ni mucho menos. No diría categóricamente que no era atún rojo pero por el sabor no lo parecía y sí bastate más al patudo que comimos varias veces hace poco en Madeira.
Las salsas poco conseguidas sobre todo la de wasabi que ni sabía ni picaba lo más mínimo.
Regular.





Mejor resultó la presa ibérica de bellota (La Hoja del Carrasco) con patata panadera, 18€.  Una buena ración de una presa de calidad aunque no nos hizo olvidar de la pluma de la noche anterior.








De postre solo pedimos la tarta de queso y helado de naranja, 6€, sencillo pero de muy ricos tanto la tarta como el helado.








El pan de muy buena calidad y de varios tipos, 1,50€ c/u. El personal de servicio profesional y muy dicharachero.  Buena carta de vinos y a algunos a precios sorprendentemente bajos. Tomamos un excelente Paciencia 2007 (Toro) a 29€.







La página web sencilla y muy informativa en general aunque le falte la carta de vinos.

En resumen, no estuvo mal en general aunque podría mejorar. Creo que no acertamos pidiendo el tataki de atún y seguro que si hubiésemos pedido otro plato de carne la sensación general hubiera mejorado, aunque repito que en conjunto nos pareció un sitio correcto.


Zascandil

Correo Viejo, 5, 37500,  Ciudad Rodrigo (Salamanca)
665 635 884   es-es.facebook.com/Ciudad-Rodrigo-Zascandil-147289855395435/

Estoril

Gral. Pando, 11, 37500 Cdad. Rodrigo (Salamanca)
923 460 550   www.restaurante-estoril.com








 

viernes, julio 13, 2018

Mestura (Oviedo)



Casi cuatro años después de mi anterior visita al restaurante Mestura repetimos, aunque en unas condiciones totalmente diferentes ya que si aquella vez era un sábado y con el comedor repleto, en esta ocasión cenamos solos, algo realmente triste, tanto para el restaurante como para la gastronomía en general y más viendo como en una calle cercana que todos conocemos, las sidrerías estaban abarrotadas...



Esta falta de comensales hizo que todos nuestros platos salieran a toda velocidad. En la anterior visita ponían un aperitivo de la casa y en esta ocasión fueron dos. El primero consistió en una crema de sabadiego con pan ácimo y almendras fritas.  Excelente todo, tanto la crema de sabadiego de intenso sabor como el riquísimo pan y las magníficas almendras. Comenzábamos con nivel alto.


El segundo entrante no recuerdo exactamente el enunciado pero fue algo así como bocarte con pan de ajo y picada de tomate. Seguro que me falta algún ingrediente pero lo que no faltaba era sabor ya que el bocarte también era intenso y el pan también estaba muy conseguido. Notable.

No sé si pondrán siempre dos apertivos de la casa o fue porque estábamos solos pero en definitivamente es un detalle por el que felicitar al restaurante.


Menos mal que solo habíamos pedido un entrante y fueron las magníficas croquetas de sobrasada Astur-Celta con membrillo. 14,20€. Ciertamente puede parecer que están altas de precio pero realmente resultaron estupendas porque con el excelente producto de la empresa Gancedo
de Tineo, que suelo comprar habitualmente, a poco que el cocinero tenga buena mano difícil que salga mal.





Para los platos principales continuamos con la carne. Los lomitos de solomillos salteados con trigueros, ajetes y soufflés, 25€, estaban impecables de  punto, textura y sabor. Sobresaliente.







También rayó a gran altura la paletilla de lechal asada, con calabaza y tamarindo, 27€, armonizando bastante bien los toques dulces que apartaban estos con la paletilla.







Solo pedimos un postre con el buen detalle de que fue emplatado para cada comensal por lo que lo que se ve en la foto es la mitad. Fue un mousse de choco-limón con mandarina helada y cremoso de café, 6,50€, del que si no fuera que tenemos ya una edad, con lo que eso supone, nos hubiéramos comido varios. Excelente.







Para beber tomamos un Mirto 2012, 28€.  Como dije en el post de la anterior visita, los precios de muchos vinos, como este, inferiores al precio de tienda. Asombroso.
Eso sí, aquí estuvo el único borrón de la noche ya que fue servido caliente. Como digo en otras ocasiones, no sé si es que tengo una puntería increible o qué, pero es raro el sitio en el que pida tinto y me lo pongan a su temperatura correcta...








 El pan de dos tipos distintos y de muy buena calidad sigue costando lo mismo que hace 4 años, 1,30€.

En cuanto a la mantelería han rectificado y ahora tienen manteles de calidad y no aquel horror de nuestra anterior visita.
El maitre, que fue el único que estaba en sala, y evidentemente no tuvo mucho trabajo, muy buen profesional.



La página web, mejoró con respecto a hace años y ahora es el ejmplo perfecto de como tiene que ser la web de un restaurante, con carta de platos y vinos incluida y además también todo traducido al inglés y al francés. Muy bien.

No se si es que tuvimos más suerte que en las dos visitas anteriores o que con el tiempo lógicamente el restaurante ha engrasado y pulido su maquinaria pero esta vez nos ha gustado mucho tanto en los diferentes detalles como en la cocina. Evidentemente jugábamos con ventaja al estar cenando solos pero al pasar a la parte de arriba de nuestra lista de restaurantes ovetenses probablemente tardemos poco en volver a probarlo.  Recomendado.

Mestura
Gran Hotel España
C/ Jovellanos, 2, 33003 Oviedo
984 034 014   www.mesturarestaurante.es


jueves, julio 05, 2018

Dos restaurantes en Plasencia (Cáceres)


Como decía en el post que hice del restaurante Succo hace cerca de seis años, Plasencia es una de mis paradas de fin de semana favoritas. Precioso casco antiguo, muy buen ambiente, innumerables zonas dignas de conocer en los alrededores y buenas comunicaciones hacen que sea un destino al que volver relativamente a menudo.




Precisamente como habíamos tenido una experiencia agradable en el restaurante Succo, repetimos en esta visita.









 Reitero las disculpas por la calidad de las fotos, pero entre que había poca luz en el comedor, que no hago fotos con flash para no molestar al resto de comensales y sumado a mi reconocida falta de habilidad en la fotografía con móviles, salieron manifiestamente mejorables sobre todo las tomadas en Succo. De todas formas para hacerse una idea de los platos, sirven.






Mientras esperábamos por lo pedido nos pusieron un aperitivo consistente en hojaldre relleno de pollo resultón para abrir boca.









Como entrante solo pedimos el jamón ibérico de bellota D.O. Dehesa de Extremadura. 23€.  E-s-p-e-c-t-a-c-u-l-a-r. Podía parecer caro a priori, pero con la calidad y cantidad nos acabó pareciendo barato. De los mejores que recuerdo en años junto a uno de Los Pedroches tomado en Montoro (Córdoba).






Para los platos principales tomamos carne y más de un comensal pidió el entrecot de retinto con patatas aliñadas y moje extremeño. 17€. Lo menos bueno las patatas, mejorables, pero la carne magnífica de calidad y punto y muy rico el moje, basado, como no, en el pimentón. Simple pero efectivo y satisfactorio.








El otro plato fue una brocheta de presa ibérica, parmentier trufado y cebolla caramelizada, 16€. Muy bien también la presa aunque yo le hubiera quitado la cebolla caramelizada , que me gusta, pero que está alcanzando el nivel de plaga en muchos restaurantes.








El postre fue un milhojas de bizcocho borracho, mousse de perrunilla y crema de limón, 5€, que estaba un pelín empalagoso para mi gusto, para otros comensales no, pero que por el precio que tiene cumplía más que de sobra.









Como no podía ser otra cosa, tomamos un tinto extremeño: Xentia de Juan Carrillo, 22€, que mostró un nivel muy apreciable, además de costar lo mismo que en las tiendas de vino de la ciudad.

Una botella de agua pequeña, 2,50€, pelín cara, y el pan, mejorable, 1,50€ c/u, lo que me hace cada vez recordar más que debemos ser el único país de Europa que cobra el pan en los restaurantes...

Esta vez el ritmo de salida de platos fue normal, no como la anterior vez que tardaron mucho, aunque tampoco llenaron.






Buena página web a la que solo le falta incluir el precio de los platos y la carta de vinos.

La conclusión es prácticamente la misma que en nuestra anterior visita. Un restaurante que no te va a impresionar por su cocina pero del que dificilmente saldrás descontento y en el que no te vas a dejar la cartera.  Nosotros, en nuestra próxima visita, repetiremos sin duda.



La siguiente noche fuimos al restaurante del Palacio Carvajal-Girón que está situado en una plaza anexa a la calle que va de la Plaza Mayor al Parador. También habíamos estado cenando aquí en la anterior visita pero el equipo de cocina no tiene nada que ver con el de aquella vez por lo que en la práctica es como si fuera un restaurante nuevo para nosotros.



Ya sentados en el bonito comedor, con empaque, tardaron algo más de lo normal en traer las cartas, algo que se repetiría a la hora de servir los platos y eso que solo tenían otras dos mesas, una de ellas ya en el postre. Si llegan a llenar no sé como lo hubieran hecho...



Esta vez tomamos dos entrantes. El huevo poché sobre migas de pastor y pimentón verde, 10€, llegaron templadas tirando a frías y la verdad, no vimos que mejoraran en nada a cualquiera que venden hechas en un supermercado. Incluso lo comentó mi sobrino de 13 años que fue el que las quiso pedir...






El otro entrante fueron unas verduras estivales de la huerta con cremoso de bonito, 12€.
Traducido: una ensaladilla rusa, y del todo normalita. Ni fu ni fa.








 Para los principales volvimos a darle a la carne. Correcto el confi-frito de cochininllo, 19€, aunque ni se lucieron con la cantidad ni se esmeraron en la presentación. Caro.







Parecido se puede decir del tartar cremoso de pato y soufflé de yema, 18€. Aparte del hecho que no me acabó de convencer esa textura cremosa para el tartar, la foto en este caso engaña porque la cantidad era casi ridícula. En poco más de dos bocados se comía.
Por lo menos estaba bastante bien se sabor, eso sí.




Como la cena no estaba resultando muy lograda, no pedimos postre para no estropearla más.

Para beber tomamos un vino de la Ribera del Guadiana, Carabal Cavea 2013, 22€, que como estábamos hablando no nos dimos cuenta al ver la botella de que iba a estar caliente, como así fue. Estaba a temperatura ambiente, ventipico grados, por lo que necesitó de cubitera después de comprobar que el enfriador que le pusieron tampoco estaba frío...   No se puede tener este tipo de fallos en un restaurante que se supone es de cierta categoría.

El pan, aún más caro que en Succo, 1,80€ c/u y tampoco era bueno, en cambio una botella de agua de 1,5l, 2€, que no es que sea barato pero sí bastante más que el día anterior.


El personal de servicio muy cordial pero algo sobrepasado por la situación. Al final salió el cocinero a preguntarnos que tal todo pero no pareció muy concernido por lo que le dijimos.

La página web del hotel, en cambio es bastante buena, con la carta colgada en la parte del restaurante.

En resumen, fue una cena manifiestamente mejorable. No es que nada de lo comido estuviera mal, pero tampoco bien en general y sumado a esos fallos imperdonables en un buen restaurante hace que probablemente no repitamos y que no pueda recomendarlo.


Succo

C/ Vidrieras, 7, Plasencia (Cáceres)
927 412 932  www.restaurantesucco.es


Palacio Carvajal - Girón


Plaza Ansano, 1, 10600 Plasencia, Cáceres 
927 426 326  www.palaciocarvajalgiron.com/es/restaurante

viernes, junio 08, 2018

Dos restaurantes en Funchal (Madeira, Portugal)





El primero de los dos restaurantes de Funchal de los que voy a hablar en este post se trata de Armazén do Sal situado en pleno centro de la ciudad y muy cerca de la catedral.  Lo que sorprende a la entrada al local es, como dicen los portugueses, el "requinte" de las instalaciones o lo que es lo mismo la calidad y empaque de la sala y el formalismo de escuela del personal de servicio.

Después de pedir la comanda nos sirvieron sendas copas de un Madeira, Blandy's Seco 5 Anos que mejor nos las podíamos haber ahorrado, porque por una cantidad de un tercio del catavinos, siendo generoso, cobraron 4€ la copa, que ya está bien.

Antes de lo pedido nos trajeron un aperitivo que pasó sin pena ni gloria por lo que no recuerdo lo que fue.

El primer entrante consistión en dos maneras de caballa de nuestra costa: mousse y sashimi. Selección de legumbres en escabeche, alioli de trufa y choco y tallarín de calamar. 11€.   Debería haber hecho la foto con la perspectiva del plato para que se notara mejor la parquedad de  la cantidad ofrecida. ¿El resultado? Bastante discreto y con poco sabor tanto el sashimi como el mousse.

El otro entrante consistió en un tataki de atún, 12€, que ofrecieron fuera de carta. Podría copiar el párrafo anterior y pegarlo aquí. Ya sé que el atún sería del tipo patudo que abunda por allí pero a 3,95€ que costaba el kilo en el mercado bien podrían haber puesto algo más y no esos 4 tristes trozos que al igual que la caballa andaban muy flojos de sabor.  Mal.


Para los platos principales seguimos con pescado. Era el primer día en la isla por lo que no nos resistimos a pedir el pez sable negro con risotto negro, legumbres y maracuyá. 17€. El pez sable es el más típico de la costa de Madeira y allí lo llaman "peixe espada" aunque no es el pez espada que llamamos nosotros y da lugar a bastante confusión sobre todo por la mala traducción de las cartas en algunos restaurantes.
En los siguientes días lo volvimos a probar  más veces en restaurantes con menos pretensiones para entendernos y este resultó el peor con diferencia de todos los probados. Aparte de la reiteración en la parquedad de las cantidades, el punto no era precisamente perfecto y el rebozado les quedó muy basto. Además el arroz negro fue un fiasco total. Detesto la tinta del calamar. Probablemente sea el ingrediente que menos me gusta de los que he probado en mi vida y siempre bromeo con que tengo un detector de tinta en el paladar. Pues bien, este arroz tenía tanta tinta como millones mi cuenta corriente y no sabía nada más que a mantequilla.  Rematadamente mal el conjunto.


No mejoraron las cosas con la lubina con risotto de setas, aceite de trufa y emulsión de queso azul. 19€. No puedo saber si la lubina era de mar, de piscifactoría o andaba por los montes de Madeira porque el cuarto de hora de más pasada no permitía ni siquiera intentar adivinarlo. En este caso, casi mejor que la cantidad volviera a ser una birria.
Y el risotto algunas setas tenía pero entre la mantequilla y el exceso de aceite de trufa, el sabor de aquellas quedaba totalmente anulado. La emulsión de queso azul te la ponían aparte y aún no sabemos para qué, fuera de mojar el pan en ella por si te quedabas con hambre.

Después de los éxitos cosechados ni se nos pasó por  la imaginación pedir postre.



Para beber tomamos un blanco madeirense: Palmira e Voltas 2016. 33€.

El personal de servicio lo mejor del restaurante y el pan, como siempre en Portugal, y otros países europeos, va incluido en el precio de los platos.


La que sí es buena es su página web, propia (no de Facebook) y bien hecha.

Como llevo diciendo en los últimos 10 años de blog, por una cena fallida no se puede denostar definitivamente a un restaurante. Pudiera ser una mala noche en cocina, cantidades aparte, pero está claro que si alguien me preguntara no podría recomendarlo.


Muy cerca de  Armazén do Sal está el otro restaurante motivo de este post: Principal Bistro.

Este sitio podría definirse como una mezcla entre gastrobar y restaurante desenfadado y en todo caso con una filosofía bastante diferente al de Armazén do Sal. Aquí tienen una fórmula parecida a la de los restaurantes franceses y que ya se podría copiar en España, que es hacer tu propio menú escogiendo 2, 3 o 4 platos de la carta y combinándolos como quieras. Por ejemplo el de 2 platos costaba 22€ y el de 3 platos 30, por lo que puedes comer bastante bien por un precio más reducido que pidiendo por separado.  Nosotros pedimos las dos noches que fuimos el de 2 platos por 22€ y creo que resulta muy buena relación calidad/cantidad/precio.



En ambas noches nos pusieron diferentes aperitivos de la casa pero solo nos acordamos del primero que fue una ensalada de pollo, piña y naranja desecada. Un bocado resultón.





El primero de los dos entrantes que probamos fue un tártaro de novillo,  aceite de avellana, cebolla morada, alcaparras y servido con mandioca frita que además de estar muy bien conseguido tanto en el sabor de la carne como en el aliño tenía más cantidad que cualquiera de los entrantes del anterior restaurante. Bien.




El otro entrante fue un ceviche de atún, leche tigre, cebolla morada y crema de patata dulce . Tampoco es que yo esté todo el día probando ceviches pero este está en buena posición en la clasificación de los probados. Notable

Una noche pedimos pescado como plato principal.  Muy bien el atún con cebolla caramelizada, miel de caña y algas. Punto conseguido del atún y buenos contrastes salados dulces con las algas y la miel. 

El patinazo de las dos noches fue el pez loro con risotto de lima y tomate. Y digo patinazo porque el risotto que se anunciaba de lima y tomate sabía a marisco que tiraba para atrás. Se lo comento a la camarera y me dice que sí, que el cocinero a veces se tomaba licencias y cambiaba algunas cosas de los platos, sobre todo los fondos con los que hacía el risotto y que era habitual que los hiciera con marisco. Yo le dije que le hiciera saber que menuda gracia le podría hacer a un alérgico los arranques de creatividad y ansias de cambios del chef y que si un plato pone en carta que lleva X tiene que llevar X y no Y.  Algo parecido hacían en los últimos años en un famosísimo restaurante oventense y acabó cerrando. Para darle con la cacerola en la cabeza...
Por lo menos el pescado estaba bastante bueno de punto y con un sabor original.  "Bodião" lo llaman allí.

Menos mal que a los platos de carne no le dio por echar marisco también. Uno de ellos fue la terrina caliente de lechón confitado "a Bairrada", puré de patata dulce, naranja y legumbres de temporada. Muy, muy bien. Probablemente el mejor plato de las cenas en Funchal. Perfecta la combinación de lechón, puré y naranja.

Acabamos lo salado con pechuga de pato en dos cocciones, couscous "Ponta do Sol", especias, acelgas y remolacha. Por muchas experiencias anteriores no es fácil encontrar sitios que te claven el punto del magret y aquí sí que lo consiguieron además de lograr un muy buen couscous que desconozco si es típico de Ponta do Sol un bonito pueblo del sur de la isla. Notable.


Aquí si pedimos postre, precisamente el día de los platos de carne. No estuvo mal el fondant de chocolate al 72%, helado de vainilla y caramelo salado pero un punto por debajo de los platos salados.

Nos gustó más la creme brulé de espresso con bizcocho "palmier" de canela, de sabores más finos y elegantes.






Los vinos fueron un Obeo Reserva 2015 del Douro, 27€ y un Marquês de Marialva Baga Reserva 2014 de Bairrada.

Resaltar que un café lo cobran a unos increibles 80 céntimos y como casi siempre en Portugal, de una calidad mucho mejor que el 99% de sitios en España. 
Por supuesto, el pan incluido en el menú de 22€ y el personal de servicio, profesional y además simpático.


La web del restaurante cumple simplemente.


Si no hubiera sido por la tontería que le dio al cocinero con el risotto el restaurante sería absolutamente recomendable y aún así lo recomiendo totalmente mirando la calidad/cantidad/precio, porque  señores, estamos hablando de comer un entrante, un principal y un postre por 30€. Difícil dar más y mejor por tan poco.


Armazém do Sal

 R. da Alfândega 135, 9000-051 Funchal, Port ugal
 351 291 241 285
 www.armazemdosal.com          

Principal Bistro
 R. Da Praia 47, 9000-643 Funchal, Portugal
 351 291 223 618
 https://principalbistro.wordpress.com/