jueves, enero 25, 2007
Akelarre
martes, enero 23, 2007
Zuberoa
De aperitivo:
Crema de foie con un caramelizado de Pedro Ximénez, y crema trufada, algo insípido, “lechoso”,bastante plano de sabor, sin mucho interés
Luego, nos fueron sirviendo:
Gelee de gambas, coliflor, espuma de erizos de mar.Gambas frescas en gelee, aunque con poca intensidad. Espuma insípida. Agradable en su conjunto para empezar.
Vieira, lentejas e hinojo.Vieira un poco cruda, de escaso valor, en una infusión de lentejas que añadía poco.
Arroz cremoso de frutos de mar al curry.Berberechos, navajas(una constante, las encontré en los tres restaurantes), bugre,…. El curry, bien dosificado, armonizaba en un conjunto delicado pero intenso. Muy bueno.
Huevo, pimiento, patata.
Composición sabrosa. Bastante bueno.
Lomo de salmonete sobre cama de txipirones y su caldo gelatinoso al eneldo.
El salmonete tenía poco interés. Los txipirones, algo mejores, plancheados, estaban buenos. Regular.
Paloma sangrante, con muy buen punto y con gran intensidad y agradable sabor. Puré de patata denso y sabroso, aunque un poco falto de frescura. Un conjunto muy bueno.
De postres:
Galleta de nuez, compota de manzana, salsa de sidra y helado de mamia.Galleta muy sabrosa, donde la compota, de intenso sabor a manzana, muy buena, y la salsa de sidra, suavizan y aligeran un conjunto donde sobresale un helado de mamia (cuajada) de intenso sabor a buena leche de oveja. Excelente.
Gelée de piña, crema de coco y helado de naranja.
Postre ligero y refrescante, bien integrado, donde todos los elementos están perfectamente ejecutados, y tienen buen sabor e intensidad. Muy bueno.
Servicio de Sala extraordinario, a la vez que amable y sonriente.
Pan y petit-fours corrientes.Buen café.
Resumiendo, cocina bien concebida, donde las composiciones aparecen armoniosas, sin estridencias, bien ejecutada, pero que, salvo en los postres, no termina de remontar el vuelo. Pareció el menú un buen catering, falto de mimo y excelencia. Ligera decepción, ya que solo había tenido buenas referencias. Quizás, por lo que pude otear por la sala, se mueva mejor con los platos únicos que con los menús-degustación, o simplemente que no fui en uno de sus mejores días, por estar arrancando después del parón vacacional.. Si tuviera que darle una nota, le daría un 7,5
domingo, enero 21, 2007
Martín Berasategui
Ante la inminencia del nacimiento de mi primer chaval, y en la previsión de que eso signifique una disminución de los caudales de tiempo y dinero necesarios para los disfrutes de la buena mesa, decidí darme un homenaje en la capital gastronómica del mundo: San Sebastián.
Mi primera cena fue en Berasategui. Después de perderme varias veces, y aunque media hora tarde, llegamos. Restaurante de empaque, elegante, con mesas muy separadas, muy bien vestidas. Viene una chica que nos pregunta si vamos a tomar el menú-degustación, pedimos que le cambien la ostra a mi mujer, que no debe tomar cosas crudas, y después de una copa de cava para celebrar el haber llegado, comenzó la sinfonía gastronómica:
Milhojas caramelizado de anguila.
Muy buenos lomitos de anguila, desespinados, cuya intensidad grasa combinaba perfectamente con la del foie gras. La cebolleta, primero, y la manzana, luego, te iban limpiando la boca, en la que acababa ese tostado del caramelizado. Sobresaliente.
Croqueta cremosa de patata.Plano, insípido. Cremosas sí, pero prescindibles.
En pequeñas raciones:
Ostra con clorofila de berro, rúcola y manzana, crema de Lemon Grass e hinojo y hierba.
Buena ostra, cuya intensidad apenas deja notar el contrapunto ácido y frutal, por otra parte acertado. Bien.
Lombarda sobre queso, licuado de acelga, bola de trufa y jamón, escarcha de pimentón.
Extraordinario conjunto de sensaciones: bocado de queso suave e intenso, aligerado y matizado por una lombarda con estructura gelatinosa, intensa y fresca . Sigue un poco de jamón, de buena calidad, aunque no inmejorable, y una sopa de acelga intensa y fresca, en la que nada esa bola de trufa, que al tomarla explota en la boca, con un sabor largo y profundo . Para acabar, la escarcha de pimentón, como acertado, sorprendente y refrescante contrapunto. Excelente
Cuajada de erizos y soja con sus brotes, cremoso de café, canela y curry
Suave espuma en la que al introducir la cuchara emerge unos erizos gelatinizados en su jugo, excelentes en frescura e intensidad marina , a la que acompañan la soja que , aunque interesante, puede un poco con el sabor del erizo. Aún así, muy bueno.
Taco de foie-gras atemperado, crema raifort, láminas crudas de coliflor y vaina, infusión de uva tinta.
Muy buen foie-gras, hecho con delicadeza. Ligero acompañamiento vegetal. El contrapunto dulce, con la infusión, un doble juego: estado (líquido y aparte), temperatura (contraste caliente-frío) .Muy bueno.
Caldo de txipirón salteado con su crujiente y raviolis rellenos de su tinta.En el caldo, suave pero intenso, láminas de txipirones semicrudas, de sabor excelente, frescor marino, cierto dulzor (¿cómo lo conseguirá en las fechas que estamos?), crujiente de arroz negro (juego útil), y ravioli que estalla en el paladar como suculento final .Muy bueno.
Ensalada tibia de tuétanos de verdura con marisco, crema de lechuga de caserío y jugo yodado.
Extraordinaria composición de formas, colores, y sabores, en la que la gelatina del tuétano hace de elemento cohesionador: bugre, espárragos, pulpa de tomate, rúcola, berberechos, escarola, flores, navajas… crema de lechuga como elemento refrescante. Conceptualmente, parece un intento de evolucionar el famoso Gargouillou de Bras. Realmente sorprendente y grato en la boca. Excelente.
Lubina asada con extracto de moluscos y tubérculos.
Cordero de muy buena factura. El ¿asado? ( final, porque creo que
Los postres me parecieron, sin embargo, extraordinarios :
Dátil en crudo y en agua con helado de almendra amarga, bomboncitos de mandarina y flores.
Crema torrefactada de café frío, reposado en un untuoso de avellana y chocolate, escarcha de whisky.
El pan extraordinario , uno de los mejores que he tomado en mi vida. El café muy bueno y los petit-fours maravillosos, aunque lamentablemente significaran el fin de la fiesta.
Mención especial merece el servicio de sala. Inmejorable profesionalidad.
Restaurante caro. Los dos menús, con el vaso de cava y dos vasos de vino (un Marqués de Riscal y un Mas Clos, 9 euros cada uno, más IVA), y dos cafés, 338 euros.
Por sintetizar, experiencia de cocina de vanguardia, extraordinaria complejidad técnica y conceptual, perfectamente resuelta. Sabores limpios y profundos, breves, como notas, que no se repiten, con sus armónicos contrapuntos. Riquísimo el espectro de sensaciones. Faltó, sin embargo, y por mucho que me pese, un poco más de magia en el producto, sobre todo en los principales.
Si tuviera que darle una nota: 8.
martes, enero 16, 2007
Gin-Fizz
domingo, enero 14, 2007
Deloya

Antesdeayer fuimos a cenar al restaurante Deloya, el restaurante que Javier Loya inauguró el año pasado en Oviedo. Javier es la tercera generación de la familia hostelera de los Loya, e hijo del Miguel Loya del Balneario de Salinas. Con esos mimbres quizás no haya sido una sorpresa que su inauguración, hace algo más de un año, se convirtiese en uno de los acontecimientos del anquilosado panorama gastronómico ovetense, y rápidamente se haya convertido en una de las mejores opciones a la hora de comer bien en la capital , en la línea de una cocina creativa, atenta a la vanguardia, pero sabrosa y exigente en la calidad del producto.
Contra lo que pudiera parecer al ver el hotel en la Ronda Sur, el restaurante es muy agradable. Tiene una amplia cristalera que da a un jardín interior, con motivos decoativos modernos. Está bien iluminado y las mesas tienen suficiente separación. Bonitas cubertería, vajilla y mantelería. La cristalería es Spiegelau.
Optamos por el menú degustación gourmet:
De aperitivo de la casa una crema de setas con piruletas de queso. Agradable y con cierta gracia.
De entrantes, primero unos langostinos de Huelva. Frescos, bien plancheados, de buena factura, muy buenos.
Luego un bogavante del Cantábrico con vinagreta de aguacate y tomates . Buen bogavante. Un acierto en la vinagreta la sustitución de los ajetes (hace unos meses la tomé así) por el aguacate, con bogavante picado en la misma, y escasa presencia de la cebolla. Suave, haciendo que el plato quedara equilibrado y fresco, con un acertado acompañamiento vegetal.
Luego el famoso montadito de setas (shitake), foie, y huevo, que se trajo del Balneario, con frutos secos (piñones y almendras) en el fondo. Contundente y sabroso.
De pescado vino un lomo de lubina del Cantábrico con una guarnición de moluscos, realmente extraordinaria. Intensidad y frescor marino, que me ha convencido de que mucha de la presunta lubina cantábrica que me he tomado ha sido de pienso. Bien plancheada (salvo una de las raciones, que vino demasiado poco hecha). Las guarniciones eran una crema de nécoras concentrada, unos berberechos con aceite de oliva, y una especie de puré de patata ligero con mejillones, que , aún sin estar a la altura de la lubina, contribuían a hacer del plato una sinfonía marítima extraordinaria. Sobresaliente.
De carne jabalí , bien estofado, braseado por fuera y ligeramente caramelizado. Sustancioso, bien domado, respetando sus cualidades. Acompañaba trigo inflado con setas, muy aromático. Muy buen plato.
De prepostre un plato de quesos asturianos. Buena selección de quesos. Me gustó mucho el detalle de un membrillo natural , cocido por ellos, que estaba muy rico. Lo malo es que ya no podía más, y aún quedaban dos postres, por lo que apenas me tomé la mitad.
De primer postre, un torrija de arroz con leche y sorbete de limón. Deliciosa.
De segundo postre , unos originales tallarines de albaricoque con helado de violeta, yogur vaqueiro ( sí, el de la Central) y galleta de pimienta. Frutal y perfumado, el contrapunto de la galleta es adecuado siempre que se tome con cuidado. Me gustó mucho.
Buen café, con un rico petit-four que era una piruleta (parece una de las modas de ahora) de mora fresca con chocolate. El menú fueron 52 euros, Iva, pan y bebida aparte.
Servicio eficaz y muy buena carta de vinos.
Las raciones, para tratarse de un menú degustación, generosas, lo que hizo que todos llegáramos con dificultad a los postres, y eso que todos éramos de buenas tragaderas
Comida de excelente nivel, sobre todo en los platos principales y postres. Si tuviera que darle una nota con un criterio exigente, de 1 a 10, le daría un 7,75.
martes, enero 09, 2007
Café Illy
Lo peor de él es lo pronto que se acaba y lo mucho que cuesta.
Les aconsejo que lo compren en grano, que lo muelan solo en el momento de hacerlo, que utilicen agua mineral y ,a ser posible, una buena máquina de hacer expresso que ya hayan utilizado antes.
sábado, enero 06, 2007
La Cuadra de Antón
miércoles, enero 03, 2007
Aceite de Kalamata
viernes, diciembre 29, 2006
El Asador de Abel

Me habían dicho que últimamente se comía un buen chuletón por el Asador de Abel, así que aproveché que mi madre decidió darse unas vacaciones en la cocina para acercarme por allí a ver qué había de verdad en esos rumores :
De primero pedimos, para preparar un poco el estómago, una parrillada de verduras. Variada (Coliflor, judías, zanahoria,calabacín, espárragos, berenjena, pimientos, cebolla,tomate) pero mejorable en calidad y frescura de los ingredientes. Se acompañaba de unos cuencos con diferentes aceites con frutos secos, que les iba bien.Luego, chuletón de buey(vaca). Buena calidad, no muy viejo(a).Buen punto de maduración. No me gustó el punto de parrilla . Como esto es algo muy personal, intentaré aclararlo: a mi me gusta al punto , hecho por fuera, y que en capas , con progresividad, se llegue al centro sangrante, que tiene que estar un poco o bastante crudo, pero al que a la mayor parte le haya llegado al menos un poco de calor. Aquí sin embargo creo que se pasaron con la fuerza del fuego: la parte exterior estaba muy hecha (tirando a negro tizón), pero rápidamente, sin apenas transición, se pasaba al crudo, de más de un dedo de ancho, cuyo centro conservaba el frío de la nevera. Aunque pedí una piedra , no me la trajeron.
Como no me había acabado el vino, pedí un poco de manchego de prepostre. Y fue un acierto. Muy bueno, y a su temperatura.
Finalmente un surtido de postres que me sorprendieron agradablemente. Aunque un poco brutos , eran caseros y estaban preparados con buena mano: tarta de queso, frixuelos rellenos de compota de manzana, tocinillo de cielo (muy suave, con mucha yema y menos empalagoso de lo habitual), canutillos de crema y helado.
Servicio eficaz, a pesar de lo de la piedra. Café y pan normales. Sin vino, 75 euros dos personas, con dos botellas de agua.
Nota: 5,25. Emoción 4,5
miércoles, diciembre 27, 2006
Casa Conrado
De primero, Ensalada de bacalao con oricios. Buenas láminas de bacalao, los oricios frescos, con un poco de lechuga asturiana y trocitos de huevo cocido. Sencillo pero sabroso y armonioso.Bien.
Pan mediocre y café normal.
Servicio razonablemente eficaz , aunque más preocupado por la preparación de los "catering" que sirven para la Nochebuena.
Sensación de cierta dejadez, de escasez de mimo y cuidado por el detalle , aunque quizás solo fuese por la fecha.
Cocina sencilla, efectiva, pero poco "afectiva"
Total con agua 53 euros p.c.
Nota general: 5,75. Emoción: 5,25
lunes, diciembre 25, 2006
Malleolus 2004

Vino extraordinario este Malleolus 2004, de la bodega de Emilio Moro, D.O. Ribera del Duero, tempranillo: Armonía , equilibrio, redondez, elegancia, sedosidad, largura,...Han terminado por pulir las puntas tánicas que aparecían otros años. Fácil de beber, combina bien con un amplio espectro de sabores e intensidades . Conviene decantarlo, dejarlo abrirse al menos un cuarto de hora antes de tomarlo. Se encuentra por unos 30 euros. Que lo disfruten.
domingo, diciembre 17, 2006
Delabra

miércoles, diciembre 13, 2006
La Salgar
Como el otro día no fui a Casa Marcial quise desquitarme yendo a su hermano pequeño en Gijón, La Salgar, que las hermanas de Nacho Manzano, Sandra y Esther, abrieron en Gijón hace más de dos años ( ¡cómo pasa el tiempo!) al lado del pabellón asturiano que está en la feria de muestras. A mi es un sitio al que me gusta ir cuando quiero algo más desenfadado, sin que eso tenga que significar un demérito en la calidad del producto ni en el acabado del plato, aunque evidentemente tampoco cabe exigir el nivel de desarrollo conceptual ni la excelencia de la casa madre . Por cierto que aquí tienen el mejor menú-degustación relación calidad-precio de toda Asturias y parte del extranjero, 23 euros, iva y bodega aparte, que suele incluir, entre varios primeros, una carne y postre, un excelente pescado de mercado. Yo creo, sinceramente, que a veces pierden dinero, pero no lo divulguéis por ahí vaya que se enteren y lo suban.
El restaurante es de líneas modernas, sencillo, con agradables vistas a un jardín con motivos asturianos, como puede verse en la foto.
De aperitivos nos pusieron unas mantequillas especiadas ( pimienta y cebollino), y un caldo de ave con setas, azafranado, muy agradable.
De primeros pedimos los tortos para compartir. Ligeros, ufados, crujientes: con picadillo, bacalao con hortalizas, morcilla con puré de manzana y revuelto de cebolla pochadas y cabrales. Contundentes y sabrosos.
De segundo fuimos a los platos de carne clásicos : cabritu y pitu caleya guisados. Excelente materia prima , como siempre, equilibrada la salsa de carne, generosa ración, las patatinas recién fritas. Sin embargo, hubo un problema que asomó en el primero y que en los segundos fue de cierta importancia, sobre todo en el cabrito: la temperatura. Se nota que la carne la han hecho con tiempo y con cuidado, pero el último calentón antes de servirla lo hacen de forma insuficiente. Tengo que decir que pedí que lo calentaran y sin poner ninguna mala cara lo hicieron de forma rápida y eficaz. Y una vez (re)calentado estaba muy bueno.
Café de buena calidad. Servicio joven, informal, pero razonablemente eficaz.
73 euros dos personas, con 2 botellas de agua y dos copas de vino de la casa.
Una pena lo de la temperatura, que nos deslució lo que podía haber sido una grata experiencia.
lunes, diciembre 11, 2006
Quesos de Asturias
sábado, diciembre 09, 2006
El Corral del Indianu
Debía a mi hermano una comida, y había pensado en Casa Marcial, restaurante que me encanta, y que hace mucho que no visito. Pero la gentileza de ayer de Jose Antonio participando en este modesto blog, aparte de que FN1 por lo visto no solo lo había frecuentado sino también disfrutado, pues me hizo cambiar de opinión y decidirme esta vez por quedarme un poco más abajo y visitar El Corral, a ver si podía hacerme una idea de primera mano de su cocina. Al final se arrejuntó una tercera persona, por lo que tiramos para Arriondas desde Oviedo, a ver qué nos daban de comer. Menos mal que el camino, a partir de Lieres, y sobre todo ahora en otoño, “ye guapu”, y que la compañía era amena y bienhumorada. Paso a relataros la experiencia gastronómica :Restaurante agradable, con buena mantelería, copas Riedel, detalles decorativos de buen gusto,….
Aperitivo de una Mousse con angulas de monte (¿son las cantarellus cibarius, no?) más que correcta.
Muy buen pan, de hogaza, que sirvieron ligeramente tostado. Excelente aceite de oliva. (perdonen que no recuerde el nombre)
De primero tomamos:
Crema de patata trufada con setas. Puré finísimo, muy equilibrado. Aroma de trufas muy agradable. Setas frescas salteadas hasta tostarlas, lo que hacía que combinara estupendamente con el puré y la trufa. Muy bueno.
Pote asturiano actualizado . Me gustó la concepción más que la ejecución: fondo del pote, verde intenso de la berza, unes fabes , un compango compactado, lacón deshidratado y unos raviolis con grasa de chorizo para que te estallara en la boca. El conjunto sin embargo adolecía de falta de ligazón, como si cada ingrediente viniese por su cuenta. Le faltó un poco más de “cantidad”, de contundencia, y tenía que haber llegado un poco más caliente. Vamos, que eché de menos el pote de siempre, y más teniendo un día tan desapacible como el que hacía.
Ostras con hueva de trucha y manzana verde (la ácida Granny). Muy buena presentación.
Ostras de excelente factura, limpias y frescas.Y de segundo fueron llegando:
Mero con mollejitas de lechal caramelizadas al PX. Excelente calidad del pescado, de pieza grande, buena frescura , sabroso y profundo, buen punto del mismo, con unas mollejas de lechal plancheadas que le iban muy bien. Le preparan una vinagreta de salchichón ibérico y boletus edulis frescos, intensa pero ligera y breve, que armonizaba perfectamente.
Entrecotte de xata roxa, espectacular. Carne intensa de grasas nobles, con una suave dulzura de pasto . Buen punto. La mejor carne que he tomado este año ( y lo estamos terminando).
Finalmente los postres, que sirvieron acompañados de una copita de Pedro Ximénez (buen detalle, aunque me quitó la posibilidad de elegir un moscatel) : arroz con leche, ligero, lácteo,bien, y una tabla de quesos asturianos(ovín, creo, afuega el pitu blanco, rojo, y crema de cabrales) con chocolate blanco. Sin estar mal, no me entusiamó.
Servicio impecable, además de agradable y atento.
Precios altos, aunque vista la calidad del producto no se puede decir que sean caros. 50 euros por cabeza, vino aparte.
Muy grata experiencia. Cocina de raíces, de excelente materia prima, y elegantes y precisas preparaciones.
(confío en que Jose Antonio Campoviejo no me haya reconocido,y que me permita hacer uso de las fotos que tomé de su página web)
viernes, diciembre 08, 2006
Aceite Lo mejor de Viana y un queso portugués
Hoy quería comentaros dos productos que ma han gustado últimamente. Primero un queso portugués : Monte Da Vinha, de leche cruda de oveja, estilo torta. Me ha parecido un buen camembert cruzado con una torta del Casar. Me llegó, además, bien afinado. Os lo recomiendo encarecidamente. En tienda andará por los 3 euros la minitorta.
También me ha gustado mucho el aceite de oliva virgen extra Lo Mejor de Viana. La variedad de la aceituna no la especifica, aunque creo que predomina la picual. Está en la línea de los aceites andaluces, sobre todo jienenses y malagueños, más intensos y amargos, que personalmente la prefiero a la línea de aceites catalanes, mallorquines, aragoneses o castellano- manchegos, por lo general, en sus aceites de mayor calidad, más afrutados y dulces. Aclaro que es una elección muy personal, que no sigifica que objetivamente sea mejor a muchos de los excelentes aceites que se hacen en las zonas antedichas. En este caso, la intensidad no significa una acidez mayor de 0,2º. Está acogido a la D.O. de Sierra Mágina. Diría que es profundo, con ligeros amargor y picante. No es caro, en torno a los 5 euros 750 ml. en tienda. Lo envasan en vidrio negro para protegerlo de la luz.
domingo, diciembre 03, 2006
Reflexión 1
Yo por eso, y para hacerme entender, solo hablo de buena y mala cocina. La buena cocina empieza con el buen producto. Sin él es imposible que exista la buena cocina . Luego viene el “cocinar”, la transformación de lo crudo en comestible. La buena cocina será la que emplea esa cocina en ponerse al servicio de ese producto, la que mejor realce sus cualidades, y esconda sus defectos. Y si la Roner permite conservar mejor las cualidades del pescado en su preparación, pues que viva la Roner. Luego vendrá la búsqueda creativa, la de añadir a ese producto tratado lo mejor posible matices, profundidad, juego,mezcla de ingredientes, realce de alguna de sus propiedades sobre otras… que podrá hacerse de forma más o menos armoniosa, con más o menos sentido, y donde entrará más en juego la subjetividad a la hora de evaluarlo.
Lo que digo me parece simple, casi obvio, y creo que si las discusiones sobre la calidad de una comida se centraran en estos aspectos , dejando prejuicios aparte, todos ganaríamos.
Por decirlo simplemente, antesdeayer comí espléndidamente porque comí un excelente producto, extraordinariamente tratado , y cuya faceta creativa me pareció armoniosa y con sentido. No sé cuánto había de nueva o vieja , pero era evidentemente Buena Cocina.
sábado, diciembre 02, 2006
L' Alezna

Aperitivo habitual: crema de pote, correcto como siempre, y en el contexto de frío otoñal, muy apetecible
De primero, un revuelto, en el estilo huevos rotos, con setas. El huevo consistente, de yema naranja, jugoso. Las setas, perfectas en frescura, con leve toque de plancha, y acertada combinación: la terrosidad del níscalo, lo robustez de la “carbonera”, la finura del edulis. Simple y redondo.
Luego Percebes del Cabo Peñas con Tupinambo e hinojos. Nos comentó Pedro que quizás no tuvieran la calidad que le hubiera gustado. Sin embargo, aun quizás faltándole algo de tamaño ( a lo ancho), estaban muy bien de intensidad . Los preparó en gelatina, pelados, conservando todos sus jugos, en cocción delicada. El puré de tupinambo,emulsionado con girasol, de fina textura y aromas tropicales (de baja intensidad, estamos hablando de un tubérculo, con algo de parecido a la yuca, pero menos basto, con recuerdo de frutos secos). Y en el puré, y por encima , un poquito de hinojo, con su particular intensidad, y por el que , además, siento predilección (sabor de infancia). Todo combinaba con sintonía y acierto. Me encantó.
Luego calamar. Éste, como ya indiqué en el post de Rosina, no está en su mejor momento. Estamos hablando de todas formas de calamar fresco de potera, pequeñín en tamaño, de notable calidad . Pedro supo sacarle , además, gran partido: perfecto toque de plancha, con el que el calamar creó su costra naranja oscuro, sin secarlo por dentro. Fondo con una emulsión de lima e hierbas aromáticas, ligero, lascas de Vidiago y unos tacos de raíz de perifollo. Muy bueno.
Luego pulpo, en lo que fue casi un redescubrimiento del mismo, tan maltratado como anda de cocciones excesivas, precocciones y microondas. Muy ligeramente cocinado,que no significa poco tiempo, en su jugo, con un toque de salvia, unos tacos de panceta ibérica,una molleja de lechal planchada y una gelatina de pimiento verde y vinagre, que sirve para refrescar toda la profundidad y untuosidad de sabor del mejor pulpo del pedrero . Excelente.
Seguimos con el que fue para mi el plato cumbre : el salmonete. . Nada más llegar a la mesa, efluvios de frescor marino, y esa profundidad de pescado y tomate tan peculiar del salmonete. Desespinado, muy muy poco hecho, con la piel cuidadosamente raspada, corto y contundente toque de plancha, dorando la piel, dejando intacto el interior. Carne prieta, limpia, intensa, noble, tonos dulces, inmejorable.Venía con una pasta de anchoa y algo de oliva negra, con el jugo del salmonete, hecho con las cabezas e higadillos. Redondo.
Finalizamos el salado con la carrillera de ternera en su jugo con bugre. La carne suave, pero sin perder intensidad, a la que ayudaba su denso concentrado. Medallón de carne de bugre, excelente en punto, y especie de torta preparada con el interior de la cabeza y las huevas. Para ligar, una mayonesa con aceite, restos del bugre y ajos . Fantástico mar y montaña.
El primero de los postres fue un bizcocho borracho de aceite de oliva, fino pero denso, empapado de un almíbar con multitud de aromas y tonos cítricos suaves, y helado de sésamo. El bizcocho llevaba semillas de sésamo tostadas por encima. Muy bueno.
De segundo postre, tomamos el merengue seco de cacao con helado de pistacho. El merengue seco guardaba en su interior una crema concentrada de un chocolate excelente, amargo, muy puro,con una gelatina de orujo al cacao, al que acompañaba muy bien el helado de pistacho, muy concentrado y de textura oleosa. Me pareció un postre muy rico y acertado, que personalmente me gustó mucho,y cuyo acierto radica, sobre todo, en la concepción.
Acompañamos los postres con un moscatel MR , aunque hermano pequeño, elegante y complejo, que me gustó mucho.
Desbordante experiencia, plena de excelente producto, esmero,….y talento.
jueves, noviembre 30, 2006
La Venta del Jamón

sábado, noviembre 25, 2006
Casa Rosina

El vino, el Marqués de Riscal Sauvignon.

A continuación a los dos se nos apeteció el calamar de potera en su tinta. Fresco, muy cocinado y sabroso, aunque no está en su mejor momento. Nos sorprendió un poco de guindilla y de pimienta negra. La salsa muy concentrada. Y la bandeja de patatinas fritas espectacular. Hechas sin ningún atajo y con un buen aceite de oliva.

Finalmente, los postres , que aunque tienen una pinta un poco medieval estaban muy buenos. Unos frixuelos hechos a la asturiana manera, esponjosos, con buena mantequilla, y tostadinos, sin anís y con nada más que un poco de azúcar, y un requexón con figos en almíbar, caseros, extraordinario, aunque sobrase un poco de agua.
El café es de pota, por lo que no os recomiendo tomarlo con leche.
Total factura, con agua y una botella del citado vino: 63 euros.
En resumen, restaurante familiar y acogedor, con encanto, sin dejar de ser exigente por ello
martes, noviembre 21, 2006
Lista Asturiana

Casa Gerardo: 8,75
Real Balneario de Salinas, Casa Marcial, L'Alezna: 8,25
El corral del Indiano, La Solana, Koldo Miranda: 8
Casa Fermín. : 7,50
Deloya : 7,25
El perro que fuma, Casa Conrado, La Goleta, Los Arcos: 7
Los tres Caracoles, La Salgar: 6,75
Casa Tataguyo, La Tená de Alfredo, La Huertona, Casa Zabala: 6,5.
domingo, noviembre 19, 2006
Moscateles
En cuanto a los vinos es algo que me interesa mucho, y de lo que voy sabiendo más desde hace cosa así de un año, intentando entender y disfrutar. Estoy, sin embargo, lejos todavía de empezar a ser un experto. Sin embargo lo que siempre me han gustado han sido los moscateles. En mi caso me gustan, entre otras cosas, porque para mi el sabor de la uva moscatel es un sabor de verano y de infancia. Mi familia es natural de la costa de Torrox, en Málaga, y allí es frecuente el cultivo de la uva moscatel, de una variedad tan dulce, que es dificilmente comercializable, porque se estropea fácilmente, y se mancha con cualquier manipulación. Se da en la última semana de julio y las dos primeras de agosto, y tomadas de secano, con tendencia al amarillo y gran concentración, es uno de mis manjares favoritos. Por eso me encanta terminar las comidas con esa dulzura tan especial para mi de la moscatel. En cuanto a los vinos dulces , me gusta el moscatel de la Marina, que aunque no es excelente, me encanta por su ligereza y notas cítricas. Cuando quiero algo más serio, suelo optar por un Casta Diva o por un Ochoa. Otro vino dulce que me gusta mucho es el Vi de Gel Gewürztraminer, sedoso y elegante.
domingo, noviembre 12, 2006
Los Tres Caracoles

Como este finde tocó quedarse en casa a recuperarse de los últimos dispendios, voy a recuperar mi última experiencia en Los Tres Caracoles, que data de mediados de octubre, y que fue algo así:
Después de beber una sidrinas por la calle Gascona, en Oviedo ,decidimos acercarnos, a LOS TRES CARACOLES, restaurante/vinatería de Alex Sampedro, que está al final por arriba de esta calle haciendo esquina con Jovellanos. Local desenfadado, alegre sin dejar de tener cierta elegancia. Cocina a su vez moderna pero no extravagante, con frecuente cuidado del producto, abundante en las raciones y precios ajustados, extensa carta de vinos (más de 200 referencias), y si no te tomas la botella, te la preparan al vacío y te la puedes llevar en una graciosa bolsita. De muchos platos te puedes pedir "miniaturas", medias raciones que te permiten hacerte tu propio menú degustación.
De primero tomé un gazpacho de remolacha, con unos excelentes aceite y vinagre de fondo, con buen jamón ibérico y boquerones, muy agradable y acertado, sin la acidez del tomate. Luego para compartir unos chipirones frescos, excelentes, suaves, un poco dulces, salteados con verduras ( calabacín, habas de mayo, judías verdes, zanahorias baby), crujientes y ricas, plato redondo. Con los primeros me tomé un vaso de Palacio de Bornos Verdejo 2005, con buena acidez y un agradable retorno de fruta con toques cítricos. Pan correcto. De segundos un arroz cremoso con edulis , excelente en punto, generoso con la seta, y cuya virtud fue precisamente la de no añadir nada más, con un fondo muy ligero del que solo pude distinguir un poco de azafrán, bien, y por mi parte una paletilla de cochinillo confitada con fondo de piña, que contra pronóstico, fue lo menos interesante, aunque correcto. Con el segundo me tomé una copa de Pittacum 2004, con mucha fruta madura y buen equilibrio en general. De postre una copa de mascarpone con helado de mora excelente .Muy buen café. Extensísima carta de vinos de postre, orujos y licores . Total euros, dos: 75,15. Buena experiencia.
domingo, noviembre 05, 2006
L' Alezna

Habiendo llegado ya el frío otoñal, y con un día gris de lluvia intermitente, se me apeteció probar el menú de setas que prepara Pedro Martino en su restaurante L'Alezna, y que estará vigente hasta el día 19 de noviembre. La comida, con sus altibajos, pero en general estimulante y agradable, fue más o menos como sigue:
Como aperitivo una cuchara de Cantarelus marinados, con pasta fila y cuadradito de concentrado de llámpares (con la misma técnica que usa para los oricios/aleznas), que resulta una combinación acertada.
Excelentísimo aceite de oliva, que resultó ser griego (Oliva Kalamata), y muy buen pan (tipo gallego), aunque no había mas variedades a escoger.
De primero, una (crema) Espumosa de "Boletus" ahumada al foie con castañas, concentración de sabores otoñales, bien concebida, aunque el ahumado daba un regusto a embutido no del todo apropiado.
Luego, "Níscalos" marinados con "aromas del bosque" en ensalada. Plato decepcionante: los níscalos, que nunca han sido de mis setas favoritas, estaban insípidos, y aunque los "aromas del bosque" (aliño de ensalada con fondo de setas) estaba bien, el acompañamiento vegetal no tenía mayor interés.
Luego, Caldo ibérico con "Trompeta de los muertos" y tropiezos silvestres. Plato de inspiración andaluza/mozárabe, que de vez en cuando salpica la carta de Pedro. Caldo de sabor intenso a jamón ibérico, con un regusto un poco de ese rancio del hueso o grasa amarilla , que no es desagradable . Los "tropiezos silvestres" son jenjibre y raíz de perifollo, que sobreviven a la potencia del caldo,lo que no ocurre con la "Trompeta de los muertos", que a pesar de su presencia tiene un sabor delicado, y que resulta imposible rescatar .
Luego, el mejor plato del menú : Arroz meloso azafranado con "Senderuelas" y manitas glaseadas. El arroz, excelente en punto, abundante azafrán que combina muy bien con la finura de las senderuelas, y las manitas, de leve presencia, como suave contundencia.
Luego, el peor plato del menú, Raya escabechada a la naranja con "Pie Azul" confitado. La raya, aunque gelatinosa es muy plana de sabor, el escabeche no me parece su mejor preparación y el concentrado de naranja tenía una presencia excesiva. El "Pie Azul" tampoco ayuda a elevar la calidad del plato.
Luego, "Tocino tostado con langostino en su jugo y "Rebozuelos". Plato típico de Pedro, de carne muy grasa que tuesta mucho en su exterior , dejando un interior tierno que recoje parte de esa grasa. Sin embargo, el tocino tiene sus limitaciones. Los "rebozuelos" nos los cambiaron por otra seta, que llamaban "carbonera" y que no supe distinguir, y que fue , entre las setas, la que más me gustó, por su frescura y profundidad de sabor. El langostino no molestaba.
Luego, una original tabla de quesos asturianos ( Taramundi con nuez, Xinestoso y Peral), alineados en la parte izquierda, y que en la derecha tenían su contrapunto dulce :membrillo, nuez con miel, y confitura de flores de violeta como acertado final. Excelente el xinestoso.
De postre, un Royal de fruta de la pasión con chocolate blanco. Muy bien : fondo concentrado de maracuyá, crema de chocolate blanco ligera, y como acertado condimento, una semillas de amapola.
Comí con un Malpaso 2004, de Syrah y Garnacha , que me gustó mucho: de cálida entrada, potente fruta , taninos bastante redondos y final más persistente y complejo de lo esperado.
Quizás un poco excesivo de madera (vainilla). Lo que me quedó del vino me lo encorcharon y me lo metieron en una bonita bolsa.
Muy buen café y servicio atento y agradable. Precio muy ajustado, quizás incluso demasiado, en el sentido de explicar, aunque no justificar, alguna de las irregularidades : 2 personas, con una botella de vino, y agua: 103 euros.
miércoles, noviembre 01, 2006

Al final, los sabores que más nos gustan son aquellos que nos recuerdan nuestra infancia, y los restaurantes donde más vamos son aquellos que nos hacen sentir...como en casa.
Para los carnívoros, comentar que aquí en Asturias existe una carne excelente, especialmente la que llamamos de "xata roxa". Hay una que distribuyen Trasacar y Crivencar, en la que se llega a distinguir el sabor del pasto (estoy hablando de vaca/buey), y que la ponen muy bien en Oviedo en Casa Arturo, en la Plaza San Miguel, de Oviedo, aunque se note la falta de Arturo( que falleció hará año y medio)
