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martes, diciembre 25, 2007

Ornellaia 2002


Hace ya unos días que abrimos otro de esos fantásticos y afrancesados “supertoscanos”, en este caso uno de los nacidos al abrigo del éxito de los pioneros Sassicaia y Tignanello : un Ornellaia (Cabernet Sauvignon 65%, ,Merlot 30%, Cabernet Franc 5%), de la difícil cosecha, según se desprende de su web, del 2002. Es el vino franquicia de la bodega Tenuta dell'Ornellaia, que elabora uno superior, al menos en precio, llamado Masseto ,100% Merlot, y dos inferiores, o más baratos, llamados Le Serre Nuove y Le Volte. Cuenta desde su primera añada, allá por el 1985, con el asesoramiento de Michel Rolland. Fue precisamente en 2002 cuando su creador, Ludovico Antinori (hermano del Antinori del Tignanello), la vendió en su totalidad a los americanos de La Robert Mondavi Corporation de Napa (California), y desde entonces parece que es un poco más difícil no dejarse una buena pasta para probarlo. En tienda suele oscilar entre los 100-120 euros.

En copa tenía un color rojo picota con tintes violáceos, bastante cubierto y un poco apagado. En nariz presentó unos aromas de reducción importantes, pero nobles, que terminaron de irse al cabo de una buena oxigenación, quedando en agradables notas de cuero. Aún así decepcionaba por su poca intensidad, complejidad y concentración. En boca presentaba un paso fino pero desequilibrado,poco integrado, donde cada cosa parecía ir por su lado. No dejaba de tener , aún así, un carácter tranquilo, con cierta elegancia, que no conseguía borrar, sin embargo, una sensación de desencanto. A falta de vino , nos pusimos a darle a la parpalluela un buen rato. Y cuando retomamos lo que quedaba en nuestras copas, no pudimos dejar de reconocer que aquello había cambiado, y mucho. El aroma se había redondeado y concentrado, incluso ganado en intensidad. En boca ahora estaba equilibrado, armonioso. Había una buena acidez, unos taninos muy finos, con ligeras notas torrefactadas. Pero lo que destacaba sobre todo era una fruta negra madura vivísima, que lo hacía muy goloso de tomar, junto con notas balsámicas y florales. Y la impresión fue que lo acabamos cuando aún no había terminado de darse. Acabamos apurando los posos y lamentando nuestra impaciencia. Es que nos pierde la glotonería. A destacar, en contraste con los españoles, la mucha finura, que no va en detrimento de su riqueza, la abundante fruta y la poca madera, que los hacen mucho más fáciles y golosos.

lunes, noviembre 19, 2007

Sassicaia 2002


El último de los vinos que he tenido la ocasión de disfrutar de verdad ha sido el mítico y pionero de los "supertoscanos" Sassicaia. Pasa por ser el más francés de los vinos italianos, elaborado con un 85 % de Cabernet Sauvignon y un 15 % de Cabernet Franc, y con un envejecimiento de 24 meses en barricas de roble francés. Y es que su creador , el Marqués Mario Incisa della Rocchetta (se ve que esto del vino era cosa de marqueses y duqueses) fue el primero que se atrevió a plantar las variedades francesas en lugar de las locales piamontesas y toscanas, fundamentalmente la Sangiovese y la Nebbiolo, en los terrenos que poseía la familia en la Tenuta San Guido, en Bolgueri. Por cierto, que su primer asesor fue Emile Peynaud, el del libro "El gusto del vino" que recomendé más abajo, quien le recomendó comprar algunas cepas de cabernet sauvignon a Château Lafite-Rotchshild y los terrenos donde debía plantarlas. Los primeros vinos fueron un pequeño fracaso. No se conguieron los resultados apetecidos (respecto al modelo de los grandes Burdeos), se destinó al consumo local y el público siguió prefieriendo los ligeros vinos de la zona. Pero resulta que el marqués se dio cuenta de que el vino que no vendían y conservaban en los sótanos mejoraba con el paso de los años, y de que por lo tanto no andaba tan errado con el potencial de sus tierras. Así que se decidió en 1965 a comprar dos nuevos viñedos en los que se plantaron también cepas de Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc, más bajos y menos expuestos a las inclemencias del tiempo que el viñedo original, en los alrededores de Castiglioncello , donde también se arrancaron y replantaron vides. Recurrió a la ayuda de su sobrino el Marqués Piero de Antinori , y de su enólogo, Giacomo Tachis. Aplicaron las más modernas técnicas de vinificación de la época, (tales como la sustitución de los sótanos por cámaras de temperatura controlada, el uso del acxero inoxidable para la fermentación, la crianza en barricas de roble francés,...) y sacaron al mercado en 1968 el primer Sassicaia, que supuso un vuelco en la concepción del vino en Italia y la aparición, junto con el primer proyecto del propio Antinori, el Tignanello, de los primeros "supertoscanos".
Pero como lo que importa es lo bueno o lo malo que pueda estar en la copa, paso a intentar transmitir las sensaciones que me produjo:

Tenía un precioso color rubí, limpio y brillante. En nariz, después de unos ligerísimos, agradables incluso aromas de reducción, presentaba notas de fruta roja , de toffe (o caramelo muy tostado, como un viejo PX), balsámicas , ligeras notas vegetales. Intensidad media alta, y una extraordinaria finura y elegancia.

En boca se presentaba sedoso, con una acidez un poco justa, una amplitud notable, unos taninos finísimos, un poco dulces, y una gran persistencia. En la copa no paró de evolucionar durante la hora breve que duró la cata, aunque siempre de forma pausada, sutil, demostrando una gran complejidad . Muy equilibrado, conjuntado. Notas de fruta roja muy evidentes, minerales ,algo más ligeras las de fruta negra. También la madera dejaba sus notas, más evidentes las de regaliz, menos las de vainilla .

En resumen, un vino de una elegancia extraordinaria, fácil, fino, aterciopelado, goloso , sin dejar de tener por ello una profundidad, un carácter arrebatador. Un gran vino, en las antípodas de lo que se hace ahora por España.
Lo peor que tiene es su precio, aunque sin ser barato he podido comprobar que hay grandes diferencias dependiendo de donde lo compre uno. Desde los 112 euros que piden, por ejemplo, en Vinissimus , a los 90 euros que pagó uno de los amigos por la botella que tomamos en la tienda de Coalla en Gijón. Al poco recibí el catálogo de Makro ofertando el mismo a 70 euros, así que allí me fui y me hice con una botella que guardaré para una ocasión especial.

PD.- El corcho, sin ser malo, no estaba a la altura del vino
Nota: 91