Mostrando entradas con la etiqueta Huesca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Huesca. Mostrar todas las entradas

viernes, abril 06, 2018

Tres restaurantes en Barbastro (Huesca)


Barbastro es una pequeña ciudad de unos 17.000 habitantes capital de la vinícola comarca del Somontano en Huesca.
Es una buena base para recorrer dicha comarca, la sierra de Guara y para ver bonitos pueblos medievales como Alquezar, pequeñas ciudades como Graus y un poco más al este lindando con Cataluña, pueblos como Arén, Montañana, Puebla de Roda y Roda de Isábena que parecen anclados en la Edad Media.

La primera de nuestras 3 noches fuimos a Trasiego, el que parece ser el restaurante top de la zona. Está situado en el conjunto de San Julián, zona de información turística y visitas al centro de interpretación del Somontano y la plaza de toros.




Para abrir boca nos pusieron un poco de ensaladilla rusa si no recuerdo mal y poco después llegó el único entrante que pedimos que fue un carpaccio de manitas de cerdo trufado. 16€. Muy finas las manitas, con gran sabor aunque sobraba trufa además de no ser de primera calidad. De todas formas, se comía bien.




Para los principales nos decidimos por la carne. Estupendo el canelón  de rabo de buey con jugo al fino. 16€. Sin entrar a ver si era buey o no... la carne estaba magnífica, suave, intensa y con una salsa muy conseguida.  Notable.



Y si el plato anterior alcanzó el notable, la paletilla de Ternasco de Aragón confitada y rustida al horno, 18€, alcanzó el sobresaliente. Sensacional punto, textura y sabor. Muy bien.





Esta vez aún nos quedó sitio para los postres. Uno fue un sorbete artesano de Gewürztraminer, 4,50€, con un dulzor bastante medido y sin empalagar en absoluto al contrario que  ciertos vinos de la variedad que probamos en las visitas a algunas bodegas...





Estábamos en Semana Santa y no pudimos resistirnos a pedir la
torrija, helado, toffee y nueces. 5,80€. Estupendos todos los componentes del plato haciendo un conjunto muy armónico.





Para beber tomamos un Sommos Premium, 32€, que sorprendentemente costó lo mismo aquí que a lo que lo tenían en la bodega. Muy buena carta de vinos enfocada, como no podía ser de otra manera, a los vinos del Somontano. Los tenían casi todos.

Servicio y cocina muy ágiles a pesar del lleno que tenían. Y un buen detalle poco visto en España es que no cobran por el pan.




En resumen, un restaurante a tener en cuenta e creo que obligado si se está por la zona. Precios muy comedidos, prescindiendo de elementos como los manteles, y cocina muy agradable y bien ejecutada. Recomendado.



La segunda noche fuimos al restaurante San Ramón del Somontano, situado en el hotel homónimo. El local tiene más empaque y presencia que el del Trasiego además de tener toda la mantelería y menajes de un buen restaurante en cambio los precios fueron muy parecidos a los del Trasiego.



Como aperitivo de la casa nos pusieron una brandada con huevas, agradable para abrir boca y también una degustación de 4 aceites del Somontano. Estupenda iniciativa del restaurante que hizo que al día siguiente compráramos algunos de los probados.






Como única entrada pedimos una tabla de quesos de Huesca, 15€, bastante notables 3 de ellos pero otro que estaba hecho añadiéndole arándanos no fue de nuestro agrado precisamente...




Como no seguimos mucho los preceptos de Semana Santa volvimos a tomar carne para los platos principales.
Hacía bastante que no tomábamos un solomillo Rossini con trufa negra de invierno y escalopa de foie gras, 20€, y resultó muy bien, con un punto perfecto y una carne de buena calidad..



Y con el recuerdo del ternasco el día anterior no nos resistimos a pedir el costillar de Ternasco de Aragón I.G.P. relleno de boletus edulis, foie y manzana. 18€. Tal vez venía relleno de demasiadas cosas y hubiera estado mejor más ligero pero sin hacernos olvidar el del Trasiego, resultó muy agradable.


Esta ves no tomamos postre. Aquí si cobran el pan, 1,25€.



Para beber tomamos un fantástico Marboré 2006, 26€, que está en un momento magnífico.

Al salir nos enseñaron la bodega también protagonizada, como no, por los vinos del Somontano.

Destacar el trabajo del maitre, que aunque muy joven resultó un muy buen
profesional.


Buena cena también que aunque a un nivel algo inferior a la del Trasiego también satisfactoria.

La tercera noche teníamos intención de ir al restaurante La Bodega del Vero, al parecer un clásico de la ciudad, pero al enterarnos de que no tenían carta de platos y ni siquiera de vinos, lo descartamos. En la época de los ordenadores no es de recibo que por mucho que solo trabajes con los productos del día no tengas carta con lo fácil que es imprimir unas hojas con lo que tienes disponible en el día.  Y no hablar ya de carecer de carta de vinos. El susto que te puedes llevar a la hora de pagar puede ser de órdago.



Finalmente la última noche acabamos en el restaurante El Portillo situado en el Gran Hotel
Barbastro. Sinceramente no nos esperábamos gran cosa,  pero sin ser para tirar cohetes la cena resultó aceptable.


Comenzamos con dos apertivos de la casa,  que sinceramente no recuerdo su composición exacta. De todas formas aquí van las fotos para hacerse una pequeña idea.


Habíamos visto en el mercado los tomates rosas de Barbastro que tenían bastante fama, y un precio considerable, y pedimos tomate rosa con ventresca de atún y anchoas. 14€. Carillo el plato pero hay que reconocer que los tomates dan la talla. y están bastante buenos.

Para completar la trilogía del cordero pedimos unas chuletillas de cordero con patatas panadera, 18€, correctas. No estaban mal pero las hemos comido mejores.




Y para que no fuera todo carnívoro tomamos el rodaballo a la parrilla con trigueros, 18€, al que se le puede aplicar el comentario del plato anterior.


La carta de vinos bastante escueta y sobre todo comparada con los de los sitios de días anteriores. Tomamos un espumoso de la tierra, Lucrecia Lalanne Chardonnay, 20€, que resultó una sorpresa muy agradable, tal vez porque al igual que con el restaurante, no esperáramos gran cosa.

El pan tampoco lo cobraron. En resumen, no es un sitio para tener apuntado en la agenda pero nos salvó la noche del sábado con lleno en los demás restaurantes.




Trasiego

Conjunto de San Julián y Santa Lucía, Av. de La Merced, 64, 22300 Barbastro, Huesca
974 31 27 00    https://www.eltrasiego.com/

San Ramón del Somontano

Academia Cerbuna, 2, 22300 Barbastro, Huesca
974 31 28 25   http://www.hotelsanramonsomontano.com/restaurante-barbastro.html

El Portillo
Plaza del Mercado, 4, 22300, Barbastro, España
974 30 89 00  http://www.ghbarbastro.com/resort/dining/

jueves, agosto 26, 2010

Las Torres (Huesca), por Toni



La noche siguiente al Lillas Pastia fuimos al otro afamado restaurante de Huesca capital: Las Torres. Se encuentra situado en un barrio fuera del meollo turístico pero suficientemente cerca como para ir dando un paseo.
Está regentado por los hermanos Abadía que han conseguido que el restaurante sea muy bien valorado por las principales guías gastronómicas.
En su página web se puede leer. "Nuestros deseos para usted, que son los mejores, implican ese compromiso con la calidad y el equilibrio. Confiamos en conseguir que nada más entrar en Las Torres cualquier cliente, sea cual sea su origen y procedencia, se encuentre en un ambiente agradable en sus formas y colores".

Debe ser que el ambiente agradable no alcanza a los olores. Está claro que cada persona tiene un concepto distinto de "ambiente agradable". El mío está muy lejos de considerar "ambiente agradable" el de un comedor pequeño permanentemente apestado por el humo de los 12 cigarrillos que en menos de una hora y media se fumaron dos adictos al tabaco que estaban en la mesa de al lado sumados a los que también fumaron los de la otra mesa ocupada en el comedor. Resulta difícil de comprender que un restaurante de esta categoría desee que sus clientes estén en un ambiente agradable y permita algo así. Uno da por descontado que en este tipo de restaurantes deberían desterrar el humo de sus locales y dar valor a su propuesta culinaria, pero está claro que hasta que la ley no ponga fín a este despropósito lo único que se podrá hacer es no ir y punto.
Una vez nos dan las cartas observamos que tienen el IVA incluído pero con truco. Al final del post explicaré de que se trata.

Pido disculpas por la bajísima calidad de las fotos debido a mi conocida falta de habilidad con la cámara, la poca luz que había y no usar el flash. De todas formas las incluyo para hacerse una idea del plato.


Al medio minuto de tomarnos la comanda y sin haber elegido el vino nos trajeron el aperitivo de la casa que así de memoria era un fiambre de cabeza de cerdo con ajoblanco. Muy rico y poco visto el fiambre acompañado de un sabroso fresco ajoblanco y unas galletas muy ricas. Muy bien. Tienen un entrante con este ingrediente que es fiambre de cabeza, pan de molusco y ficoide glacial.



En la carta de entrantes tenían platos a priori apetecibles y de moderna factura como por ejemplo Vainas-Esturión, judías verdes, tirabeques, judía de Kenia y gusantes con pez agridulce pero esta vez fuimos más a lo seguro como con el Foie frío-Cerezas, hígado de pato a baja temperatura, compota y batido rojo de trigo, 20,52€. Muy bien el foie y muy rcio el batido de cerezas en un plato perfecto para la calurosa noche oscense.




El otro entrante fue Ventresca-Manzanas, ensalada de hierbas aromáticas y cebolla, bonito escabechado y aliño del bajo Aragón, 20,52€, en una buena ración. Nada impactante pero tampoco era lo buscado en ese momento. Muy agradable en todo caso.




Los platos principales fueron mas contundentes. Tremenda ración para lo acostumbrado en este tipo de restaurantes la de la Tenera-Albahaca, lomo a la parrilla, mojo verde picón y ratte "arrugás", 24,84€, con una carne bien de punto, sabrosa, refrescada por el mojo y acompañada de unas ricas patatas. Para no quedar con hambre.




Igual de contundente aunque no lo parezca en la foto fue el plato de Cochinillo-Naranja, adobado y frito con granizado de sangría, 25,92€, en una preparación que se aparta de la típica al horno y con un conseguido resultado final entre tierno y crujiente y al que le venía muy bien el granizado. Notable.





Aún así hicimos un esfuerzo y tomamos postre aunque no recuerdo exáctamente los ingredientes. Uno era Limón-Hielo que básicamente consistió en un sorbete aunque estaba bueno y el otro creo que era un helado de chocolate blanco con flan de Baileys, en el que el flan resultó un poco empalagoso y el helado pasó sin pena de gloria. Ambos 8,59€ cada uno, carillos. Acompañamos los postres con una copina de Oporto Osborne 20 Años. 4€.


Para beber tomamos un Marboré 2003, 21,60€, asombrosamente buen precio para restaurante. La carta de vinos bastante mejor que la de Lillas Pastia, aunque tampoco era precisamente difícil superarla. El vino estaba a algunos grados más de lo debido y al decírselo al maitre me pregunta:
-"¿Qué es que lo quieren frío?".
- "No, frío no. A su correcta temperatura".
- "Estaba a 17 grados en la cava".
- "Ya, pero seguro que sabe que al sacarlo de la cava, abrirlo y servirlo gana como poco 3 grados y más en pleno verano".
- "No conviene tenerlo demasiado tiempo en la cubitera".
- "No claro, sólo lo justo para tomarlo a los 16 grados que aconseja la bodega en la etiqueta".

Un restaurante así no debe tener este tipo de fallos con el vino y pienso que el maitre tampoco debería de discutir con el cliente aunque este lo quiera congelado ó hirviendo.



Lo de la factura fue un auténtico despropósito. En la carta el IVA está incluído, pero el anterior al 1 de Julio, es decir, el 7%. En la nota venían los precios desglosados por esa norma bastante estúpida, que no es culpa del restaurante por supuesto, que al parecer obliga a desglosar el precio en la factura y luego aplicar el IVA, el cual era del 8% como es preceptivo. Lo que si es culpa del restaurante es anunciar unos precios con un IVA obsoleto y luego cobrar el IVA actual lo cual no deja de ser un engaño pues el precio final es superior al que dice la carta.
Igual de engaño es el asunto del vino, igualito que en El Celler de Can Roca y en Kabanova. En la carta de vinos no pone nada de IVA incluído ó no, así que si el Marboré marca 20€ tienen que ser 20€ como obliga la ley y con más motivo si la carta de platos dice que el IVA está incluído. Pues no, claro, 20€ más el 8% de IVA. Esto se está convirtiendo en demasiado habitual ya.
Y para rematar la tomadura de pelo, la copa de Oporto marcaba 4€ en la carta y así fueron cobrados sin añadir el IVA y como se puede ver en la factura, añadidos a mano y sumados al total de la cuenta. Delirante.
Es asombroso que estas cosas me pasen a mi y en cambio parece ser que a los inspectores de las diferentes guías gastronómicas nunca les ocurre.

Algo que creo que es muy importante hoy en día para un restaurante es su página web y creo que la de Las Torres es manifiestamente mejorable. Parece un publi-reportaje de auto bombo más que una web útil con datos precisos y útiles que ni siquiera tiene un plano de ubicación, ni la carta, ni fotos más que de un plato.

Fijándonos en la comida estrictamente, estuvo bien. Elegimos la parte menos creativa de la carta a priori, y el resultado fue bueno. Buenas materias primas, ejecución y puntos de cocción. Sería interesante comprobar como se manejan en las opciones creativas.
En el aspecto del servicio y sobre todo los detalles del humo y de los precios, suspenso total. Solo por lo descrito, sería motivo para no volver a pisar más el restaurante.

Nota general: 5

Emoción: 4


Las Torres

C/ María Auxiliadora, 3 - HUESCA
974 228 213 www.lastorres-restaurante.com


toni









viernes, agosto 20, 2010

Lillas Pastia (Huesca), por Toni




En Lillas Pastia se autodenominan "taberna", aunque nadie lo diría al entrar en el elegante comedor situado en los bajos del Casino de Huesca, que estaba celebrando sus fiestas de San Lorenzo. Nada mejor que entar en su web para conocer la historia del restaurante y ver más fotografías del local.

Algo que nos llamó poderosamente la atención fue ver ceniceros en todas las mesas en un comedor en el que estaba prohibido fumar y aunque nadie lo hizo en el transcurso de la cena todavía nos preguntamos que pintaban allí.

Como es habitual en el picaresco mundo de la restauración española, los precios en carta no tenían el IVA incluído como es preceptivo por la Ley.

Fue curioso que no nos pusieran ningún aperitivo de la casa, algo que evidentemente no tienen obligación pero es habitual en restaurantes de estas características. El servicio andaba un poco despistado ya que además de no traernos la carta de vinos a la vez que la de los platos nos preguntó directamente que queríamos beber en plan chigre ó sidrería de medio pelo.



Los entrantes vinieron tan rápido que acababan de servir el vino inmediatamente antes. Siguiendo la búsqueda del mejor arroz quedó bien en la clasificación el arroz de trufa de verano con royal de foie, 17,28€. Un arroz bien ligado, sabroso aunque con una pizca de sal más de la cuenta. Tal vez algo caro para la ración.





La otra entrada consistio en un carpaccio de presa ibérica, kikos, yoghurt y foie, 17,82€. Muy buena la presa que armonizaba de maravilla con los kikos. Lo que no vimos que aprtara nada fue el yoghurt. Bien de todas formas en general y aunque sigue siendo un precio algo subido, la ración era generosa.






Una vez hecha la comanda nos dimos cuenta de que habíamos pedido como principales los mismos platos que en el España de Lugo en cuanto a los pescados. El San Pedro con jugo de patata e ibérico, 25,38€, fue considerablemente más caro que el del España y más pasado de punto que aquel aparte de que el acompañamiento fue en este caso inferior. Mejorable.




Y el otro pescado fue una ventresca de atún con pepino y yoghurt y ensalada de frutas, 26,73€. En este caso más barato que el del España pero en una cantidad inferior, aunque eso sí mucho mejor de punto. Está claro que al cocinero le gusta el yoghurt como ingrediente aunque en este caso todos los acompañantes iban muy bien para refescar el paladar del graso atún.



Los postres tenían precios más típicos del norte de los Pirineos que del sur. Tomé un conguito, 9,72€, que aunque no me empaché precisamente era un festival para los amantes del chocolate, con un notable helado coronando los conguitos. Carillo, pero muy rico.





La carta de vinos penosa. Suena duro pero por poner un ejemplo tenían 10 vinos blancos. Literal. Y pocas referencias aragonesas como sería esperable. No es normal en un restaurante de esta fama y prestigio. Como no tenían el primero que pedimos y eso que era del Somontano nos ofrecieron un Enate Chardonnay Fermentado en Barrica 2007, que no estaba en la carta y cobraron a nada menos que 30,75€, el doble que en tienda. Eso me pasa por no ajustarme a lo que pone en la carta.

El pan a 3,24€ c/u. Como ya comenté el servicio bastante despistado y con algunos fallos de principiantes.

La impresión final fue de luces y sombras. Lo comido estuvo bien en conjunto pero por las referencias y la fama nos esperábamos bastante más en todos los sentidos. La famosas "expectativas". Y los precios no son amables precisamente.
Como siempre digo, por una cena no juzgo a un restaurante pero se puede comprender mejor que la famosa guía de color rojo que todos conocemos le haya bajado su calificación.

Nota general: 5,5

Emoción: 5,5


Lillas Pastia

Plaza Navarra, 4. 22002. Huesca
974 211 691 www.lillaspastia.es


toni