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martes, enero 10, 2012

Miami Park y Miami Gastro (Ciudad Real), por Toni



Si algún ciudadrealeño lee esto que no se enfade. Ciudad Real capital no es precisamente un apetecible destino turístico por sí misma, pero sí está muy bien situada para escogerla como base para visitar un montón de los atractivos turísiticos que ofrece la provincia como el castillo de Calatrava la Nueva que se puede ver en la foto de arriba, las Tablas de Daimiel, por fín con agua después de años de sequía, el impresionante palacio del Marqués de Santa Cruz, archivo general de la Marina en Viso del Marqués, la plaza de toros cuadrada de Las Virtudes o los conjuntos históricos de Moral de Calatrava y sobre todo Almagro. Excepto las Tablas que las visitamos el día de llegada, todo lo demás se puede hacer perfectamente en una excursión de un día gracias a las buenas carreteras de interminables rectas de La Mancha.

Aunque no suelo hablar de hoteles, ya que empezé con pistas turísticas, sigo. Si alguien quiere hospedarse en Ciudad Real le aconsejo el Hotel Guadiana, un 4 estrellas de amplias y cómodas habitaciones, a menos de 10 minutos andando de la plaza mayor, WIFI de 20 megas y parking incluído en el precio y con un desayuno buffet de bastante buena calidad para lo que acostumbran los hoteles urbanos al sorprendente precio de 5,50€. Todo un hallazgo.

En la habitual investigación gastronómica previa a los viajes no encontré demasiada variedad de teoríco nivel en la ciudad. El restaurante del hotel, El Rincón de Cervantes tenía una carta con unos platos de enunciados bastante más modernos que cualquiera de los vistos en otros restaurantes de la ciudad, pero al final no lo probamos.


Sí probamos el que es al parecer el restaurante más famoso de la ciudad: Miami Park. No tiene página web, algo imperdonable para un restaurante hoy en día, por lo que no íbamos con una idea de lo que nos encontraríamos aunque nos imaginábamos que sería un sitio clásico como así resultó. Decoración clásica pero curiosamente con cocina a la vista aunque al estar más elevada que las mesas no se ve gran cosa. Y como opinión personal, el nombre me recuerda más bien a ciertos establecimientos a pie de carretera con luces de colorines que a un restaurante de alto nivel.

La carta nos sorprendió ya que tenía en los entrantes pocos platos típicos de la gastronomía manchega, aunque tampoco fue mucho problema porque de los duelos y quebrantos, gachas, migas, asadillo, tiznao, etc, ya dimos buena cuenta los dos días a la hora de la comida. Precios con IVA incluído.

Los entrantes estaban casi monopolizados por el marisco. Evidentemente nada típico de La Mancha, pero probablemente la mayor parte de la clientela del restaurante es local y seguramente será ampliamente demandado.

Tomamos un plato de cecina de ciervo al aroma de tomillo, 15€, que aunque estaba cortada más gruesa de lo deseable resultó bastante buena y la flor de calabacín en tempura rellena de queso de cabra y hierbas frescas, 9€, plato al parecer emblemático del restaurante y que nos recomendaron. La verdad es que mal no estaba pero ni fu ni fa.

Para los principales nos decidimos por el hojaldre de pato con uvas pasas y salsa de moscatel, 17€. Pensábamos que el magret vendría hojaldrado pero no, el hojaldre era en forma de un par de palitos bastante ricos que adornaban las tiras de un buen magret sabroso bien acompañadas por la salsa de moscatel y las pasas, contrapunto dulce a la fuerza del pato. Bien.

Bastante peor fueron las manos de cerdo deshuesadas y rellenas de foie, 19€, que aparte de tener que buscar el foie con microscopio, se les quedaron algo duras, un poco quemadas por el exterior y tenían un sabor extraño, como metálico. Plato fallido.

De postres tomamos un pastel de chocolate con helado de naranja, 6,50€. Por la velocidad con la que lo trajeron probablemente el coulant era de estos preparados para hostelería pero hay que reconocer que estaba muy logrado y sabroso aunque muy pequeño de tamaño al igual que el helado de naranja, rico pero sin ser de los mejores probados.

El otro postre fue una tarta de queso manchego,7,50€. Estaba bien la tarta pero desde que comí hace años una impresionante tarta de queso manchego en el restaurante Seto de Motilla del Palancar (Cuenca), todas las que probé posteriormente sufren con la comparación. Acompañamos los postres con dos tintos dulces de La Mancha de los que no me acuerdo exactamente. Uno de ellos creo que era Pago del Vicario Merlot. Uno costó 3,50€ y el otro 3€. Carillos para el nivel que dieron que no bastante discreto.

La carta de vinos bastante aceptable con bastantes referencias de Castilla-La Mancha y precios altos, bastantes a más del doble de lo que se encuentran en tienda aunque algunos algo más ajustados como el que tomamos, un Calzadilla Syrah 2006 a 28€. Sorprendente la carta de vinos dulces con unas cuantas referencias de Castilla-La Mancha, inencontrables por otros lares.

El personal de servicio, dos chicas muy amables, rápidas y eficaces.

Otro cliente que pidiera a base de marisco es posible que se marchara con otras sensaciones del restaurante. En conjunto estuvo discreto. Bueno, tal vez no discreto por la cena en sí sino por la suma de lo comido y de las expectativas ya que con otros platos y como siempre digo, la sensación global hubiera sido diferente.


En la actualidad se están poniendo de moda los llamados gastrobares y en este caso el Miami Park tiene una segunda marca llamada Miami Gastro en el que estuvimos previamente tomando algo y que decidimos visitar para picar algo la noche siguiente. El sitio tiene todos los mimbres para el éxito pues combina una situación totalmente céntrica en la ciudad, decoración moderna, cocina desenfadada de bocados pequeños y precios no muy altos y una aceptable carta de vinos de los que se pueden tomar todos por copas. No puedo hacer una crónica exhaustiva ya que solo probamos tres cosas pero para quien esté interesado hay suficiente información y fotos en la red.

La hamburguesa gourmet de buey, gorgonzola y rúcula, 3€, sería más adecuado ponerle el "mini" delante ya que se come en dos bocados algo que se deduce por el precio. La carne de ¿buey? estaba bien de punto, sabrosa y el pan realmente bueno, parecía que estaba horneado poco antes. Al parecer es lo que más éxito tiene en el local. Las comparaciones son odiosas pero a veces son inevitables y en este caso estando bien a mi me gusta más la del Naguar.

Más nos gustó el montadito de sobrasada con miel y piñones, 3€. Sencillo pero la combinación resultó estupenda. Lástima que como dije antes en dos bocados se terminara.
Para acompañar estos dos pinchos pedimos unas patatas bravas DeLuxe, 7€. Las sirven con piel y unas pinceladas de salsas de tomate y mayonesa ligeramente picantes. Estaban bien pero volviendo a las comparaciones también me gustan más las del Naguar.

La carta de vinos bien escogida con vinos no excesivamente caros aunque llamara la atención que algunos venían bastante más marcados que otros. Tomamos un Raventos i Blanc Gran Reserva de la Finca 2007. 24€. Como ya apunté todos los vinos se pueden tomar por copas.

Todo un contraste las dos visitas. Está claro que actualmente lo que triunfa es la propuesta del Miami Gastro por la combinación de elementos que comenté anteriormente. Con el panorama económico tan negro que tenemos es una buena opción para salir a comer o cenar fuera sin dejarse la cartera aunque rascando un poco la relación calidad/precio de estos sitios puede que no sea tan ventajosa como podría parecer. Puede ser un buen tema de debate.


Miami Park
Ronda Ciruela,48, 13004 Ciudad Real
926 22 20 43

Mimi Gastro
Avenida del Rey Santo, 3, 13001 Ciudad Real
926 92 19 43 www.miamigastro.es
926.22.20.43926.22.20.43
926.22.20.43
Toni

sábado, diciembre 13, 2008

La Fonda de Alberto (Valdepeñas, Ciudad Real), por Toni

Ya es habitual que todos los años a partir de mediados de noviembre salte la polémica en el mundo de la gastronomía a cuenta de la publicación de algunas de las más importantes guías de restaurantes.
Seguro que al lector le viene a la mente el nombre de la guía Michelin pero también es polémica la Guía Repsol (antigua Campsa). En el caso de la Gourmetour este año no habrá polémica ya que no se publicará al salir con carácter bianual, política del todo "ágil" para tratarse de una guía gastronómica.

Una de las habituales críticas que se hacen a los blogs gastronómicos es que juzgamos a un restaurante por una sola visita. Por lo que a mi respecta ya he explicado varias veces que sólo cuento la experiencia concreta de una comida ó cena por lo que en ningún caso juzgo la trayectoria del restaurante por esa comida ó cena.

Pero, ¿y los inspectores de las guías?. ¿Acaso visitan más de una vez al año los restaurantes que incluyen en las guías para las que escriben?. Sería interesante saberlo.

A pesar de las críticas que habitualmente se hace a las guías hay que reconocer que siguen siendo útiles en muchos casos. Si no se tienen referencias de primera mano de una ciudad que no conoces como este caso de Valdepeñas, si un restaurante viene reflejado en todas las guías al uso, aparentemente no hay duda de que no será una mala dirección. Otra cosa es la puntuación que tiene, en las guías que puntuen como la Gourmetour, sea comparable con la misma en restaurantes de otras zonas geográficas.

Todo este preámbulo viene relacionado con dos experiencias consecutivas que tuve hace poco en el restaurante La Fonda de Alberto de Valdepeñas, recomendado por las principales guías publicadas en España.

El restaurante está situado en un edificio moderno en un barrio cercano al centro de Valdepeñas. A la entrada tiene un bar muy concurrido en el que sirven una gran variedad de raciones. Tiene dos comedores decorados en estilo clásico y un reservado. No preguntan si eres fumador ó no, y la separación entre los comedores no es total.

Una vez acomodados nos traen unas ricas aceitunas negras mientras miramos la carta en la que nos fijamos que los precios no tienen el IVA incluído. Tarjeta amarilla por no haberse leído la ley en vigor. Los precios que reflejo ya llevan sumado el IVA.

Para abrir boca no pusieron unas cucharas con gamba y pulpo, que pensamos que como las aceitunas sería una invitación de la casa, pero no. Cobraron 2,14€ c/u por el concepto pan y aperitivos. Un detalle muy cutre que fácilmente podrían evitar quitando lo de "aperitivos" de la cuenta.

Tenían una carta aparte de raciones de cocina manchega que fue por lo que nos decidimos. Bien el pisto manchego con lomo, 6,53€, aunque era difícil encontrar los minúsculos trozos del lomo.
Mejor estuvieron los galianos de caza con torta del pastor. 9,63€. Yo creía que los
galianos eran precisamente las tortas que se comían con el gazpacho manchego hecho a base de caza, pero supongo que en cada zona lo llamarán a su manera. Muy rico el gazpacho con el sabor intenso y sabroso de la caza, además en una buena ración. Perfecto para una noche fría.

Pronto llegaron los platos principales. Magníficas las chuletitas de cordero. 19,47€. Notable materia prima con gran sabor acompañadas de unas patatas asadas y vegetales. Tradicional pero perfecto.

Menos nivel tuvo el solomillo de ibérico a la pimienta. 15,52€. Bien el punto del solomillo pero los he comido mejores de sabor. Además la salsa de pimienta estaba bastante insulsa.

Después de esta contundente cena no tomamos postre.

Para beber un Dominio de Valdepusa Cabernet Sauvignon 2002. 26,96€. En apariencia buena carta de vinos con gran selección de Valdepeñas, La Mancha y demás vinos de la región y también de otras zonas de España. Si el lector continúa leyendo sabrá por qué apunto lo de "en apariencia" .

El servicio correcto aunque el maitre no era precisamente el buen humor personificado.

Otro detalle sorprendente y negativo fue el del guardarropa. Cuando nos cogieron las cazadoras no nos dieron un número ni nada que sirviera para identificarlas y al salir nos preguntaron que cuales eran las nuestras. Asombroso. Perfecta oportunidad para alguien al que le guste una prenda más que la suya se la pueda llevar sin problema.

A la hora de pagar nos pusieron un cuestionario de calidad para cubrir y dar la opinión.

Si hubiésemos ido sólo esta vez habríamos salido con un buen sabor de boca general en cuanto a lo comida aunque algo menos en los otros detalles comentados. Lo malo es que volvimos la noche siguiente.

Lo primero que nos llamó la atención fue que a la hora de pedir una lubina al hinojo nos dice el maitre que no podía ser ya que no tenían hinojo. ¿¿¿??? ¡No tienen hinojo! Y eso que sólo tenían cuatro pescados. Al final acabamos pidiendo una lubina a la sal para dos.

Pero el sainete se escenificó al pedir el vino. Primero pedimos un Protos Verdejo. Al cabo de unos minutos vuelve la camarera y dice que no tiene. Vale. La siguiente petición fue un Manuel Manzaneque Chardonnay. Otros minutos de espera y tampoco les queda. Con la mosca detrás de la oreja pido un vino que tienen hasta en cualquier chiringuito playero: Waltraud de Torres. Tampoco. Definitivamente mosqueado le pregunto a la camarera sí es que allí la gente no tomaba vino blanco y nos quedamos a cuadros cuando nos reponde que casi nunca y que además estaban restructurando la carta y que por eso apenas tenían vinos blancos.
Sin dar crédito a lo escuchado acabamos pidiendo dos cervezas y nos pusieron dos cañas que para terminar de rematarlo no tenían fuerza ninguna ya que el gas debió de ir al mismo sitio que los vinos blancos.
Al final nos las cambiaron por dos botellas.

Menos mal que por lo menos el paté de perdiz, 6,96€, de entrada era magnífico y en una buena ración. No es que lo haya comido muchas veces pero es sin duda el mejor que recuerdo.

Con todo el asunto del vino y el tiempo que nos llevó comer el entrante ya hacía bastante que habíamos pedido la lubina a la sal, 19,15€ c/u, pero todavía se demoró bastante más y encima al maitre le llevó un buen rato romper la cubierta de sal para servirnos. El resultado fue una lubina seca y demasiado pasada. Una pena porque el bicho tenía buena pinta.

Curiosamente esta vez no nos pusieron el cuestionario de calidad. Hay que reconocer que el maitre se acercó varias veces a pedirnos disculpas por el asunto de la bebida, pero hubiera sido un bonito detalle invitar a las cervezas ó haber puesto un vino dulce por cortesía de la casa cosa que no ocurrió.

Llegados a este punto vamos a imaginar que nosotros fuéramos los inspectores de una guía. ¿Merecería el restaurante figurar en nuestra guía? Dejo la pregunta en el aire.

Sumadas ambas experiencias:

Nota general: 4

Emoción: 4


La Fonda de Alberto

C/ Cristo, 67 Valdepeñas (Ciudad Real)
926 316 176 - Fax 926 316 177
http://www.lafondadealberto.com/


toni