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domingo, julio 06, 2008

Una orgía de vinos


Tiene uno la suerte de ser un diletante y de que aún le queden muchas cosas por descubrir, de que aún pueda uno sorprenderse, de verse empequeñecido, desarmado, de que la emoción le embargue hasta lo más adentro, de enamorarse ante una copa de vino.

Esta semana organizamos la cata de de verano, que es una cata de despedida hasta septiembre, donde aprovechando algún remanente de las anteriores y con un pequeño esfuerzo adicional, solemos elevar el listón del homenaje. El año pasado fue la maravillosa cata de champanes de alta gama, y esta fue una auténtica orgía. En verdad fue una cena maridada que hicimos en La Salgar, donde comimos muy bien y fuimos estupendamente atendidos ( y es que no es fácil atender un maremágnum de copas para una pandilla de tiquismiquis cachondos), pero me vais a perdonar que me centre en los vinos:

Empezamos con un magnum de Pierre Gimonnet Millésime de Collection 1989, resultado de una prueba de la bodega. Un champán maduro y pletórico. Dominaban sobre todo unas notas penetrantes y embriagadoras de frutos secos (avellana,nuez moscada), después de las cuales, más levemente, aparecían las de pan tostado, miel, de naranja escarchada (como la del Grand –Marnier), mineral,…..en boca se presentaba complejo y elegante a la vez, un poco vinoso, amplio, con una acidez fantástica, integrada,y una burbuja viva pero fina, largo , largo, largo, y muy muy persistente. Llenaba la copa vacía , y aún hoy domingo , en la botella, estoy oliendo esos aromas de chardonnay madura. Maravillloso, conmovedor,…..

Seguimos con un Château D’Yquem 1996, que también generó controversia. En su descargo cabe decir que le faltó temperatura y, como se demostraría, también oxigenación. Y es que empezó apocado en nariz, delgado en boca, poco expresivo. Pero aún así, para mi (y para alguien más) mostraba una complejidad, una identidad, una delicadeza original,muy especial, marcadamente floral. Las notas de hidrocarburos se fueron rápidamente. También había miel, cítricos, y esa leve amargosidad de la botrytis. Una acidez menos evidente que , por ejemplo, en la mayoría de los Tokaji, pero que , lo mismo que el vino, se integraba impecablemente con el dulzor (como supo explicar alguien en la cata que sabe mucho más que uno). Poco a poco fue levantandóse en la copa, mostrando con plenitud todo su carácter. Y a diferencia del anterior, solo le vi subir. Así que me quedo con los últimos tragos, realmente embriagadores, que demostraron que también una voz baja se puede quedar grabada en la memoria.

Seguimos con Keller G-Max 2006, un rieling seco que se mostró juvenil, exhuberante. Aunque todos los vinos evolucionaron mucho, este fue el que más cambió durante la cata. . Parecía dar de cada vez una sola y potente nota, dentro de una melodía rica y potente: ahora la mineral, ahora la de cítricos deshidratados (albaricoque), ahora la más frutal, ahora unas notas vegetales, balsámicas, terrosas,…En boca tenía volumen, profundidad, y una acidez con vida para muchos años. Poco a poco se fue conjuntando, y , aunque lo disfruté muchísimo, me quedó la impresión de que lo mejor de este vino, aunque ya era mucho, estaba por venir.

Seguimos con un vino del más famoso pago del mundo: Montrachet , la cuna de la Chardonnay , del Borgoña, y de su mito de vinos complejos , elegantes y longevos. Este estaba elaborado por Marc Colin en 2005. Tenía una nariz con un perfume muy original, fresco, entre mineral y vegetal, con un poco de mantequila, pero en boca, la verdad, fue un poco decepcionante. Tenía poca expresión , poco volumen y la madera, aunque fina, todavía se notaba demasiado. Parecía un poco deslabazado. Así que dejé buena parte para el final. En ese tiempo el vino mejoró, se conjuntó, mostrando una carácter original, si no cautivador, sí muy atrayente. En todo caso, atendiendo a la leyenda, al mito, una pequeña decepción.

Seguimos con un Ornellaia 2004, el supertoscano que los Mondavi compraron a Ludovico Antinori. La verdad es que el el vino tenía mucho: mucha fruta negra, balsámicos, mineralidad, unos taninos finos, envolventes, una acidez refrescante, longitud, se bebía muy fácil…., pero eché en falta un poco de carácter, de hondura,….

aunque quizás no me lo hubiese parecido si el siguiente no hubiera sido un vino que precisamente andaba sobrado de hondura, de carácter: un Château Angelus 2000. Lo primero que venía a la nariz eran notas de cuero, pero un cuero viejo, penetrante, fino,y después, todo lo demás, porque tenía de todo: balsámicos, fruta roja, fruta negra, chocolate, notas vegetales, minerales,una acidez perfecta, notas ahumadas finísimas….todo con una intensidad, una vinosidad brutales , pero de forma fresca, elegante, sedosa. El mejor tinto que he tomado en mi vida y, sobre todo, diferente a todo lo demás que he probado. Hoy, en la botella, perdura aún esa vinosidad que ha dejado una muesca en la memoria. Lo dicho, un vino hondo, con alma, maravilloso.

Y terminamos con la vejez pletórica, y algo licorosa, de un estupendo Oporto: Casa Santa Eufemia Branco.

Sin duda, una cata inolvidable.

sábado, mayo 31, 2008

Muchos vinos y un queso

Esta semana me dejaron colarme en una cata de vinos que cubría casi todo el territorio español: Somontano, Madrid, Ribera, Rioja, Navarra, Valencia, Rueda,…. Unos vinos de gama media, con precio tienda entre los 14-20 euros. En el ágape posterior hubo más , en general en una línea “menor” . En las presentaciones los propios bodegueros hablaron de la selección de uva, de cepas viejas, de las características de la fincas donde se enclavaban las vides, de las ilusiones depositadas en eso vinos…..En las copas, sin embargo….. solo me sirven para confirmar que les estoy cogiendo tirria a gran parte de los vinos tintos de este país . Cuando empiezan a darme notas lácteas exageradas, esas expresiones compotadas y simples de la fruta, sin atisbo del contrapunto de unas notas de acidez que les quite pesadez, con excesos de alcohol … o esas crianzas avainilladas, que dan tonos de astilla, de madera fresca, que secan el paladar con su astringencia, como un ingrediente que va en paralelo, que no se integra con el vino,… yo tuerzo la boca con disgusto y me empieza a resultar difícil encontrar lo bueno que puedan tener, aunque no se trate de malos vinos. Simplemente, subjetivamente, ahora no me gustan.


Quizás influyera que el domingo pasado me abriera algo tan distinto como un Tenutta San Guido Sassicaia 2003 , el más francés de los vinos italianos (85 % Cabernet Sauvignon, 15% Cabernet Franc), que no defraudadó las expectativas de finura y elegancia. Color rubí intenso. Nariz embriagadora: fresca a la vez que concentrada y compleja. Cuerpo ligero, honda la expresión frutal, con notas de fruta roja (frambuesa) y especiadas (pimienta). Volumen medio-alto. Gran persistencia.Taninos abundantes, de la fruta y de la madera, pero finos. Y qué diferentes las notas de crianza. En lugar de las palos astringentes y avainillados, aquí caramelo, notas ahumadas, caja de puros,...y todo ello armónicamente integrado con el vino. Incluso sin ser redondo (fue un año cálido, por lo que le falta un poco del contrapunto de la acidez ), es un gran vino. Eso sí, hay que soltar 100 euros.

Estos días pude pasarme por “La tienda de Vino” de Germán Blanco, ese pequeño local al lado de “La maleta del loco” a hacer acopio de un par de botellas de Borgoña y de un Barolo, que empezarán a caer a partir de la próxima semana. También de un boyolé ( “beaujolais”) de gama media-alta, Morgon, de Marcel Lapierre, de estos que hacen ahora los gabachos: muy biodinámico, ecológico y sin apenas sulfatar. Tiene esa rica expresión frutal de la uva gamay, compensada con una punta de acidez bien integrada, y un paso sencillo y muy agradable de vino joven. Sin embargo da unas notas exageradas de “barrica sucia”, similar a las tan frecuentes en las sidras corrientes, que desvirtúa un poco el vino. No es barato: 16,20 euros.

También aproveché para pasarme por la tienda de Coalla Gourmet y coger algo para la cena de ayer. Un detalle muy positivo fue que al preguntar por los quesos franceses me preguntaran si me gustaban un poco evolucionados, porque si no era mejor que esperase al pedido que iban a recibir. Así que acabé con una Torta del Casar de Rafael Pajuelo, a ver si me reconciliaba con ellas. Y sí pero no. Sí porque estaba buenísima, mucho mejor que las habituales, sabiendo aunar más intensidad con la finura y calidez de una buena leche cruda de oveja. La textura era óptima, muy blanda. Y el queso estaba fresco, limpio, aunque sin quedarse corto de maduración. Y si digo que no es porque sigue sin ser algo parecido a aquellas maravillosas tortas apestosas que recuerdo, con el olor del cardo utilizado como cuajo bien presente, y que solo se me ha recordado aquella torta de Cañarejal que tomé en Viavélez.

La acompañé de uno de mis vinos favoritos, el básico de Mark Angeli La Lune (20,30 eu.), esta vez del 2006. Menos vivaz que el 2005, menos dulce también , aunque no diría que seco, es más delicado, expresándose con la voz más baja, pero sin dejar de hablar con espléndida franqueza y equilibrio de la Chenin Blanc. Quizás hubiera acompañado mejor la botella de Fino Macharnudo que compré también, pero mi mujer no fue de la misma opinión, y donde manda patrón……

martes, marzo 04, 2008

Margaux 2004 , Mano a mano 2005 , Tras Da Viña 2004, Gran Juvé y Camps


A continuación , unos cuantos vinos que he ido tomando estos días. Los puntúo según apreciación personal y espero que tranferible, mezclando un poco lo que me parece calidad intrínseca del vino con el disfrute que me produce. De 20 a 100, donde 20 es un Don Simón abierto hace unos días y con contaminación aromática de la nevera. 50 suficiente, 60 bien,.... según nos hacían en el cole. Es solo parte de un juego que aunque valga poco quizás sirva para concretar donde coloco al vino, que no siempre queda claro con la "nota de cata", que paso a simplificar destacando lo que más (me) llama la atención del vino. Confío que vaya saliendo mejor con el paso del tiempo, y de los vinos.

- Margaux.- Este vino lo compré porque con ese nombre, vinificado por los Lurton de toda la vida, con el titulillo de Grand Vin de Bordeaux y porque no costaba más que 13 euros, pensaba uno que no podía estar malo. No lo estaba , pero tampoco estaba bueno. Sencillo, con muy poca expresión, con unos aromas de crianza poco nobles...no lo recomendaría.
Nota: 52

- Mano a mano 2005. Vino de Castilla La Mancha elaborado con tempranillo y con 6 meses de crianza en barrica. Vino fresco, sencillo pero con carácter, sabroso y con buena expresión de la tempranillo, con ligeros notas lácticas y de vainilla.Un poco alcohólico.No es lo que digamos elegante pero tiene cierto equilibrio y pulimento. Ofrece mucho para los 7 euros que cuesta. Nota: 64

- Tras Da Viña 2004.- De bonito color oro viejo-verdoso,un albariño criado 30 meses en depósitos de inoxidable. Nariz fresca , de buena intensidad, mayor aún en boca. Destaca una acidez muy viva y persistente. La complejidad que da la larga crianza no aturde el vino, que se desenvuelve con elegancia. La albariño se expresa de forma un poco austera, seca. Destacan las notas minerales, y me parece notar un poco de yodo. Un albariño singular, sobrio que no sencillo. No es fácil pero lo disfruté enormemente. 17 euros
Nota:81

- Gran Juve y Camps: Un cava elaborado con las variedades Macabeo (40 %), Xarel-lo (15%) y Parellada (45 %), con una crianza mínima de 42 semanas en botella. Color dorado intenso, algo verdoso, y burbuja fina. En boca presenta el carácter de un cava Juvé y Camps Reserva Familia, con abundancia de cítricos, pero más concentrado y equilibrado, con más peso y persistencia, aunque sin llegar a resultar pesado. Frutos secos y algo de mantequilla. Un buen cava que personalmente no me entusiasmó.
Nota: 77

domingo, enero 20, 2008

Pétalos del Bierzo 2005, Kollektion Kerpen 2006, Corullón 2003, La Roza 2002

Estos días he seguido probando unos cuantos vinos, que es la mejor manera de que el olfato no se oxide. En el grupo de cata de Gijón hicimos una de blancos del Priorato con crianza en barrica bastante decepcionante. Por lo general se presentaron pesados, alcohólicos, apagados aunque tuvieran una buena acidez. Extraño, ¿no? . Solo se salvó un buen Coma Blanca 2005, más vivo y equilibrado.

Aparte también he ido probando:

Pétalos del Bierzo 2005
Vino de capa media-alta, con color cereza picota.
En nariz tiene bastante intensidad, con una buena expresión de la fruta, que empieza pareciéndose a un Ribera aunque termina con ese toque un poco vegetal de la mencía. Se notan puntas de alcohol.
En boca está vivo, es amplio, cálido. Tiene bastante equilibrio, con una madera que no sobresale, unos taninos bastante afinados y una acidez suficiente. Puntas alcohólicas. Recorrido medio. Bastante persistente. La fruta sigue expresándose franca, junto con notas minerales.

Un vino rico y agradable, con un precio ajustado: 11-12 euros, por ejemplo, en Lavinia.
Nota: 71

Kollektion Kerpen 2006
Este es un Riesling Kabinett Feinherb de de la región del Mosela, con 12º de alcohol, que destacó por su fantástica expresión frutal , fresca pero no simple(con alguna nota de pasa) y por su buen equilibrio entre el azúcar y la acidez . Es fácil y está muy rico. Muy recomendable para los que no estamos demasiado versados en vinos teutones, o que simplemente nos guste un buen vino blanco. No sale más que por 11,50 euros en Coallagourmet. Para comprarse alguna caja.


Corullón 2003
Otro mencía del Bierzo y de Álvaro Palacios. En copa presentaba un color cereza picota algo apagado. Denso.
En nariz tenía una intensidad media-alta, concentrada, con buena expresión de la mencía, destacando la fruta roja, y alguna nota vegetal. Empezó con un poco de reducción que no tardó en irse para dejar paso a unos más agradables torrefactos.
En boca presenta un buen volumen y un recorrido medio. Una acidez presente pero integrada, lo mismo que el alcohol. Destacan notas de fruta roja , que se fueron y volvieron con fuerza al final de la cata, terrosas, y alguna de barrica no demasiado elegante . Tanicidad integrada y fina. Sedoso. Buena persistencia. Estaba perfecto para tomar y disfrutar, aunque echamos de menos un poco más de complejidad en un vino de un precio que está en los 38-40 euros. Por ejemplo, en esta web de Aporvino .
Nota: 78.

La Roza 2002.
Entre los amigos que nos reunimos aquí en Oviedo de vez en cuando alrededor del vino hay un admirador de la labor de la bodega Domio de Atauta . Gracias a él fueron viniendo vinos como el Valdegatiles o el Llanos del Almendro, que fueron vinos que disfrutamos enormemente, y que incluso, en la modesta experiencia de uno, rompieron algún esquema. Nos avisó de que iban a sacar un vino estrella , bastante afinado en bodega, llamado La Roza, que pasaba de los 300 euros. Ante lo respetable de la cifra alguno expresamos algún reparo, pero vista la seriedad de la bodega en sus vinos de pago de 60-70, pensamos que lo que viniese tendría que ser algo antológico. Como ahora somos alguno más, el gasto, aunque también el vino , se repartía un poco , así que acabamos pidiéndolo. La botella la abrimos un par de horas antes de la cata. Presentaba bastante poso, así que se decantó para servirlo.
En copa presentaba un color cereza picota, con ribete rojizo, de capa media -alta, en todo caso algo menos cubierto que lo habitual en los Riberas de categoría.
En nariz se presentó apagado, así que lo fuimos dejando un buen rato en la copa, con ciertos síntomas de nerviosismo. La espera, sin embargo, mereció la pena , porque levantó el vuelo, y mucho, dándose con una enorme y elegante concentración , con notas balsámicas,de fruta negra , regaliz y (agradable) cuero.
En boca se presentaba carnoso pero con poco volumen , un recorrido en boca medio, y, sobre todo, con una astringencia poco elegante. Había acidez suficiente, el alcohol y las notas de crianza estaban bien integradas (salvo en esa astringencia), con notas leves de vainilla y torrefactas, que se daban bien conjuntadas con las de fruta negra y grafito (o tinta china). Tenía un retronasal interesante, muy balsámico, y acababa siendo muy persistente en el paladar.
Pero no llenaba y se quedó muy lejos de las expectativas, de algo excepcional. Esperamos también, a ver si cambiaba. Esta vez, sin embargo, no sirvió de nada, y a todos se nos quedó cara de tontos. Quizás lo fuimos. No hay que descartar, sin embargo, que uno aún no esté preparado para algo así. Quizás le faltara botella que domara esa astringencia y terminara de redondearlo. En todo caso, fuera el vino o nosotros, fue un error.
Si después de lo que he dicho alguien se atreve a comprarlo, lo tiene en Coallagourmet
En el libro de "El vino" de André Dominé leo algo muy interesante al respecto: "...cabe señalar que los grandes vinos quedan siempre fuera de cualquier análisis rápido y estandarizado. Su complejo bouquet presenta tal diversidad que su reconocimiento requiere la máxima concentración y una gran experiencia. Además, el color , el aroma y el sabor de un vino pueden alejarse tanto de la norma que solo un catador abierto a lo nuevo es capaz de reconocer su calidad.
Sin embargo, puesto que los resultados de la cata se desprenden de capacidades subjetivas, nunca podrán ser del todo fiables. Ni el más versado especialista en vinos podrá evitar que algunos aspectos de la degustación sean cuestionables. Esto deberían de tenerlo en cuenta tanto los aficionados como aquellos consumidores que se fían con los ojos cerrados de la opinión de catadores más o menos serios".
Yo para la siguiente había propuesto una vertical de El Coto, o del Borsao Garnacha mítica, que es verdad que está bien por solo 1,30 euros. Pero me parece que no somos de los que escarmentamos. Al menos a la primera.

jueves, diciembre 06, 2007

Vinos a vuelapluma

La verdad es que llevo más de dos semanas liado con un virus de lo más cabroncete que me tiene , además de algo alicaído, anestesiado el paladar, y me anda fastidiando esto del comercio y el bebercio. Así que voy a tirar de archivo y comentar algunas de las impresiones y decepciones que me produjeron algunos de los vinos que he ido tomando últimamente, que no solo de Sassicaias y Llanos del Almendro vive el enogaldabas.

Más de Leda 2005. Es el segundo vino del Leda viñas viejas. Un vino de estos vinos supercachas (encantadísimo dixit), exageradamente extraídos y macerados, apenas o nada filtrados. Aún así, con poca profundidad. Muy alcohólico. Poco pulido, poco equilibrado. Difícil de beber. No lo recomendaría, aunque no sea caro : 10 euros.

Florentino 2004. ESte es otro vino supercachas y alcohólico, pero mucho más goloso, con una fruta más presente y de más calidad. Aunque su carácter un poco agresivo puede llevar a pensar lo contrario, está para no dejar mucho en botella. Más recomendable que el anterior con un mismo precio: 10 euros.

Vallegarcía Viognier 2004: Tengan cuidado con este vino. Después de que me gustara mucho(así lo dije por los blogs), tanto este como el 2003, me compré dos botellas . Y al abrir la primera de ellas me encuentro, dos meses después, que está fofo, deshecho, muerto. Fue además una botella que llevé a la cena de unos amigos, así que si me quedaba algún prestigio con ellos se fue al garete, lo mismo que el vino, que acabó conociendo su desagüe. 14,5 euros .


Belondrade y Lurton 2005: Mi primer Belondrade. Me pareció muy elegante y equilibrado, bien estructurado, con la madera presente pero integrada. Serio y complejo, su expresión hubo que buscarla más en un segundo plano. Me gustó mucho. Una pena que haya que pagar 24 eu. por él. Recuerdo que maridó maravillosamente con una lubina con emulsión de cítricos con cardamomo.

Almaviva 2001. Almaviva es el nombre de la Viña y del Vino producido por la Joint Venture entre Baron Philippe de Rothschild (los del Château Mouton Rothschild) y Viña Concha y Toro. Pasa por ser el mejor vino de Chile, y lo abrí con la ilusión del que se va encontrar algo importante. Pues resultó ser un vino contaminado por la nota fenólica-caballo-animal-cuadra, y era casi imposible poder apreciar otra cosa. Pensamos que quizás agitándolo bien en el decantador (después de haberlo tenido abierto más de media hora antes), calentarlo un poco, trasegarlo de un decantador a otro,....se fuera yendo. Estuvimos casi hora y media, y aquello seguía (prácticamente) igual. Terminamos por darnos por vencidos, dejando el vino en la mesa. La botella fui al día siguiente a devolverla y aunque en nariz había casi desaparecido (como todo lo demás) esa nota animal, en la boca seguía siendo protagonista. El resto valía para poco : "es que además no se notan aromas secundarios ni terciarios", dijo el encargado de la tienda. Así que me admitió la devolución (60 euros), y como no contaba con ello, me di un capricho y me pillé otro de esos supertoscanos, el Ornellaia, que espero catar en breve, aunque sea para ir recuperando un poquito de alegría.